Aviso: viene un post lleno de amargo resentimiento, con algunas gotas de clasismo, desdén y odio hacia la especie humana en general. Días que tiene uno…
Mike Judge, creador de ‘Beavis y Butthead’, ‘King of the Hill’ y el clásico de culto ‘Trabajo Basura’ (una de mis películas preferidas), se marcó en 2006 una película prácticamente desconocida que por poco apenas consiguió salir a la venta en DVD: Idiocracia.
La premisa es sencilla: un experimento militar para congelar soldados sale mal, y los dos únicos voluntarios supervivientes, las dos personas más normalitas y aburridas que pudieron encontrar, despiertan 500 años más tarde para descubrir que son los más inteligentes sobre la superficie de la Tierra, una tierra plagada de canis, yonis, yolis, jennis, merdellones, kevincostnerdejesus y la madre que los parió.

De cabalgata con el presidente de los Estados Unidos: Presidente Dwayne Elizondo Mountain Dew Herbert Camacho, antiguo wrestler (gran Terry Crews ahí)
La película, conforme se desarrolla, no es gran cosa: su hora y veinte minutos se tornan alargados, el escaso presupuesto se siente demasiado estirado, y en general la película pide bastante complicidad por parte del espectador para poder apenas disfrutarla, pues se asienta en unos supuestos que no cabe tomarse de otra forma que como puro cachondeo.
Pero los primeros cinco minutos son brutales: un verdadero sopapo en toda la cara de cualquier pareja que este pensando (o dejando de pensar) en tener hijos, y en lo que tal vez nos espera: ¿Qué pasa en el momento en el que el más premiado por la evolución -es decir, el que más procrea- no es ya el mejor adaptado? (y si, ya sé que suena muy bigotito). Porque a veces piensa uno que ojala hubiera muchos más candidatos a premios Darwin (que se conceden a aquellos individuos que con su letal estupidez tienen la amabilidad de quitarse de en medio, mejorando con ello la especie…)
Bueno, la película, aparte de ser un cachondeo que conviene tomarse como tal aunque solo sea por salud mental, en realidad no es más que una crítica a la sociedad actual: a la que tiene dos programas idénticos en emisión en las dos principales televisiones del país, la misma sociedad que luego dice que ‘solo hay mierda en la tele’ mientras nunca se han emitido tantos documentales y programas educativos en abierto; la de los enganchados a los juegos de azar, los partypoker y las pollas en vinagre; los listos, los espabilados, los que creen tomar atajos cuando solo son trampas; los que creen que dan duros a cuatro pesetas, los que creen que serán ganadores cuando solo serán primos; aquellos que juegan a no quedarse sin silla cuando acabe la música, aquellos que juegan a la ruleta rusa, a veces incluso con una semiautomática…
Una película que va justo a donde duele.
(…)
¿Queréis que acabe esto con alguna nota positiva? Bueno, venga: aquí estamos, en 2013, vivos todavía. A pesar de nosotros mismos. En muchos lugares del mundo sigue por desgracia imperando la ley de la selva, lugares donde una vida vale menos que unos gramos de mineral, lugares donde las mujeres carecen de todo derecho; donde tener otro niño más, que probablemente muera de hambre, es solo una ficha más de cara a una vejez mínimamente tranquila. La nota positiva (ya veis que quien no se consuela es porque no quiere) es que algunos lugares del mundo, pocos, y donde tenemos la fortuna de vivir, de escribir y de poder leer esto, hemos salido de ese fango (*apartemos la crisis, porque empezamos a hablar de eso y no acabamos). Donde ya no hay guerras, donde hay una educación y una sanidad mínimas, donde se garantizan los derechos fundamentales. Todo eso lo hemos conseguido a lo largo de los años y de los siglos, tras guerras, religiones y oscuridad, a pesar de nosotros mismos, e incluso a pesar de estos actuales y terribles números de abandono escolar, de paro, de NI-NIs, de NINJAs. Y que precisamente la culpa de la crisis creo sinceramente que no es suya (ellos, que están abajo, han existido siempre), sino de los de arriba, que son los que nos la han liado, y nuestra, por habernos dejado liar. A pesar de todo.
Y sin embargo, vino precisamente a ser Ronald Reagan el que dijo algo muy parecido (*) a esto: nunca estamos más que a una sola generación de perder todo lo conseguido. La batalla frente al caos y la oscuridad no es una batalla ganada ni perdida: debe de ser una batalla perpetua.



