Mi cumpleaños es el 31 de diciembre, asi que mis cumpleaños nunca han sido comunes. Sencillamente, nunca he puesto a prueba la ‘fidelidad’ de mis amigos, para ver si ellos eran capaces de venir o de dejame plantado…
De pequeño, a mis cumpleaños solo venian mis primos, la gente de mi familia, son bastantes pero todos ellos nacieron unos cuantos años antes que yo, y siempre han sido una piña, sin embargo yo más pequeño nunca me he sabido mezclar, asi que esos cumpleaños siempre me resultaban un poquillo raros. Solo cuando cumplí 10 invité a mis autenticos amigos, y la cosa no salió mal del todo. De todas formas ese era el último cumpleaños que celebré en el sentido tradicional (con tarta, regalos y cosas asi por el estilo), y a partir de entonces ya pasé de montar nada, no he sido fiestero ni es algoq ue lamente; luego en casa un regalo si acaso (que en mi familia nunca hemos sido de regalos en ese sentido) y poco más. Vaya, que mis cumpleaños nunca ha sido nada especial, por ejemplo estando ya en la universidad, cuando se supone que a todo el mundo le haciamos una gamberrada y luego iba a la fuente, a mi solo me tocó una vez, y fué un año, un frenesí al volver de Navidad, un dia en el que cayeron 10 personas que habian cumplido años en ese período de vacaciones. Y si, si alguien quiere saberlo, el agua de la fuente de la Plaza de la Constitución de Málaga está muy rica en enero.
Lo curioso, (y es la anecdota que quería contar) ha venido siendo la cosa de la nochevieja en los 6 o 7 últimos años, el caso es que estando con los colegas el la fiestecilla que montabamos rara vez alguien se acordaba de el tema. El caso es que otra compañera nuestra con la que he ido siempre al colegio, Elena, cumplía los años también el mismo dia. Asi que al ir acabando la fiesta e ir a la plaza del pueblo a las campanadas, lo normal era que nos buscasemos el uno al otro para darnos mutuamente las felicidades. Una especie de truquillo que habia entre nosotros, pues de este modo todo el mundo acababa diciendo ‘Ostia, que es el cumpleaños de estos’, jejej, un poquillo triste. Vaya, os lo cuento, a mi me hace gracia :)