Juego de Tronos

-Nota: SPOILERS FREE – Puedes leer con tranquilidad ;) –

Ahora si. Lo reconozco. Me costó horrores empezar a Juego de Tronos. La presión de ‘la sociedad’ me obligó, muy lentamente, a deglutir, trozo a trozo, los cuatro primeros episodios. Que no estaban mal, pero como que de un tiempo a esta parte (y aquí hay para otro post) me cuesta mucho ‘ponerme’ a ver cualquier cosa, aunque es algo que también va y viene… Pero no me quiero ir por las ramas, solo quiero hablar aquí de Juego de Tronos.

Tanto me costó ver esos cuatro primeros episodios, que me acabe autoconvenciendo de que Juego de Tronos, a todas las luces, estaba sobrevalorada (pasando mientras por unas fases que iban de la vergüenza por no haber visto la serie, a jactarme de no haberla seguido viendo). Tan gris me estaba resultando, que de hecho este post es resultado de la promesa que me hice de obligarme a acabar al menos la primera temporada, para poder hablar de lo poco que me había gustado y de lo sobrevalorada que me parecía.

¿Resultado? Cuatro meses para ver los cuatro primeros episodios, y cuatro horas para ver los cuatro últimos. Y por supuesto, la segunda temporada ha caido del tiron.

Si, es cierto. Tan grises me resultaron los cuatro primeros episodios, como magnifica me parece una vez que arranca, y hasta el final.

¿Y por qué me parecieron grises?

Estoy teniendo cuidado de usar esa palabra, ‘gris’, como algo neutro, no necesariamente peyorativo. De hecho la tentación es llamar a la serie lenta (que lo es), pero inmediatamente tiene connotaciones negativas, y estoy lejos de pensar que algo lento sea necesariamente malo.

Si, uso la palabra gris, para describir el inicio de la serie. A pesar de que desde el primer instante todo brilla a gran altura. Insisto, todo. Vamos, creo que no hace falta mucho criterio para darse cuenta de ello: personajes, diálogos, actuaciones, diseño de producciónSean Bean es especialmente carismático, y la pantalla se llena cada vez que el aparece en pantalla, y como el tantos otros, Peter Dinklage, Lena Headey (¡qué guapa es la jodia!), Iain Glen… más adelante Charles Dance, 

¿Gris, por qué? Bueno, pues tan sencillo como el genero al que aparentemente se encamina la serie en ese primer tramo es el puro culebrón (aparentemeeeeeeente, ¡dejad todavía mi cuello en paz!). De altos vuelos, pero culebrón. Algo que no me llama nada, nada la atención. Y especialmente cuando me la habían vendido como algo parecido a El Señor de los Anillos. Estrictamente estaba resultando lo que dice el titulo de la serie: el juego de tronos. Los trapicheos, las rastrerías, las puñaladas traperas… a resumidas cuentas, las mierdas de palacio, la historia las moscas alrededor de un trono putrefacto, y todo adornado con sangre y tetas. ¿Esa es la serie de la que tanto se habla?

No.

Esos son los primeros episodios, que solo sirven para colocar las piezas. Se toma su tiempo, y hace bien. Se agradece incluso, eh. Por que luego, la serie arranca. Y vaya tela…

(…)

Y ya está. Tres parrafos para explicar porque no había acabado hasta ahora de ver la serie. Aquí la teneis, mi explicación, mi disculpa, eso es lo que quería decir. Por que es verdad, casi quiero vuestro perdón, aquellos que tanto me la recomendabais, que alguno  me deis la razón y me digais ‘si bueno, es verdad que los primeros episodios son un poco coñazo’ (pero siguen siendo buenos, eh). Porque hasta me jode haber tardado tanto en haberla visto. Y de camino, que sirva de aviso para aquellos que aun no le han dado la oportunidad.

SI, ‘JUEGO DE TRONOS’ ES TAN BUENA COMO DICEN.

Y ya está. A estas alturas no voy a decir nada nuevo sobre la serie, pero aquellos que aún estabais dudando si darle la oportunidad, dadsela, os la recomiendo. En lo que a mi respecta, iré a buscar los libros porque no aguanto hasta el año que viene.

Tyrion Lannister, el puto crack de la vida.

Ah si, y que me cago en la mierda de Canal +  y sus anuncios pixelados que a pesar de todo, te destripan lo que pretenden no decir. Si sabéis a qué anuncio me refiero, pues eso, y si no, pues nada, mejor que no sepáis nada. De verdad, el que tuvo la genialísima idea aquel día se cubrió de gloria. Es literalmente imposible dejar pasar un tiempo las cosas y que no te las revienten por algún lado. Si todo va ‘bien’, algunas cosas de esta serie serán algún día tan de dominio público como la escena de las naranjas de El Padrino o los parentescos de Darth Vader…

Y por cierto, en una semana me voy a Islandia. Ahí lo dejo caer ;)

Pestañas

Cuando me compré este portatil, hace ahora casi dos años, creía que mi problema crónico con la memoria RAM se acabaría. Mi antiguo P4 tenía 1GB, y al llegar a este i5, me decía a mi mismo ‘4GB deberían de ser suficientes’.

Captura real de mi pantalla, en full HD. No es ningun 'fake', la acabo de hacer ahora. Una pestaña más, y dejo de ver las miniaturas de cada web en las pestañas. Atentos a unos cuantos detalles más: no es la única ventana abierta de Chrome, abajo veis otras dos. El botón a la izquierda de la barra de direcciones indica el número de pestañas abiertas. Y la que veis en primer plano, de Microsiervos, lleva ahí desde verano pasado. Aún no he escuchado el clip que la acompaña.

El caso es que después de una ampliación a 8 GB de RAM, sigo apurado. Pa matarme.


(La tira me la envia etringita, que sabe muy bien de qué hablamos :D)

Cosas que se pueden hacer con 100.000 millones de euros

Entre otras muchas cosas, creo que una de las cosas que nos ha pasado con la crisis es que hemos aprendido a usar números grandes. Igual que hemos aprendido un ‘algo’ de economía (incluso para los que en general dicha disciplina nos interesaba más bien poco) y ahora comprendemos mejor como funciona la bolsa, los mercados, el mundo empresarial, la maldita prima de riesgo, y en general, el mundo.

En cualquier caso, ya que según nuestro presidente la situación ‘está resuelta’, creo que viene al caso hacer unas cuantas comparaciones y ver cuantas cosas se pueden hacer con 100.000 millones de euros, lo que viene extraordinariamente bien para recordarnos e ilustrar el coste ‘real’ de ciertas cosas con algo más de perspectiva. La inspiración me viene por este artículo de Amazings, pero he querido hacer unos números rápidos y ofrecer algunas conclusiones más. Total, que con 100.000 millones de euros se podrían hacer cosas como las que siguen.

Nota: todos los números se ofrecen ajustados a la inflación.

 

Intentar comprender y responder a unas cuantas de las preguntas fundamentales del Universo, de la propia existencia de este, y por consecuencia, de nosotros mismos, evidentemente tiene un coste. Sobre el papel, este gran acelerador y colisionador de partículas pretende, entre otras tantas cosas, demostrar la existencia del llamado ‘bosón de Higgs’, una particula predicha en el Modelo Estándar, y que de encontrarse consolidaría dicho modelo, suponiendo uno de los grandes triunfos de la física teórica moderna. Puestos a buscarle aplicaciones mundanas a esto, potencialmente se trata de conocimientos que pueden traer una nueva revolución tecnológica, del mismo modo que en su momento lo supuso la comprensión de la electricidad, o las aplicaciones que han tenido la física cuántica o la relatividad (en computación, medicina, telecomunicaciones, GPS…). De todos modos, este ‘carísimo’ proyecto financiado internacionalmente sin un ‘propósito claro’ tiene aproximadamente apenas cuatro veces el presupuesto anual de Radio Televisión Española, después de los recortes de 2012.

Simulación por computador de como debería de aparecer un bosón de Higgs en la cámara de niebla del LHC

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