Y ando yo por la vida creyendo que Curro Jimenez es al mismo tiempo El Estudiante, que el amigo gay de Lady Di era también el líder de los Beatles, que 007 tiene carrera como cantante melódico, que el protagonista de Gladiator y Rescate en Nueva York también ha hecho una película llamada Death Proof of Life…
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Películillas que he visto este finde
Ahí va, sin darle más vueltas.
Ni es un peliculón, ni decepciona. Los que han visto «The Road» me han dicho que esta viene a ser una versión suave de la misma. Postapocaliptica, todo por un virus que no merece más explicaciones, pues no es en lo que les interesa centrarse a los directores, sino las decisiones y dilemas morales a los que los supervivientes deben enfrentarse cuando al final todo se reduce justo a eso: a sobrevivir. Tiene un par de momentos ‘you can’t handle the thruth’ a lo Jack Nicholson en Algunos Hombres Buenos que tienen tela de la buena, pero son momentos puntuales, en una película que a veces despista y casi parece ser otra road movie incluso con pequeños homenajes a Mad Max. La recomiendo, por qué no, pero tampoco es algo histórico. Ah, y directores españoles, cosa que no sabía hasta ver los créditos. Que cosas.

Por lo menos es una película honesta. Que bien lo sabeis, yo como casi toda mi generación me he criado y crecido mamando el cine de acción de los 80, donde John Rambo es una figura bíblica. Pues esta nueva me ha gustado lo que se dice tirando a poco. No se puede decir ‘el guión da asco’, ‘los personajes son de cartón’, ‘los diálogos son planos’, por que vaya, quien a estas a alturas vaya en ese plan para valorar una peli de Rambo es que… en fin, no sé de que va. La película es bastante corta y por lo tanto dificil que aburra, asi que como entretenimiento cumple de sobra. Pero creo que Stallone se pasa tres pueblos. Debe de tener una idea bastante abstracta acerca de como ha evolucionado el cine comercial de acción en los últimos veinte años y habrá dicho ‘ah, pues yo también, y encima, más’. Asi que mucha cámara al hombro con tembleque, mucho Intermediate Digital (ese tipo de tono descolorido y de alto contraste en la película), efectos digitales cutres para el estándar hoy en día, y sobre todo violencia como yo creo que no he visto en otra peli que no sea deliberadamente gore, estando un par de peldaños por encima de La Pasión de Cristo. Creo que mi estómago es duro, pero se torna bastante desagradable. Es auténtica pornografia de la casquería. Stallone no vacila ni un pelo en mostrar primeros planos de cuerpos mutilados por balas, minas, bayonetas… y ni tiene intención de pedir disculpas por ello ni por lo que es Rambo. Como decía, al menos es honesto, y si la trilogía original ya era violenta en su momento, esta viene a ser una extrapolación lineal, la evolución natural de como sería una película de Rambo… veinte años más tarde. La visión de Stallone, la tomas o la dejas. ¡Y vivan los anabolizantes!

Técnicamente impecable, y con una historía sólida y bastante disfrutable. Y joder, que está hecha en España, que en Ilion Studios (junto a Kandor Moon) nos pongan en el plano internacional, solo por eso benditos sean. Planet 51 tiene unos cuantos puntos graciosos (el perro-Alien creo que es el puntazo de la película). Pero, ay, precisamente lo que le falta es ser un poco más gamberra. Quien lo diría viniendo de españoles, pero casi parece que anda con cierto complejo de inferioridad, juega demasiado a imitar, a complacer a un público americano (que ya ni internacional) al que intenta ganarse y desde luego del que depende económicamente para costearse, a intentar decir ‘nosotros también sabemos hacer una película que no se note que no está hecha en Estados Unidos’. Lo consigue, pero ahí se queda. Acaba entonces siendo bastante clásica, poco atrevida, previsible. No busca su propio espacio y acaba por quedarse sin identidad y personalidad. Por un lado, demasiados guiños a los EEUU (más de lo que habría solido tener una película genuinamente hollywoodiense), por otro, usa demasiados recursos visuales y chistes ya vistos, y bordea demasiadas veces la linea que separa el homenaje del refrito. Tiene huevos que lo borde en lo que respecta a lo que nos suele faltar (dinero y medios) y falle en lo que solemos andar sobrados: creatividad y mala leche. Por lo menos ha sido un éxito, lo que garantiza que habrá una próxima vez, pero esta vez se han quedado justitos. Eulez, fíjate lo que digo a viva voz: la tecnología no lo es todo ;)
Que viene a ser justo lo contrario que la anterior. Es una gamberra chorrada como un piano, y sin complejos. El puto mono tiene muchísima gracia, y el posthumorismo del que hace gala es genial, haciendo gags sobre gags y dentro de gags, que no te esperas y conmigo por lo menos me han conseguido arrancar muchas carcajadas. Claro, como decía, sin complejos y desde luego con cero segundas lecturas: es un producto infantil 100%, con algun comentario marginal sobre la comida basura y, seré algo ingenuo, pero creía que podría hacer algún comentario sobre el hambre en el mundo, cuando la verdad es que ni salen de la isla. Fijate, que Planet 51 tenía algo de comentario social, esta ni eso. Pero con esta me he reido bastante más.
Ya hice una pequeña mención, y viene a ser eso, no me «molestaría» que se llevase algunos Oscar de los gordos (bien que se los ha llevado, pero ya que tambien haya ‘arrebatado’ los técnicos de montaje y sonido a Avatar, que me importan un poco más, pasa de castaño oscuro). La han acusado de no mojarse, de no juzgar la guerra de Irak, pero tal y como está el patio, a estas alturas esto también me parece un acierto: hacer casi un puto documental, y dejar realmente que la gente piense lo que quiera, y no jugar al tramposo juego de teñir las cosas y dejar que el público «juzgue». Y ahí va esa: en mi experiencia tomar una postura ‘neutral’, lo que a veces se interpreta como ‘cómodo’ y ‘cobarde’, en otros es la postura que más riesgo entraña (y creo que este es un caso), pues lo realmente pasa es que te acaban lloviendo mantas de palos de todas partes solo por mantener tu propia visión, sin el abrigo y cobijo que da acoplarse a una corriente de pensamiento definida.
Y que conste que esta guerra, como cualquier otra, me parece deplorable, pero yo lo veo así, cada uno tiene la opinión que tiene, y por mucho que viniera por ejemplo un sucedáneo de Michael Moore a contar a su manera las cosas, poco va a hacer por que la gente cambie de opinión (más que reafirmar a los que ya piensan del mismo modo y cabrear a los que no), asi que insisto, también valoro mucho la manera que esta película tiene de enfocar las cosas, que sea así al menos una vez.

Ahora, ya como lectura post-Oscars, chapeau por el premio a Bigelow, pero me vuelvo a sincerar y contradecir si cabe, ¿de verdad no había ninguna película mejor este año que The Hurt Locker? Que me guste y me parezca que este bien hecha no significa que alegremente me parezca la mejor película del año, apartando Avatar, no sé, y quitando Distrito 9 y Inglorious Basterds, que estando bien no son la repolla, contadme los que hayáis visto el resto: ¿Up? (todavía la guardo para un momento especial), ¿Up In the Air? ¿Precious? ¿la de los Coen? ¿Tal vez La Cinta Blanca, aunque fuese ‘extranjera’?
The Hurt Locker
Es completamente digna de llevarse el Oscar, si que es que significa algo, claro. Lo merece, pero además no ganándolo Avatar, no se la considerará demasiado «sobrevalorada» (insisto, para los que el Oscar signifique algo), porque me huelo que de aquí a unos años con Avatar va a pasar lo mismo que con Titanic: que casi todo el mundo echa pestes de ella. Cojones, si son peliculones todas…
30 Rock
Quiero hablar de una comedia a la que estoy ahora particularmente enganchado, y como suele pasar cuando uno la descubre por si solo, le tengo especial cariño. Cuidado, que la serie va por la 4ª temporada, con su buena audiencia y Emmys y Globos de Oro, cuando digo ‘descubrirla’ me refiero a cuando nadie te la ha tenido que recomendar: sencillamente sintocinar el satélite un día de verano estando solo en casa para adivinar que ver mientras ceno, pronunciar el ‘a ver que echan’, perdon, quiero decir, ‘a ver que pollas echan’ (que para algo soy jiennense), encontrarme a Salma Hayek (que por desgracia solo sale en unos pocos capítulos en la 3ª temporada) y en menos de diez minutos quedarme prendado de la serie (aparte, evidentemente, de la presencia de Salma). Una serie que probablemente en otra circunstancia hubiera ignorado fulminantemente. Hablo de 30 Rock, en España traducida Rockefeller Plaza.
¿Que de qué va? Bueno, la protagonista, Liz Lemon, es la jefa de guionistas de un programa sospechosamente parecido a Saturday Night Live. Las historias son las de sus constantes tira y afloja con el resto de compañeros, las estrellas del show, su jefe, y sus movidas personales. Dicho así no parece mucho, pero es que el verdadero fuerte de la serie es su agotador ritmo: tantas genialísimas gansadas surrealistas que se suceden a tal ritmo que te dejan sencillamente perplejo, para que solo de vez en cuanto tengas que explotar en una sonora carcajada que debes apagar si no te quieres seguir perdiendo lo que sucede.
No es una serie que os quiera ‘vender’, como podría querer intentar hacer con Lost, Battlestar Galactica o alguna otra de las pocas a las que he estado alguna vez enganchado. Es solo una comedia que se puede ver tranquilamente sin esa necesidad imperiosa de querer ver el siguiente episodio (cosa que agradezco mucho), y aunque -imagino- que el ritmo podría llegar a resultar agotador a algunos (a mi sorprendentemente me encanta, y no me suelen gustar las series ‘aceleradas’), se agradece esa sensación de ‘los guionistas tienen tantas chorradas cosas en la cabeza que no saben como meterlas todas en un episodio’ en vez de ‘no saben como llenarlo’. Con todo, sé que anda en esa categoría de o te gusta, o la aborreces. Y a mi me encanta, que queréis que os diga, es justo ese tipo de humor que me va.
La creadora, autora, escritora y protagonista de todo el tinglado es Tina Fey, antigua guionista precisamente del Saturday Night Live, y que es particularmente conocida por sus extraordinarias imitaciones clonaciones de Sarah Palin. Son sus experiencias en aquel programa las que caricaturiza hasta el esperpento en esta serie, empezando por que se interpreta a si misma, y donde tiene como colaboradores a algunos actores y antiguos compañeros de aquel programa. De todas formas la panda de frikis no tiene fin: un actor negro con delirios que necesita medicación y vigilancia, un ilusionado y religioso conserje sureño, un guionista friki adicto a la pornografía y a las gorras de camionero, un médico de dudosa formación y estabilidad mental, o un jefe republicano encarnado (retorcido chiste ;p) por un Alec Baldwin que se revela aquí como un cómico de primerísima fila (deseando estoy verlo presentar los Oscar), además de un excelente actor. Para rematarlo, todo aderezado con una sarta de cameos de primera fila (Conan O’Brian, Carrie Fisher -haciendo uno de los mejores chistes de la serie-, Jerry Seinfeld, Larry King, David Schwimmer, Jon Bon Jovi, Woopie Goldberg, Steve Martin, Jeniffer Aniston, Al Gore, Oprah Winfrey… además de otro sorprendente tanto de figuras políticas, naturalmente ya no tan conocidas por estos lares)
Si pensáis que se trata de una comedia alocada donde cada situación se torna desesperante ante unos caracteres despojados de coherencia, me encuentro con unos personajes bien escritos y que realmente te hacen encariñarte con ellos (insisto, adoro el personaje de Baldwin). Y si también pensáis que se trata de una comedia ligera y superficial, la serie no anda corta de agudos comentarios políticos, sutiles y no tan sutiles, aunque siempre despachados de forma tan elegante como descojonante.
En fin, no la recomiendo ni la dejo de recomendar, sencillamente es una serie que me encanta, y me apetecía compartirlo con vosotros :)
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Hala, y porque si, de regalo un vídeo que me ha hecho mucha, mucha gracia: Kevin Spacey haciendo imitaciones. Muy buenas imitaciones xD
*(A saber: Jimmy Stewart, Katherine Hepburn, Johnny Carson, Clint Eastwood, Marlon Brando, Al Pacino, Christopher Walken, y Jack Lemmon, y uno se me escapa. Es increible como cambia la voz, no me canso de ver el puñetero video xD)
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Nota: y si, lo reconozco: para mi Tina Fey tiene su morbillo :D
El tonto del coche
Enlaza Eulez desde su twitter este artículo del ABC, que de verdad, me ha dejado de piedra. Un cínico gilipollas que no tiene la más mínima vergüenza de críticar algo tan noble como el uso de la bici.
Una vez lo conté aquí: yo aprendí a montar en bici hace dos veranos. No, no digo ‘hace dos veranos’ de forma figurada: aprendí en verano de 2008. Teniendo 24 años. Estando en Fuente Palmera, (un pueblo mucho, mucho más llano que el mio), Muriel me instigó, nos pusimos una tarde, y aprendí, algo por lo que le estoy muy agradecido. Y es definitivamente de esas cosas, que cuando por fin la pruebas, dices ¡qué cojones he estado haciendo hasta ahora! xD
Como ya digo, mi pueblo no se presta mucho a bicicleta, es la cuesta personificada, con lo que allí no tiene todo el sentido aprender. Pero en Málaga, este año, al trasladar la Politécnica a las afueras, el viaje andando se torna en un mínimo de 20 minutos a pie, cosa que tampoco me gusta mucho. Así que en octubre me compré una bici, y copón, no la cojo solo para ir a la facultad, sino para todo lo que encarte: ir al piso de los colegas, al Mercadona, etc. Es más, la bici es en si misma a veces una excusa para ir a un sitio, busco la excusa para poder coger la bici. ¡Me encanta coger la bicicleta, copón!
Con todo, como podéis imaginar no es fácil. Si por mi fuera, cogería la bici exclusivamente por el gusto de cogerla, pero por mucho que Teatinos sea un barrio residencial de las afueras, el tráfico sigue sin ser demasiado indulgente. Demasiadas rotondas, cruces poco amistosos y sobre todo, aceras de risa. Hay unos cuantos chistes con forma de carril bici absolutamente dignos de un WTF!, con lo que coger la bici porque si, para dar un paseo, sigue sin ser una buena idea. Y por supuesto, mientras vivía en el centro ni se me pasó por la cabeza.
Por otro lado, hayáis estado en el norte de Europa o no, sabréis que allí el uso de la bicicleta está mucho más implantado que aquí en España. ¡A pesar de que ellos no tienen nuestro sol! No solo hay mucho más carril bici y es más fácil conseguir una (alquilada o no), sino que pasa algo que aquí no pasa: allí al ciclista se le respeta. Es una elección más, sin connotaciones de tipo alguno. Tengo entendido que tener un coche, con los impuestos y movidas, les sale mucho más caro, pero sigue pareciéndome cojonudo el uso tan habitual que allí se le da a la bicicleta.
(…)
Supongo que conocéis las connotaciones que tienen y que han tenido estar bronceado o estar gordo. En los países asiáticos, por ejemplo, se ve mal estar bronceado: significa que eres un un obrero, alguien que trabaja al aire libre, como albañil o campesino, y por lo tanto de clase baja. Mientras que si estás blanquito significa que tu trabajo es de interior, de oficina, por lo tanto tienes mayor poder adquisitivo. Justo como pasaba en occidente a principios del siglo XX. Pero ahora aquí estar bronceado significa que tienes muchas vacaciones; y de nuevo, que tienes dinero. Y con la obesidad lo mismo, fijaos como antes la imagen típica de un gordo correspondía a la nobleza y al clero, mientras que ahora alguien obeso se suele asociar a las clases más bajas.
Lo mismo se me va demasiado la pinza, ¿pero no pasa lo mismo con las bicicletas? Supongo que en el norte han superado ese complejo.
Porque aquí no. Aquí todavía tenemos ese complejo. Aquí todavía se piensa en ‘ese pardillo de la bici’. Aquí, si tienes bici es porque eres pobre, porque no tienes el poder de comprarte un coche. Y el coche, mientras más grande el Mercedes, más caballos, más cilindros, mejor. Aquí, llegas un cruce, te tienes que parar, cruzar a pie el paso de cebra y seguir luego. Aquí ya me ha tocado un par de veces gritar a toda voz ¡HIJODEPUTA! para descargar mi frustración, y hablo solo de mis aventuras por un barrio residencial. Aquí ves al de la bici y todavía te ríes de él, dices ‘¡donde va!’, y a alguno hasta desearía ver como se mete un piñazo.
Alguna vez he escuchado que en el centro de las ciudades, donde el imperio es el de los coches y el caos circulatorio, motos y bicicletas no tienen cabida. Llamadme radical, pero pienso justo lo contrario: el centro de las ciudades precisamente son los coches los que no deberían tener cabida.
El centro debería de ser el imperio del transporte público e individual: metro, autobus, moto, y por supuesto, bicicleta. En mi humilde opinión.
