Nota: para una vez que hablo de futbol, me voy a explayar :D
(…)
…y cuando ganamos la Eurocopa se decía ‘tenemos un equipo joven al que solo le queda ganar experiencia, dentro de dos años, a por el Mundial‘…
La de cosas que se dicen xD
Eso pensaba yo, también sin entender mucho de fútbol. Y luego perdimos contra Suiza y agriamente nos reíamos de Zidane… es inevitable pensar que algo de razón tenía.
Inmortales. Tal vez suena muy pretencioso, excesivo, aunque me quise imaginar que lo mismo algún periódico apostaría por este titular, pero todos han apostado por frases más conservadoras e ‘informativas’: Campeones del Mundo. Un titular demasiado épico, quizás, ya que no hemos ganado por goleada, aunque nos lo hemos merecido no nos hemos impuesto, sino que lo hemos conseguido de forma angustiosa, dura, en el último minuto, rascando gol a gol con martillo de gemas. Pero sabéis a que me refiero. Ya desde pequeños nunca nos han parado de narrar aquel gol de Zarra frente a la selección inglesa en los mundiales del ’50, una época en la que aquello solo se escuchaba por radio, cuando a la vuelta al aeropuerto los jugadores eran recibidos por seis o siete personas. Otros nombre se olvidarán, otras alineaciones, otras selecciones, pero nunca nadie olvidará a Casillas, a Villa, a Puyol, a Xavi, a Ramos, a Torres, a Reina, a Xavi Alonso, a Cesc, a Piqué… a Del Bosque… y desde luego a Iniesta. ¿Alguien de esta generación y de las siguientes olvidará estos nombres? ¿No nos encargaremos de repetirlo, de contárselo a nuestros hijos y nietos?
El pasado domingo millones de personas en España y en el mundo estaban frente al televisor y otros tantos millones frente a pantallas en la calle instaladas por ayuntamientos, viviendo un acontecimiento único, esperamos que no irrepetible, pero inigualable: ver a la Selección Española ganar por primera vez un Mundial de Fútbol. Y yo estuve allí, en Madrid, en Colón, con un calor y sobre todo una sed inenarrables, viviendo esa energía, ese evento único, imposible encontrar algo parecido, capaz de generar tanta felicidad, en tanta gente, al mismo tiempo.
Pero vaya ¿qué pintaba yo allí, si no soy nada futbolero? Sigue leyendo →
Ya he recibido el último papel que necesitaba, la carta de admisión, ara ya si, salvo catástrofe, me voy de Erasmus. Ayer hice no el último examen de mi carrera, pero casi. Me quedan tres dos asignaturas y me han comentado la posibilidad de hacer los examenes que me queden desde allí, coordinando la hora, recibiendo el examen por fax/email y con un profesor vigilandome, una interesantísima alternativa y alivio para el bolsillo, ahorrandome el ir-venir, volver a matricularme… etc. Si hubiera llegado a esa situación, hubiera sido mi décimo año de carrera. Undécimo contando el año estudiando matriculado en Informática de Gestión. Toda la gente de mi edad que conozco de antes de irme a estudiar, acabaron el más tardío hace años sus estudios. Pero lo más escandaloso, es que incluso los que han estudiado conmigo empiezan a acabar, nuestra esperanza de vida media estudiando (sobre 7-8 años) se está viendo cumplida (hasta cinco amigos han presentado su proyecto/acabado este año).
Cumplo en ya 27 años. No tengo ninguna experiencia laboral. España está en crisis, eso dicen, y dado que para conseguir el título en Dinamarca me piden hacer 5 meses de prácticas, no descarto para nada no solo hacerlas allí sino quedarme allí indefinitely si la cosa no me desagrada. Así está el tema.
¿Donde está la incognita? Nada, tampoco hay muchas. Seguir estudiando, seguir pa’lante, lo que surga, sin planes muy claros. Nunca ha habido planes claros, la verdad. La carrera ya está casi acabada, lo que ya es muuucho decir (con la de años sin ver luz al final del tunel…). Y ni siquiera es todavía el momento de ese ‘y ahora ¿qué?‘ que te debes preguntar cuando acabes de estudiar, si es que no te lo has preguntado antes, un camino que has tomado sin plantearte tampoco muy profundamente por qué. «Porque lo hace todo el mundo». «Porque sin carrera no vas a ningun lado». Venga, vale. Oye, voy a echarme otra copa, a ver si veo otra cara que no sea la tuya.
Precisamente al escribir esto vengo de una moraga. Hace unos días discutía sobre lo que hemos de lamentar no tener apenas amigos en nuestra misma carrera, gente a quien pedir apuntes, a quien pedir las prácticas para copiarlas, a quien preguntar para saber como corrigen los profesores o como suelen hacer los exámenes de otros años… Consecuencia, obviamente, de ir a clase menos de lo esperable/deseable, no hay disculpa por ahí. En la moraga he estado saludando a gente que conozco de vista desde hace años, y nunca había encartado presentarme (los habituales ya sabéis que no soy tampoco el colmo de la sociabilidad), gente a la que saludo y hablo por primera y sobre todo, probablemente por última vez. Chavales amables y con los que bien hubiera compartido repetidas veces una cerveza (curioso que esta noche ha estado plagada de abrazos, exhaltación de la amistad, lo típico), y más dolorosamente, niñas muy guapas (en mi ingeniería hay bastantes tías, dicho sea de paso) en las que incontables veces he detenido la mirada y a las que nunca había osado presentarme. Claro, claro que me suena tu cara, ¿como te ha salido estructuras?¿Ah, que eres de Almería? pues si, he estado allí un puñao de veces, tengo bastantes amigos de allí… No sé, me ha parecido terriblemente irónico, una cruel justicia poética, que me despida de tanta gente a la que conozco de hace tanto tiempo y recién acabo de presentarme…
Y luego los de siempre. A vosotros, ya hablaremos, ya nos veremos, ya vendréis esta tarde a mi piso a ver el España-Alemania (visto se ha!!!), ya me contareis los sanfermines que os vais a pegar (cabrones), ya nos veremos en mitad de verano, ya nos veremos en septiembre cuando venga a coger aquí el avión, ya vendreis a visitarme visitarnos a Denmark (no soy el único del grupo que se va al mismo lugar)…
Ocho años nenes. Ni mejores ni peores. Ocho. Ocho a vuestro lado. Y si, hay cierta frontera que dice que es una etapa y que se ha acabado. ¿Y ahora qué?
Nada gente, estoy nostálgico y también con una rica castaña encima. Que ver como pasa el tiempo es una mierda, y más cuando sientes que no lo acabas de aprovechar, que ves como se te escapa entre los dedos. Han sido ocho años de mucho rascarme el escroto, lo que no es ni muchísimo menos sinónimo de haberlos aprovechado (maldito pepito grillo). Sencillamente me apetecía dejarlo por escrito y compartirlo también con vosotros. Abrazos a todos.
Nota: pasado un tiempo prudencial de 24 horas para publicar esto (efectivamente, lo escribí con una rica castaña encima pero tuve la prudencia de no publicarlo en el momento), lo dicho ha sido publicado sin modificaciones. Lo mejor es que ya hay una buena respuesta a la pregunta primera: ¿y ahora qué? La respuesta está clara: el domingo a Madrid a ver la final todos juntos, los sanfermineros y los que nos hemos quedado aquí abajo y quien se quiera acoplar :D
(Aquí va post fácil en mitad de exámenes, lo reconozco)
Ha sido por ahora la E3, la feria más importante de la industria de los videojuegos, y como cada año, Sony, Microsoft, Nintendo y las distribuidoras y desarrolladoras más peteras guardan sus tracas más animales para esta ocasión (esperaba más sobre Crysis 2 y su revolucionarérrimo motor gráfico, el primero en usar una aproximación a la iluminación global en tiempo real). El caso es que al igual que el año pasado, Lucasarts ha revelado dos trailers de sendos videojuegos, ambos por supuesto basados en el universo Star Wars.
En el primer caso hablamos de la continuación de The Force Unleashed, cuya primera parte ha sido el mayor éxito en ventas de un videojuego de la franquicia Star Wars, que aunque ambiciosa y con unos cuantos aspectos técnicos llamados a ser revolucionarios (DMM y Euphoria), quedó un tanto a medio camino de todo. Entre otras cosas (dicen, ya echaré unas partidas este verano) por una mecánica de juego deficiente y frustrante. Esta segunda parte viene a partir la pana, a llevar un paso más allá las tecnologías de las que hacía uso la primera y pulir y arreglar las deficiencias de aquella. El caso, es que al igual que el año pasado otros tantos, el trailer me ha dejado estupefaciente.
Pero si parecía que lo habíamos visto todo, la verdadera traca ha llegado con este otro: un nuevo trailer de The Old Republic, un nuevo MMORPG que Bioware estan desarrollando para LucasArts, con el proposito de convertirse en el juego definitivo sobre Star Wars, tras el tibio recibimiento del Star Wars Galaxies hace ya unos cuantos años. Ya el año pasado enseñaron otro trailer (por ahí abajo lo pego), y este nuevo, decir que como poco está a la altura del anterior, es decir muchísimo… (vedlo en HD, por favor)
Sobran comentarios, solo existe una pregunta, la pregunta: ¿PARA CUANDO UNA PELÍCULA ASÍ?
Y con ‘así’, como me decía eulez por el twitter, no me refiero al rollo cámara-lenta-tipo-matrix y contaminar la saga de cosas que le son excesivamente ajenas (creo que en el trailer tambien se pasan un poco con lo de revelar poderes que nunca habíamos visto en un Jedi, parece más Bola de Dragón que otra cosa xD). Reconozco además que hacer un trailer así debe ser «facil»: la verdad es que Hollywood en lo que se ha hecho experta es en hacer trailers cojonudos de truños de películas. Pero eso no evita que uno desate la imaginación. Vuelvo a decir exactamente lo mismo que dije el año pasado (empiezo a chochear: tenía pensado decir exactamente las mismas palabras antes de revisarlo xDD).
¿Os imaginais Star Wars sin las infantilidades? ¿Sin las ñoñerías, sin la mercadotécnica? ¿Algo enfocado a un publico algo más adulto? (a mi, a los veinte/treintaañeros, a los que hemos crecido con las originales). Es inevitable decirlo, pero pienso en The Dark Knight, en Galactica, en Firefly, y más ampliamente en Casino Royale, si me apuras en Star Trek XI, sagas que han resucitado con nuevas energías. Me sobraría el 3d* —de gafitas—, pero no me importa que fuese completamente 3d* —generada por ordenador—. Pero que fuese con personajes bien escritos, con buenos actores y buena dirección de actores (que del cartonianismo de Lucas se cansa el más pintado), que volviésemos a los buenos tiempos de El Imperio Contraataca…
*Señores, tenemos que llegar YA a un acuerdo para distinguir los 3d xDD*
En fin, volviendo al trailer, no es tanto por las flipadas cinemáticas (insisto, estoy de acuerdo que el rollo-matrix sobra, y lo dice un fan nº1 de Matrix), pero el rollo realismo-documental (esa cámara en mano, ese ‘estar ahí’), y sobre todo el protagonista, su voz, la frase final, y sobre todo los tremendos cojones que le echa de enfrentarse a pelo, a puñetazo limpio a un Sith… los pelos de punta, vieo
‘A single spark of courage can ignite the fires of hope’
En fin, ahí va también el trailer del año pasado, que no es ninguna tontería.
Bueno, aquí va el post que le debo a la serie, la que más y mejores momentos me ha hecho pasar con mucha diferencia. Empezando por que si alguien sigue quejandose de que ‘las grandes preguntas no se han respondido’, puede empezar por los ya famosos post de Pjorge y de Vigalondo, entre tantos muchos otros que he sido incapaz de leerme (¡tengo como una fila de pestañas en el Firefox acumuladas desde hace una semana de artículos con interpretaciones del final, todavía por leer!). No voy a decir nada nuevo ni voy a hacer un mega-analisis chachi piruli, solo voy a volcar mi opinión como suelo hacer, aviso. Adelante pues. Spoiler Alert: magma volcánico, creo que es obvio ;)
(…)
Venía en el post anterior hablando de fe: reconozco que en la quinta temporada de Lost se me hizo bastante difícil de mantenerla. Era lo único que me mantenía ahí, porque lo que es gustarme, la quinta no me gustó mucho. No solo el rollo de los viajes en el tiempo era difícil de seguir, sino que lo más grave, daba la verdadera sensación de que no iban a ninguna parte. Para mi estuvo cerca de saltar el tiburón. Pero al mismo tiempo, y paradójicamente, me decía a mi mismo que todo era la ‘prisa’ de los guionistas por atar cabos y disponer adecuadamente las piezas de cara a una grandiosa y final sexta temporada. Como que no les había dado tiempo a hacerlo antes (con lo lenta que se hizo la segunda temporada…). Yo tenía fe en que todo el cacao que estaban liando debía de tener una verdadera razón, que por algo estaban sacrificando los ritmos, el desarrollo de personajes, el tempo adecuado para resolver grandes misterios y tramas, que se despachaban como quien tira una cascara de naranja (bueno, todos recordamos la burda resolución de uno de los más famosos y primeros misterios de la isla: el oso polar resultó que se había escapado de una jaula de la iniciativa Dharma, y de ello nos enteramos por una conversación en walkie talkie en segundo plano). Pero el tema está ahí: las grandes claves más que menos se han respondido casi todas. Que nadie diga que no, que precisamente desde la misma quinta temporada lo que ha habido ha sido sobredosis de información. Bien que sin grandes fuegos de artificio, pero un paseo por wikilost puede resolver la inmensa mayoría de nuestras dudas, o sencillamente una revisita a toda la serie, que muchos con sumo placer sin duda haremos.
Y esa es la cuestión de la fe, para mi todo el paseo por la serie ha sido no solo de cariño hacia esta sino de fe, una fe que como ya digo, he de reconocer que se ha visto puesta a prueba. Haciendo un repaso de la serie entera, es muy fácil decir que la primera temporada es la mejor, pero claro, es la de temporada de las ilusiones, de las promesas y sorpresas y la del descubrimiento: era solo el principio, y ya sabemos lo bonitas que son las cosas al principio. Podía ser cualquier cosa. Ahora me parece tan buena como el resto, y lo digo en plan positivo. En la segunda temporada nos empezamos a dar cuenta que la serie se resentía de no tener clara una linea de meta, al menos temporal, y sufrimos el estupor de tener episodios de relleno. La tercera, una vez esclarecida la meta de 2010, volvió a aproximarse al nivel de la primera (al menos así lo pienso). Pero con la cuarta vino el cambio de tercio. A Copépodo por ejemplo no le gustó aquello, y lo comprendo. Aunque se nos regalaron algunos episodios antológicos (‘The Constant’), había menos interés ya en el desarrollo de los personajes, se abandonaron los ‘flashbacks’ que fueron una de las claves de la serie y con ellos un ingrediente elemental y que a muchos nos había enamorado, y se pasaron a los anodinos ‘flashforward’. Para colmo, en la isla se empezaba a montar un cacao… La quinta, como ya decía, me resulto atropellada, carente de ritmo, de suspense, de ‘momentos’, aunque la densidad de información y de cuestiones más o menos resultas por episodio debería de habernos dejado satisfechos, personalmente me daba la sensación de que, irónicamente, se habían quedado sin tiempo ni episodios para resolver todos los hilos que querían resolver. Ya digo que los viajes en el tiempo me parecen desastrosos, y aportaban a mi entender bastante poco. Y es cuando me toca reconocer que en la quinta estuve a punto de tirar la toalla, de declarar y autoconvencerme que a los guionistas se les había ido la pinza del todo. Solo me quedaba la fe. La fe en que realmente seguían sabiendo lo que querían hasta el final, y efectivamente la mantuve. Para mi la sexta temporada ha recuperado lo que importaba. Si, yo era de personajes. Pero ¿y los misterios?
Veréis, ese paseo exhaustivo por wikilost del que hablaba antes solo me lo he dado ahora, en esta última semana. Las cosas claras: soy de ese tipo al que no le gusta pensar mientras estoy frente a la pantalla (aunque a veces sea inevitable), soy de los que piensan que el cine (y claro, la televisión) es de sensaciones y emociones, y uno al ponerse frente a la pantalla, dentro de ese contrato virtual de suspensión de incredulidadque estamos dispuestos a firmar con el guionista/actor/director/productor, está precisamente la voluntad de dejarse llevar, por supuesto sin hacer preguntas. Nunca me ha gustadoAprendí hace mucho tiempo que una película o una serie la disfruto más dejándome tan solo que me sorprenda. ¿Pensar para qué? ¿Para adelantarte al guionista? ¿Es que si adivinas ganas? ¿Si te revientas tú solo el final, ganas qué? ¿¿Una bolsa de chuches??
Cuidado, que no digo no hacer preguntas nunca (empezando por que a veces son ellos quienes rompen el contrato, pero también allá tú con la altura de tu listón): cuando acaba el espectáculo me hincho de hablar, y si ha sido un truño lo que me han vendido, me parto el culo de risa como el que más, y mejor aún con cervezas de por medio, pero en el durante, ya sabéis, me gusta el silencio, tanto externo como interno.
La Isla, tal vez sea fácil y cómodo reconocerlo a toro pasado, pero me la sudaba un poco. Y no significa que no me intrigaran las cosas que tenía La Isla, las propiedades curativas, la naturaleza de su campo magnético, las Dharmas los Hansos y los Otros, el puto oso polar… es solo que no le encuentro placer a elucubrar y descubrir finalmente si mi teoría era cierta, aunque puedo entender que pueda tenerlo. Claro, las intrigas son las que han hecho, entre otras cosas, que esta serie no sea otra Anatomía de Grey…
Y también, mira, me diréis, ‘hombre, con una película solo tienes que esperar dos horas a poder hablar de ella con los colegas, pero esperar seis años a poder comentar Lost’… joer, no es eso, yo comento los episodios ya vistos: insisto que lo que siempre he evitado es elucubrar lo que queda por pasar. Respeto a los que si lo hacen (lo hacéis), como dice Hitler (xD), a los que vivieron la Lost Experience, y en ese sentido, entiendo que el final les haya sentido como una patada en los huevos. Yo hablo por mi, pero, digo yo y lo dejo ahí, ¿hubiera tenido gracia si lo hubieran resuelto todo? Luego sigo por esa rama.
Buenísimo. El mejor de todas las versiones que he visto sobre esta escena de El Hundimiento
Que no me guste elucubrar para mi ha tenido varias consecuencias: la primera, que el final me ha parecido precioso, sin entrar todavía a un mayor análisis. Ya os dije que bien que lloré en las escenas de reencuentro. Que solo por haber conseguido eso, ya tienen, no solo mi aprobado, sino mi bendición y agradecimiento. Pero la segunda consecuencia, y tal vez más importante: no me he montado ninguna película en la cabeza. Con todos los respetos, me quedo perplejo cuando muchas veces escucho eso de que ‘los guionistas nos han traicionado’. Hombre, a ver cuanto de eso te lo han prometido ellos y cuanto te lo has montado tú solo en tu cabeza. Solo lo pregunto, eh. Esto es como las películas de terror: lo mejor es siempre no mostrar, dejar en el aire, porque sea lo que sea lo que se invente el cineasta, el monstruo difícilmente va a encajar con justo-eso-que-es-lo-que-a-ti-más-te-aterroriza-de-la-vida (con la honrosa excepción del Alien, ofcors). Desde este argumento coincidiréis conmigo en que, en ese sentido, es un acierto lo que han hecho los guionistas al dejar tantos otros misterios en el aire, al dejárnoslos en herencia (a Hugo, que ya sabéis que él es nosotros). Porque ahora os toca reconocer a los que The End os ha decepcionado en ese sentido: ¿de verdad os hubiera gustado que se ataran todos los cabos? ¿os dais cuenta de las tristes consecuencias que ello hubiera tenido?
En fin, claro que a una parte de todos nosotros nos hubiera gustado, a botepronto, que lo que Christian Shepard le hubiera dicho a su kiddo hubiera sido una charla en plan pregunta-respuesta-pregunta-respuesta donde se explican todos los misterios ya mencionados, …¡y La Isla en verdad es…! ¿Qué calibre de calzador hubiera hecho falta para meter esa escena en el episodio?. Permitidme decirlo (que si, que a toro pasado es muy fácil, lo sé), pero estaba «claaaaro» que esa escena no iba a existir. Es que «eeeeese» final sencillamente no existe, no es posible su existencia. No solo por razones objetivas, porque había un crescendo y una sobredosis de información y resoluciones en falso imposibles de cerrar adecuadamente; es que además es imposible que nos gustase a todos y a la primera (porque conforme lo entendemos, cada vez nos gusta más). Ese final platónico nunca ha existido ni existirá, igual que no existe en otras series que por razones obvias no voy a mencionar. En el mejor de los cosas todo lo que podíamos esperar es un 42. Jode que Jacob y Samuel (sip, por lo visto el Man in Black se llamaba Samuel) no sean pa tanto, que Alpert no haya tenido una resolución más satisfactoria (llegué a creer que cuando el monstruo le hace el placaje en uno de los últimos episodios, ahí nos despedíamos de él), que Lapidus no haya tenido más desarrollo, que Ilana muriera de esa manera (esa tía estaba y está tremenda), en fin, puedo estar así siglos, solo por mencionar cosillas de la última temporada, pero es que esas cosas ni tienen ni estaba pensado que tuvieran respuesta.
Pero ya está, ha sido un final ‘emotivo y de personajes‘, y eso a mucha gente parece que le ha tocado los huevos. Lo entiendo, si (por las razones ya expuestas) y no. Y no lo entiendo por lo siguiente: ¿no fue eso lo que nos enamoró de la serie?. Ya sabéis, justo el desarrollo de los personajes. Los famosos flashbacks, que fueron una de la seña de identidad de la serie. El mimo puesto en esas tramas. Todo lo que desapareció definitivamente en la tercera temporada y nunca volvió, solo en episodios puntuales. Donde mucha gente dejó de seguirla (aunque el goteo de apóstatas tengo la impresión de que fue más bien gradual y constante a lo largo de todas las temporadas). Coño, es que hemos tenido un pedazo de episodio final, ha sido un verdadero regalo, nos ha tocado la fibra a todos y no ha sido de una forma barata, fácil, ni rastrera. Además, chapeau por todos y cada uno de los actores, aprovecho ahora para decirlo. Creo que lo consigue ese episodio no es fácil y tiene mucho mérito y mucho de preparar el terreno y saber contar una historia, porque solo significa lo que significa después de seis años (¡¡¡SEIS AÑOS!!!) en vilo. Aunque parcialmente si, no ha sido un Resinazo en toda regla, como algunos hubieran deseado (y a esos algunos es a quienes les dedico el post anterior)
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Ahora, el sentido crítico. No, yo no lo apago ¡o al menos no perpetuamente! Yo se reconocer las cosas, tarde a veces, igual que acabé reconociendo que Indy IV es una patata en muchos sentidos (no en los que se la suele criticar) o que Star Trek XI no era tan mala. Reconozco, una semana más tarde, después de todos estos días tristón y tocadete, que el final medio Resines huele un poco a que no han sabido salir del paso de otra manera, que no había forma de verlo venir, que todo el rollo de la ‘realidad’ paralela se lo han sacado de la manga en la última temporada (aunque bueno, ahí tenemos ‘The Constant’), y que toda la bola de nieve se les ha ido un poco de las manos y no han sabido resolver del todo bien la papeleta. Ojo, que no lo desapruebo. Reconozco su no redondez, de la misma forma que me niego a conceder que haya sido una mierda. A mi me ha dejado satisfecho, que creo que es el baremo adecuado. Emocionalmente, muy satisfecho. ¿Racionalmente? pues oiga, tendrá sus defectos, pero creo que arriba ya he dejado claro lo que pienso, asi que así bien se queda. Yo a esta serie le tengo amor, así que aunque no ignoro sus defectos -que tampoco me parecen gravísimos y tocapelotas, como si los hay en Battlestar Galactica, otra de mis series preferidas-, se los perdono encantado.
Pero es que todavía queda la última: es que tampoco soy de finales. También soy más de camino recorrido, oiga. Y no quiero decirlo sonando a ‘quien no se consuela es porque no quiere’. Es que aunque ese final hubiera sido la peste —que no es ni mucho menos lo que pienso—, que me quiten lo bailao. Estos seis, SEIS AÑAZOS (sigh!) han sido un regalo. Desde aquí y desde el corazón, gracias a todos los que habéis participado en la serie por lo que nos habéis regalado, por los momentos que nos habéis hecho pasar y disfrutar, por las consecuencias que puede haber tenido en nuestras vidas, por las conversaciones que hemos luego tenido entre amigos, por un producto ahora acabado que podemos volver a visitar cuando queramos, y por algo que definitivamente nos quedamos y guardamos muy profundo dentro de nosotros. No voy a decir algo tan gordo como ‘ha cambiado mi vida’, pero por ahí andan los tiros, no es algo pequeño y menor dentro de ella, me he llevado mucho. Gracias, de verdad. Han sido seis años maravillosos :)
Ahora que lo pienso, a nivel personal también están siendo para mi ahora el final de muchas cosas. It’s time to move on.
Nota: este venía a ser la entrada dedicada al final de Lost. El tema, como me suele pasar, se ha ido de las manos. Así que ladrillo que os encasqueto, y aviso que va con con carga de bilis. Inmediatamente vendrá el post sobre Lost ;). Y perdonen las disculpas.
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«Básicamente, no hay forma educada de decirle a una persona que ha estado equivocada toda su vida» Richard Dawkins. Una buena frase, pero es que hay maneras y maneras…
Aunque me han educado religiosamente, no he acabado saliendo muy ‘católico’. No tardé en verle el sinsentido, no a una deidad, pero si a una deidad que pasa lista cada domingo (Sheldon Cooper dixit, SE3E23 xD). No voy a hablar más de religión, no quiero que os confundáis, creo que mi postura está clara y no hay mucho que hurgar. Pero creo que comprendo muy bien el sentimiento religioso, lo que es tener fe y amor a algo. No es algo que (debería) responder a lógica, sencillamente sale de dentro, se siente. Y también sé lo qué es que te lo pisoteen. En ese sentido creo que no anda en una dirección distinta a lo que siente cualquier persona religiosa. Ese baño untuoso, que dicen que protege el alma, pero que otras tantas la tortura. No puedo hablar de la cálida manta que otorga pensar y sentir como la masa de gente y verse rodeada de ella, tanto en un templo religioso, como en un concierto, en un mitin político o en un recinto deportivo con los hinchas de tu propio equipo; porque nunca he vivido ninguna de esas cosas (he ido a tres conciertos en mi vida y ninguno de ellos por iniciativa propia). Como viene a ser entre la mayoría de nosotros, con el tema del ‘frikeo’ (ya ni sé como llamarlo), suelo tener ideas y aficiones propias, independientes y/o minoritarias. Ni siquiera inculcadas desde fuera, sino hasta cierto punto elegidas (aunque era más bien ‘inevitable’ que me gustasen). Pero si, tiene algo de religioso, para que le vamos a dar más vueltas. Pero sea lo que sea, lo que nunca falla es que en todos lados tiene que haber un tocapelotas que se tiene que cagar en lo que crees, y por muy poco que te importe ese individuo, no le costará conseguir exactamente lo que pretende: que tu escroto sea tañido y repicado.
La clásica: la gente se sorprende de como os ‘flipais’ con vuestras cosas, en mi caso ya sabéis que cosas (Star Wars, Matrix, Señor de los Anillos, Lost, últimamente Avatar…) y sin embargo nadie se sorprende de que alguien se flipe con el Real Madrid, con Rafa Nadal o con matarse a dominadas en el gimnasio o hacerse 6000 metros nadando en dos horas. Luego resulta que, como entre amigos en parte se me conoce por eso, por ser «el fan/friki de…», alguna vez alguno/a, años más tarde de conocerme, me ha reconocido de tapadillo, como una profunda confesión, que ‘nunca ha visto la Guerra de las Galaxias’, tal vez diciendo un poco soterradamente ‘¡pero por favor, no dejes de hablarme!’. Y joer, mas allá de la confianza y la sonrisa con la que le digo ‘pues un día te vienes a mi casa y la vemos :D’, me preocupa el hecho de que tal vez transmita la imagen de que soy una especie de monje (Jedi, si os empeñáis) casi talibán e intolerante con los «infieles». ¡Joer, que poco me conoces! yo me tengo por alguien de mente abierta, y me jode pensar que lo mismo transmito esa sensación a la gente que me rodea y supuestamente me conoce. Es verdad, mi cuarto lo tengo lleno de posters (y poco más), pero creo que no solo no soy monotema sino que huyo activamente de serlo: sé lo que es verse excluido en una conversación (vaya, cualquier día que se ponen a hablar de fútbol), y también conozco los peligros de monopolizar una conversación cuando eres el que más sabes sobre cierto tema. Pero vaya, me voy por las ramas.
El caso, es que lo mismo que detesto los fanatismos y los integrismos de cualquier tipo (lo mio es lo mejor, lo mio es lo único), también me tocan los cojones los radicales anti-fanáticos, la provocación, la ofensa, la carencia de sensibilidad por los sentimientos de la gente. Sigue leyendo →