Es curioso, porque tenía un borrador apuntado, esbozando antes de fin de año, sobre el tema del cambio de año y, supuestamente, de década. Supongo que lo recordáis, ya al entrar en el milenio existió el debate sobre si este empezaba en 2000 o en 2001. Puesto que no hubo ‘año cero’ (del año uno antes de Cristo ‘salta’ al uno después de Cristo), la forma matemáticamente correcta de contar en qué momento se ha completado un milenio, un siglo o una década implica contar el año acabado en cero siguiente al acabado en nueve. Es decir, el milenio empezó en 2001, igual que esta década, la sin nombre. Que era otra pregunta, ¿de verdad no tiene nombre? Yo la suelo llamar ‘los dosmiles’, que al menos sigue pareciendome menos aberrante que el nombre de la siguiente… ¿los dieces? (bueno, tenía que decirlo, es la chorrada que pensamos todos).
Pero volviendo al tema, según lo dicho, el 2000 pertenece a la década de los 90, 1990 pertenece a la de los 80, y así sucesivamente. Yo mismo estaba convencido, pues es matemáticamente lo correcto, de que con este 2010 no empieza la nueva década, sino que acaba aquella en la que aún estamos. Dijesen lo que dijesen los de letras, dijesen lo que dijesen sobre la barrera psicológica, dijese lo que dijese la gran mayoría de la gente.
Claro, eso lo pensaba yo ni hace unas semanas. Lo pensaba, hasta que ha llegado el día de escribirlo en la cabeza de cada folio de apuntes, de verlo en la televisión al final de cada programa, de que me lo recuerde cada post de cada blog. Veo 2010 escrito, y me entra un repeluco, una cosica por la espalda, un airecillo por la nuca…
Que si, que hemos cambiado de década. Que hemos dejado una entera detrás.
Ahora ya si, en tiempo real y no de forma programada, os digo, ¡Feliz Año Nuevo! Espero que tuvieseis una fantástica nochevieja, a mi me acompañó la psilocibina de las noches de Pandora, (cito la crítica que Jordi Costa hace en Fotogramas ), y puedo decir que fue una gran noche. Pero ¡centrémonos!
Hoy he convencido a mis padres para ver de nuevo con ellos Avatar, e iba incluso con cierto miedo de que sencillamente no les gustase. No hubiese pasado nada de ser así, pero como no ha sido el caso me he alegrado profundamente. Mi padre solo alcanzaba a agarrarme del brazo y decirme ‘¡Gracias, hijo!, gracias por obligarme a verla’, y mi madre se mostraba igualmente sobrecogida ante tal maravilla. Ver la emoción en sus ojos al acabar la sesión para mi no ha tenido precio. Igual ha pasado con mis amigos, pues esta nochevieja ha sido tema recurrente de constante conversación -y chistes-, incluso entre los menos cinéfilos (y la verdad, en este caso su opinión impresión me parece mucho más valiosa que la de los más letrados en esta forma de arte), pues todos, todos, están flipando con ella. Algo tiene esta película, y no son sus hallazgos técnicos.
Solo me queda insistir, ES UNA EXPERIENCIA, UN VIAJE, gente, así que los que no hayais ido a verla todavía olvidaos del hype, de la superficial publicidad, de los datos de taquilla, y de los consejos de vuestros desencantados amigos (que sus razones tendrán), y sencillamente juzgadla por vosotros mismos, sin prejuicios, porque es probable que cuando llegue el día de verla en la anodina pantalla de vuestra casa, os arrepintais de no haberla experimentado en la pantalla grande. Sencillamente dadle (y daos) la oportunidad de verla.
Tengo ganas de decir muchas más cosas sobre ella, pero me voy a esperar a verla en 2D para poder hablar con un mínimo (mínimo) de justicia con respecto a otras tantas y grandes películas que no existen en 3D. Pero si voy a hablar al menos de dos cosas que no se donde meter para el mencionado ladrillo que apenas estoy empezando a esbozar (y que aun así, ya es un ladrillo de los buenos…)
Sobre la Banda Sonora
La BSO que James Horner ha compuesto solo puedo decir que cumple durante la película, aunque conforme más la escucho más me parece que funciona mucho mejor a solas que durante la misma, pues tal vez pedía algo todavía más épico. Por suerte esta vez Horner no suena demasiado a Horner y ha conseguido desligarse de si mismo, cosa que parece que cada vez le cuesta más (para mi, no tiene nada brillante desde La Tormenta Perfecta, a lo que hay que sumar el gran patinazo de Troya). A pesar de algun parabará que suelta, me consigue recordar al Horner más grande, la magia de Willow, la épica de Braveheart y la parte tecnológica de Apolo 13. que es claramente una (más) de sus grandes obras. A ver si en el futuro lanzan una edición extendida con la música que no aparece en este disco.
Respecto al diseño de criaturas, también creo hay mucho que hablar (y que rebatir). He leído que las criaturas parecen de dibujitos de parvulario, que las hubiera diseñado mejor, ¡qué tentador decirlo!. Pero la verdad, aunque a cualquier profano en la materia le encantaría fantasear e imaginar criaturas chiripitifláuticas, cualquiera con ciertos conocimientos elementales de biología entiende que uno tampoco se puede inventar sencillamente lo que quiera. Las soluciones que la evolución encuentra a los mismos problemas suelen acabar siendo similares, puesto que están confinadas por por un mundo físico real, y probablemente fuesen las mismas en cualquier planeta de gravedad parecida a la nuestra. Para volar hacen falta alas, para desplazarse rápido sobre tierra patas, etc. Hace falta respirar de alguna manera, hace falta percibir el mundo de alguna manera. Los ojos, nariz, boca, oídos y sucedáneos, así como el cerebro suelen están centralizados en la ‘torre de mando’ (usease, cabeza) por razones evolutivas y meramente prácticas, y cambiar eso por cambiarlo es lo que verdaderamente hubiera sido gratuito (¡incluso sobre la eficiencia energética de caminar a seis patas en vez de cuatro o dos apuesto hay mucha literatura!). El caminar erguidos nos ha proporcionado a nosotros mismos una serie de ventajas, como la de soportar sobre nuestra columna un cerebro más grande, etc…
Y con todo, aunque fantaseásemos deliberadamente al diseñarlas, cualquier criatura, por el mismo mecanismo que la pareidolia, nos acabaría recordando a algún animal terrestre: Si se puede montar, a un caballo; si vuela, un pterodactilo; si parece que aulla, un lobo, etc. Personalmente, y a falta de una opinión más fundamentada (Rafa, siento ser un pesado e invocarte siempre en estas conversaciones :P), creo que el diseño de las criaturas es excelente.
Y con respecto a los Na’vi, si parecen demasiado humanos, es de forma deliberada, puesto que se supone que debes empatizar con ellos (¡e incluso parecerte atractivos!). Fijaos como incluso en el diseño de los extraterrestres de Distrito 9, no queda más remedio que hacer que estos tengan facciones y expresiones humanas. Diseñar criaturas obliga a estar confinados en un estrecho margen entre evocar la extrañeza de un mundo nuevo y poder despertar en el espectador las emociones que se desea de una forma efectiva. Y si no lo creéis, pensad que hubiera sido si en esta película los protagonistas hubiesen sido unos cuantos Aliens, ¡a ver como resulta!
Nota: por no hablar de lo que más de uno, entre los cuales me incluyo (ejem), pensamos… xDDD
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Bueno, me despido estrenando nuevo avatar:
ak-ak-ak, que gracioso soy xDDD
Que sepáis que en este blog se seguirá hablando de Avatar, y mucho. Igual que se ha hablado de Star Wars, Matrix, Blade Runner, etc, etc… porque comparte lugar en mi corazón con todas ellas desde el momento que abandoné la primera vez la sala del cine… :)
Si esto de programar entradas funciona, yo ahora mismo estoy en Antequera con 26 años recien cumplidos y celebrandolo… madre mia, si ni me había hecho a la idea de tener 25… xD
Que vayáis a verla. Imperativo. Que si no me cabreo xD.
Y bueno, si la habéis visto, pues seguid leyendo.
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¿Tendría que decir algo más? ¿Que debería escribir? No podría ser objetivo. Es más, es que no quiero ser objetivo. No es un peliculón, ni una obra maestra. Es lo siguiente. Es una experiencia. Y creo que me sigo quedando corto. Solo Matrix queda por encima, como experiencia, en mi memoria. Y aquella gana porque me sorprendió, me sorprendió de aquella manera tan concreta que ella conseguía, cosa que esta no podía conseguir ni ha intentado hacerlo.
¡Que pedazo de post me dio ayer mi padre! Estábamos anoche cenando como siempre, viendo las noticias y viendo algo sobre las diez películas más descargadas del año. Él, que entiende tirando a nada de internec y ordenadores, se puso a opinar en la cena ¡no me lo podía creer, una discusión sobre el problema de la piratería musical y el cine español cenando en familia! A pesar de la persona inteligentísima que es, no tardó en ponerse en evidencia ante su ingenuidad sobre los temas digitales, y ¡para una vez! que le podía responder bien sobre algo, no tarde en saltar sobre él para aclararle unas cuantas cosas.
Pues con todo, al final tenía algo de razón en su idea. Pero eso lo voy a dejar para el final
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Que no falte decir que claro que me toca los huevos las maneras de la Sinde y de la SGAE, y que estoy a favor del Manifiesto por las Libertades de Internet, y todas estas cosas de EDans, Microsiervos, Escolar y compañía (tampoco puedo hablar mucho porque precisamente estas semanas tampoco he estado muy conectado). Incluso recibo con gran simpatía que por una vez blogueros e internautas seamos capaces de salir a la calle y hacernos oír en vez de hacer la clásica: montar un jaleo en nuestros blogs, que solo leemos nosotros.
Y que está claro que no se le pueden poner puertas al campo, y que un paso en sentido contrario nos acercaría a paises como China, Irán o Birmania en el sentido de libertad de expresión, algo muy pero que muy chungo. Pero en fin, son lugares comunes sobre los que todos pensamos igual, asi que poco que aportar.
Hablemos primero de la industria y de lo que nos gusta decir a nosotros, internautas que nos beneficiamos de la cultura libre: sobre los puestos de trabajo, pues oye, es volver a decir una obviedad al tiempo que una dolorosa verdad, pero el mundo es una cosa que cambia y las reconversiones industriales son cosas que han pasado siempre. Que una cosa es proteger una industria y otra, pero bien distinta, mantener artificialmente algo que no funciona. Para eso están las subvenciones, planteadas como un apoyo a una industria necesitada precisamente para ayudarla a eso, a su reconversión, y siempre planteadas como algo temporal. Y no como un sueldo vitalicio destinado a proteger y blindar lo que casi alcanza la categoría de estamento privilegiado. Si no vendes, no vendes, y no me vengas con milongas. Pero vaya, al final la muy cieta desgracia es que quien se queda en la calle ni son ellos ni el presi de la multinacional, sino como siempre, los trabajadores corrientes y molientes, la clase media que es la que de verdad mueve el país…
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Pero vaya, a donde voy, y dandole la vuelta a la tortilla, al final parece que lo que nosotros defendemos es que la libertad del usuario para compartir archivos, incluidos los protegidos por derechos de autor, es absoluta, netamente superior a la del artista, en plan 1-0. Vaya, que tenemos la total y verdadera legitimidad para descargar lo que nos da la gana, cuanto y cuando nos dé la gana… hombre y eso, al 100%, pues tampoco.
Es que suele ser muy facil adherirse a un movimiento radicalmente polarizado. Los movimientos «en contra de», en contra del talado de los bosques, en contra de los delfines que quedan atrapados en redes de pesca, en contra de la globalización salvaje, adquieren muy rápido activistas, gente de ideología afín que se acoplan facilmente. Pero cuando se trata de sentarse a buscar soluciones con «el enemigo», negociar, y encontrar un acuerdo que sea capaz de beneficiar a ambas partes, ahí ya casi nadie quiere saber nada. Como si fuera tan fácil decirle a esos leñadores o pescadores ‘pues os jodeis y os quedais en el paro’. Como dice Sisor, lo que la gente busca no es justicia, sino una injusticia que le beneficie.