Saludos, ecologista y de izquierdas al habla: Si a la nuclear. (2 de 2)

(…viene de aquí…)

Y ese es posiblemente el punto, (y a falta de la fusión nuclear, a la que no le quedan menos de 30 años) las renovables  son el futuro, pero no es un cambio que se vaya a hacer de un día para otro.  ¿Y mientras qué?. Pues que por aquí se dijo que nuclear=malo y punto en boca. Ea, porque si. Renunciar a ella porque no nos gusta, y no nos gusta porque no nos gusta. Y sigue.

No, la energía de fisión nuclear no es una solución mágica, no es precisamente un primor, ni es barata, ni nos asegura independencia energética, y no voy a negarlo, implica peligros muy considerables aunque controlables. Es una puerta que nos cerramos hace tiempo, desde la demagógica moratoria de 1982 impulsada por Felipe Gonzalez (que ahora es un firme defensor de la nuclear, fijense), y continuada por el resto de gobiernos, aun cuando la situación ha cambiado de forma exagerada (¡como para no haberlo hecho en 25 años!), sin oportunidad de volver a discutirla.

Así que el debate, debido al cambio climático, al aumento de los precios del petroleo, y la crisis, esta cantado. La clave de todo es que la nuclear no emite nada de CO2. Se ha publicado un libro, Nucleares ¿Por qué no? que ha hecho a algunos poner el grito en el cielo. En Internet corretean libremente listas con diez razones tanto a favor, como en contra, cada una con sus cosas más o menos discutibles. Ni voy a hacer el copiaypega de la lista de ventajas que ya hay expuesto en bastantes paginas web y redactada por gente más informada que yo (no, no voy a estrictamente a defenderla), ni voy a desmentir y rebatir punto por punto cada una de las cosas que se dicen en su contra, porque ni tengo la autoridad ni creo directamente que algunos sean rebatibles: la energía nuclear de fisión está muy lejos de ser la panacea, pero parece que aquí se nos olvida que de lo que se trata (creo) es de ganar tiempo al tiempo que de buscar una alternativa climáticamente limpia. Tan solo me interesa el debate.

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La central nuclear de Cofrentes, estuve allí una vez con el instituto. Esas columnas son vapor de agua de refrigeración. Muy rico todo.

A lo que voy.

Greenpeace publica una lista de 10 razones para decir que no a las nucleares. Y me apetece matizar algunos de esos puntos

  • La energía nuclear es peligrosa: Ok. Ahí tenemos Chernobyl, el mayor ejemplo de lo que puede hacer la energía nuclear puesta en manos de gañanes. A ninguno se nos olvida, por supuesto. Incluso intentar entender la circunstancia de aquel lugar y momento en la perestroika sovietica no lo disculpa, pero aquel gravísimo accidente nunca dejó de ser lo que es: una negligencia que sirve de aviso para que nunca se vuelva a repetir, para revisar procedimientos y endurecer normativas, para estar extremadamente atentos. Las centrales nucleares estan hoy por hoy llevadas por personas muy capaces, y los últimos diseños de reactores son mucho más seguros y prácticamente se paran sin intervención ante cualquier incidente. Etc. Soy el último que le quita importancia al peligro de una negligencia y al de la energía nuclear per se, pero también creo que hay que denunciar una excesiva animosidad hacia cualquier cosa llamada radiación. A lo que se tiene miedo no es a un accidente nuclear, sino a la central en si misma. Ni siquiera sirve decir que el humo del carbón de las centrales térmicas es tan radiactivo, o más, que el que hay en los alrededores de una central nuclear. Escuchamos ‘radiación’ y se nos ponen los pelos como escarpias, que si el microondas da radiación, que si las lineas de alta tensión dan radiación, que si el móvil da radiación… No solo la Tierra es de por si radiactiva, sino que el Sol lleva bombardeandonos millones de años: la radiación es un estímulo y un mecanismo absolutamente esencial en el devenir de la propia vida. Nuestro cuerpo está preparado para absorber dosis moderadas de radiación y es incluso beneficiosa en dosis bajas (la que se da por ejemplo en lo alto del Mulhacén), ya que estimula el sistema inmunitario. La radiación, la misma que potencialmente puede provocar cáncer, también lo cura. Paracelso ya lo resumió mejor: «Todo es veneno y nada hay sin veneno. Tan sólo la dosis decide que algo sea o no sea veneno»
  • La energía nuclear es cara e inviable. He leído de todo: desde que es la más barata a que es la más cara, en todas sus múltiples dimensiones. Como poco, es un enunciado cuestionable.
  • No es necesaria: con voluntad política se ha demostrado que se puede encontrar un sustituto limpio sin pasar por ella. Suecia ha derogado su moratoria firmada en 1980. Y como decía antes, los progresos efectivos en renovables en Alemania de momento son exiguos. Aunque también es cierto que ambos gobiernos son ahora conservadores, sería injusto no mencionarlo.
  • No se sabe que hacer con los residuos: no, mal dicho. Lo que hay que decir es que nadie quiere hacer nada con los residuos. La solución es relativamente sencilla: además de que son convenientemente procesados para que no se pueda en un hipotético futuro hacer ninguna gansada con ellos, se guardan en una mina a 500 metros de profundidad y punto pelota. En una zona libre de terremotos y fallas (y Europa en general lo es) esas minas no van a volver a estar al descubierto en millones de años, mucho tiempo después de que esos materiales dejen de ser peligrosos. Pero claro, a esto los anglosajones lo llaman ‘NIMBY’, ‘not in my backyard’, no en mi patio. Todo el mundo sabe que hace falta, pero nadie quiere tener uno cerca. ¿Cual es el problema de hacer el cementerio justo al lado de la central, eliminando también el riesgo asociado al transporte?
  • Los residuos se pueden utilizar como armamento nuclear. Si. Y también se pueden usar para alimentar mas centrales nucleares. Como todo, depende en que manos, puede ser un peligro o un beneficio. Por la misma razón está prohibida la investigación con células madre, ni se hacen muchas otras cosas potencialmente muy beneficiosas.

De para el final las dos últimas, que son de traca, me parecen las más absurdas de todas con diferencia, las que me han movido a escribir toda esta parrafada.

  • El uranio se va a acabar en 30 años. Por un lado, insistir en que se están haciendo avances interesantes en el uso de los residuos nucleares como nuevo combustible. Pero no es ese el punto que quiero desmontar. Decir que se va a acabar, permitidme el chiste, es como decir ‘no me como la mousse de chocolate, porque se me acaba’. Bien que aunque no se acabará de golpe (se tratará de otro pico de Hubbert), llegará un punto en que sus costes de extracción, incluidos en términos de CO2, no harán viable su uso, pero de lo que precisamente se trata es del tiempo que nos pueda dar de margen la energía nuclear hasta que encontremos una fuente mejor, solida y fiable; no de encontrar en la nuclear la solución definitiva.
  • La energía nuclear no goza de apoyo popular. Volvemos a lo de NIMBY, ‘no te debería gustar la energía nuclear porque a nadie le gusta la energía nuclear’ con razones o sin ellas, es decir, no nos gusta porque no nos gusta. O dicho de otra forma: cordero, sigue al rebaño que tanta gente no puede estar equivocada. ¿Eso es un argumento? Y además lo dicen los mismos que han potenciado su animadversión social. ¿Esta es la mejor dialéctica que pueden presentar?. Con la manía de presentar un número redondo (10 razones), se podían haber ahorrado esta, que les hubiera quedado mejor.

Copón, que yo soy un bloguero cretino que no tiene ni acabada la ingeniería, y obviamente mi exposición tendrá fallos, pero ¿esto es lo más fuerte que sabe decir Greenpeace sobre la energía nuclear?

Es una cosa también muy española, no solo que se nos llena la boca hablando de lo que no sabemos, sino tergiversando las palabras de los que saben ( ‘Los científicos dicen, los médicos dicen, los ingenieros dicen) y desdeñandolos cuando no nos conviene. Qué esperar de un país con un nefasto nivel científico y educativo, donde se dice con una facilidad tremenda ‘los expertos pueden decir misa que no tienen ni idea’.

No viene a cuento, pero releyendo para hacer esto me he encontrado con esta tira de Dilbert que me parece genial.

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Y esto es lo que tenía que decir. (Q’agusto m’e quedao)

Actualización: evidentemente, este texto fue redactado antes del accidente de 2011 de Fukushima. Aún manteniendo el fondo de las convicciones que aquí presento, la evidencia ante la que nos rendimos los mal llamados ‘pronucleares’ es el hecho de que la opinión pública ha traspasado un punto de no retorno, imposible ya de cambiar. Por no hablar que muchos de nosotros hemos dejado de hablar, o lo hacemos con la boca chica, cuando directamente no hemos cambiado de chaqueta. Se acabó el debate, eso está claro. Lo que sencillamente seguimos diciendo es que la energía de fisión es una alternativa más de generar energía, que no podemos ignorar a la ligera, y de la que es un hecho que dependemos, aunque la abrumadora evidencia de los sucesos de Japón nos muestra, definitivamente, que no es el camino a seguir, cosa que ya había enunciado aquí antes.

A titulo personal, no tanto este suceso en Japón (aunque también) como la estancia de un año que he tenido estudiando en Dinamarca, me ha hecho convencerme de que las energías renovables son un presente cada vez más real, y no solo un abstracto futuro.

Saludos, ecologista y de izquierdas al habla: Si a la nuclear. (1 de 2)

(Nota: sé el tono con el que escribo este post, pero lo último que pretendo es pontificar. Estoy aquí para que en lo que esté equivocado, me corrijais. Hago la primera parte un poco más didáctica y en la segunda ya me meto en el asunto. Como siempre, sed bienvenidos)

La energía lo es todo.

No me refiero a a aquello de «la materia es energía» (que también es verdad), sino a que para los humanos -no solo para el ecosistema-, la energía lo es todo. Es el motor de todo, y cuando no hay energía, todo se para. En cualquier articulo que trate sobre la crisis económica, sobre el desarrollo sostenible, sobre el cambio climático, sobre la superpoblación, esa idea debería estar siempre presente. Dependemos de la energía, es la que mueve el sistema, la que en gran medida nos da el sol, es que mueve el agua, el viento, la que alimenta los pastos que alimenta a la ganadería que nos alimenta a nosotros, es esa que hace millones de años creó lo que ahora son nuestros combustibles fósiles, la que mueve nuestros coches, nuestros ordenadores, nuestra economía. Riqueza es energía. Los países económicamente más ricos no solo son los que más dinero mueven sino los que más energía mueven (o ‘gastan’*).

greg12Y ahí estamos: cuando hablamos de crisis económica (tal vez la de ahora no es un buen ejemplo ya que está visto que es principalmente financiera e inmobiliaria), todo suele pasar por altos precios de la energía, como pasó el año pasado con el petroleo, ese que usamos para desplazarnos y para tantas cosas. Cuando hablamos de cambio climático, hablamos de la polución que generamos al crear esa energía eléctrica (de nuevo, a partir de combustibles fósiles), y también hablamos de las sequías e inundaciones que se nos vienen encima. Cuando hablamos de superpoblación, hablamos de los excesos de los EEUU y las Europas, en materias primas y alimentación, de las cuales deviene una elevada necesidad de energía; hablaremos de las demandas de nivel de vida que dentro de poco exigirán China y la India (si es que no lo hacen ya) y de las que tal vez a largo pedirán Sudamérica y África, si es que les dejamos algo, si es que no nos lo hemos cargado todo antes (tocar madera). Hablamos de las carísimas desaladoras para compensar los dolores provocados por las sequías, de los embalses para aprovechar lo que traigan lo que de otro modo serían descontroladas (y desaprovechadas) inundaciones, de los automóviles que habrá que seguir moviendo como siempre…

¿Como lo hacemos? Los más cínicos, dicen que adelante con el petroleo y los fósiles, que antes de que se acaben, ‘el propio sistema’ encontrará de forma natural una solución sin necesidad de apretar las tuercas (puesto que ‘el sistema’ funciona a la perfección, ¡no hay más que verlo!). Entre lineas, se lee: Que Sea Lo Que Dios Quiera, a.k.a. Sálvese Quien Pueda.

En el otro polo estarían los agonías que dicen que el sistema no ha funcionado nunca -todo ha sido una mera ilusión-, que tarde o temprano nos va a reventar todo en la cara -muchos piensan que es justo lo que está ocurriendo ahora-, y que no hay forma de sostener lo que siempre ha sido insostenible. Daos cuenta que al final coinciden con lo que dicen los primeros. Todos muy hermanos y mucho buen rollo, pero ninguno suele hablar de como alimentar 6.000 millones de bocas.

Y por supuesto, los puntos intermedios, desde los que dicen que lo que haya que hacer no se puede hacer a la desesperada, hasta los que dicen que llevamos un retraso de décadas, y que ya lo único que podemos hacer es paliarlo, ya que el desastre es de una forma o de otra, inevitable. Y se podría seguir matizando hasta el infinito, como cosa fractal que es hasta la individualidad.

(…)

Una de las últimas ha sido el reabrir el debate de las fuentes de energía. Renovables si, renovables no. Fósiles si, fósiles no. Nucleares no, ¿nucleares… no, gracias?. Y ahí esta el tema ¿como que nuclear no? Para colmo, y al parecer esto solo pasa en España, la cosa está politizada que te cagas: si eres de izquierdas, no quieres nuclear (tanto monta) y si la quieres es que eres de derechas. Ea.

Lo que tengo claro es que decir «si a la nuclear» no es decir «no a las renovables», aunque probablemente decir «no a la nuclear» es decir «si lo es a los fósiles».

Por supuesto digo un si rotundo a las renovables. Pero también que hay que tomárselo con cautela, que se trata invertir el dinero en investigar, no de forrar España y/o el Sahara con paneles solares. Que no nos podemos entregar ciegamente a sus brazos, al menos todavía. Aunque suponga seguir en parte el manual del perfecto agonías ecológico, algunas cosas son difíciles de ignorar. Como que por ejemplo, aún a día de hoy, un panel fotovoltaico tarda 10 añazos en devolver la energía que se ha gastado solo en su fabricación. O que la energía eólica es azarosa e imprevisible, donde las buenas ráfagas de viento suponen picos en la oferta eléctrica difíciles de aprovechar. O que las cifras de las plantas solares térmicas son tergiversadas: suena de puta madre decir que la nueva planta solar de Sanlucar la Mayor dará energía para 180.000 hogares (Sevilla entera), pero a todo el mundo se le olvida decir que ese es el máximo teórico, el rendimiento pleno de un día hipersoleado de verano a las dos de la tarde. Nadie habla de días nublados, ni del sol de invierno a las 4 de la tarde, ni por supuesto de las noches. En Alemania, hasta hace unos meses el país con mas hectareas cubiertas de paneles solares (que daban 2500 Mw – ahora España es el primero con 3500 Mw), apenas suponian el 0,05% de la energía aportada a la red.

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Hay que investigar en paneles más eficientes para la solar; tal vez, mediante un sistema centralizado, en extender la eólica para aprovechar las ráfagas allá donde estén; en impulsar el uso solar para el calentamiento de aguas sanitarias y sistemas de calefacción (que aunque ya se ha implantado la normativa, se ha hecho tarde desaprovechando la expansión inmobiliaria que bien sabemos ya ha acabado); en desarrollar formas de almacenar los picos de energía (tal vez teniendo como medio el hidrógeno, que es muy importante señalar que no se encuentra en yacimientos naturales como el petroleo); así como hábitos para aprovecharla (por ejemplo, usarlos para alimentar las antes mencionadas desaladoras -otra buena forma de ‘exportar’ los picos de energía-, o para poner a cargar coches eléctricos o electrodomésticos por la noche). Que no se diga que no hay ideas.

* Un matiz: cuidado cuando se dice ‘la energía se gasta’. La energía no se gasta, sencillamente se desperdicia al transformarse en otra forma menos útil, principalmente, en calor: por ejemplo, ese calor en los frenos de semáforo en semáforo. Ese es el primer principio de la termodinámica, «la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma». La energía está ‘ahí’, en distintas formas: en el centro del sol y en los átomos (nuclear), en forma de calor en el interior de la Tierra (térmica), en la altura del agua de los pantanos (potencial), en el viento o en nuestro coches en movimiento (cinética), en el petróleo (química), o en una dinamo (en última instancia, eléctrica).  Y justo es la energía eléctrica la que más nos interesa a los humanos, la que ‘creamos’ a partir de cualquiera de las otras, y la que tecnológicamente nos resulta más fácil transportar y convertir en cualquiera de las otras en un momento dado, según las necesidades.

(…sigue…)