Me pasa algunas veces cuando estoy soñando y me pasan cosas curiosas: desde tan espectaculares ver una montaña flotante que se sostiene por la presión del chorro de agua de una pequeña fuente que hay en su base, hasta tan aparentemente aburridas como comer espaguetis en mi cuarto, junto a John Locke y Hurley de Perdidos, viendo con ellos su propia serie, en mi ordenador… y me pasa que a menudo pienso, dentro del sueño, ‘voy a echarle una foto a esto’.
Pero pienso echar la foto, no solo porque lo que quiera que sea eso, sea impresionante y un momento digno de recordar -que también-, sino porque en una voltereta extraña a medio camino entre el sueño lucido y la estupidez absoluta, pienso ‘Echo las fotos con la cámara digital y luego, cuando me despierte, las vuelco al ordenador’.
Es decir, una parte de mi llega a darse cuenta que estoy en un sueño, y de que lo que hay enfrente mia es como mínimo digno de ser recordado, pero al mismo tiempo, ni llego a caer en la lucidez de ser plenamente consciente de estar en un sueño (y poder controlarlo, que solo lo he podido hacer un par de veces), ni en la logica obviedad de que cualquier foto que eche en el sueño va a ser en vano: que yo sepa no tengo ningun puerto USB saliendo de mi cerebro…
Y todo esto, es todavía solo hablando de las veces que consigo echar las fotos dentro del sueño. En esas ocasiones, al despertarme, me jode darme cuenta de que esas fotos no sirven para nada.
Pero la mayoría de las veces ni siquiera las echo, solo lo pienso. ‘Debería echar la foto, debería echar la foto’, me repito dentro del sueño, y por unas cosas y por otras, por despistado, procrastinador, perro, dejado, vago y remolón, al final el sueño se acaba, me despierto y al final no he echado la puta foto. Lo peor, es que estando ya despierto, consciente, con los ojos abiertos, sabiendo que estoy en mi cama, en mi cuarto, aún sigo pensando: «Joder, que tonto no haber echado fotos, ya no las puedo pasar al ordenador»…