Me encanta el helado de chocolate, helado que es uno de los más comunes, al igual que lo son el de fresa, nata o vainilla. Y me encanta, en igual medida, el helado de naranja, helado que es tan raro como común es el de chocolate. En la calle Larios de Málaga hay una heladería (no recuerdo el nombre pero cualquiera de Málaga sabe ahora de cual estoy hablando), en la que hacen un exquisito helado de chocolate, asi como lo hacen de naranja. Como dato por el interes de la historia debo decir que el de naranja a su vez lleva trozos de chocolate negro solido incrustados. Bien, pues cada vez que paso por alli (que, por cierto, han sido más bien pocas en el último año) compro un cucurucho, de los bien grandes, con dos bolas de helado, una de chocolate y la otra de naranja. Los pido, con algo asi como
-‘Uno de 2 euros de naranja y chocolate, por favor’
En ese instante, siempre, SIEMPRE, la niña que me atiende me dice:
-Pero es que el de naranja ya lleva chocolate
Y es ahí, cuando en mi mente, en un universo paralelo aparte, se abren tres opciones:
1) De nuevo, exactamente con el mismo tono y timbre de voz, mismo gesto si cabe aplicar, y mirando al vacio e ignorando la presencia de aquella que te ha atendido primero, responder con un mecánico -‘Uno de 2 euros de naranja y chocolate, por favor’
2) Con voz de Constantino Romero – T800 CyberDyne Mod. 101 – Harry el Sucio – Darth Vader – Mufasa – Colchones LoMonaco, responder con un seco y contundente – ‘Si’
3) Mantener cara de piedra, imperterrito y mirando fijamente a los ojos de esta niña que me atiende, hasta que mi silencio acabe provocandole que obediente y sin dudar vaya a coger dos bolas de helado, una de chocolate y otra de naranja con chocolate
…
Por otra parte, 10 microsegundos más tarde, la realidad llama de nuevo a las puertas de mi mundo interno y respondo con un humilde y gentil ‘si, ya la sabía, naranja y chocolate, por favor’…