Mis (¿diez?) películas de la década

Como dije no hace ni unos dias, dudaba sobre si 2010 debería de pertenecer a esta década (pues de forma muy convenientemente relacionada con este post, la excelente colección que la editorial Taschen dedica a las películas de cada década, empiezan por 19X1 y acaban en 19Y0). Pero qué cojones, en BlogdeCine cada bloguero ha hecho su lista de películas y me parece una excusa tan buena como cualquier otra para hacer la mía propia, y de paso, darles un pequeño repaso a cada una.

Si, no va a haber sorpresas puesto que lo que se pudo haber dicho sobre el ranking en si ya lo dije en aquel meme que con gran gusto rellené, «Un año, una peli», se harán evidentes mis lagunas, aunque reconozco que soy un flipado del gran cine de espectaculocon todas las letras (y también un romántico, jejej), películas que soy capaz de ver 30 veces seguidas sin cansarme. Me ha salido además una lista muy pasional y poco razonada, y tal vez algunas os choquen, pero creo que he explicado o enlazado suficientemente qué es lo que (me) pasa con cada una de ellas. Como decía, sirva esto para hacer un pequeño comentario de cada película, cosa que hasta el momento, por razones que no soy capaz de aclarar, no había hecho con la mayoría de las películas de esta lista… Bueno, que ahí va, sin orden particular.

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Experiencia e inteligencia

Como dice el puto refrán, más sabe el diablo por viejo que por diablo. Si alguien es inteligente tal vez sea capaz de aprender de la experiencia de otros, y si es excepcionalmente listo, tal vez tiene la sagacidad de, en cada nueva situación, ser capaz de encontrar en esas décimas de segundo de margen la respuesta correcta, pues ni tan siquiera le hace falta la experiencia: es capaz de encontrarla por si solo, y además, suficientemente rápido. Pero esos son solo unos pocos elegidos, unos iluminados, unos House. El resto de los mortales, esos que aún en nuestra inseguridad mantengamos la creencia de que tenemos un resquicio mínimo de inteligencia, seguimos sin tener esa sagacidad para saber reaccionar a tiempo. Y sin ella, nuestra supuesta inteligencia no nos sirve de nada.

‘Eso’, lo que quiera que sea, nos pasará esa vez, y esa será la experiencia, la experiencia de haberte equivocado. Y la experiencia llega justo cuando ya no nos hace falta. Habrá pasado el momento, nos daremos cuenta de lo que ha sucedido, y entonces ya tendremos la experiencia; pues con suerte la próxima vez seremos capaces de que no nos vuelva a pasar lo mismo (y eso quien es capaz de aprender, pues hay quien ni eso). Pero el momento, ese momento, HABRÁ PASADO. Tal vez esa era la ÚNICA OPORTUNIDAD que había, y sencillamente te quedaste pasmado, mirando al vacío, sin saber reaccionar, intentando futilmente conseguir una respuesta válida, para encontrarla tal vez y solo cuando ya es demasiado tarde… y mientras tanto la oportunidad pasó, ya está lejos, sin ninguna garantía de que vuelva alguna vez (aunque puedas intentar provocarla de nuevo), pero solo te queda lamentarte por ello…

Que fácil

Que fácil es decir ‘es que el dinero que done no acaba llegando, yo en esas condiciones no aporto’, o la otra de ‘es que el banco se lleva comisión’. Que es verdad, que es para cagarse en los muertos de esos banqueros, pero si eso a ti ya te echa para atras, mal vamos. O como aquella de ‘yo no separo la basura porque luego acaba toda en el mismo sitio’, o ‘si mi vecino no lo hace, no sé por qué lo voy a tener yo’. Oye, que parece que casi estas deseando que sea así para tener tú la excusa perfecta para no hacer nada.

Dicho sea de paso, seas de la caja o banco que seas casi seguro que tiene una cuenta abierta propia para donaciones sin comisión alguna, así que esa excusa no la tienes de ninguna de las maneras.

Ah, por cierto. Me voy (me quiero ir) a Suecia de Erasmus :D

Ea.

.Bueno, os cuento. Hoy como cualquier otro día podría haberlo dejado caer por aquí, que creo que viene bastante a cuento comentarlo en el blog alguna vez, ¿verdad? (lo cierto es que la decisión de echar la solicitud la tomé ya el pasado verano). En verdad, y aún a falta de muchos papeleos, hoy he hecho cierto trámite fundamental que inclina definitivamente la balanza de mi parte. Esta mañana he hecho el examen de inglés, que a pesar de requerir un nivel B2 (equivalente al First), más difícil que el de otros años, me ha resultado bastante sencillito y sin problemas. Con lo que puedo empezar a decir, que salvo catástrofe o error administrativo (que no lo veo descabellado, pues no veáis la jartá de papeleo que hay que hacer), probablemente consiga irme.

Por lo demás, manteniendo mi prudencia característica, no me quiero hacer unas ilusiones del copón, si no sale tampoco pasa nada (aunque obviamente me jodería), me sacaría aquí el proyecto y ya me buscaría la vida. Probablemente me iría al extranjero por mi cuenta, algo que en cualquier caso siempre he tenido claro que alguna vez debe ocurrir. Pero es cierto que si me salen bien los planes, me voy a Suecia y cumplo los objetivos, la jugada me saldría bastante redonda.

¿Por qué Suecia? Sencillamente porque es la única que me ofrecen y que me interesa. En mi carrera ofertan también, y solamente, Milán, Turín, Florencia, Roma, Génova, y para variar un poco, Oporto Coimbra. Estudié hace unos años algo de italiano, pero tengo clarísimo que quiero conocer culturas un poquito más distintas a la española. Por supuesto hay más razones para irme allí en concreto, algunas muy muy ricas (académicamente hablando), pero no me gusta adelantar acontecimientos, siempre he sido supersticioso respecto a alzar la voz sobre planes futuros, ¡pues me da la sensación de que los puedes estar espantando! Adelanto, eso si, que el clima no es una de esas razones para irme :D Sigue leyendo

2010: El repeluco

Es curioso, porque tenía un borrador apuntado, esbozando antes de fin de año, sobre el tema del cambio de año y, supuestamente, de década. Supongo que lo recordáis, ya al entrar en el milenio existió el debate sobre si este empezaba en 2000 o en 2001. Puesto que no hubo ‘año cero’ (del año uno antes de Cristo ‘salta’ al uno después de Cristo), la forma matemáticamente correcta de contar en qué momento se ha completado un milenio, un siglo o una década implica contar el año acabado en cero siguiente al acabado en nueve. Es decir, el milenio empezó en 2001, igual que esta década, la sin nombre. Que era otra pregunta, ¿de verdad no tiene nombre? Yo la suelo llamar ‘los dosmiles’, que al menos sigue pareciendome menos aberrante que el nombre de la siguiente… ¿los dieces? (bueno, tenía que decirlo, es la chorrada que pensamos todos).

Pero volviendo al tema, según lo dicho, el 2000 pertenece a la década de los 90, 1990 pertenece a la de los 80, y así sucesivamente. Yo mismo estaba convencido, pues es matemáticamente lo correcto, de que con este 2010 no empieza la nueva década, sino que acaba aquella en la que aún estamos. Dijesen lo que dijesen los de letras, dijesen lo que dijesen sobre la barrera psicológica, dijese lo que dijese la gran mayoría de la gente.

Claro, eso lo pensaba yo ni hace unas semanas. Lo pensaba, hasta que ha llegado el día de escribirlo en la cabeza de cada folio de apuntes, de verlo en la televisión al final de cada programa, de que me lo recuerde cada post de cada blog. Veo 2010 escrito, y me entra un repeluco, una cosica por la espalda, un airecillo por la nuca…

Que si, que hemos cambiado de década. Que hemos dejado una entera detrás.

Joder.

(…)

Ah, y que vayáis a ver Avatar, ¡faltaría more! xD