Horsens, miniguía útil Erasmus (3 de 3). El Idioma


cerrando ya, vuelvo con el tema del idioma, que en este caso se aplica a cualquier Erasmus, practicamente vayas donde vayas, y con cualquier otro idioma aparte del inglés.

En la primera entrada dejé claro que de Erasmus, uno va a aprender inglés si o si (pero aprender danés/idioma nativo, definitivamente correrá por tu cuenta), independientemente de que te juntes con españoles o no. Esto es, porque al contrario que si te vas a la aventura, en busca de trabajo, aquí estas obligado a usar el idioma, no solo porque las clases y el trato con los profesores es en inglés (además de haber una asignatura específica a mejorar el idioma), sino porque los trabajos en grupo, y sobre todo el inevitable trato con foraneos va a ser en ese idioma. Especialmente en los países nórdicos es más fácil, porque además la gente a pie de calle lo habla, cosa que no va a pasar tanto en otros países. Lo pretendas o dejes de pretenderlo, e independientemente de la proporción de españoles, vas a tener trato con extranjeros, en inglés, y mucho, así que no encuentro mucha razón en obsesionarse con el hecho de que haya muchos españoles o deje de haberlos. Indagaré en ese punto más adelante, pero ahora, quiero dejar clara mi punto.

Y es que creo que tampoco puede uno llegar y descansar todas las esperanzas de aprender el idioma solo en este año. Y eso es válido para aquí, Italia o Polonia. Personalmente pienso que uno no viene de Erasmus aprender inglés, sino a ganar en agilidad con él. Distinto es si hablásemos de ir a Francia o Italia o el mismo Reino Unido, allí aprenderas el idioma de los nativos, que no vacilaran en corregirte, que no tendrán contemplaciones. En Dinamarca y Suecia no es el idioma nativo. Pero lo que es más importante, el resto de estudiantes Erasmus saben el mismo inglés que tú (e incluso menos), así que la realidad es que con ellos NO vas a aprender “inglés”, sino un hijo bastardo de ese idioma que se apoya, a veces fuertemente, en la mímica, y por supuesto, en el alcohol. De hecho, como no te pegues a nativos angloparlantes (y no hay muchos), no aprenderás inglés de esa manera que posiblemente buscas. Eso si, perderás la vergüenza, ganaras agilidad, definitivamente mejorarás tu manejo en el idioma, que ya es mucho.

Pero igual que digo que no es aquí donde alcanzarás la excelencia en el dominio del idioma, si llegas con un palo metido en el culo, con un nivel demasiado malo, lo que va a pasar no es solo que te costará arrancar (y que lo pasarás mal), sino que simplemente estarás desperdiciando el tiempo, al menos al principio, un tiempo precioso, una porción de la ocasión casi única que es un año en el extranjero. Hay que venir con los deberes hechos, hay que venir con preparación y cierto conocimiento. En España nos hacen exámenes, si, y está visto y demostrado que el nivel que exigen no es suficiente. Algunos profesores han comunicado sus quejas a las universidades de origen por el bajo nivel de algunos alumnos que les llegan, y especialmente, por los españoles, que algunas veces, me duele en el alma decirlo, es de vergüenza ajena. No quiero asustar a nadie, porque al final todo el mundo se pone al día, y se ve como la gente ha mejorado desde que llegó, pero creo que es justo dar este aviso.

(…)

¿Qué sugiero? Mi consejo (que de mio no tiene nada, es el que os va a dar cualquier otra persona) es hacer el oído al idioma, DESDE YA, si es que no lo tienes hecho, pues aunque sea inconscientemente, lo estarás aprendiendo.

¿Y qué quiero decir cuando me refiero a hacer el oído?, ¿cómo se hace? No se trata de estudiar formalmente, que también es necesario, porque eso teóricamente ya lo vienes haciendo desde primaria, y aquí como Erasmus ya he dicho que también estudiarás formalmente. Lo principal es ver todo lo que te guste en VERSIÓN ORIGINAL: series, películas, canciones (busca las lyrics, un clásico). Destierra de tu vida el asco a los subtitulos. Repasa las películas que te has visto mil veces y dales una oportunidad en V.O. (como ya te las sabes de memoria, no te importará no entender partes de diálogo, además de que estarás viendo algo que te gusta). Si eres capaz de hacerlo con subtitulos en inglés en vez de español, mejor, y si lo haces sin subtitulos, bueno es que ya ni hace falta que te siga dando ‘consejos’ xD. Se trata de usar el idioma en las cosas que disfrutas, y que no se convierta en una carga, en un peso, que no te des cuenta que estás ‘estudiando’, porque la verdad es que lo estarás haciendo. Lee en inglés (si eres un adicto a la Wikipedia como yo, tienes la mitad del trabajo hecho), ¡usa el idioma como herramienta! (herramienta transversal, como dicen los expertos…)

Esa es la forma de la que en todos estos países nórdicos lo dominan casi a la perfección, porque no doblan nada y todo lo que les llega es subtitulado: en su educación escolar lo han estudiado igual que nosotros, pero ellos lo tienen presente constantemente, cosa que nosotros no… Es de esa forma como yo, hace dos años en Suecia, me sorprendí a mi mismo hablando de forma fluida inglés sin haberlo puesto en práctica en mi vida. Y fijaos, que yo saqué un 2 en selectividad, quién lo diría… Y no olvidéis lo que reza cierto grupo de facebook: “SeriesYonkis ha hecho más por el inglés que años de escuela”. Valga decir que, por supuesto, todo lo que he dicho es igual de aplicable al inglés que a cualquier otro idioma.

(…)

¿Queréis un último briconsejoInstalaos la barra de Google. Irónicamente, no está para navegador Chrome, aunque si para Firefox y Explorer. Una de las herramientas que tiene es la traducción simultanea (pero no me refiero a la de toda la página, que con esa no aprendes). Con esa herramienta, solo dejando el cursor unas fracciones de segundo sobre una palabra, y sin hacer nada más, aparecen automáticamente cuantas acepciones posibles haya para esa palabra. Tu vocabulario crecerá exponencialmente, lo garantizo. Parece una tontería, pero la comodidad de no tener que seleccionar la palabra, copiarla y buscarla en WordReference facilita las cosas mucho más de lo que imaginarías. Personalmente, en gramática no ando especialmente fino, pero creo que puedo decir sin necesidad de falsa modestia que tengo una base de vocabulario fuerte, y si se la debo a algo, es a este plugin. Es así como todo ese vocabulario técnico, todos esos giros del idioma y acepciones van entrando poco a poco, sin estudiarlo conscientemente, sino gota a gota: así es como cala.

Pues nada, ¡suerte! Y si al final de verdad os vais de Erasmus, solo puedo decir que… ¡¡disfrutadlo, cabrones!!

(…)

Otras entradas de esta serie:

Miniguía Erasmus 1, donde hablé sobre las ventajas académicas de estudiar en Horsens, la gente, la ciudad en si misma, y las comunicaciones de esta, además de algún comentario sobre la vida que vas a llevar.
Miniguía Erasmus 2, donde hablé sobre papeleo, residencias, la Universidad, cómo llegar y cómo moverse, telecomunicaciones, manejar dinero, y comida y bebida, además de dar unos cuantos enlaces útiles.

Horsens, Miniguía Útil Erasmus (2 de 3)


Voy a tratar en este segundo episodio de algunos temás particulares sobre la vida aquí, a saber papeleo, residencias, la Universidad, cómo llegar y cómo moverse, telecomunicaciones, manejar dinero, y comida y bebida. No olvideis el primer episodio, donde ya he hablado sobre las ventajas académicas de estudiar en Horsens, la gente, la ciudad en si misma, y las comunicaciones de esta. Reservo comentarios sobre el idioma para un tercer episodio, porque esto ya crecía demasiado.

Seguramente lo primero que os interesa a muchos es ‘el papeleo’, aunque más bien lo que puedo ofrecer son consejos y guías generales que datos reales. Más que nada, no solo porque yo también soy algo despistado, sino porque hice todas esas movidas hace ya algún tiempo y no las recuerdo bien, pero todo lo que digo aquí es válido.

  • La Yellow Card: es el permiso de residencia danés propiamente dicho y también tu tarjeta sanitaria. Además es necesaria, por ejemplo, para abrir una cuenta bancaria. A mediados de octubre vienen funcionarios desde Aarhus a recoger datos de todos los alumnos, y unas semanas más tarde llegará esa tarjeta a su buzón. Es absolutamente necesaria tenerla, (a no ser que quieras que te expulsen del país, claro) pero el proceso para conseguirla es transparente.
  • La WildCard: es la tarjeta que despacha la compañía nacional de trenes, y nos da a los estudiantes un 50% de descuento en desplazamientos, excepto viernes y domingos que es solo un 25%. Absolutamente recomendable, tened en cuenta que por ejemplo, ir y volver a Copenhague sin ella, es un pico de 80€. La vas a usar, asi que mientras antes la saques mejor.
  • Pasaporte. Esto ya lo deberíais saber, aunque Dinamarca esté dentro de la UE, os lo pedirán para muchos trámites menores. Es sencillo sacarselo, y es necesario si quieres viajar. No admito replicas
  • Acuerdo académico, matrícula, el papeleo importante de verdad… como ya he dicho antes, ¡no recuerdo bien esas cosas!, pero es que además vuestros coordinadores deberían informaros bien, asi que no es a mi a quien deberíais preguntar, ¡no coloquéis sobre mi esa carga!. Estad atentos a vuestros correos de la universidad, etc. Anda, anda, miraos eso por vuestra cuenta… sencillamente poneos las pilas xDD
Actualización: Insisto, con respecto al último punto, no me preguntéis por el papeleo y por las asignaturas. Aunque más adelante hago algún comentario puntual sobre ciertas asignaturas, entiendo que es un coñazo rellenar esos papeles, lo sé, pasé por ello, y entiendo que me lo sigáis preguntando por correo, pero esas son respuestas que ni puedo, ni debo, ni quiero responder. No puedo porque no lo recuerdo, no debo porque no me corresponde esa responsabilidad (estuviera bien, que me equivocase yo por vosotros), y no quiero, por las razones anteriores, y si, porque es un coñazo. Entiendo que esta respuesta os parece un poco borde, pero no solo hablamos de unos papeles que tediosamente rellené hace casi dos años, sino que si apenas recuerdo lo que yo hice para mi carrera de mi universidad (Diseño Industrial en la Politécnica de Málaga); así pues imaginad que con que argumentos puedo ofreceros consejos sobre vuestra carrera de vuestra universidad. Y os recuerdo que yo en Dinamarca he hecho ‘Mechanical Engineering’, no ‘Construction Arquitect’ ni ‘Civil Engineering’. Es que directamente de esas carreras no tengo ni idea, lo que sé es de oídas de amigos míos de allí. En serio, no me envieis más correos preguntadome por asignaturas, es una responsabilidad vuestra, y bastante grande, por cierto. Esas respuestas las tienen, en todo caso, vuestros compañeros de carrera y universidad de años previos, pero sobre todo, sobre todo, vuestros coordinadores, y es a ellos a quienes debeis de insistir con estas preguntas.
(…)

Residencias

A considerar hay dos: la Kamtjatka, en el centro, con unos 300 estudiantes, y la Campus, (desconozco el número, pero seguro que alguno me lo apuntais), que está justo al lado de la Universidad. La Kamtjatka se encuentra a 2 km de la esta. Hay otras dos residencias, la pequeña 4 de Mayo, también en el centro, de donde no conozco a nadie, y la Teknisch, (o como se escriba), de nuevo al lado de la universidad, y que es donde va la gente a vivir sola y momificarse en vida (en serio, es que a los de allí no los conoce casi nadie, y al único que conozco ha dejado bien claro el asco que da esa residencia). Las reservas se hacen en drosselbo.com, y la única alternativa a esto es buscar un piso de alquiler por tu cuenta. Tanto en la Campus como en la Kamtjatka (Kam para la familia), se comparten una especie de pisos entre dos o tres personas, donde cada uno tiene su propio dormitorio, pero se comparte cocina y baño. Están plenamente equipados, y en todos los casos gozan de plenitud de espacio. Estos ‘pisos’ dan a pasillos, en el caso de la Kam, y al frio exterior, en el caso del Campus. Con todo, también hay ‘pisos’ individuales en la Kam, aunque no igual de bien equipados, y además son más caros.

Yo vivo en la Kamtjatka, y bueno, tiene sus virtudes y sus defectos.

La habitación de la esquina

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Horsens, Miniguía útil Erasmus (1 de 3)


Tres cosas. La primera, que acabo de pegarme un Interrail que lo flipas, con una dosis final de 18 horas de tren desde Cracovia. La segunda, que completado este Interrail, tiene huevos que aún no haya acabado de publicarlo todo sobre el otro gran viaje que ya me he pegado este Erasmus, el Autumn Break, cuando aún me quedan por publicar tres episodios (dos de ellos ya escritos, solo faltan las fotos). Y la tercera, ya me ha llegado algún correo de gente que conoce este blog y está contemplando la posibilidad de venirse aquí a estudiar, y dado que acudirán preguntando, publico esta miniguía a modo de esclarecer las cosas, y que de paso sirva un poco de ilustración de como se está desarrollando para mí este año.

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Esta foto es de la primera semana. Tiene gracia, porque apenas nos
conociamos, pero sobre todo, es curioso porque parece que hace siglos…

 

Nota: el estilo de conversación de este post se debe a que es una copia casi literal de un correo -aunque convenientemente extendido, corregido y depurado, para que sea presentable y válida para todo el mundo- con el que he respondido a una malagueña que está contemplando venirse aquí el año que viene. ¡Si, respondo así a los correos, especialmente cuando mientras lo escribo ya estoy pensando en publicarlos! :D

Conviene aclarar que Skövde (Suecia) es otro destino que nos ofrecen a los de la UMA, y que yo mismo estuve contemplando, y que es por el que esta malagueña también me pregunta.

(…)

“Bueno, a ver por donde empiezo.

Primero la parte académica. (*Esta parte interesa casi exclusivamente a los estudiantes de la Politécnica de Málaga). Voy a resumir poco y mal lo que sé, asi que insistiré en que te informes por tu cuenta y de fuentes ‘oficiales’.

Supongo que ya sabrás que en Skövde te sacas el título de Diseño Industrial, con el nombre que allí tenga (creo que European Bachelor de nosequé Product Design) además de el de Málaga, mientras que aquí en Horsens sacas Ingeniería Mecánica, además del de Málaga. Por lo demás, las asignaturas que aún te queden de Málaga por terminar debes acabarlas en el plazo de un año, para que Skovde/Horsens te otorguen su título. Hasta donde sé, de ambos sitios solo te convalidan el proyecto, y todo lo que apruebes aparte solo serán, desde el punto de vista de Málaga, créditos de libre configuración, que te saldrán por las orejas. Pero piensa que por estudiar lo que aquí se estudia (que es mucho más entregar trabajos que hincar los codos) y sacarse 60 créditos, tienes una carrera más en el bolsillo y que poner en el curriculum, así que de puta madre (y que te digo que si 60 créditos me los saco yo, y me los estoy sacando, se los puede sacar ABSOLUTAMENTE todo el mundo). La principal diferencia, hasta donde sé, es que para conseguir el titulo en Horsens además deberás de hacer 5 meses de prácticas en una empresa, danesa, española, donde sea, y que yo sepa esto no es requisito en Skovde. Por razones que se me escapan la gente está mucho más interesada en Skovde que en Horsens (también Horsens es el primer año que se nos ofrece), pero te vuelvo a repetir que académicamente, ambas ofrecen ventajas a gran distancia del resto de destinos, y sin apenas diferencias entre ellas. Por ultimo, te vuelvo a repetir, yo esto es lo que se más bien de oidas y ademas son los datos que tengo de hace un par de años, cuando tuve unos amigos en Skovde, así que no sé si las condiciones han cambiado, por lo que de nuevo, mejor si preguntas todo esto por tu cuenta.

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A Horsens hay que reconocerle rincones muy, muy bonitos. Ahora, olvidad coger la bici para pasear durante 6 meses…

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Despedidas (*goodbyes)

*(English version below)
Dije que no sentía ninguna necesidad de escribir sobre Erasmus mientras estuviera aquí, pero hoy si me apetece hablar de una cosa, y es sobre las despedidas. Y me imaginé que podía a ser duro en junio cuando esto acabe también para mí, pero no contaba con lo cuesta arriba que se podía hacer febrero. Sencillamente, no lo había previsto. Para colmo, es que es mucha la gente que se va. Si bien el Señor Don Erasmus estuvo sembrado el día que invento sus becas, la cagó igual de bien el día que se le ocurrió hacerlas también solo para medio curso. De verdad, ¿a quién se le puede ocurrir semejante crueldad?

Llevo fatal las despedidas. Desde siempre. Tan mal, lo debo reconocer, que con algunos he cometido la fatal cobardía de no despedirme adecuadamente. Aquí he hecho, como se veía venir, muy buenos amigos, algunos para toda la vida. Es con esos últimos con los que esperas no perder el contacto, a los que sabes que vas a volver a ver, pero de los que más trabajo te cuesta despedirte.

Si alguien lo pregunta, claro que me lo estoy pasando bien. Hay cosas que me atormentan (pero esas las contaré en otra ocasión), pero como experiencia está siendo como debería de ser: extremadamente positiva y completamente inolvidable. Ya he dicho que además estoy trabajando y estudiando, mucho más de lo que nunca he hecho en Málaga, y se ve que aprobando incluso con nota (tengo tres matriculas de honor, ahí queda eso… :P). Pero al mismo tiempo, tengo un reconcome (y ya había leído literatura sobre esto), que me hace permanentemente sentir que no estoy aprovechando suficiente, un tipo de ansiedad marca erasmus (TM): la sensación de no dar abasto. Continue reading

Berlín: muros, bunkeres y “Ampelmänn” (Autumn Break, episodio III)

(viene de aquí)

Recién acabo de entregar el proyecto semestral (bueno, acabo de enviar mi parte para que me la impriman), puesto que ya estoy de vuelta en España con mi familia, aquí me encuentro dispuesto a disfrutar de tres semanas de vacaciones en las que tengo realmente poco que hacer (excepto trastear un poco con el 3ds Max para la presentación del proyecto: con diferencia la parte que más disfruto). Dicho esto, vamos al ajo, vamos a seguir contando el viaje.

Puerta de Brandeburgo

La última vez estábamos abandonando Oslo, camino del aeropuerto para tomar el avión a Berlín, ¿no?. ¿Pues sabéis qué? Que ese día, el sábado 16, me lo salto. Por ahora. Ea.

Domingo, 17 de Octubre

9 de la mañana. Ahí estoy yo en mi cama, escuchando a mis compañeros levantarse, ducharse, hablar y reírse, mientras para mis adentros pienso que no puede ser verdad lo que está pasando. ¡Están madrugando, después de la que cayó anoche! Que digo la noche anterior, ¡hacía un rato! Yo no solo es que no me lo pudiera creer, es que directamente me estaba cagando en todo y en todos. No hablemos de borrachera o resaca, porque lo mio era no era eso sino lo siguiente (y también lo de los otros, digan lo que digan, jaja). Alguna vez me han dicho que soy de malos despertares, pero aquella mañana la procesión iba por dentro. Me querían llevar de tour, de andar y esas bizarradas, después de haber dormido apenas tres horas, después de todo lo de el día anterior. Y me lo planteé, pensé mientras aún estaba en la cama ‘me quedo, me quedo en la cama, ya me levantaré luego, ya los buscaré, ya si eso voy al siguiente turno del tour guiado…’

Por supuesto, estuve maldiciéndome, todo lo que me quedó de viaje, por haber siquiera llegado a plantearme no levantarme aquel día.

Nada, remoloneé un rato e incluso me quedé solo en el cuarto mientras los otros desayunaban, pero con una ducha rápida (si, el concepto ‘ducha rápida’ y yo podemos coexistir, porque fijo que alguno salta) se solucionó todo, que hasta me dio tiempo de desayunar y quedarme contento y coger una naranjica pa el camino.

La parsimonia

Conversando con Edu, con nuestras naranjicas y con lo que me gusta llamar ‘eficiencia energética’ (otros lo llaman parsimonia, jaja). Fotografía de Dani Durden.

El plan era llegar hasta Pariser Platz, justo frente a la puerta de Brandeburgo, y empezar allí lo que se llama el Free Tour.

Os cuento que es el Free Tour: es un tour guiado por la ciudad de gratis. Lo de gratis es un decir, al final pagas ‘la voluntad’, pero sale uno tan satisfecho que normalmente pagas más. Y con un rollo bastante desenfadado y jovial, aunque no deja de ser serio e intensivo: el trayecto de apenas cuatro kilómetros nos llevó más de cuatro horas, lo que son más de tres horas hablando/escuchando al guía. La empresa que hace el free tour hace también otros tours guiados por las más importantes ciudades europeas, pero este es el que sirve de reclamo, y es una jugada que seguramente  les está saliendo de puta madre, porque si le ponen la misma pasión que en el Free Tour, la gente repite seguro. Con la misma empresa repetimos luego en Londres, y ambas ciudades hicimos también el ‘Pub Night Crawl’ que nos enseña la marcha nocturna llevándonos por unos cuantos sitios variados. Pero no avancemos tanto.

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Autumn Break 2010, episodio 2: Los trolles noruegos

(Viene de aquí)

Empecemos pues, plantandonos en la mañana del 15 de octubre, 7 de la mañana. Yo empiezo ya criando fama: hago esperar a toda la gente fuera 10 minutos (ya comentaremos este punto), y hasta Edu y Alberto tienen que venir a darme un toque a la puerta cuando por suerte estaba echando ya el cerrojo de mi cuarto. Vamos a patica hasta la estación, viajamos en tren hasta Aarhus mientras ajustamos dineros de las reservas de los hostales, e intercambiamos números de moviles españoles (claro, fuera de Dinamarca no nos sirve nuestro número local). Y es relevante decir en este instante -puesto que tendrá consecuencias- que guardé todos los números… y ningun nombre. Como los ibamos dictando corriendo, y el teclado en pantalla de mi LG apesta, alegría, pensé, ‘ya los guardaré bien luego’. Ja. Pero avancemos, avancemos.

De nuevo, autobús (donde Edu soltaría su primera frase del viaje: “los 24 días del año”) hasta el aeropuerto de Arhus, que esta más lejos de Aarhus del propio Aarhus que Horsens. Y por cierto, vayi mierdi de aeropuerto para ser la segunda ciudad de Dinamarca. Comprobamos por primera vez el peso de nuestras maletas, y atented… las de los tíos pasaban casi todas del límite, 10 kg, mientras las chicas habian tenido mucho más ojo que nosotros. Eso el primer día de viaje, antes de souvernirs, compras, y mudas humedas y sucias. Despues de poner tanto peso como pudimos dentro de los chaquetones (porque por supuesto, en ese instante yo mismo llevaba hasta cinco mangas), pasamos el control, ¡y a volar!

Aarhus Airport

El vuelo es ridículamente corto: despegamos del norte de Jutlandia y aterrizamos a 60 kilómetros al sur de Oslo, lo que es una trayectoria que recta ni llega a 350 km, o traducido, menos de 20 minutos de vuelo nivelado. Aterrizamos (que guay, no hay que esperar maleta!), sacamos dinero, ¿y ahora qué? (aparte de hacer la foto). Pues eso, sacar billete para Oslo, y primera en la frente: Ida y vuelta, 40 € (lo mismo tren que autobús). Todo hay que decirlo, ibamos avisados; pero uno nunca pierde la esperanza de que la información sea erronea.

Bien, ahora es el momento de hacer una pausa y comentar el plan. Como ya sabeis, en Oslo ibamos a estar dos veces, un día ahora, y otro a la vuelta. Los albergues de Londres y Berlín los habíamos conseguido baratos, si mal no recuerdo 15-20 € la noche. Pero lo único que habíamos visto en Oslo era por 35€, así que decidimos lo siguiente: salir la primera noche en Oslo a saco, pillar lo primero que hubiera de vuelta al aeropuerto y dormir allí. A la vuelta sin embargo preveiamos que ibamos a estar reventados, así que si tuvimos la prudencía de pillar albergue. Pero dejemos eso apartado ahí. En el momento la pregunta era ¿que hacer esa noche? Habíamos pillado alcohol en el duty free, pero ¿donde beberlo?

Continuemos, hablemos ya de Oslo. Como también he comentado, yo el viaje no me lo había preparado casi nada. Por suerte algunos ya habían estado y tenían objetivos claros, así que tuvimos una suerte de guías. Lo poco (y mal) que tenía yo escuchado era que al contrario que Estocolom, Oslo no era gran cosa, una ciudad más bien industrial y sin mucha chicha, al estilo de Bilbao o Málaga. Pues no, me ha sorprendido y muy gratamente, es el momento de decirlo. No es la repanocha, pero supongo que es lo que pasa cuando vas con las expectativas bajas. Recién salidos de la estación de tren, tras dejar las maletas en consigna (y encontrarnos al doble de Agu, jejej), tiramos directos hacia la joya de la corona: La Ópera de Oslo.

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Autumn Break; o como pegarte un pasón de viaje que no olvidarás nunca (Parte 1)

Ea, ha llegado el momento de contar el viaje que me pegué hace ya más de un mes. Comento brevemente: hace seis semanas yo y otras doce personas nos pegamos un viaje de 10 días por Oslo, Berlín y Londres. Un pasón, eh, y creo que merece que hable un poco de ello. De hablar de como me está yendo de Erasmus, decir que de puta madre, pero lo digo ahora, no me apetece forzar la digestión de algo mientras aún lo estoy viviendo, así que creo que no haré una retrospectiva posiblemente hasta el mismo día que vuelva a España de forma definitiva.

Ahora he acabado una horrible semana de apenas dormir en la que he entregado 3 proyectos, y aunque aun tengo el ‘gordo’ del semestre dentro de dos semanas, no me voy a privar de volver un momentito por aquí y dedicar a esto un poco de tiempo, ¿no?

Del viaje: ¿Que contar? ¿Por donde empezar? Empiezo comentando que hice aproximadamente 2.000 fotografías (y me he contenido por falta de memoria) de las que se salvan 200, una vez ensamblados panoramas y demás movidas y despues de echar un rato en Photoshop (entre otras cosas por eso he demorado dedicarle una entrada a este viaje, que digo viaje, ¡tour!: quería ilustrarlo en condiciones). Esas solo las mías: entre las de todos suman 10 gigas, si, 10 gigas de fotos, con algún video, pero en su mayoría fotos (que lo piensas y dices, vale, pero ¡¡10-Gigas-de-fotos!!).

Y lo voy a estructurar en tres* entradas que ni van en orden cronológico, ea (*al final han sido seis entradas…). Hice anotaciones, y entre eso y las fotos está todo bien documentado, así que empiezo con un resumen. Y me vais a disculpar si uso de vez en cuando alguna palabra en inglés, si vierais el cacao que tengo a estas alturas en mi cabeza entre los dos idiomas, con cosas como que te sabes la palabra en ingles y no la recuerdas en español, y no solo al revés…

Prefacious*.

*(primera en la frente.Y pa colmo ni existe en inglés)

Empezando el Viaje

Foto para empezar el viaje, en la misma estación de tren de Horsens.
Fila superior, empezando por la izquierda: Dani, Alberto, Cristina, Izaskun, Anna, Estefanía y Jose Luis.
Fila inferior, Agu, Edu, yo mismo y Jose Ramón. En Londres se nos unirían Rocio y Noel.

El viaje, como tal, empieza a ser planeado apenas a las 3 semanas de estar en Dinamarca, y unas seis antes del propio viaje. A mediados de Octubre era el llamado ‘Autumn Break’, una semanita entera de vacaciones by the face, 10 días de fiestaca, rascarte los cojones o viajar (o las tres cosas). Espontaneamente se empezaron a plantearse muchos viajes distintos, todos en grupos de 10 – 20 personas, así que o bien te lo montabas tu, o bien sencillamente te acoplabas al que más atractivo te parecía (lease también ‘más afinidad sentias por el grupo de personas que iba’). Tened en cuenta que estamos más de 100 españoles, entre unos 700 erasmus, por lo que no faltaban alternativas.
Por ejemplo, otro que ha pegado fuerte es el de, llamemoslo así, Capitales del Este (tres cualesquiera de las siguientes solian componer algun viaje: Varsovia, Cracovia, Budapest, Viena, Praga, Berlín, Bratislava…). Una idea tremendamente apetecible, accesible, y también hay que decirlo, barata. Se podría argumentar que mi (nuestra) elección era un tanto rutinaria: a Berlin y a Londres “hay que ir” alguna vez en la vida,  pero a las antes mencionadas probablemente solo tenga ocasión de ir mientras esté aquí en Dinamarca. Pero oye, eso tiene facil réplica, y se llama Spring Break. ¡Y punto en boca! :D

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Mr. Nobody

Esta noche unos colegas y yo hemos empezado a ver “Mr. Nobody”. Cuando creíamos que le quedarían 10 minutos para acabar, ha llegado más gente, y al pausarla hemos comprobado con sopor que la película aún iba por la mitad. Pero dado que a pesar de todo nos estaba gustando, hemos decidido pararla, irnos mañana a Oslo, luego a Berlin, y luego a Londres, y recuperarla a la vuelta en el mismo punto en que la hemos dejado. Y no me ha parecido mal plan.
Así que dentro de 10 días os cuento como acaba :D

L’Aubergue Espagnole

Literalmente. Literalmente. Literalmente…Una_casa_de_locos-334511386-large
L’aubergue espagnole (literalmente, un albergue español) es una expresión francesa para definir un lugar caótico, abarrotado de gente.
Ese nombre usó Cédric Klapisch en 2002 para su película, en la que narra como un estudiante frances se viene a Barcelona a pasar unos meses de intercambio bajo el programa Erasmus. El chaval acaba compartiendo piso de la zona antigua donde convivirá con un italiano, un alemán, una inglesa, una belga, un danés y una española. Un puto caos.
Si nos ponemos serios con la película, supongo que los críticos la calificarían como una nadería, superficial, tópica, que juega en la escuálida liga europea equivalente a la de las comedias de adolescentes de preuniversitarios americanos. Solo se realimenta de los tópicos de cada país (los alemanes muy ordenados, los italianos muy desordenados, los españoles muy orgullosos…) sin investigar mucho las profundidades de cada personaje, unos estúpidos gorrones, aspirantes a trasnochados bohemios de última categoría, chupando ese dinero de la Unión Europea que tan bien podría aprovecharse en otros sitios. Una comedia ligera y de consumo rápido que sin embargo fue un tremendo éxito en Francia y que ha alcanzado la categoría de pequeña película de culto. ¿Qué tiene entonces?

Pues sencillamente reflejar a la perfección una situación que quien la haya vivido la reconocerá instantaneamente. ¿Yo la he vivido? No, copón, estoy recién empezando a vivirla. Pero, a ver, bien se puede decir que es en una Erasmus donde se cristaliza la actitud que cada uno ha tenido a lo largo de su etapa de estudios, donde se destapa el verdadero ser de cada uno, sin padres ni muchos viejos conocidos a la vista. Yo en mis dos primeros años de carrera viví en una residencia de estudiantes en Málaga, donde conocí a algunos de los mejores amigos que se puede tener y que sigo teniendo (y ni siquiera soy el único de ese ya antiguo círculo que se ha venido a Dinamarca). El caso es que cuando vi hace unos años la película, mucho antes de saber que yo me iría también a estudiar fuera, reconocí a la perfección todos los patrones de comportamiento. Una mini-erasmus fue aquella vez en Málaga: estudiantes de toda Andalucía menos de la propia ciudad, horas muertas en la sala de televisión, jugando a las cartas, o a la Play, al Colin McRae 2, al Mafia, al Need for Speed Underground o al GTA 3… eso cuando no estábamos de botellón, o hirviendo espaguetis al microondas o comiendo sandwich de atún, o simplemente haciendo el pollas,  y siempre estrujando al máximo el ingenio para buscar cualquier forma de no estudiar, (y a pesar de todo aprobando, las marías, si, pero aprobando, tomando una nefasta confianza, ingenuos de la debacle que después llegaría). Pero la ecuación es muy sencilla, es la frase que más vengo escuchando desde hace muchos años, y aquí por supuesto no iba a ser menos: Dios los cría y ellos se juntan.

¿Quién ha dicho que los estudiantes seamos gente inteligente, responsable, admirable? ¿Quién ha dicho que Hannibal Lecter seguramente no suspira por nuestros hígados?¿Quien ha dicho que las becas Erasmus no están haciendo mucho más por construir Europa que cualquier otra política? Eso la película lo clava prácticamente como ninguna otra, eso es lo que tiene.

(…)

¿Qué como estoy? Pues nada, muy bien, un viaje muy largo pero sin incidentes. Dejé mi casa el sábado por la tarde, fuí en tren a hacer noche en Málaga, el avión salía muy temprano el domingo, y de nuevo desde Copenhague otro tren hasta Horsens, donde finalmente vivo; no llegué a mi residencia hasta el domingo por la noche; es decir, por fasciculos, el viaje fueron 10 horas. Si alguien me pregunta por Copenhague: muy bonita la estación de tren, si ;).

Aunque he visto un poco de Horsens, todavía no me he paseado tranquilo a verla, pero tampoco tiene pinta de tener mucho por visitar: una sencilla y pequeña ciudad donde la vida en las calles acaba a las 5 (aunque hoy y mañana hay una feria medieval, lo más gordo que pasa aquí en todo el año al parecer). Ya me he asentado; aunque no he desecho del todo las maletas si he empezado a decorar mi cuarto, y también me he gastado un buen pastón en las mierdecillas que necesitaba el piso/cuarto (que compartimos entre tres, dentro a su vez de la residencia): cortinas para la ducha, cubos para basura, etc.

En la universidad esta semana solo hemos tenido presentaciones, un examen de inglés, y eso si, bastante papeleo y caos; las clases no empiezan hasta el lunes. Ya me he agenciado una bicicleta (aquí, bici a saco), y previsiblemente iremos en breve al Ikea de Aarhus a agenciarnos más cosillas.

¿Y la gente? Pues, atiende: en mi carrera la mitad somos españoles. Un cachondeo. Suena muy fea la palabra ‘demasiados’ pero creo que se puede decir sin que nadie se moleste: somos demasiados españoles. Hasta creo que el resto (rumanos, lituanos y franceses, segun he sondeado hasta el momento, conforman la mayoría de la otra parte) se sienten intimidados ante tal invasión ibérica. Tan solo el primer día de presentaciones me acerqué a un corro donde conocía ya a un par y al presentarnos empiezo a preguntar de donde eran: -Málaga. -Málaga. -Málaga. -Badajoz. -Málaga. -Madrid. -Málaga. -Málaga. -Barcelona. -Valencia. -Málaga. ¿Esto que pollas es? El caso es que en una de las fiestas (¿hace falta decir que llevo cinco noches aquí y en las cinco ha habido fiesta?) me vi hablando con un grupo de 5 españoles y un francés, hablando en ingles, para darnos cuenta que nos acercabamos al frances para autoobligarnos entre todos a practicar ingles… Esto es el verdadero albergue español…

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Todos españoles en esta foto (siendo los que estamos, ni de lejos
estamos todos los que semos), camino de un botellón en la universidad.

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Insisto, botellon EN la universidad.
Haciendo la conga en la misma cantina donde comemos todos los días…

De hecho, nada más llegar la primera noche, me metí en un cuarto con otras veintipico personas justo a ver L’Aubergue Espagnole. Y hombre, yo porque ya la he visto 3 o 4 veces, pero la gracia está creo mucho más en verla cuando nos conozcamos y llevemos unos meses – copón, no voy a decir que me sienta mayor, pero también hay aquí mucho pipiolo, mucha gente que ni siquiera ha salido nunca de su casa, jajaja, para ellos esto si que debe ser una experiencia, y ver el primer día la película, lo mismo es pisar un poco el chiste, por aquello de crear expectativas. Pero vaya, nada difícil de arreglar :D

Nada gente, nos iremos leyendo.

Y ahora ¿qué?

Ya he recibido el último papel que necesitaba, la carta de admisión, ara ya si, salvo catástrofe, me voy de Erasmus. Ayer hice no el último examen de mi carrera, pero casi. Me quedan tres dos asignaturas y me han comentado la posibilidad de hacer los examenes que me queden desde allí, coordinando la hora, recibiendo el examen por fax/email y con un profesor vigilandome, una interesantísima alternativa y alivio para el bolsillo, ahorrandome el ir-venir, volver a matricularme… etc. Si hubiera llegado a esa situación, hubiera sido mi décimo año de carrera. Undécimo contando el año estudiando matriculado en Informática de Gestión. Toda la gente de mi edad que conozco de antes de irme a estudiar, acabaron el más tardío hace años sus estudios. Pero lo más escandaloso, es que incluso los que han estudiado conmigo empiezan a acabar, nuestra esperanza de vida media estudiando (sobre 7-8 años) se está viendo cumplida (hasta cinco amigos han presentado su proyecto/acabado este año).

Cumplo en ya 27 años. No tengo ninguna experiencia laboral. España está en crisis, eso dicen, y dado que para conseguir el título en Dinamarca me piden hacer 5 meses de prácticas, no descarto para nada no solo hacerlas allí sino quedarme allí indefinitely si la cosa no me desagrada. Así está el tema.

¿Donde está la incognita? Nada, tampoco hay muchas. Seguir estudiando, seguir pa’lante, lo que surga, sin planes muy claros. Nunca ha habido planes claros, la verdad. La carrera ya está casi acabada, lo que ya es muuucho decir (con la de años sin ver luz al final del tunel…). Y ni siquiera es todavía el momento de ese ‘y ahora ¿qué?‘ que te debes preguntar cuando acabes de estudiar, si es que no te lo has preguntado antes, un camino que has tomado sin plantearte tampoco muy profundamente por qué. “Porque lo hace todo el mundo”. “Porque sin carrera no vas a ningun lado”. Venga, vale. Oye, voy a echarme otra copa, a ver si veo otra cara que no sea la tuya.

Precisamente al escribir esto vengo de una moraga. Hace unos días discutía sobre lo que hemos de lamentar no tener apenas amigos en nuestra misma carrera, gente a quien pedir apuntes, a quien pedir las prácticas para copiarlas, a quien  preguntar para saber como corrigen los profesores o como suelen hacer los exámenes de otros años… Consecuencia, obviamente, de ir a clase menos de lo esperable/deseable, no hay disculpa por ahí. En la moraga he estado saludando a gente que conozco de vista desde hace años, y nunca había encartado presentarme (los habituales ya sabéis que no soy tampoco el colmo de la sociabilidad), gente a la que saludo y hablo por primera y sobre todo, probablemente por última vez. Chavales amables y con los que bien hubiera compartido repetidas veces una cerveza (curioso que esta noche ha estado plagada de abrazos, exhaltación de la amistad, lo típico), y más dolorosamente, niñas muy guapas (en mi ingeniería hay bastantes tías, dicho sea de paso) en las que incontables veces he detenido la mirada y a las que nunca había osado presentarme. Claro, claro que me suena tu cara, ¿como te ha salido estructuras?¿Ah, que eres de Almería? pues si, he estado allí un puñao de veces, tengo bastantes amigos de allí… No sé, me ha parecido terriblemente irónico, una cruel justicia poética, que me despida de tanta gente a la que conozco de hace tanto tiempo y recién acabo de presentarme…

Y luego los de siempre. A vosotros, ya hablaremos, ya nos veremos, ya vendréis esta tarde a mi piso a ver el España-Alemania (visto se ha!!!), ya me contareis los sanfermines que os vais a pegar (cabrones), ya nos veremos en mitad de verano, ya nos veremos en septiembre cuando venga a coger aquí el avión, ya vendreis a visitarme visitarnos a Denmark (no soy el único del grupo que se va al mismo lugar)…
Ocho años nenes. Ni mejores ni peores. Ocho. Ocho a vuestro lado. Y si, hay cierta frontera que dice que es una etapa y que se ha acabado. ¿Y ahora qué?

Nada gente, estoy nostálgico y también con una rica castaña encima. Que ver como pasa el tiempo es una mierda, y más cuando sientes que no lo acabas de aprovechar, que ves como se te escapa entre los dedos. Han sido ocho años de mucho rascarme el escroto, lo que no es ni muchísimo menos sinónimo de haberlos aprovechado (maldito pepito grillo). Sencillamente me apetecía dejarlo por escrito y compartirlo también con vosotros. Abrazos a todos.

Nota: pasado un tiempo prudencial de 24 horas para publicar esto (efectivamente, lo escribí con una rica castaña encima pero tuve la prudencia de no publicarlo en el momento), lo dicho ha sido publicado sin modificaciones. Lo mejor es que ya hay una buena respuesta a la pregunta primera: ¿y ahora qué? La respuesta está clara: el domingo a Madrid a ver la final todos juntos, los sanfermineros y los que nos hemos quedado aquí abajo y quien se quiera acoplar :D

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SE VA A LIAR PARDA.