(Disclaimer: no me tomeis muy en serio porque todo esto son paranoias mias que muy probablemente no coincidad ni de lejos con la realidad)
Seguro que todos nos hemos fijado en esa sutil diferencia, entre alimentes que anuncia una fecha de consumo preferente ‘antes de 2010’, una fecha jodidamente lejana en términos alimentarios, y una fecha de caducidad que normalmente llegará en pocos dias o semanas. ¿Cual es la jodida diferencia?. Bien, la cuestión es que no todos los alimentos se degradan del mismo modo, ni siguen el mismo ‘orden’, ni son devorados por las mismas bacterias u hongos, ni estos son igual de peligrosos para el hombre…
Es la diferencia entre comestibilidad y salubridad. Todos los alimentos tarde o temprano dejan de ser comestibles, y dejan de ser salubres. La cuestión es que unas veces una cosa ocurre antes que la otra. Normalmente los más perecederos pierden antes salubridad que comestibilidad, mientras que con más duraderos tiende a pasar al contrario. Por ejemplo, una bolsa de patatas fritas abiertas, dejará primero de ser comestible, y más tarde, bastante más tarde, dejará de ser salubre: primero se pondrán rancias y blandas, pero no pasará nada si las comemos en ese momento. Se dice que tiene una fecha de ‘consumo preferente’. Con el pan lo mismo, todos sabemos que tiene dos estados: crujiente y chicle, fecha de consumo a veces pocos minutos, o dependiendo del punto de vista, pocos dias… Conservas al vacio y esterelizadas, durarán de forma indefinida mientras no se vean expuestas. El yogur, normalmente tiene una fecha de caducidad de pocas semanas, podeis abrirlo a los 3 meses (y apuesto que más) que seguirá perfectamente comestible y salubre.
El problema viene cuando los alimentos no ‘avisan’: pierden antes la salubridad que la comestibilidad, es decir, tienen ‘fecha de caducidad’. Nuestro sentido del gusto es muy reducido, pues la mayor parte del gusto es olfato en realidad: la principal función del gusto es avisarnos del estado de los alimentos: amargo = malo. Pero hay instantes y situaciones concretas que puede no ser asi: La carne normalmente avisa a tiempo, pero el pescado… Los huevos, la leche, las salsas… Cuando la leche está espesa.. mal asunto. El pan y el micelio de los hongos, primero como suave harina blanca, que se densifica y se vuelve verde… el queso Philadelphia y la esponjosa red fibrosa que se genera igual que telas de araña… mal asunto también…
Por cierto, ¿sabía alguien que el moho del pan sabe igual que la tierra? De hecho, para saberlo, o bien te lo han dicho, o has probado ambos… La solitaría vida de estudiante obliga a tomar medidas. Personalmente, no compro salsas, ni huevos, ni tipo alguno de pescado a excepción del atún (que de hecho me encanta). Y tambíen que muchas cosas las acabo tirando por no consumirlas. He aprendido a tomar leche en polvo por lo futil que es abrir un cartón que muy problablemente acabe poniendose malo…
Esto lo que acabo con esté maravilloso post de nuestro compañero Firnthirith, y con una magnifica frase de mi colega Totti: ‘Vas a mirar la fecha y te dice ‘consumir preferentemente antes de… mirar tapa’… hijos de puta, el trabajo que les costará ponerlo ahí mismo…’
PD: también me he acordao de una charla que tuve una vez con los colegas y reproduje aqui :)