Y Septiembre, que ha pasado entero

Y aquí estamos. Más que nada, escribo para confirmar que sigo vivo. Continué el Camino de Santiago hasta Burgos (ya habrá fotos y breve crónica), y ahora a donde he vuelto, con intención de definitividad, es en Granada. Y con trabajo. Y ¡ah amigos!, algo que no va necesariamente ligado con lo anterior, ¡TAMBIÉN CON SUELDO!

Superluna en San Miguel Alto

¡Alhambra! ¿Cómo andas de guapa hoy?

Trabajo en la misma empresa que os mencioné en ese post que escribí, hace por ahora un año. Solo que ya no estoy ahí ‘de colega’ echando unas horas de vez en cuando, sino con sueldo, con horario, con buenos amigos y sobre todo con mucha ilusión en un proyecto del que espero poder mostraros pronto algo. Y no cuento nada más, por supuesto por la cosa de crear misterio, pero además porque dado que no tenemos registrados ni la marca ni los diseños, no se puede andar enseñando mucho. Hemos tenido un mes de septiembre que tela, telita, y ahora espero poder sentarme y reflexionar un poco más las cosas.

Superluna en San Miguel Alto

Foticos de Granada. Porque sé que os encantan. Esta, hecha unos días después del equinoccio de otoño desde la explanada de San Miguel Alto, la tomé solo minutos antes de la “Super Luna” que saldría apenas minutos después. Con el color he intentado, más que exágerar lo presente, recuperar los colores y la sensación de la escena que tenía ante mi: el radiotelescopio de Veleta.

 

¿Lo de ser profesor? Bueno, ahí sigue esa idea. Con la chincheta puesta, on hold, como queráis llamarlo. Ahora estoy a lo que estoy y de lo que se trata es de hacer bien lo que tengo entre manos. Mientras tanto, cuando al papá estado se le ocurra volver a contratar a gente y tal, lo mismo me planteo andar ese camino. El Máster de Profesorado lo acabé, a falta del “pequeño detalle” de presentar el Trabajo Fin de Máster (así, como quien no quiere la cosa: este septiembre me ha sido imposible). Mientras, sacarme el C1 de Inglés, y obtener el Grado en Ingeniería son aspectos a considerar previos a cualquier consideración previa de estudiar opos.

Ahí está eso, si; ahora, estoy a lo que estoy, que no es poco :D.

Nada, tan solo comentaros que estoy mu agusto, mu atareao, y adentrandome en una nueva vida y nuevos ritmos, pero con viejos y buenos amigos y un lugar en el que me siento tan cómodo y a gusto como es esta ciudad de Granada.

*Os dejo con una pequeña selección de fotos de esta sesión de vistas por San Miguel Alto, que estuvo realmente cojonuda.

¡Saludos!

 

Superluna en San Miguel Alto

Superluna en San Miguel Alto

Superluna en San Miguel Alto

 

Superluna en San Miguel Alto

En camino de El Camino

Familia, esto es uno que se va a andar. Tras pasar este primer finde de vacaciones con viejos amigos, las dos semanas de vacaciones que me quedan me voy a pegar una jartá de andar: mañana me voy con mi padre a hacer el Camino de Santiago. Mi padre ya lo ha hecho dos veces, así que llevo un buen sherpa. Y nada de versiones light: partimos desde Francia (desde Saint Jean Pied de Port, un paso más allá de Roncesvalles), y hasta donde lleguemos, pues obviamente no dará tiempo de hacerlo completo. Ya habrá más veranos.

Como no me voy a llevar la reflex (además de pesar un quintal, es un dulce demasiado goloso para amigos de la mano larga), os dejo con las fotos de las dos caminatas que hice hace un par de fines de semana en la Sierra de Segura, cerca de La Toba, lugar clásico donde pasé todos los veranos de mi infancia, pero al que hacía 13 años que no volvía.
En total, 35 km andados de los cuales volvimos bastante cansados, pero no lo suficiente para desanimarnos de hacer -por episodios eso si, como ya he dicho- la versión completa del Camino de Santiago.

No traeré muchas fotos, así que disfrutad de estas (aquí el set al completo). Nos vemos en dos semanas.

La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014

La Toba 2014La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
La Toba 2014
Canena

La fotografía (1)

En Agosto de 2012, hace apenas poco más de un año, me compré, al fin, una cámara reflex. Con un dinerillo ahorrado de dar clases a chavales, como auto-regalo por haber acabado los estudios, y con unos billetes sacados a Islandia para visitar a mi hermana, sentía que realmente la merecía/la necesitaba. No he parado de hacer fotos desde entonces.

London Riverside

Kviarjökull

Untitled

Untitled

Kviarjökull

Pero un momento; me preguntareis, ¿Rufo, no te gustaba ya la fotografía desde antes? Claro, claro, tan pronto como pillé una compacta en 2004, he estado (casi) sin parar, -por no hablar de todo lo que la afición por la fotografía me dio (y me da) y me encontré en el camino, que han sido muchas cosas bonitas, experiencias y personas-.
Me gusta dibujar desde niño, soy observador nato, me encanta sencillamente mirar, y si desde más joven no fotografiaba, supongo, es por algo tan sencillo como que la película no es gratis (mientras que el gigabyte ya lo encontramos ya a 3 céntimos…)

(…)

La Canon EOS 1100D

Canon 1100

¿Cómo estrenar una cámara si no es de otra manera que haciéndose una foto en el espejo?

En fin, el modelo que me pillé fue la 1100D de Canon, que por precio y por gama es un modelo básico; aunque la verdad, hablar de una reflex ‘básica’, me resulta igual que hablar de un Ferrari ‘básico’. La suelo recomendar a todos los que me preguntan y creo que en breve va a caer el tercero que me hace caso. Quitando que no graba vídeo en 1080, con su soberbio rango dinámico, no echo nada, nada en falta.

Os recuerdo que he estado muchos años tirando de compactas, les he sacado metafórica y literalmente todo el jugo posible; estando hasta la polla de editar HDRs para compensar la pobre latitud del sensor y el ‘generoso’ ruido, corregir pixeles muertos, y baterías perpetuamente descargadas hacia el final de su vida. Si, por estas razones, por unos años (y quitando el Erasmus), apenas fotografié.

(…)

Y luego está Flickr. Tuvo su momento, si, hablamos ni más ni menos que de una de las madres fundadoras de la web 2.0, todo aquello del usuario creador de contenido, ¿recordáis? Para la historia de la fotografía en si fue algo histórico, jamás se han disparado tantas fotografías ni ha habido tantos fotógrafos caminando sobre el planeta. De repente todos teníamos cámaras digitales (disparar gratis, ¡que locura!), y un sitio donde compartirlo todos. Floreció, exploto… ¿se apagó? ¿Donde estamos? ¿Qué hay de toda aquella locura y experimentación?

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Estos panoramas que me encantaba a mi ensamblar…
Ya que no podía jugar con zoom/teleobjetivo, había que ir al extremo opuesto. Tomada en el Albaicín, con etringita y Contra_dictioN

Dicen (dicen) que algo de culpa la tuvo Instagram, red a la que por multitud de razones estoy muy lejos de tenerle cariño. Pero, ¿cómo una red conceptualmente tan distinta -el compartir instantes, de forma descuidada y sin mucha importancia, frente a compartir un amor genuino por y hacia la fotografía- pudo desplazar a algo con lo que teóricamente no se solapa? Y además, ¿no se supone que era Flickr una comunidad sólida? Si hay algo cierto, es que Flickr perdió el tren de los smartphones (su app está muy, muy lejos de ser de las más descargadas), pero asumir esa razón como cierta es asumir que la cámara de un smartphone es igual de valida que una reflex. No digo que un smartphone sea inútil, yo mismo tenga fotos hechas con el mio que me gustan mucho, pero un-poquito-de-por favor: si tengo que explicarlo es que ni merece la pena intentar explicarlo. Pero en fin, aparco de momento hablar de Instagram (entro otras cosas porque me caliento).
Sea lo que sea, no estoy en condiciones de hacer un profundo análisis sociológico, pero sencillamente creo que nos emborrachamos de la novedad de Flickr (que vino cogida de la mano de la novedad de la fotografía digital, no olvidéis cuantos se estrenaron en esto de las reflex con la 300D por aquel entonces), y de alguna manera llegó luego el momento de la resaca. Y todo sea dicho, si todos hacían lo mismo que yo (echar horas al día mirando, comentando y ‘favoriteando’ las fotos de nuestros contactos, y calculando la hora de subir la foto del día), normal que eso no se sostuviera, que fuera una burbuja que se acabó desinflando.

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Qué raro se me hace ahora ver una foto en 4:3, parecen cuadradas.
As usual, imagen tomada desde mi cuarto de Canena, en este caso sin procesado alguno.

(…)

En fin, hay una serie de ideas un tanto difusas e inconexas que me apetece explorar en futuros posts, en este, lo único, lo que realmente quiero anunciar, es de algún modo mi retorno ‘oficial’ a Flickr y a publicar fotografías. No me voy a matar a faves ni a comentarios, pero quiero que al menos estén publicadas y catalogadas. Ya sabéis que le dieron un buen lavado de cara hace unos meses; y en lo que a mi respecta, ya digo que desde que tengo la reflex ha sido un-no-parar-ni-a-mear (e Inglaterra hay que decir que es muy fotogénica); y que, como por mucho amor que se tenga a la fotografía en si misma, al hecho de mirar, a “el arte por el arte”, no todo son blancos y negros y no todo es dejarlo criando moho en el disco duro. Las quiero compartir, ¿vale? Pero no aún.

Atardecer en Fuente Palmera

Pequeño planeta desde Fuente Palmera, verano de 2008 (si no me ejquivoco)

Antes quería darle una oportunidad ceremonial a unas cuantas fotos antiguas que nunca tuvieron su día. Fotos hechas con las compactas, fotos algunas de las cuales (humildemente) de verdad me gustan, pues siento que no hay tanto mio en ellas mas que el hecho de reconocer ese momento que sencillamente estaba ahí, esperando a ser compartido. Ahí estuvo en su día mi placer, el de el hecho en si mismo de mirar, que es la primera y verdadera razón de todo de la que emanan las demás, las de dibujar, retratar, fotografiar, y si, luego retocar, revisar y perfeccionar (parte con la que también disfruto mucho). Así que, lo dicho, ¡basta de disco duro!, dejadme, dejemoslas, que tengan su momento, ¿no?

GeishaEl PuenteP4117456 Panorama2Desde El SitioPuerto de las Palomas, CazorlaMálaga en compactaermita copyP4077852 - P4077881 30 images [1] - 3834x1680 - SCUL-Linear - Blended Layer copy985_b_0katoPano - PA213533 - 6390x2599 - PCUN - Capa FusionadaP1125552 copyLa foto de fondo de mi twitter, @rufohg

O cómo no hace falta irse muy lejos para ver claramente que la Tierra no es plana (1 de 2)

Bueno, a sólo 8 kilómetros de altura.
Al monte Everest por ejemplo, que está aquí a lado. Bueno, al lado si lo comparamos con el espacio exterior, en una órbita baja. Bueno… que me habéis entendido a la primera.

Bien, la verdad es que este post es una excusa para compartir la siguiente foto: la tomó en 1997 el alpinista Ed Viesturs en la que era su quinta ascensión al Everest. Cuando le pilló el amanecer a 8700 metros, vio lo que recoge esta imagen: la sombra del propio monte Everest, perdiendose en el infinito.

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Lamentablemente no encuentro la foto a más resolución, sería un fondo de pantalla o un poster para enmarcar legendario. Pinchando la imagen vais a la página de National Geographic.

Insisto en lo que no hace falta insistir: la foto es espectacular, me parece una verdadera pasada, por todo lo que supone su contexto, por su unicidad, por la propia belleza plástica de la imagen, y también, por unas cuantas lecciones sobre geometría y ciencia general que podemos aprender: esta foto, en si misma, demuestra que la Tierra no es plana.

Bien, todo esto viene de una pregunta que me vengo haciendo desde pequeño: ¿A qué altura hay que ascender para que se haga evidente la curvatura de la Tierra? Partimos de que la curvatura de la Tierra, de por sí, no es un concepto intuitivo. Con todo, y a pesar de lo comúnmente creido, los antiguos navegantes ya eran conscientes de este fenómeno (según navegaban al norte o al sur, unas estrellas u otras desaparecían del cielo nocturno), e incluso Erastótenes supo deducir con una precisión acojonante el radio terrestre. El hecho de que Colón llegara a las ‘Indias’ navegando hacia el este, o que Magallanes y Elcano circunnavegasen el globo, solo demostraba de forma práctica algo ya sabido entre gente medianamente ilustrada, y probablemente para cualquiera que se hubiera planteado seriamente la pregunta. Me imagino que preguntarse si la población general en el medievo era consciente o no de si vivían encima de un disco o de una esfera es concederles el beneficio de suponer que a lo largo de sus vidas llegaban a plantearse alguna vez dicha pregunta: supongo que bastante tenían ya con conseguir algo de cosecha y no morir por la peste… En fin, tal vez todo esto nos resulte ya solo anecdótico, si no fuera porque a estas alturas sigue existiendo la Flat Earth Society. Si. No es coña. Pero vayamos al tema.

Como decía, la pregunta es ¿Hasta dónde hemos de subir para ver claramente la curvatura de la Tierra? Es evidente que a nivel del mar, a efectos prácticos el horizonte que vemos es indistinguible del que correspondería a un plano infinito. Por el contrario, las imágenes hechas desde una órbita baja (entre 200 y 400 Km) demuestran sin ambigüedades la curvatura de la Tierra. La curvatura de la Tierra, evidentementemente, aparece como un efecto gradual, y para más dificultad, la atmósfera distorsiona, oscurece y difumina el horizonte (características geográficas aparte), por lo que, claro está, no se puede decir una cifra exacta a partir de la cual se hace evidente dicha curvatura.

Por todo ello, antes de entrar a saco al tema permitidme antes recordaros brevemente un poco de geometría.

Horizonte tierra plana

En una Tierra Plana e infinita, el horizonte astronómico, que es aquel que se aleja 90º de la vertical, y el geométrico (determinado por la superficie terrestre) coincidirían perfectamente, independientemente de la altura a la que nos encontremos sobre esta Tierra imaginaria. Esto se debe a que ambos elementos son paralelos, por lo que convergen en el infinito.

Horizonte tierra redonda

En una Tierra perfectamente esférica, el horizonte geométrico es una linea tangente a la superficie, uno de cuyos extremos depende de la altura a la que nos encontremos. Debido a esto, el horizonte geométrico y el astronómico solo coinciden en cota cero, esto es con nuestra cabeza sumergida en el agua hasta el nivel de los ojos.

A una altura pequeña, como la de una persona normal, la diferencia entre una Tierra esférica y una plana es insignificante. Pero en una Tierra esférica, tanto más ascendemos, tanto más van dejando los horizontes geométrico y astronómico de coincidir.

(…)

Pues bien, hagamos el experimento tirando de Google Earth. Me he plantado pilotando un F-16 (pulsando Ctrl+Alt+A dentro del programa) en la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Málaga. Viene de puta madre porque entre los datos en pantalla de la cabina hay un horizonte artificial, que corresponde al astronómico, y nos permite compararlo con el real.

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Me hallo al final de la pista, mirando hacia la costa. La altura sobre el nivel del mar es de tan solo 5 metros, y el horizonte astronómico (la linea 0) y el real coinciden perfectamente.

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Sin embargo, a apenas un kilómetro de altura, horizonte astronómico y real han dejado de coincidir. Con todo, el efecto es solo perceptible con instrumentación (la diferencia no llega a un grado) y sería disimulado por la atmósfera, pero una persona observadora probablemente se hubiera dado cuenta de otro efecto: la costa africana es ahora visible, mientras no lo era desde la costa.

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A la altura de un vuelo comercial (aprox. 11 km), el efecto, sin ser espectacular, está definitivamente marcado. No solo la visibilidad alcanza -idealmente- casi los 400 km, sino que la misma curvatura de la tierra se empieza a intuir, como que algo raro pasa. Lamentablemente desde las ventanillas de un avión no tenemos apenas visión del entorno, aunque es posible reconocer la curvatura tomando otras claves…

Algunas de esas claves las podemos encontrar en este efecto que tuve la fortuna de cazar en un vuelo de Málaga a Barcelona hace unos años.

Motor de Curvatura

Tranquilos, la distorsión del horizonte es fruto del ensamblaje del panorama, en la realidad la curvatura terrestre no es tan evidente. Pero las explicaciones, para la segunda parte ;)


Edición a 1 de Abril de 2018: Todavía no he publicado la mencionada segunda entrada, en buena parte debido a que el ‘debate’ sobre la Tierra Plana (si es que existe dicho debate), se nos ha ido de la mano a todos; debate que no existía cuando publiqué esta primera entrada y era más sosegado y calmado, y esto no era más que un ejercicio didáctico/divulgativo…
No obstante, si he escrito una entrada en Quora, respondiendo a algunas preguntas, que espero que os resulte interesante, hasta que publique la segunda (y tal vez tercera, y cuarta…) parte de esta serie.
¿Cómo se puede probar que el mundo es redondo para mí? ¿Cómo descubrieron los astrónomos de la antigüedad que la Tierra era redonda?
Espero que os resulte útil e interesante. Saludos!

Islandia (2)

(viene de aquí)

Vamos a hacer un trato. Ya dije que me intención era hacer muchos post del viaje, pero que queréis que os diga, es que tampoco hay grandes anécdotas, descubrimientos, revelaciones o epifanías. Que todo eso corresponde al viaje intimo e introspectivo, supongo, que necesita su reposo, pero como dejé caer, no ha sido el-viaje-que-le-debo a Islandia (cuidado, que no es una queja de este). Pero no quiero confundiros, Islandia es tan impresionante como la venden, a donde voy es que no es tanto lo que tengo que contar sobre ella, como lo que quiero enseñar.

Así que lo mejor que se me ocurre es soltar la chorraera las fotos (lo digo para que no os asusteis por la aparente longitud de esta entrada), y si acaso añadirles comentarios ¿no?

Camino a Lambhus

.

Pero antes esto debe de ir acompañado de una aclaración: en este viaje he estrenado cámara. Reflex, por fin.  La más pequeña entre las pequeñas, pero reflex al fin y al cabo. Despues de 8 años haciendo el monguer con compactas, ahora ya no tengo la excusa de que si una foto es mala es ‘porque la cámara no daba para más’. Y como un niño con su regalo de reyes, la susodicha camarita casi me ha hecho el viaje. Vamos, que materialistamente admito que me ha marcado la diferencia. Lo mismo me respondéis ‘bueno, aunque no tuvieras la cámara te hubieras quedado con el recuerdo y las sensaciones’. Si, pero (y recordando que el viaje se hizo con ciertas prisas), he disfrutado casi tanto con las horas que me he tirado explorando y limpiando la jartá de fotos que salieron de esta fantástica cámara, y buscando información sobre los lugares donde las disparé, como con esos -pocos- momentos que tuve de tranquilidad, para hacer mi fotografía mental de esas sensaciones, esas si, realmente imborrables.

También tengo que indicar que muchas de las fotos tomadas desde en la carretera son de mi prima Inma (de hecho, todas las que hay de Vik en adelante, que es donde yo cogí el volante). Le enseñe a manejar la cámara, y solo le dí una instrucción: ‘hinchate de disparar’. Los resultados son magníficos :)

Dicho esto, vamos a la narración.

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