Ahora ya si, en tiempo real y no de forma programada, os digo, ¡Feliz Año Nuevo! Espero que tuvieseis una fantástica nochevieja, a mi me acompañó la psilocibina de las noches de Pandora, (cito la crítica que Jordi Costa hace en Fotogramas ), y puedo decir que fue una gran noche. Pero ¡centrémonos!
Hoy he convencido a mis padres para ver de nuevo con ellos Avatar, e iba incluso con cierto miedo de que sencillamente no les gustase. No hubiese pasado nada de ser así, pero como no ha sido el caso me he alegrado profundamente. Mi padre solo alcanzaba a agarrarme del brazo y decirme ‘¡Gracias, hijo!, gracias por obligarme a verla’, y mi madre se mostraba igualmente sobrecogida ante tal maravilla. Ver la emoción en sus ojos al acabar la sesión para mi no ha tenido precio. Igual ha pasado con mis amigos, pues esta nochevieja ha sido tema recurrente de constante conversación -y chistes-, incluso entre los menos cinéfilos (y la verdad, en este caso su opinión impresión me parece mucho más valiosa que la de los más letrados en esta forma de arte), pues todos, todos, están flipando con ella. Algo tiene esta película, y no son sus hallazgos técnicos.
Solo me queda insistir, ES UNA EXPERIENCIA, UN VIAJE, gente, así que los que no hayais ido a verla todavía olvidaos del hype, de la superficial publicidad, de los datos de taquilla, y de los consejos de vuestros desencantados amigos (que sus razones tendrán), y sencillamente juzgadla por vosotros mismos, sin prejuicios, porque es probable que cuando llegue el día de verla en la anodina pantalla de vuestra casa, os arrepintais de no haberla experimentado en la pantalla grande. Sencillamente dadle (y daos) la oportunidad de verla.
Tengo ganas de decir muchas más cosas sobre ella, pero me voy a esperar a verla en 2D para poder hablar con un mínimo (mínimo) de justicia con respecto a otras tantas y grandes películas que no existen en 3D. Pero si voy a hablar al menos de dos cosas que no se donde meter para el mencionado ladrillo que apenas estoy empezando a esbozar (y que aun así, ya es un ladrillo de los buenos…)
Sobre la Banda Sonora
La BSO que James Horner ha compuesto solo puedo decir que cumple durante la película, aunque conforme más la escucho más me parece que funciona mucho mejor a solas que durante la misma, pues tal vez pedía algo todavía más épico. Por suerte esta vez Horner no suena demasiado a Horner y ha conseguido desligarse de si mismo, cosa que parece que cada vez le cuesta más (para mi, no tiene nada brillante desde La Tormenta Perfecta, a lo que hay que sumar el gran patinazo de Troya). A pesar de algun parabará que suelta, me consigue recordar al Horner más grande, la magia de Willow, la épica de Braveheart y la parte tecnológica de Apolo 13. que es claramente una (más) de sus grandes obras. A ver si en el futuro lanzan una edición extendida con la música que no aparece en este disco.
BSO Avatar, James Horner – Track 01 «You Don’t dream in Cryo»
Sobre el diseño de personajes y criaturas.
Respecto al diseño de criaturas, también creo hay mucho que hablar (y que rebatir). He leído que las criaturas parecen de dibujitos de parvulario, que las hubiera diseñado mejor, ¡qué tentador decirlo!. Pero la verdad, aunque a cualquier profano en la materia le encantaría fantasear e imaginar criaturas chiripitifláuticas, cualquiera con ciertos conocimientos elementales de biología entiende que uno tampoco se puede inventar sencillamente lo que quiera. Las soluciones que la evolución encuentra a los mismos problemas suelen acabar siendo similares, puesto que están confinadas por por un mundo físico real, y probablemente fuesen las mismas en cualquier planeta de gravedad parecida a la nuestra. Para volar hacen falta alas, para desplazarse rápido sobre tierra patas, etc. Hace falta respirar de alguna manera, hace falta percibir el mundo de alguna manera. Los ojos, nariz, boca, oídos y sucedáneos, así como el cerebro suelen están centralizados en la ‘torre de mando’ (usease, cabeza) por razones evolutivas y meramente prácticas, y cambiar eso por cambiarlo es lo que verdaderamente hubiera sido gratuito (¡incluso sobre la eficiencia energética de caminar a seis patas en vez de cuatro o dos apuesto hay mucha literatura!). El caminar erguidos nos ha proporcionado a nosotros mismos una serie de ventajas, como la de soportar sobre nuestra columna un cerebro más grande, etc…
Y con todo, aunque fantaseásemos deliberadamente al diseñarlas, cualquier criatura, por el mismo mecanismo que la pareidolia, nos acabaría recordando a algún animal terrestre: Si se puede montar, a un caballo; si vuela, un pterodactilo; si parece que aulla, un lobo, etc. Personalmente, y a falta de una opinión más fundamentada (Rafa, siento ser un pesado e invocarte siempre en estas conversaciones :P), creo que el diseño de las criaturas es excelente.
Y con respecto a los Na’vi, si parecen demasiado humanos, es de forma deliberada, puesto que se supone que debes empatizar con ellos (¡e incluso parecerte atractivos!). Fijaos como incluso en el diseño de los extraterrestres de Distrito 9, no queda más remedio que hacer que estos tengan facciones y expresiones humanas. Diseñar criaturas obliga a estar confinados en un estrecho margen entre evocar la extrañeza de un mundo nuevo y poder despertar en el espectador las emociones que se desea de una forma efectiva. Y si no lo creéis, pensad que hubiera sido si en esta película los protagonistas hubiesen sido unos cuantos Aliens, ¡a ver como resulta!
Nota: por no hablar de lo que más de uno, entre los cuales me incluyo (ejem), pensamos… xDDD
(…)
Bueno, me despido estrenando nuevo avatar:
ak-ak-ak, que gracioso soy xDDD
Que sepáis que en este blog se seguirá hablando de Avatar, y mucho. Igual que se ha hablado de Star Wars, Matrix, Blade Runner, etc, etc… porque comparte lugar en mi corazón con todas ellas desde el momento que abandoné la primera vez la sala del cine… :)
