Alguna vez he tenido alguna que otra conversación acerca no solo de la incomunicación, sino de como -aparentemente- las nuevas tecnologías, al contrario de acercar más a la gente, la incomunican. Ellos sostienen que la cultura de la PlayStation y del móvil no hace más que encerrar a la gente en casa y cada vez incomunicarse más. Yo, aunque si estoy de acuerdo en que en gran (gran) medida nos apalanca más, lo que cuenta de veras es la posibilidad de hacer uso de ella: si no hablas con esa persona es realmente porque no quieres, no porque no puedas. Al menos puedes elegir. En todo caso, se sigue en la opinión de que la televisión ha destrozado la tertulia que mantenía a las familias charlando en la sobremesa y los racos al fresco en la calle practicando el coching…
Una anécdota que mi abuela le contaba a mi padre acerca de los que eran sus abuelos (mis tatarabuelos) y mi padre me ha contado esta noche (en la sana y habitual tertulia que mantenemos sin televisión, o incluso con ella), y la verdad es que me ha hecho bastante gracia.
Dice que tenían mi tatarabuelo y su cuñado que hacer un viaje hasta Jaén Capital, ubicada a unos 50 kilómetros de mi pueblo, Canena. Viaje que ahora se hace por autovía en 30 minutos, pero entonces se tardaba mas de un día en hacer montados a lomos de un burro. Pues parece que al pasar por Baeza vieron un campo de centeno, no muy común por estas tierras (donde todo son olivos), a lo que uno de ellos proclamó:
«Centeno.»
Prosiguieron el camino, llegaron a Jaén, hicieron lo que tuvieran que hacer allí, y volvieron al cabo de un par de días por el mismo camino, pasando de nuevo al lado del mismo campo de centeno. En eso momento el otro exclamó:
«Pa’ las albardas» (1)
Al parecer, ese fue todo el dialogo que mantuvieron en el viaje.
(…)
Por cierto, una película que viene al caso y os recomiendo es «El disputado voto del Señor Cayo» (aunque sería más propio recomendar el libro que no me he leído, de Miguel Delibes), protagonizada por Paco Rabal y Juan Luis Galiardo. Sencilla pero autentica como pocas, tiene un puñado de diálogos que son la polla.
En fin, es solo un punto que hay ahí, permitidme recordarlo, que aquí todos en Internet somos muy jóvenes, cultos e intelectuales, siempre hablando de ideas e ideales… (palabras casi literales de mi padre), pero en este caso me ha parecido divertido el contrapunto de recordar a nuestros abuelos y esa sencilla gente de campo… que nunca ha necesitado de tecnologías para comunicarse siempre que quisieran.. :D



