…aun no lo habia dicho (ya estamos bien metidos), pero, oh examenes, sois lo que otorga sentido a mi existencia, yo no seria yo sin los examenes, existo porque vosotros existis, vuestro fin sería mi fin, dos caras de la misma moneda… En serio, los que me conoceis, ¿Rufo seria el mismo Rufo sin examenes? (y sé lo fatal que queda hablar de uno en tercera persona: mola más cuando Jim Carrey habla de si mismo en cuarta persona en Yo, yo mismo e Irene)
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Lo que piensan los peces
¿Qué piensan del aire?¿Qué piensan de la tierra? Al fin y al cabo, nunca ninguno ha estado alli. Saben que esta eso ahí, saben que existe, saben que el agua se acaba y arriba ya no hay más. Los que se atreven a salir (o los sacan) nunca vuelven. ¿Qué hay mas alla? La verdad, sin lugar a dudas, está ahí fuera
Una real
Mi padre: nene, baja a ver que quiere tu madre pero ya Yo: ya coño, espera que estoy rebovinando el cd este Mi padre: vale, vale Ahora, esta historia, por fin tiene sentido http://dvdrewinder.com/
Tienes cara de olla express
ahi lo llevas
Un muerto de CD
No acostumbro a pensar en este tipo de fatalidades, pero hoy mirando por ahi (como siempre), he encontrado un documento, cientifico y serio, sobre las fuerzas y tensiones a las que se ven sometidos los CDs en nuestras bandejas cuando son leidos. Esto entonces me ha recordado varias historias, la mas cercana de ellas, le paso a mi amigo Antonio Gordillo, y cito más que menos textualmente (por supuesto decorando un poco):
«escuche un Pah!, un golpe sordo y seco. Mire abajo, y vi en la pared una franja negra. A la misma altura, en mi espinilla, otra franja comenzo a chorrear sangre, una franja perfecta»…
bueno, basta de exageraciones, ni franjas negras ni rojas ni ostias, pero el caso es que un cd le ESTALLÓ en la bandeja, haciendose trozos infinitesimales. La propia puerta del lector le salto, y la parte real de la historia es que algunos trozos del policarbonato del disco si se le incrustaron en la pierna, aunque sin mayor fatalidad. Solo tuvo que limpiar por dentro la torre y punto. No es mas que una historia, como cualquier otra, que ejemplifica una realidad, nada de leyendas urbanas ni fantasias: Los CDs que explotan (entra junto a la categoria de combustion humana espontánea, las figuras del desierto de Nazca y otros misterios de la humanidad)
La cuestión, es que esta historia que le pasó a mi compañero era de aquella epoca (otro misterio de la humanidad) cuando la gran mayoria de las personas tenia su torre del ordenador en el suelo. Y ahora, NO SE POR QUÉ, muchos la tenemos encima de la mesa, a la altura de nuestra cara… Total, yo tengo 3 lectores, los cuales se ubican desde la altura de mis ojos hasta la de mi cuello, y lo he visto, joder, algunas veces se vuelven locos… ¿y si un dia se les fuera la olla del todo?? ¿Como lo contarias luego?
«se ha quedao ciego de CD», o mejor, «ha muerto de CD»