¿Para quien son (sirven) las películas románticas?

¿Para quien son (sirven) las películas románticas? Y cuidado, que no hablo de los pastelazos típicos protagonizados por una pava llámese Jennifer Lopez, a cual más empalagoso, previsible y plano.
Hablo de películas como Los Puentes de Madison, o como Antes del Amanecer, o Cuando Menos te lo Esperas, o Entre Copas, todas ellas en las que con sus más y sus menos, el eje alrededor del cual gira el guión es la historía de una pareja. (Si, ese soy yo, un tipo de gustos eclécticos que lo mismo le gustan las antes citadas que flipa con Aliens y Terminator 2).

Todo esto suponiendo que las películas tienen una función, un propósito-mensaje-intención-significado, más allá que el de evadirse/entretener (y el de hacer dinero, por supuesto). ¿A quien van dirigidas las películas románticas?. Una película como Antes del Amanecer (y su compañera Antes del Atardecer), que narra el ‘encuentro perfecto’ de una sola noche entre dos desconocidos… ¿de que le sirve a una pareja establecida? ¿para recordarles que ellos no se conocieron así, que les gustaría conocer a otro de la misma forma que en esa película? ¿Y de que le sirve a alguien solitario, que aún no conoce el amor, para darle esperanzas e infundirle deseos muy probablemente nunca le suceda de esa manera? ¿Y que pasa si hablamos de una pareja rota?…

Añadido:
Supongo, me imagino, que la respuesta es la de siempre: acercarte a una experiencia que lo más probable es que nunca suceda en tu vida real. Ampliar tu mundo, tu visión, tu trayectoria vital con situaciones que jamás encontraras. Del mismo modo que es imposible que desembarques en una playa de Normandía un 6 de Junio de 1944 o que hagas un viaje en el tiempo a traves de agujeros de gusano, gracias a la tecnología enviada por una civilización extraterrestre y encriptada en una señal de televisión…

Formula 1

-…además, no creo que Alonso fiche el año que viene con Ferrari….

No pude decir nada, así que mantuve silencio. Lo dijo con tal convencimiento y determinación, que pensé, ya que ella estaba más al día que yo en lo que respecta a la Formula 1, que posiblemente conocía muchos datos de los que yo era inconsciente.
De nuevo tomaba la palabra:

…porque teniendo Ferrari a Schumacher no creo que lo despachen… …que por cierto, que poco se ha oído hablar este año de Schumacher, con todo el lio de Hamilton y McLaren y todo eso, ¿no?

me acuerdo de algo…

Los dos elegimos

Es muy común hablar, en el noble arte de encandilar a las damiselas, ligoteo, emparejamiento, actos de reacción social/sexual, como cojones queráis llamarlo, entrar en la fútil cuestión sobre si los que elegimos somos los tíos o las tías, la parte activa o la pasiva (sea cual sea cada uno). Asumiendo el rol de que son ellas las pasivas y nosotros los que ‘atacamos’ (repito, suponiendo eso, que ya saltará alguna para decirme que no tiene por qué ser así, y le daré la razón), acabarán diciendo que son ellas realmente las que eligen, que en todo caso preseleccionan y nos dejan jugar para que creamos que somos nosotros quienes las hemos conquistado.

A meterse en el análisis de la lucha de sexos también se le suele llamar meterse en camisas de once varas, tarea comúnmente considerada tan inútil (e íntimamente relacionada con la lucha de sexos) como es determinar si la tapa del váter debe quedar cerrada o abierta o el papel higiénico del lado de la pared o por fuera.

Pero vamos a ver, ¿realmente elige la parte activa o la parte pasiva?

Vamos, que si nos ponemos tontos lo podemos analizar con álgebra booleana, y recordar esas historias tan bonitas de 2º de EGB acerca de la intersección, unión y diferencia de conjuntos, (sin olvidar, por supuesto, el conjunto vacío :) Segun ello, da igual en que orden se realice la elección, solo se va a tomar la opción en la que ambas partes estén de acuerdo, y da igual quien escoja antes: solo vale la intersección de ambas selecciones individuales. Tal vez tal intersección no exista, no se produzca con éxito el acercamiento. Solo funciona si ambas partes están de acuerdo.

ilustrándolo con un sencillo ejemplo; con otra persona quieres ver una peli de tu inmensa colección de divx:
-¿Cual de estas 3 peliculas quieres ver?
-No, elige tú, ya me tocó la otra vez a mi
-Si, pero yo ya he elegido estas 3 de entre 50

Solo el primero sabe los descartes que él mismo ya ha hecho, sin embargo al llegarle el turno a la segunda parte esta hace sus descartes delante del otro: parece que el segundo tiene la sarten por el mango y es él que decide admitir o rechazar las alternativas que le dan, parece que es él quien elige. Es el primero quien se tiene que enfrentar a la humillación de ver como sus sugerencias se rechazan, mientras que el segundo es inconsciente de las alternativas omitidas, ya que las que le ofrece el primero solo suponen una visión sesgada. Viene a ser la misma situación que para una entrevista de trabajo, un examen o un casting de Operación Truño. Vale que ellos, los ‘jueces’ que están ahí sentados mirando, eligen admitirte o no, ¿pero no es verdad que tú también has elegido presentarte?

De hecho, incluso la parte activa ha tenido mas influencia. Es su rasero el que ha determinado la elección, y de él depende subirlo o bajarlo para tener más o menos opciones de éxito. Si de 50 casos una parte solo está dispuesta a admitir 3, es posible que la otra no esté dispuesto a admitir ninguna de esas opciones, que no coincida; o en su defecto que acceda, aunque de mala gana. Depende del nivel de transigencia o tolerancia de cada parte. Y una vez que ha habido encuentro, el resto es negociar, conversar, llegar a un acuerdo que beneficia a ambas partes, bajarse del burro… numerosas formas de llamarlo.

La cuestión de siempre, ¿buscar, o esperar a que aparezca solo? ¿Quedarse quieto y esperar que llamen a la puerta, o moverse y tomar la iniciativa?

Aunque, total, para acabar a las 6 de la mañana con siete copas encima y tirarle a todo bicho que se menea, incluyendo orcos de Mordor… Asi si, es la otra parte las que elige. No hay duda.

“…aguantan más tiempo sin hacer el amor que sin internet”

Españoles, estadounidenses, japoneses o quien sea, esto es como Homer Simpson o Peter Griffin: universal.
Dice un estudio (Via The Inquirer):

«…aguantan más tiempo sin hacer el amor que sin internet»

Que digo yo, de media 25 años, por poner una cifra, hasta que catan hembra (o macho)… que más les da un par de meses entre plato y plato… la costumbre es la costumbre*.
*…o la falta de ella :)

Ratatouille: ¿Cuanta magia son capaces de manejar en Pixar?

Ni quiero extenderme ni hace falta. Pero que peliculón más grande, Ratatouille. Que despues de Los Increibles, que si, que estaba bien, y Cars, que si, venga, que también estaba bien… como que uno pensaba que a Pixar se le habian acabado las buenas historias que contar, o que nosotros habíamos perdido la capacidad de sorprendernos…
Oiga, que apenas habia tenido bombo, que por pocas no la veo, que si no es porque ayer fuimos al cine sin saber demasiado bien que ver, de pensar que era la única sesión, el último dia… Que si todavia teneis la oportunidad de verla en la pantalla grande, aprovechadla, no lo dudeis ni un segundo. Que ha tenido dos o tres escenas que he disfrutado como un chiquillo. Una vez más enseñando a niños y a mayores y sin ñoñerias, adoctrinamientos ni cargantes dosis de moralidad.

Corroborando una vez más, eso si, y como nunca habían dejado de hacerlo, que en  Pixar a nivel técnico están años por delante de sus competidores. Que cada película consiga hacerte pensar que es imposible mejorar su riqueza visual y virtuosidad técnica y vuelvan a hacerlo año a año una vez tras otra :)

El cortometraje que anticipa la película, «Abducido», sencillamente genial

Y el trailer de la que tienen preparada para el año que viene, ya solo la música me pone los pelos de punta. Con tan poco sugerir tanto… ^^