Hablemos de mi trabajo: Dasware y el Wimic

Hoy tan solo quiero haceros una breve introducción a lo que nos traemos entre manos en mi empresa.

Os presento el Wimic.

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Os contaría extensamente lo que es, pero si veis este vídeo, de una entrevista que nos hicieron la semana pasada, creo que os vais a enterar mejor (y es más ameno)

 

Ni quiero ni puedo mostrar mucho más, tan solo deciros que es nuestro primer producto interno en Dasware: somos una pequeña startup granadina constituida hace poco más de un año por dos buenos amigos míos, en la que soy diseñador industrial y gráfico (es decir, exactamente lo mio)

Os dejo con dos renders, aunque podéis ver más en nuestra página web:

www.daswaretech.com

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Lo que si podéis ir es reservandolo: www.daswaretech.com

Os iré teniendo al día, muchachada!

Me voy a Escocia unos días

Desde hace cuatro años le debo una visita a Edimburgo (un grupo de amigos míos fueron y yo me quedé en dique seco). Al final voy a saldar la cuenta junto a mi familia, y solo no esa cuenta con Edimburgo, sino la que tengo desde niño con las Highlands (no desde que vi Braveheart como pensareis algunos, sino desde que vi en una revista el paisaje que acompañaba un anuncio de Cardhu).

El viaje lo hemos preparado razonablemente bien (es decir, tenemos pillado el coche, los sitios para dormir… incluso hasta hemos sacado los vuelos con antelación…), pero con la flexibilidad de que básicamente, haremos lo que queramos y nos detendremos donde queramos. Echaremos un par de días en Edimburgo, y luego recogeremos el coche y deambularemos por las Highlands: la isla de Skye, el lago Ness, los Cairngorms

Nada, solo comunicarlo, y dar envidia y tal… ;P

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Como no tengo mucho más que contar al respecto, quiero aprovechar para mostraros un interesante cortometraje, rodado en buena parte en el castillo de Eilean Donan (el que veis arriba); el mismo que aparece en Los Inmortales.

El cortometraje al que me refiero, Black Angel, fue dirigido por Roger Christian, diseñador de producción de películas como Alien o Star Wars (para nada un mal curriculum), y fue creado con la intención de mostrarse como entrante junto al estreno de El Imperio Contraataca, en 1980. Narra una leyenda ‘artúrica’, en la que un caballero de las Cruzadas encuentra a su regreso a su familia enferma, debiendo enfrentarse a un ‘caballero oscuro’ para salvarlos.

Lo interesante de la historia es que los negativos originales se destruyeron, y el cortometraje se dio por perdido durante 31 años, hasta que en 2011 se descubrió una copia, que ha sido meticulosamente limpiada y restaurada y se muestra aquí, en un estado prístino. Unida a los paisajes de Escocia, a los que hace un gran homenaje, la historia luce un gran poder visual y aunque sencillo, un cuidado diseño de producción. Os dejo con ella.

(..)

Dicho esto, y como evidentemente aún no tengo fotos de Escocia (y las tendré, brace yourselves…), os recuerdo que nunca acabé de contar el viaje que me pegué a Islandia hace ya casi tres años (y no lo he olvidado), con lo que aprovecho para subir algunas fotos mías más, parecidas a las que podré tomar en Escocia, de aquel viaje a Islandia, cuyos paisajes sin duda son y serán un duro rival con las que tomaré en las Tierras Altas.

 

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(…)

Por cierto, hablando de Los Inmortales: me la he vuelto a repasar para prepararme el viaje, y, dándome cuenta que nunca la había visto entera, lo digo: no es tanto que haya envejecido mal (seguramente nunca fue tan buena), es que es de risa lo que se le ve el cartón, ¡por todos lados!. Eso si, la música de Queen, y efectivamente los paisajes de Escocia, brutales, lo mejor de la peli.

Ración Individual de Personalidad: Diez Años

Esta vez si: vamos, o voy, a celebrar el aniversario de este blog. No ya con algo especial, sino sencillamente, al menos, con algo.

Digo esto, porque desde que cumplió tres años, cada 19 de abril no digo ni mú. No por nada en especial, pero llega la fecha, siento que no tengo nada nuevo que decir sobre el blog en si, pienso siempre ‘pse, con lo flojo que ha sido este año en el blog, para qué hacer leña del árbol caído’.

Y sobre todo, que para volver año tras año a la autofelación, a echar de menos mejores tiempos, y hablar de la tan-de-dosmilcuatro web dospuntocero (madre mía, que viejo se ha quedado ya lo nuevo), mejor me callo, y lo dejamos pasar.

Pero qué coño, son diez años, eso no se cumple todos los días, y como evidentemente no me da la gana hablar del blog, voy a hacer algo que parece me gusta más: hablar de mi ¡Sorpresa! Bueno, hablar de mi, contextualizándolo con el blog, pero básicamente, me apetece resumir estos diez años para navegantes.

emmm...

Este era yo, hacia verano de 2004 (aparentemente estoy haciendo este dibujillo). Si. Las otras fotos de la época en que aparezca solo yo no son mucho mejores. Ahora tengo algo menos de pelo.

Siempre me ha gustado escribir. Al igual que lo de dibujar, tampoco sabría trazar un punto concreto en el que empezase a gustarme. Por ahí hay algún artículo publicado en el periódico del colegio, del instituto…

Para mi nunca se ha tratado de ser bueno, ni de convertirme en escritor o periodista. Sencillamente me gusta escribir. Me ayuda a organizar mis ideas, a ejercitar mi mente. Si de verdad quisiera que me leyeseis más, si quisiera ser un buen escritor; para empezar prestaría mucha más atención a mi ortografía, y desde luego sería mucho más conciso, no divagaría tanto, depuraría mi estilo, leería más… Y os prestaría más atención, me miraría menos el ombligo. Pero no se trata de eso. Escribo para descargar. Para quitarme cosas de en medio, archivar, y con ello pasar página: escribir me ayuda a avanzar.

Vamos con el resumen.

(…)

En 2001, tan pronto como tuve Internet en mi casa, monté una web, cuando molaba eso de tener una web y ser ‘webmaster’. Se la dediqué ¡tachán! a Star Wars y Matrix. Tenía 17 años, qué queréis… Sigue leyendo

Máster de Profesorado en Granada, os pongo al día

Iba queriendo hablar de esto. Acabo de soltar un par de entregas gordas y ahora me veo con el tiempo de poneros un poco al día. Llevo dos meses viviendo en Granada, con todo el ajetreo que quiero tener, lo que viene a ser decir lo mismo que que estoy muy agustico. Comparto un piso bonico y muy barato con gente mu apañá, echo mis horas de trabajo, voy con muchas ganas a clase, mis gastos son moderados, y al mismo tiempo tengo una vida social bastante interesante, especialmente si la comparamos con la que tenía cuando mi anterior trabajo, viviendo en mi pueblo. El caso es que Granada, hasta el momento, está siendo todo lo que esperaba de ella, que dicho sea de paso, era bastante.

Mirador de San Nicolas

El mirador de San Nicolas, irónicamente visto desde la Alhambra. Si, todo eso es gente.

Ya dije que es una ciudad a la que tengo mucho cariño, que además de ser bonita de cojones y tener mucha menos mala follá de la que se dice, la llevo conociendo años a través de experiencias vamos a decir, curiosas (se puede decir que la empecé a conocer a base de botellones, y de hecho mis primeros recuerdos de ella empiezan por un ‘anda, en esta plaza es donde aquella vez…’ xD). Ciertamente no hay momento para el aburrimiento, y teniendo en cuenta la cantidad de gente que ya conocía de antes que vive o es de aquí, solo me faltaba finalmente venirme. Y aquí estoy.

Pero quiero enfocarme en lo que está siendo la experiencia de formarme como docente en el Máster de Profesor de Secundaria que estoy cursando, el mismo del que nuestro profesor de sociología (Pablo Galindo Calvo) dijo el primer día que no sabía “qué tipo de reflexiones esperar de un grupo de Ingenieros” y que acabó en su despedida diciendo que era “uno de los grupos más interesantes que ha tenido nunca” (y que no dudará en cogerse el año que viene de nuevo a alumnos de la rama técnica).

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Así se ve ahora Sierra Nevada, con el campanario de San Miguel Bajo y parte de la Alhambra delante, desde el mismo centro de Granada (concretamente desde la Caleta)

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La Nueva Verdad Revelada: Patatas Fritas al Microondas. Leed y salvad vuestra alma.

*Del Creador de “La Comparativa Definitiva: Patatas Fritas”

Hoy, nochebuena, me siento generoso. Hamijos, estoy viviendo una revolución personal, y quiero compartirla con vosotros. Siento que he descubierto algo que el mundo merece saber, algo que tal vez puede salvar la humanidad. Este es tal vez el post más grande que escribo desde… no sé, ¡desde Interstellar!, y esta es una revelación que debe ser conocida. Os presento la auténtica verdad. Os presento…

Las patatas fritas (*) al microondas.

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Crujientes, sabrosas, “ligeras”, y con su buena hamburguesaca con vegetales (que no vegetariana) de acompañamiento :D

*Disclaimer: más que fritas, asumo que sería más correcto decir deshidratadas, pero el sabor es, por lo demás, idéntico.

De adicto a adicto os lo digo. Como podréis imaginar, aquella ¿promesa? que hice hace dos años de abandonar las patatas fritas de bolsa no la cumplí ni de coña. Sigo una dieta variada, no fumo y hago con regularidad ejercicio, pero sigo tan enganchado a ellas como siempre. Las patatas fritas que no me las quite nadie. Sistemáticamente en mi despensa hay muchas bolsas, a menudo varias abiertas, y garantizo que jamás se ponen rancias: las acabo antes de que pase ningún desastre. Garantía. Una bomba de calorías esperando formar un buen atasco en alguna arteria vital. ¿Soluciones?

Bueno, experimentando he ido llegando a alguna solución interesante. Desde hace unos años, en mi casa se vienen haciendo almendras tostadas al microondas. Mi hermana, que es muy de estas cosas. Crudas, las almendras peladas se embadurnan en una mezcla de agua, harina y sal, y se dejan literalmente tostar al microondas en un plato (previamente untado de aceite) hasta que adquieren ese color dorado. Perfectas como snack, o para machacarlas y usarlas como aliño en la cocina. La curiosidad me ha llevado a probar algunas combinaciones, y con las ideas del ruso friki, y por el cientifiquísimo método de prueba-error (ya se decenas de formas de como NO hacer lo que os voy a explicar), me dispongo a presentaros la receta que cambiará your lives forever. Ahí va, sin más dilación.

 

  1. Se pela una patata mediana, y se corta en rodajas finas.
    Una rebanadora, o incluso el mismo pelapatatas, pueden aseguraros un grosor fijo y os hará trabajar más rápido. No cabrá más de una patata por plato; si queréis más, tendréis que hacer otra vuelta.
  2. En un plato grande se coloca una hoja de papel vegetal.
    No es estrictamente necesario (más tarde añadiremos más) pero restregar unas gotas de aceite sobre el papel no es mala idea. E intentar prescindir del papel vegetal, confiando en que embadurnar el plato de aceite será suficiente para que todo se despegue luego de forma fácil, NO es buena idea.
  3. Añadir a las patatas cortadas una cucharada de aceite (no es necesario más) y sal al gusto. Como alternativas/añadidos, pimienta, tomillo, limón, curry… son bienvenidos, de nuevo a vuestro gusto. Remover la mezcla y las patatas con las manos buscando una distribución uniforme de los componentes.
  4. Disponer las rodajas en el plato con papel vegetal, aprovechando bien el espacio disponible. No temáis que se toquen, es más, os invito a que lo hagan, pues habrá una divertida y conveniente sorpresa.
  5. 8-9 minutos al microondas a máxima potencia (800 Watios en mi caso)
  6. Et voila!!
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A falta de buena compañía, que mejor que una buena película para cenar…

 

Las patatas habrán adquirido un maravilloso color marrón dorado, estarán crujientes, y lo más fascinante, se despegarán con una facilidad pasmosa del papel, que por cierto, podréis volver a aprovechar perfectamente. Si las patatas se tocaban entre si y no dejasteis huecos, saldrán como una unidad, no solo ahorrándoos trabajo sino siendo potencialmente un bello objeto decorativo para vuestros platos!!

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Un buen sombrero decorativo y crujiente de patata. Apuntad, gourmets.

 

Con lo que tenemos unas patatas crujientes, gruesas, doradas, realmente deliciosas, y lo más importante de todo: ¡hechas por vosotros, lo que por definición las hace mucho mejores que cualquier bolsa negra que se ponga por medio!

Además, habéis ahorrado energía (9 min. de microondas supone una eficiencia mucho mayor que vuestra cocina, ya sea eléctrica o de gas), habéis gastado menos aceite (menos de una cucharada por patata), e insisto, es un producto al que no se le han añadido productos que desconozcáis, ni conservantes, ni aditivos que os puedan incomodar.

(…)

Pero lo mejor, tal vez, es precisamente lo laborioso que es hacerlas. Es sin duda más barato, pero también lleva más trabajo. A los 9-10 minutos que tarda una sola patata en deshidratarse, sumad pelarlas, cortarlas, y mezclarlas con el aceite y la sal (con el pringue asociado). Es mucho más fácil coger un puñado de una bolsa, que liar esta movida, por supuesto, igual que es mucho más fácil coger un cigarrillo del paquete que liarlo tu mismo.

Así es: las patatas “fritas” al microondas son a las patatas de bolsa como el tabaco de liar lo es a los cigarillos. Es mejor porque es más barato, pero sobre todo, porque consumes menos. Es producto de tu propio trabajo, lo que te hace apreciarlo y saborearlo más, y también saciarte antes, pero principalmente, consumes menos por el sencillo hecho del tiempo que lleva prepararlo.

La solución, por supuesto, sería abandonar las patatas fritas o el tabaco (ya lo he dicho sobre lo segundo, yo no fumo), pero ya que va a ser que no, personalmente recibo esta opción con los brazos más que abiertos.

En fin, acabo este post con una frase que he escuchado a vegeratarianos y veganos más de una vez: “menos mal que las patatas fritas no están hechas de carne”…

Patatas fritas, gracias por existir :D