Nota: esta entrada, al contrario que la anterior, la he redactado nueva casi al completo, interpretando las notas que dejé en su día.
Os debo, me debo, esta entrada; y creo que hoy es un momento tan bueno como cualquier otro para hablar de Dinamarca, país en el que viví once meses a lo largo de 2010 y 2011. Tal vez sean muchas las cosas que quiero o que habría que decir, pero dado que siempre le he ido dando de laillo, y he ido dejando muchas migajas en post sueltos, creo que es buena idea tener un resumen, un concentrado sobre lo que viene siendo la danesidad (o jutlandidad, si quereis), y ya si eso, hurgáis por vuestra cuenta en los numerosos enlaces que ireis encontrando en este mismo post.
En Horsens (aproximadamente el centro de la imagen, entre Vejle y Aarhus), es donde estuve viviendo casi un año.
Decía que es hoy un momento tan bueno como cualquier otro, aunque ahora si venga algo a cuento cuando en las tertulias políticas está de moda mencionarles, a ellos y por extensión al resto de países nórdicos, como referencia de la que copiar muchas maneras de hacer las cosas. Por supuesto con matices, estoy bastante de acuerdo en tenerlos como modelo del que coger bastantes buenas ideas. A ello vamos.
Aquí, el fiordo de Horsens. Foto domada desde lo alto del edificio de mi Universidad.
Blade Runner. Mi película favorita, hombre ya, para qué vamos a andarnos con más rodeos.
Solo comentar que, por quinta vez, he visto Blade Runner en el cine. Subo la apuesta, de hecho: es la segunda vez que la veo dos veces, dos días seguidos en el cine (la otra vez fue esta). De esto que quieres ir con unos y otros, y unos amigos solo pueden verla un día, otros solo otro día, y yo, que me apunto a todas, me presto a este tipo de historias…
Respecto a la película en si, personalmente se me hace difícil añadir mucho más a lo que ya dije en su momento, o lo que se puedaencontrarennumerosísimosartículos (incluyendo su propio apartado en la Wikipedia). A título individual (quicir, que no pertenece a ninguna saga), es mi película favorita. Eso implica que no me canso de verla. Y claro, si hablamos de verla en pantalla grande (si es la quinta vez que la veo en la pantalla grande, imaginad cuantas veces habrá caido en la pequeña…) además de poder seguir sacándole pequeños nuevos detalles y saborear planos y encuadres que tengo, tenemos, mitificados; en la compañía apropiada se le pueden sacar aún más lecturas, unas descabelladas, otras finamente hiladas, sobre el comportamiento y motivaciones de cada uno de los personajes, o las interpretaciones que se le pueden dar. Ahí van unas cuantas preguntas, por ejemplo: ¿Por qué Rachael le hace ‘la cobra’ a Deckard? ¿En qué punto exacto adivina Sebastian que Pris y Roy son replicantes? ¿Por qué aulla Roy al despedirse de Pris? ¿Hasta que punto se puede extender el paralelismo de este con Jesucristo? ¿Además de por su propio apego a la vida, salva Roy a Deckard para sobrevivir a través del recuerdo de este? ¿Se muestran las personas creyentes/espirituales a favor de esta película; y de ser así, la entienden plenamente? ¿No hubiera sido para Tyrell más fácil decirle a Batty a todo que si, en vez de intentar razonar con él? …
Además, tal vez porque también vi hace pocas semanas «Alien: el Octavo Pasajero» en el cine (esa si, por primera y deliciosa vez en pantalla grande), he visto bastantes ‘rimas’ entre ambas: además del concepto de futuro viejo y usado llevado al extremo, y compartir diseños -tomados de forma más o menos legítima- de Moebius, hay efectos de sonido (además de visuales) que se repiten, la pelea entre Zhora y Deckard frente a la de Ash Vs. Ripley, y especialmente, planos de Rachael que me recuerdan poderosamente a algunos de Ripley:
(…)
Y tras darle algunas vueltas más, concluir, que por mucho que diga el señor Ridley Scott, prefiero a Deckard como humano. Independientemente de las opiniones que tuvieran Philip K. Dick, Hampton Fancher (guionista) y Harrison Ford -que algo valdrá su opinión, digo yo-, acepto que en esta Final Cut lo que Scott pretende decir es que Deckard es replicante, y la interpretación del sueño del unicornio es innegable. Lo que me obliga a, tal vez, quedarme con la versión del 82 (que por cierto, hace quinquenios que no veo y que no encuentro por ninguna parte doblada al constantinorromeresco), aquella con la voz en off (que todo hay que decirlo, se agradece si es la primera vez que ves la película), y ese final de cuento de hadas sacado de los descartes de El Resplandor.
El hecho de que Deckard sea un replicante no me parece más que un giro argumental barato y que más que aportar poco a la película, más bien le resta: además de perder el anclaje para con la audiencia que supone tener un protagonista con quien esta se puede identificar; toda la historia quedaría ‘en familia’, pues se soslaya el conflicto entre humanos y replicantes; y aún más importante, elimina el significado del viaje emocional que Deckard, como hombre, hace al enamorarse de Rachael, una replicante.
Pero sobre todo, porque hace irrelevante la principal pregunta, que para mi, lanza la película: ¿Qué nos hace mejores a los humanos que nuestra creación? ¿Qué nos distingue? ¿Qué nos hace especiales?
«El propósito de esta historia, tal como yo la veía, era que en su trabajo de perseguir y matar a estos replicantes, Deckard se va deshumanizando. Al mismo tiempo, se va viendo como los replicantes se vuelven cada vez más humanos. Al final, Deckard se debe preguntar qué esta haciendo, y cuál es realmente la diferencia esencial entre ellos y él. Y, llevándolo un paso más lejos, ¿quién es él, si en realidad no hay diferencia?»
Bueno, tengo la tendencia a hacer/acabar los posts con un punto ‘trascendente’ (en cualquier caso, Blade Runner lo merece), pero quiero acabar con una nota más jocosa, puesto que no quiero dejar de aprovechar la ocasión para enseñaros una chorrada que hice hace un par de semanas, cuando una fiesta de cumpleaños de un amigo se transformó en una fiesta de disfraces… y ante la pobreza de medios decidí aparecer caracterizado… como un Blade Runner (un Blade Runner genérico que no es Deckard, ¡sed magnánimos, por favor!) Una sesión rápida de fotos, un poquito de Photoshop, y obtenemos esto.
Acabo de ver la última película que me quedaba por ver de estas perlas del entrenimiento palomitero puro y duro que vienen siendo las de Marvel Cinematic Universe (Spiderman, X-men y Fantastic-4 aparte…), y me apetece hacer un repaso breve por todas ellas.
Ahí van, por orden aproximado de preferencia.
10) The Incredible Hulk (2008)
Lo peor: La más floja de la serie. Muy ‘Michael Bay’ todo, con un montaje epiléptico e incomprensible. Mis respetos para Norton, pero para mi, con diferencia, el Bruce Banner más flojo (teniendo en cuenta que tanto Bana como Ruffalo me gustaron bastante) Lo mejor: Que siendo de las peores de la serie, no es mala del todo, pues no cae en niveles Linterna Verde o Ghost Rider. Y Liv Tyler, claro, por salvar algo. Aprobado raspado
9) Thor: Dark World (2013)
Lo peor: Rutinaria. El malo es muy de cartón. Choca ver que a estas alturas los de Marvel se relajen, con el nivel que parece que sabían mantener, aunque entiendo que puedan empezar a aquejar el mal ‘Bola de Dragón’ al tener que enfrentarse en cada película a una amenaza mayor que en la anterior, y la Tierra, empezar a quedarse pequeña. Esperaba más, la verdad. Lo mejor: Por supuesto, Natalie Portman. Hiddleston como Loki cae inevitablemente bien. Todo lo que es el diseño, especialmente hablando de Asgard. Y, oh si, Anthony Hopkins, y su excelente dicción, una delicia. Aprobadillo
8) Ironman 2 (2010)
Lo peor: Rutinaria y por momentos escandalosamente aburrida, la forma en la que (no) avanza la historia en ciertos tramos es digna de ser estudiada. Mickey Rourke, desaprovechado. Y a Gwyneth Paltrow, que no la trago. Visto en retrospectiva, choca que a Ironman se le descuidara tanto, cuando hablamos del heroe más carismático que tiene la Marvel. Lo mejor: Sam Rockwell tiene unos cuantos puntazos como Justin Hammer, es todo un personaje el suyo. Hablamos de una peli de Ironman con todos sus cacharritos: qué más queréis que os diga. Y, ay, Scarlett, hazme una llave de esas tuyas… Aprobado
7) Guardians of the Galaxy (2014)
Lo mejor: «I am Groot», jeje. Muy entretenida, cachonda, con personajes queribles. Fácil de ver, y cae ya dentro de ‘las buenas’. Lo peor: Que se quede en ‘presentación’, en sensación de que a estos personajes no se las ha sacado el jugo que se les puede sacar, que han delegado en segundas partes. Tan fácil de ver, como de olvidar: que en habiendome gustado, al final ni fu, ni fa… Entre el aprobado y el notable…
6) Thor (2011)
Lo peor: No se me ocurre nada en especial, tal vez debería volver a verla. Lo mejor: La sensación al verla de que en Marvel habían aprendido el arte de hacer una película de superheroes decente, se ponga lo que se ponga de por medio, superando al fin la anterior década plagada de experimentos fallidos. Tiene bastantes puntos de humor que a su manera, también me hacen gracia. Y Natalie Portman, ¡Natalie Portman!. Ahora, que Kat Dennings también tiene lo suyo… Notable.
5) Captain America: The First Avenger (2011)
Lo peor: Ninguna gran queja, una película amable y correcta en todo. Lo mejor: Que hayan conseguido representar al Vengador más completo en valores y en mensaje, sin que haya que taparse la nariz por tufo a patrioterismo cojonero. Notable.
4) Ironman 3 (2013)
Lo peor: La veo como un cierre un poco precipitado a la historia de Stark, queremos más. Y que sigo sin poder con Gwyneth… Lo mejor: Ese humor tan noventero de Shane Black le viene genial a Tony, una pena que no se hubieran ‘casado’ antes (dada especialmente lo rana que salió la anterior). La banda sonora, un pasón. Y Ben Kingsley, jajaja, menudo crack, su personaje es uno de los grandes descubrimientos de este universo. Notable.
3) Capitán America: The Winter Soldier (2014)
Lo peor: ¿Hydra? ¿En serio, otra vez? Lo mejor: Las peleas y las escenas de acción en general son animales, brutales, de lo mejor que he visto en toda la saga. Hablamos del Vengador más físico y más con los pies en la tierra y en ese sentido no decepciona. Y especialmente, el hecho de que sea la película de este Universo más seria y a la que al menos se le puede sacar una lectura: el dilema en este mundo conectado entre libertad de expresión y privacidad, entre libertad a secas y seguridad. Una verdadera sorpresa, no esperaba tanto de esta película. Notable alto.
2) Ironman (2008)
Lo peor: Bridges está genial, pero como malo sabe a poco. Y si, adivinad… Lo mejor: Por Dios, la revelación de Robert Downey Jr. como el mejor Tony Stark posible. Compite en una liga distinta que el Batman de Nolan, pero en su propio terreno, creo que es de la mejor película de superheroes (a título individual) que se ha hecho. El comienzo de todo esto. Notable alto.
Lo peor: Cierta ñoñería, cierto aspectos naive que hacen que la peli no aguante tan bien unos cuantos revisionados. Lo mejor: Joss Whedon. Que sepa brindarnos su humor y sus guiños y metarreferencias tan características. Como director de acción no es lo mejor que podemos encontrar, pero sabe mimar a cada personaje, y hacer que acabemos ‘saciados’ con este plato fuerte que es verlos a todos al fin reunidos. Oh si, verlos a todos reunidos. Pero sobre todo, a Hulk.
Si alguna lo tiene, es esta: Sobresaliente.
(…)
Si algo me da coraje, en general, es la falta de coherencia entre compositores en las bandas sonoras, el mismo mal que plaga la saga de Star Trek, por ejemplo. El resultado es que tenemos hasta cuatro temas para Ironman (cuatro compositores en cuatro películas, ¡Dios!). Vale que hay mucha riqueza de estilos, pero me molesta que no se respeten leitmotifs especialmente conseguidos, pues ni siquiera Alan Silvestri, compositor de la primera del Capitán América y de Los Vengadores (el de Steve Rogers es el único tema que suena en más de una película), volverá para La Era de Ultrón, lo que con total probabilidad significará también echar al traste el excelente tema con que acompañó al grupo y podeis escuchar aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=Vg5sL8M2bnI
En fin, esperemos que en la ‘Fase 3’, los de la Marvel sepan aguantar el tipo. Si, La Era de Ultrón tiene buena pinta, aunque por primera vez, hay un trailer de Marvel (a estas alturas creo que todos tenemos ya desarrollado ese olfato…) que huele a cacufa: el de Ant-Man. ¿Está la Marvel próxima a saltar su tiburón? Iremos viendo.
Y ahora, muchachada, quiero compartir con vosotros un chiste interno que mis colegas y yo venimos haciendo desde el primer año de residencia, e introduciros el concepto de Migueilada.
Málaga, Octubre de 2002.
Trece años ya que conozco a estos mangurrianes, me cago en la puta…
Vivo días emocionantes, soy universitario recién estrenado. No sé cuantas veces os he contado la misma cansina historia, pero lo que es el desmadre de una residencia de estudiantes, donde conozco gente nueva, algunos aún mis mejores amigos, y entre los otros, un director de cine.
Imaginaos, tenemos algunos aún 17 años, ¡y descubrimos que convivíamos con un director de cine! Nos sacaba cuatro o cinco años (era todo un adulto para nosotros), y una de las primeras noches nos contó sus aventuras, tan emocionantes, que al acabar le habríamos chupado la polla si nos lo hubiera pedido. Como no le había llegado su ordenador, no nos podía enseñar ninguno de sus cortometrajes, así que lo dejaríamos para más adelante.
No obstante, con los días nos empezamos a oler la chamusquina. El muchacho fue revelando ser un personaje: infantil, caprichoso, pomposo y creído, de vestimenta extravagante, dudoso léxico (sus ‘asín que’ y sus ‘deque’ me mataban) e inexistente cultura (cinematográfica o de cualquier otro tipo).
¿Por qué le acabamos llamando Miguei? Lo de ‘-guei’ (gay, claro) era porque se depilaba las cejas y era inquietantemente clavado a un cantante llamado Cristian (hasta que apareció el rubio de O-Zone…), y nosotros eramos unos abyectos hijosdeputa… Y lo otro, un juego de palabras con su nombre… ¡porque se llamaba José! (claro que no se llamaba así, pero mientras no ponga como tal su nombre, si es que llegase a leer esto, no me puede denunciar ¡Ahh!)
¿Y por qué ‘Migueilada’? Efectivamente, a las pocas semanas nos convocó para enseñarnos su cacareado cortometraje. Aquella mierda no había por donde cogerla.
A falta del cortometraje original, os pongo este maravilloso videoclip que os traerá tiernos recuerdos: así acabáis con las tripas igual de revueltas que yo. Y si, el tal Miguei era jodidamente clavado al rubio…
Su cortometraje era un rollo onírico, con alucinaciones, un protagonista que se perseguía a si mismo corriendo mediante una pobre edición en Premiere, y una niña/monstruo con tentáculos lisérgicos, todo esto rodado en las calles del centro de Málaga y en un pub de un colega suyo, y efectos digitales de los del Mistery Science Theater 3000. En fin, una cosa risible, sin pies ni cabeza, pero sobre todo pretenciosa. El chaval iba en serio, pretendía dar la sensación de que estaba diciendo algo. Caca, cacaaaaa pestosa. Fue la gota que colmó el vaso (ya venía haciendo unas cuantas jugadas de antes) que hizo que al susodicho director pasamos a hacerle el vacío (de esas cosas que haces con 17 años), y entre dientes pasó a ser conocido como Miguey. Por los siglos de los siglos.
Y aunque a él le olvidamos (ni idea de qué habrá sido del chaval), cada vez que vemos la obra con fuegos artificiales de un cantamañanas, un encantador de serpientes, un vendedor de humo, y en general, cualquier mierda pretenciosa, decimos estar ante una migueilada.Amén.
(…)
Y de esto, ¿qué hemos sacado?
Amigos, que el mundo está lleno de migueis y de migueiladas.
Están por doquier. Estos ni miran la Wikipedia. Estos sencillamente hacen, tiran para adelante, ven algo con lo que flipan (normalmente algo de moda en ese momento), y lo entiendan o no, creen que ellos también lo pueden hacer. No solo copiar, no no, creen que lo pueden mejorar. Y lo creen honestamente, de corazón.
(…)
Pero esto tiene una segunda lectura.
Entre los amigos (esos mismos que mencionaba al principio), también tenemos un running joke interno referente a esto, que he de contar. Dado nuestro gusto por el cine, llevamos años coqueteando, vagamente, con la idea de hacer un cortometraje (obviamente tendría que ser comedia/acción, por la cosa de ser los géneros más indulgentes y que más familiares nos resultan). Llevamos diciéndolo desde hace más de diez años, ¿Habéis visto algún corto nuestro? Pues nosotros tampoco. Entre una mezcla de evidente pereza, y cierto sentido autocrítico, y de respeto al personal y al arte, aquí estamos. Nos lamentamos de que nunca hacemos nada al respecto, mientras criticamos a Miguei, que se ‘hincha’ de hacer cortos (dije antes que no sé que fue de él, pero alguna cosa más suya vimos años más tarde). Son cacufa todos ellos, auténticos cortos mierder, pero los hace. Hace lo que le gusta. Una cámara, un ordenador, y voluntad. Nosotros también tenemos los dos primeros.
Hace unas semanas, hablando con un buen amigo, tuvimos una charla (bueno, habló básicamente él) sobre la simbología existente en Interstellar.
Alguien está a punto de traer a alguien de de entre los muertos…
Me comentó bastantes similitudes que a él le parecían evidentes, con infinidad de referencias bíblicas, hindúes, budistas, y especialmente, a la Divina Comedia de Dante*; referencias que a mi, en su mayoría, me pasan completamente por encima de la cabeza. Ya os pudisteis dar cuenta que no hice ninguna referencia a eso (ni siquiera a la más explícita, el hecho de que las misiones Lázaro se llamen así), bien, porque como ya digo, las ignoro, o bien porque las veo tan evidentes que no me quería detener en ellas. O que, como toda referencia bíblica (especialmente bíblica, por lo fáciles que me parecen), me aburren. No lo sé. Lo que si sé, es que el discurso de mi amigo me pareció todo lo contrario a aburrido, nada rebuscado, y tal vez le decepcioné al no ofrecerle réplica, y en vez de eso, asentí como un tonto a todo lo que me dijo.
El caso, es que por supuesto que tengo fe en la cultura de mi amigo, y no dudo que si esas referencias él ve tan claras, estarán ahí. No se trata de poner en duda la propia capacidad de analizar de mi compañero, sino la capacidad de los hermanos Nolan de llenar su obra de todas esas referencias: además de mi colega, ellos gozan también de mi crédito. Y como tengo precedentes de casos en las que algunas películas me gustaban mucho antes de que las comprendiese plenamente (sin ir más lejos, era sensible al magnetismo y poder visual de Kubrick y su «2001: Odisea en el Espacio», años antes de que alguien me explicara qué coño hacía el monolito con los simios), en lo que a mi amigo e Interstellar se refiere, aceptamos barco.
(…)
Dicho esto, y bien sabido que la historia del arte está llena de referencias y metarreferencias puestas de forma consciente (o inconsciente*) por parte del autor, y sin entrar en el cenagal de intentar distinguir lo que es influencia, de referencia, de homenaje, y todos estos del descarado plagio (por no caer en el agujero negro de intentar averiguar que es la ‘originalidad’, aunque ya intenté hablar una vez de eso), también debemos insistir,
Primero, en que aquello de ‘dejar la interpretación abierta al público‘ es un comodín que jamás, ningún autor en la historia, ha usado </ironia off>;
Y segundo, que muchas interpretaciones que se hacen, aun siendo plausibles, son a menudo no solo descartadas por el autor, sino a menudo incluso negadas de forma rotunda por este.
*Un ejemplo de referencia inconsciente en la que puede caer un autor puede ser cualquiera que se haga al número 12. Se repite consistentemente a lo largo de la historia de las religiones, probablemente a consecuencia de que la Luna completa 12 ciclos al año, pero es además un número con una batería de propiedades interesantes, y que aparece a menudo en numerosas construcciones geométricas y matemáticas. Un autor siempre puede decir que usó el número 12 en cierta ocasión porque sencillamente es un número «bonito» o «útil», más que como una referencia a los apóstoles o a los ‘Jyotirlinga’ (cosa que acabo de mirar en la wikipedia, obviously); algo que en cualquier caso, también nos obliga a preguntarnos por qué nuestros antepasados escogieron ese número en primer lugar.
¿A quién hay que matar para que salga una película que sea un plano de dos horacas de una nave espacial reentrando en la atmósfera? Si me pagais lo mismo hasta la hago yo.
En su día fui a verla al cine, y bueno, como siempre he sido una puta que me he vendido muy barato cada vez que me ponen planos de naves en el espacio, dije que pagar por la entrada había merecido la pena. Sobre ese punto concreto sigo estando de acuerdo (ea, qué queréis que le haga), pero donde me corrijo es en la suavidad con la que por lo demás, traté a la película: hoy por hoy, es la decepción más grande que jamás me he llevado en una sala de cine.
Su guión me parece tan vil y perversamente malo que para mi hasta estropea la experiencia de las obras previas de los principales implicados en esa desfachatez (R. Scott y D. Lindelof), a saber, precisamente aquella de la que es Prometheus precuela, Alien; y Lost, serie a la que, por sus personajes, quise mucho, incluyendo su final. Pero el guión de Prometheus tiene tal cantidad de agujeros, y de tal calibre, que se me hace difícil, muy difícil, cogerla por alguna parte (lastima por el excelente diseño de producción).Si la peli fuese más sencilla (a sencillez, Alien no la gana nadie) estaría bien, pero Lindelof se llena la boca de palabras y conceptos que le vienen tan grandes, que el batacazo es descomunal.
Pues bien, me llamó poderosamente la atención que Prometheus diera carnaza a los frikazos, mentes privilegiadas las suyas (permitidme el sarcasmo) que decidieron hurgar en los significados ocultos (y los evidentes), interpretaciones y demás mierdas y pérdidas de tiempo que pudiera ofrecer la película. Muy Iker Jimenez todo, la verdad, rollo que si de dónde venían los ingenieros, que si cual era su verdadero propósito… todo muy esotérico. Película, cuyo guión, no olvidemos, es obra de un perro llamado Damon Lindelof, que después de aquella apoplejía, es para echarlo a comer aparte*.
Imagen de un ingeniero, ingeniandoselas para ingeniar muchos ingenios de esos de los suyos.
A donde voy, es que ninguna de esas teorías que construye la fandosidad, por muy encomiables que sean, me merecen el más mínimo crédito más allá que como mero entretenimiento, porque se sustentan en la nada de un guión flojo, endeble, mal construido, que no se tiene en pie.
Amigos, aquí de lo que se trata es de la diferencia entre la obra de un verdadero erudito (Borges, o un ejemplo cercano, Tolkien), cuya obra estará empapada de influencias incluso cuando no haya referencias culturales explícitas, y la de un «iluminado» de los que hacen como que entienden leyéndose el primer párrafo de la Wikipedia . Lo digo en serio, de los segundos hay suficientes, como para encima, hacerles el trabajo que ellos tendrían que haber hecho, y buscarles (leamos bien: fabricar) sentidos ocultos e interpretaciones alternativas a su obra, que al perpetrador original estaban muy lejos de habérsele ocurrido, y le vienen luego de puta madre de cara a justificar su obra.
(…)
Cosas así, con la distancia y la edad, claro, te hacen pensar. Lo que voy a decir, ya que hablaba hace un momento de Ridley Scott, se podria extender a Alien y Blade Runner, pero voy a detenerme en un clásico de mi generación. Recuerdo que Matrix, que a muchos quinceañeros y no tan quinceañeros nos flipó, fue tachada por muchos de pretenciosa, artificiosa y tener grandes agujeros argumentales (especialmente, lo de usar humanos como fuente de energía, algo termodinámicamente imposible). Y aunque había muchos niveles a los que leer la película, muchos significados también se los buscamos (leasé: añadimos) los fans, a menudo probablemente sobrepasando lo que los creadores tenían en la cabeza. Al llegar Matrix Reloaded y Revolutions (que a mi, ni fu, ni fa) recuerdo lo cansinos estuvieron durante la promoción con lo de responder, a los críticos que la atacaban, que si les disgustaba era porque en verdad «no la entendían» (pienso que si una película carece de buen guión, buenas interpretaciones, buen ritmo… ninguna ‘revelación cósmica’ la salva). Y más tarde, Cloud Atlas, que aunque me pareció aceptable e bastante emotiva, me olió a ‘uy, estos Wachowski solo saben hacer una película’*, incluyendo la repetición descarada de un punto crítico del argumento de Matrix, y para más inri, disculpándolo con un chiste sobre otro clásico setentero que ya usó ese mismo plot device. Pues si, todo esto te hace reconsiderar si con Matrix a los Wachowski se le alinearon los planetas, les salió así de potra, o sencillamente Matrix lo mismo no es tan buena…
*Y agarraos que ya mismo estrenan «Jupiter Rising» y lo mismo me tengo que replantear toda mi adolescencia
Pero volvamos a Lindelof y estos impostores del chichinabo, atacarlos en cierta medida es errar el tiro: al menos ellos miran en la Wikipedia, que, con lo que voy a decir, casi hay quedarles las gracias. Hay otros. Estan los Migueis, y sus migueiladas.