Breve comentario sobre la captura de Gadafi

Empiezo, que quede claro, diciendo que Gadafi era un criminal. Con mayusculas o sin ellas: críminal, punto. Igual que Sadam Hussein, igual que Osama Bin Laden. Pudieran los dos primeros haber hecho cosas buenas por sus países (ya sabemos, Franco hizo muchos embalses…), no hay lugar para las disculpas, matices, o apologías. Y después de criminal, viene lo de dictador, sátrapa, déspota, tirano y la de apellidos que quieran ponerse. Merecía por lo tanto que todo el peso de la ley cayese sobre él.

 

Bien, todos hemos visto los vídeos e imágenes que se han emitido en televisión y están disponibles en la red. Durísimos, ciertamente. Aunque probablemente no mucho más que tantas otras barbaridades que pueden ocurrir y siguen ocurriendo en tantos rincones del mundo. Pero esta es la que sale a la palestra: la imagen de un anciano, exdictador, si, vapuleado y apaleado, y al borde de la muerte. Por no hablar del enjambre luego formando de móviles grabando y fotografiando su cadaver. Leo como segundo comentario más votado en este vídeo en Youtube: 

» me alegro de que no haya muerto en paz, puedo dormir bien esta noche :)
Buen trabajo libios, os deseo lo mejor en el futuro!!»

Bruto, intestino, pasional… Prefiero el más votado:

«Qué le ha pasado a la humanidad? Cuando? Quién lo ha hecho? Por qué lo estamos tolerando?»

Son intempestivas las horas a las que escribo esto, pero me han venido tantas ideas a la cabeza, tantas, muchas de ellas las llevo macerando mucho tiempo, otras no son más que lugares comunes, y en cualquiera de los casos exponerlas me llevaría a divagar sobre ellas durante páginas y páginas, ideas a las que nunca encuentro una buena excusa para darle salida. Solo digo, para resumir, que observar estas imágenes me hace ver no solo el largo camino que les queda por recorrer a los libios, a los árabes (aún está por ver como acaba lo de Egipto, por ejemplo), sino sencillamente lo cerca que estamos constantemente del abismo.

Aunque siempre hay otras noticias, claro, como la otra grande de hoy, que te ayudan a mantener cierta fe en la humanidad.

¿Cuánto ocuparía una película a la máxima resolución que tuviera sentido?


Respuesta corta: Unos 1,35 Petabytes

Respuesta larga: os cuento:

Por aquí irían los tiros, pero no adelantemos acontecimientos…

Nota: ¡incluye tabla Excel al final!¡Emoción!¡Emoción!

De vuelta en Málaga, camino de quitarme las últimas asignaturas de la carrera (que se dice pronto), volvemos a coincidir los tres clásicos de toda la vida: Javi Zulo, Iñaki y yo. En una de las aventuras gañaneando camino de la biblioteca general en Teatinos, Iñaki me lanza una pregunta que ni siquiera es capaz de expresar bien, (yo mismo tengo que ayudarle a formularla), que a resumidas cuentas, vendría a ser la del titular: en megabytes, ¿cuanto ocuparía una película, en la máxima super-hiper-ultra-mega-calidad-delahostia que tuviera sentido, de acuerdo a las características y capacidad de percepción del ojo humano?

¿Ein?

Si, suena a entelequia, tipo ¿cuanto pesa una nube?. Pero recordé entonces que en cierto programa de Redes, hablando creo que la cantidad de información que cada día se recogía en el LHC del CERN (nada que ver con La Hora Chanante), se comparaba esta con lo que pesaría un vídeo de la vida entera de una persona, grabado en calidad HD. Ni esta pregunta ni la de Iñaki son de las que uno se enfrenta todos los días, pero me acabó picando a mi también la curiosidad y he acabado haciendo un calculo aproximado.

En el caso del programa de Punset, hablaban de unos centenares de Terabytes, algo que me entretuve en corroborar, obteniendo como resultado que una película de 80 años pesaría unos 1712 Terabytes (TB), en calidad Blu-ray…

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La Comparativa definitiva: Patatas Fritas


Ea, aquí va. Le llevo dando vueltas años a esto (¡Copépodo, maldición, te me adelantaste!), pero la verdad, me daba cierto reparo recomendar algo de lo que no me siento especialmente orgulloso.

Me gustan mucho (mucho) las patatas fritas.

Pero no me gusta tanto que me gusten. Hacer esta comparativa, para mi (hablo absolutamente en serio) es el equivalente a hacer una comparativa de marcas de cigarrillos. Y no soy fumador, que conste (solo me faltaría eso). Pero estoy, he estado, enganchado a las patatas, for a long time. Por gustarme que me gustasen, me gustarían muchas cosas, pero voy a aprovechar la alucinación en la que vivo en la que creo que este año si me voy a cortar las excursiones vespertinas al frigorífico y que voy a hacer mucha bicicleta y piscina, y lanzar una oda a este delicioso manjar, a modo de despedida. Manjar del cual durante muchos años he estado diciendo, más en broma que en serio, que era mi adicción personal, hasta que me he dado cuenta que dicha adicción es completamente real (vamos, que los temblores y la espuma por la boca al tercer día de no probar patata no eran de origen psicosomático). Total, que aquí va el que pretendo que sea uno de los clásicos imperecederos e instantaneos de este blog. Que digo: de la puta historia de Internet.

(…)

Bueno, antes de lanzarnos, habría que aclarar algunas cosas. No he hecho una tabla puntuando cada factor por separado, (como corte, grosor, color, uniformidad…) primero porque no encuentro la forma de puntuarlo de forma consistente (por ejemplo, me da igual que vengan en ‘lonchas’ muy grandes o muy pequeñas, pero si pido que no esten rotas y en migajas), y por otro lado, porque hay otros factores que me veo absolutamente incapaz de valorar de forma objetiva, como el factor ‘empacho’. Por lo tanto, unicamente les he puesto una nota global a cada una, y santas pascuas.

Por otra parte, he obviado tabular el valor calórico de cada una. Todas rondan las 500 kcal por 100 gramos, y no hay mucha variación. Para empezar, porque no tengo los valores a mano, ni me voy a parar a recabarlos. Pero vamos, es que aunque los tuviera, me parece un atentado ponerse tiquismiquis con esto cuando hablamos no solo de la fiesta del sabor, sino precisamente de uno de los alimentos que más engordan, con diferencia. Comer patatas fritas, por definición, es contraria a cualquier consideración dietética. La verdad, si quieres cuidar la linea, te jincas una bolsa muy de cuando en cuando, pero disfrutándola y saboreandola, y luego te pegas 80 largos en la piscina o te metes 15 km de bici, y ya está. In my humble opinion, ofcors. Por que al final todo se reduce a las gallinas que entran por las que salen.

También he descartado las patatas de sabores, y no por la que sería suficiente razón de no alargar en exceso esta lista, sino porque sencillamente no me gustan. Puede parecer curioso/contradictorio, pero la realidad es que todo el amor que le tengo a las patatas fritas, es odio que les tengo a las de sabores. De hecho ni a las patatas largas me suele gustar echarles ketchup: sal, y vas que te cagas. A ver, que si me ofrecen, y hay hambre, no les hago ascos a unas de jamón, o de queso, etc, pero jamás voy a comprarlas yo mismo, y desde luego nada del ansia esa de querer comerlas a puñados, (como a veces me pasa con las normales).

Y por razones parecidas, paso de meter aquí Pringles, sucedáneos ‘al horno’ y movidas similares, como ya he dicho, por no extender en demasía la lista. Lo dicho, allá vamos. Sigue leyendo

Cowboys y Alienígenas

Le tenía ganas a ir al cine a ver un buen espéctaculo, hace más de un año que no pisaba una sala, y la verdad es que no he salido nada decepcionado: Cowboys & Aliens es justo lo que promete y un poco más: un buen y sólido espectaculo de aventuras y evasión, bastante por encima de la media.

Partimos de que no podemos ponerla en un pedestal: toda su potencia reside en su titulo, en su idea, funcionando exactamente en el mismo modo en que lo hace ‘Zombies Nazis’ o ‘Serpientes en el avión’: una genial locura, una loca genialidad, donde solo cabe esperar un frikismo desatado, de la que puede salir cualquier cosa. Pero claro, si en el plantel, en vez de sumar actores muy conocidos en su casa a la hora de comer, ponemos a Harrison Ford vistiendo de nuevo un Fedora, a Daniel Craig David Copperfield, o la bellísima Olivia Wilde, perfecta en su papel de no pintar nada ahí (no es un comentario negativo), y poniendo detras a nombres como Spielberg, Ron Howard o Jon Favreau, vemos que la cosa va en serio, muy en serio. Al en el sentido de que no vamos a ver algo cutre, sino de que al menos se nos promete ver puesto cariño y buen trabajo en ello. Vamos, que hasta hay espacio para cagarla, aunque partiesemos de un premisa que parece prometer todo y nada al mismo tiempo.

Pues no: desde los primeros planos, la primera escena, la película ya transmite muy buenas sensaciones. Siempre he pensado que el trabajo puesto en añadir detalle y densidad en una película, digamoslo a las claras, la pura roña, los dos dedos de mierda en el maquillaje, los vestuarios y los decorados, dicen mucho a favor de un producto, y este detalle queda clarísimo desde el principio (¡que grande es la proyección en digital!). Daniel Craig lo borda en su papel de tipo duro muy al estilo de su Bond (que no deja de ser estilo Jason Bourne), y desde ahí, la película saca beneficio al plantel de personajes clásico del western: el bar-man pusilanime (una sorpresa encontrarme a Sam Rockwell, un tipo que me cae cada vez mejor), el sheriff, el niño, el reverendo, el hijo problematico del cacique… La película va perfecta hasta que aparece Ford, porque pretenden algo que ya sabemos que roza lo imposible: vendernoslo como el villano de la función.

A partir de aquí la película entra en algún bache de ritmo, como es la escena del barco, aparte de que, como he visto que pasa con otras adaptaciones directas de un comic concreto (como Watchmen o 300), la estructura no es precisamente cinematografica y avanza un poco a trompicones. Pero nada que no se pueda perdonar. Entre otras cosas, Jon Favreau me vuelve a sorprender (ya lo hizo en una escena puntual de Ironman, cuando los mercenarios pretenden masacrar una aldea), creando aquí, con la muerte de cierto personaje aparentemente secundario, una escena sorprendentemente emotiva, encontrándote tragando saliva y al borde de la lágrima en un momento para nada resuelto de forma barata. Otro director hubiera resuelto la escena con un aprobado raspado, pero Favreau sabe otorgar el peso drámatico que merece a cada personaje, y esto unido a unas actuaciones realmente buenas (la media sonrisa de Ford vale millones), crea, como he dicho al principio, un espectaculo para nada pretencioso y muy, muy disfrutable. Total, que si estáis a tiempo, vayáis a disfrutarla al cine, la recomiendo.

Comentario geek: no sé hace 130 años, pero me huele que ahora contra un F-22 Raptor o un Eurofighter, los aliens no tendrían nada que hacer.