Un cohete a ninguna parte

Bueno, ahora que ya sabemos que el Discovery ha aterrizado con su tripulación en perfecto estado (uf!), aqui tengo un texto que me estaba reservando desde un par de dias

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Viene a decirnos lo que es obvio: la lanzadera es un diseño obsoleto, diseñada en unas condiciones y con unos requisitos que ni tan siquiera se pudieron satisfacer desde sus primeras etapas de desarrollo, allá a principios de los años setenta.

Personalmente, a mi siempre me ha gustado el diseño de la lanzadera (o transbordador, nunca me he decantado por ninguno de los dos términos), aunque soy consciente de que a la mayoria de los mortales les parece poco mas de lo que realmente es: un «autobus viejo».
Pero siempre me acuerdo de un libro que tenia un amigo mio (y que aún conserva), y que siempre que iba a su casa lo cogia para releerlo una y otra vez, y sobre todo, para admirar los dibujos y las ilustraciones. Me encantaba el diseño en ala delta, la delicadeza de las losetas térmicas, la complejidad de los sistemas de propulsión… todo ese tipo de cosas.
Sin embargo, aparte de su apariencia externa, que puede ser tan intemporal y/o bella como queramos (como la del Concorde, o cualquier caza de la Segunda Guerra Mundial); por dentro, y en su concepto general, alberga un monton de absurdos, contradicciones e ideas obsoletas y ridiculas hoy en dia.

Esta el tema de como lo lanzadera, como tal, solo era la primera parte de una idea para un lanzador mas evolucionado que permitiria llegar a orbitas geoestacionarias y más allá, y que saldria con una frecuencia tan corta como un despegue cada dos semanas. Como por entonces, simplemente no habia tanto material que subir al espacio, se fué en busca del Departamento de Defensa, siempre con satelites espía y demas parafernalia clasificada. Mientras por un lado las Fuerzas Armadas solicitaban requisitos que modificaban sustancialmente el diseño de la nave, el presupuesto que el Estado destinaba al proyecto se iba recortando, y recortando, y recortando…

Asi que aquí estamos, con una nave que para volver a lanzarla cada vez, ha de ser profundamente revisada, chupando ya casi tanto presupuesto como el que necesitaría una sencilla nave no-reutilizable.

En fin, me quedaría con más cosas, pero hay un párrafo que expone especialmente la mayoria de las principales contradicciones que supone la propia existencia de la lanzadera.

«Los arqueologos del futuro que intenten entender para que se hizo la lanzadera se van a encontrar con un buen lio.

  • ¿Para que usar un cohete tan potente cuando este solo es capaz de alcanzar órbitas de baja altura, donde la resisitencia del aire y los residuos espaciales van a limitar el periodo de vida útil de cualquier satelite para solo unos pocos años?
  • ¿Por qué había tanto un departamento para carga como otro destinado a tripulación?
  • ¿Que tipo de misión requeriría presencia humana tan solo para ayudar a poner carga pesada en orbita?
  • ¿Por qué la lanzadera fue ‘capada’ a propósito para impedir su aterrizaje automatico?
  • ¿Por que darle alas si no tiene reactores para propulsarse en la atmósfera, además de la capacidad de maniobra de un ladrillo?
  • ¿Para que construir unos motores tan complejos y orientables si luego la mayor parte de la propulsion la dan lo que son dos versiones gigantes de un cohete de feria?
  • ¿Porque usar un complejo sistema de protección termica basado en losetas cerámicas, y no un simple escudo desechable?
  • Y habiendo usado un método tan fragil de proteccion, ¿por qué montar el orbitador a un lado del cohete, donde puede colisionar con los desechos producto del despegue?»

En gran parte se ve el sinsentido de estas misiones tripuladas; la mitad de las veces para hacer experimentos que cada vez tienen menos sentido y se ve que en la practica no reportan ya muchos beneficios, y la otra para lanzar satélites que perfectamente se podrian haber lanzado desde un cohete ‘tradicional’
Asi que es una pescadilla que se muerde la cola: cada vez estas misiones reportan menos beneficios tangibles al tiempo que menos atención del público general, lo que a su vez provoca que el gobierno estadounidense (y por extensión cualquier gobierno con un programa espacial) recorte más y más el presupuesto. Y mientras, y aún a pesar de la experiencia acumulada, el riesgo sigue siendo alto.

Al fin y al cabo, si existen misiones tripuladas de este tipo es justamente por la atención que se crea alrededor de ellas, en contraposicion a lo aburrida (aunque sistematicamente muchisimo más eficaz) que sería una misión controlada por robots y ordenadores.
Siempre que se habla de exploración espacial dicen lo mismo que en la pelicula «Apolo 13»: ¿Qué hubiera pasado si nadie hubiese seguido a Cristobal Colon?. Pero la idea, es que si nos la vamos a jugar, mejor hacerlo por algo que merezca la pena.
Se ve que los europeos tampoco se la jugaban por intentar llegar a una costosa isla artificial a pocos kilometros de la costa de Portugal…

Bueno, pues lo dicho, el texto original, en ingles, lo teneis aqui
http://www.idlewords.com/2005/08/a_rocket_to_nowhere.htm

Nos vemos

Estrellas Fugaces
Despegue!

1 comentario en “Un cohete a ninguna parte

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