Bueno señores, por tercera vez este blog cumple años. Nunca ha sido en si mismo un gran blog, (aunque si con grandes visitantes y comentaristas), nunca ha habido un claro compromiso de mi parte con el, ni nunca lo he pretendido así. Diría que está de capa caída, aunque ya no sé que es eso: realmente la mayor parte de su tiempo ha estado así, pocos meses consecutivos lo he tenido realmente activo a base de posts diarios. Ahora además la gente está más por twitter o por tuenti (que ojo a este último: me esperaba otra red del montón y sin embargo le veo potencial). Y tampoco he tenido nunca esto abandonado; pues exceptuando los veranos, la media ha andado siempre a post semanal en el peor de los momentos.
En fin, que aquí estamos, aquí seguimos…

Aprovecho tan magna ocasión para hablar de un tema, del que muchos borradores he comenzado a escribir, acometiendo siempre la misma idea desde puntos de vista muy distintos: la pregunta de cuanto tiempo dura como media un blog, y si realmente estos han de tener un final. Si nos atenemos a las estadísticas, decían que la mayoría no pasan de la primera semana… aunque eso mas bien son abortos, más que mortalidad infantil, si se me permite la cruda comparación. Lo cierto es que algún tipo de sinergia ha hecho que muchos blogs que tenía como referentes cayeran al mismo tiempo, o bajasen el ritmo al igual que yo. Desde luego, otros tantos rompen esta tendencia. Paso de citaros, cada uno sabéis de cuales sois. Por último, también he conocido otros tantos a lo largo del camino: el blog-roll forzosamente se renueva.
(Aunque a los viejos conocidos luego uno coge un autobús y los conoce en persona)
Alexliam dijo hace tan solo un par de días unas palabras que yo no hubiera mejorado, (a pesar de haberlas pensado… y no haberlas escrito por vagancia). Se refiere a la sensación de vacío a la que llega uno cuando escribe con frecuencia: ¿Y si realmente ya lo hubiese dicho todo? Realmente suena pretencioso, uno nunca lo dice todo (mas que nada porque todo está dicho): entendámonos, me refiero a todo lo que uno quería decir. Depende de la temática a la que se ciña uno, pero si es tipo mio, que hablo de todo y al tiempo de nada, las mismas obsesiones acaban volviendo. La respuesta que encuentro es sencilla: no es que a uno se le hayan acabado las ideas, es que sencillamente uno ha gastado todas las que tenía en la reserva, y luego ya solo quedan las que surgen al ritmo al que uno vive. Llega un punto en que mantener el ritmo implica repetirse, y tampoco es demasiado elegante. La verdad es que creo que antes de tener un blog uno ya tiene un poquito de vida detrás y eso implica un buen puñado de ideas acumuladas, casi se podría decir que uno empieza a bloguear antes de tener un blog, y al estrenar uno inevitablemente este se vuelve efervescente… durante un tiempo. Luego… sencillamente se calma. Que no se agota, solo que es inevitable bajar el ritmo (o el nivel). ¿Cuanto tiempo puede ser ese? Meses, años, depende de lo activo que sea uno. Lo cual me conduce a otro punto.
La mítica frase bloguera dice que «mientras más interesante es tu vida menos escribes». Es totalmente cierto. Mas allá lo irónico de la frase (probablemente es verdad que los blogueros tenemos una vida aburrida), lo que entiendo es que alguien que tiene una vida más activa normalmente no tiene tanto tiempo para pensar en lo que le sucede, algo imprescindible desde mi punto de vista para escribir luego. No me gustan las descripciones, me gusta analizar (es obvio que quien tiene una vida demasiado animada lo que no tiene tiempo es para escribir). Los blogueros somos casi por definición gente que nos tomamos muuuucho tiempo libre, mucho tiempo para pensar.
Pero lo más curioso viene cuando no hace falta que la vida de uno sea físicamente animada como para que uno se sienta incapaz de escribir: creo que la cosa va por ciclos, unas épocas más ajetreadas en las que uno sencillamente, en términos generales vive y aprende (digamos que se alimenta de esas experiencias) que se intercalan con otras más tranquilas en las que uno se puede parar a digerirlas. En las primeras es cuando uno realmente crece, y tal vez en ello hay una buena parte de darse cuenta que uno no lo sabe todo, se abre al conocimiento. Aunque un aprende actuando, hablando, escribiendo (es el valor de aprender de los errores y equivocaciones propias) es indisoluble de la fase de escuchar, leer, y observar. Pero es necesario un turno para cada una, me parece difícil que ambas se den al mismo tiempo: ¡Mi cabeza tiene un limite de capacidad de proceso!
Más crudamente hablando, en estos momentos empiezo a escribir, y probablemente he cambiado de opinión antes de acabar un texto, que puede llevarme varios días a ratos, si es que lo consigo. Un desastre.
Además, ciertas cosas no se cuentan, por ejemplo nunca he hablado abiertamente sobre mi vida personal. Es verdad que he contado cosas algo íntimas, pero no considero que aquí me abra completamente, hay un limite muy definido entre lo que considero intimidad y no lo es y nunca violo esa linea. Sencillamente es aquí donde más me acerco a como creo que soy, o como me gustaría ser (¿Cómo es uno? ¿Cuándo uno es uno? ¿Con sus amigos? ¿En clase o en el trabajo? ¿Con la familia, la pareja? ¿En el váter?).
Tal vez ciertas cosas son demasiado importantes para dedicarles un solo post, aunque más bien lo impregnan todo. Otras tocan de forma tangencial todo, otras se salen del tema, otras uno prefiere no tocarlas.
Por ejemplo: aunque ya mencioné explicitamente que tengo pareja (tardé de hecho un año justo en hacerlo), nunca me dediqué a anunciar que estábamos juntos (que para mi por supuesto que era importante), ni el hecho de que la conozco gracias a este blog. Al tiempo que lo primero roza la intimidad (no creo que fuera algo para proclamar a los cuatro vientos), no tengo ningún problema en contarlo, pero lo segundo creo que si es digno de mención, una autentica curiosidad: que no se diga que el blog ha sido fútil en mi vida. A ella la quiero mucho, ha cambiado mi vida en muchos aspectos, he aprendido mucho de ella y me ha servido para aprender muchas cosas sobre mi mismo. No hace falta que os cuente más :)
…
Volviendo a hablar del blog, algo que seguro ha cambiado es lo de estar pegado al ordenador todo el día y hacer post pollardos por ponerlos al más puro estilo twitter: releo ciertas cosas ahora en este blog, que aunque me siguen haciendo gracia, me veo incapaz de reproducir. Si algo sin duda se pierde es frescura, aunque muchas veces es más que eso: me encuentro eliminando muchos posts por demasiado amargos, por estar cargados bilis y odio, un odio que no se ni de donde sale ni a quien va dirigido. Me gusta saber encontrarle el punto positivo a las cosas y siempre intento evitar lo contrario, y creo que de momento lo consigo.
No se si los blogs (las personas) tienen propósitos definidos pero estos se desvanecen, cambian, o más idealmente, se alcanzan. Si se quiere seguir hay que reinventarse y buscar nuevas motivaciones. Muchos han ido cayendo, otros han dejado de ser lo que fueron aunque se resisten a desaparecer. Ya lo he dicho infinillones de veces, nunca voy a dejar de escribir, va conmigo, pero desde hace tiempo, bastante tiempo me invade la sensación de que he contado todo lo que tenía que contar, o al menos todo lo que quería. La sensación de que tengo que volver a vivir un poco, recorrer otro trecho de camino para poder volver a contar algo. Si de alguna forma sirve el paralelismo, ya he contado mi vida, y he llegado al ‘ahora’, de aquí en adelante no sé que nos espera.
Mientras, gracias a los que habéis estado ahí: Geo, Fico, Rafa, Alfie, Dremin, Hugo, Wave…; a los fotógrafos, Contra, Gorgojo, Marta, Aldarain, Guesus, el mentiroso…, a la hornada granadina...
Por supuesto a los que estabais ahí de antes, Dick, Zulo, Jaime, Iñaki...
Y especialmente a ti, Muriel… :*
Una vez, de veras, encantado de conoceros. :)