«The Last Survival» sigue siendo un pedazo de programa, y si te sentias engañado es que eres tonto perdio


Con perdón por lo dicho por lo dicho en el título, oiga, porque lo mismo algunos de los habituales os dais por aludidos y lo último que quiero es ofender, pero la ‘noticia’ ha saltado y me toca los huevos, me toca los huevos lo suficiente como para salir de mi exilio veraniego/pre-examenes-de-septiembre y escribir esto en caliente (¡cosa que un bloguero nunca debe hacer!). Pido perdón de antebrazo porque voy a pecar muy de Capitán Obvio, pero es que a veces las cosas hay que mascarlas.

Quien ande despistado, «El Último Superviviente» es un programa en el que un ex soldado escoces de las SAS, Bear Grills, es dejado ‘solo’ en parajes absolutamente aislados (Siberia, el Sahara, la Pampa, las Montañas Rocosas) con poco más que ropa de abrigo y una yesca, y nos enseña tecnicas de supervivencia y claves para encontrar de nuevo la civilización (de las cuales la primera es siempre que es pertinente encontrar un rio y bajar siguiendo su curso). Cómo hacer fuego, encontrar comida y agua potable, y hacer refugios son las constantes de cada programa. Algo terriblemente entretenido e interesante, que al mismo tiempo que son cosas que nunca querremos tener que poner en practica, apuesto que la mayoría de los que solemos ver este programa lo hacemos porque una parte de nuestra psique piensa que está bien tener este tipo de conocimiento práctico… ‘porsiaca’

Bueno, ahora que echan en Cuatro «El Último Superviviente» parece que el gran público finalmente ha conocido este programa. Programa que ya conocía del satélite y de internet, ahora que el programa se ha hecho finalmente popular el supuesto debate ha estallado y no faltan listillos que vienen a iluminarnos con obviedades. No se puede negar que Grylls tal vez es un tanto teatrero (hay muchas cosas que ha comido y todas y cada una de ellas ha sido ‘lo más asqueroso que ha probado en su vida’), pero de ahí, a tachar de flagrante el engaño

El video de marras es este y demuestra la ‘flagrante manipulación’ que hace el programa, acusando a Bear, al programa, a Discovery Channel y si me apuras hasta a Cuatro (que no faltará quein lo haga) de manipuladores, farsantes y mentirosos.

Que conste que se me ocurren muchas razones para que esto sea así. Que en varias temporadas y en busca de desafios, territorios y paisajes nuevos y originales, no sea tan facil encontrar parajes virgenes en los que de verdar perderse en la Tierra, lo cual también hace pensar. ¡Que si, que la Tierra es muy grande, me explico! Siberia es muy grande, si, ¡pero es toda igual!, copón, y tal vez solo da juego para un par de programas. Selva, Montaña, Desierto, Hielo… y otra vez selva… Hay que rellenar un episodio de material y si van a las Rocosas y a los veinte minutos de caminata se encuentran por casualidad una carretera no van a decir ‘hala, con esto ya hemos acabado’. Y solo estoy pensando bien. No hay que olvidar el objetivo del programa: se trata de mostrar técnicas de supervivencia, no de hacerselas pasar putas al tio, que ya se lo busca solo.

Pero vamos a analizar, veamos punto por punto lo que hay y como desmentir o desmontar cualquier supuesto engaño.

  1. Con el tio siempre hay un cámara.

Y ya está.
¿Qué más hay que decir?. Cuando digo que va como mínimo un cámara quiero decir que la mayoria de veces hay dos o más por la cosa de los multiangulos, más el tio del sonido, el de producción, los de la unidad movil; walkie-talkies y comida para todos estos (que aún suponiendo que Grylls de verdad come solo lo que le vemoscomer, es absolutamente natural pensar que los otros no la iban a pasar igual de putas que él) y como mínimo un helicóptero a una distancia prudente (no más de 15 min) preparado para partir en cualquier momento por si hubiera alguna emergencia. Y hablo de las cosas imprescindibles, lo mínimo, es decir, estoy pensando bien: yo no accedería a poner en marcha un programa de TV con menos seguridad que esa. ¿Donde está el engaño? Son cosas absolutamente implicitas, el hecho de que el ex SAS nunca corre un peligro real, más que tal vez cuando se despeña por un barranco. ¿Que ayudan al tio a hacer el refugio? ¿Alguien cree que el de Bricomanía hace de verdad el mueble -per-fec-to- que se ve al final? Cojones, ¡¡QUE ESTO ES TELEVISIÓN!! Y podría ir más lejos citando expresamente esos episodios en los que se ha visto el ‘detras de las cámaras’ o aquellos en los que explicitamente pide ayuda a su equipo…

Ahora las cosas que importan y son absolutamente ciertas: ¿alguien se atreve a negar la veracidad de las picaduras de abeja y las reacciones alérgicas? ¿Alguien se atreve a negar que el tio se deja caer por un balate de 20 metros? ¿que se baña en pelotas en un agujero en el hielo de un lago en el circulo polar? Si, muchos se preguntan si la orina -suya propia- que alguna vez ha bebido es real (que la orina es perfectamente bebible, hoygan)… ¿PERO ALGUIEN DUDA QUE EL PEDAZO DE ÑORDO, TRUÑO, ZURULLO, MIERRRRRDA DE ELEFANTE O CAMELLO DE LAS QUE SORBE EL JUGO ES DE MENTIRA? No sé para el resto, pero para mi esa es suficiente veracidad para 20 temporadas de este programa, y sinceramente me da igual pensar que realmente a 50 metros haya una autovia.

No opino sobre el engaño en si, mi opinión es que no hay engaño, puesto que con un mínimo de llamadlo deducción o sentido común hay cosas que se vé que estan inevitablemente preparadas. Denuncio la exageración, el oportunismo, el afan de criticar y de buscarle tres pies al gato. Acuso tanto a los que levantan tanto revuelo como a los ingenuos que digan ahora sentirse engañados. Me parece un debate tan tonto como el que teníamos de niños sobre si el Pressing Catch era real o no (y de no tan niños, ay pajaro!). Yo he disfrutado siempre de este programa, igual que disfrutas de una película aun sabiendo que hay efectos especiales.

Y si, se podría poner un aviso a lo «Jackass» al principio de cada episodio, en plan «Los riesgos son simulados», pero solo se engaña quien se quiere dejar engañar. En serio, es que esos avisos me suena igual que los del tipo «no planchar la ropa sobre el cuerpo».
Ea.

Nota: me resulta curioso que esto haya generado más debate que el hecho de que, visto lo visto, los animales se cazan y matan sin necesidad, me parece interesante señalarlo.

Nota 2: ¡y que nadie acuse de falta de utilidad al programa! xDD

Tron Legacy

Sencillamente, qué maravilla. Que conste que ya me he acostumbrado a ver trailers mejores que las peliculas que anuncian, y sin negar que abiertamente espero con ansia viva esta película, cuando digo maravilla me refiero al trailer en si mismo, en si mismo es ya una obra de arte.

El caso es que hace unos dias recuperé la original, y vale que la historia es, siendo amables, ‘sencilla’, pero no cae en el infantilismo y todavia puede entretener. Ahora, que a Tron no la amabamos precisamente por su prodigio de guión ni nada de eso… Sencillamente no conozco absolutamente nada que se le parezca. Por no parecerse, creo que ni siquiera han intentado imitar su aspecto visual, lo que aún la hace más única… esos diseños de Moebius y Syd Mead, ese raytrace y sombreado goraud primitivos y ese ruido Perlin… una joya absolutamente única. Se puede poder volver a ver sin miedo, no temais destrozar un mito de la infancia ;)

Terminator Salvation

Hala, ya ha pasado otro mayo en el que se presentaban tres ‘estrenacos’ (Star Trek; Lobezno, que creo que no la veré ni en screener; y la que protagoniza este post), y mayo ha pasado y yo no he visto películón por ningún lado. Pero tampoco seamos crueles. Sin ser un prodigio, Terminator Salvation no me parece ni de coña tan mala como la pintan, y me ha dejado razonablemente satisfecho. Tampoco voy a hacer una defensa a lo Calavera de Cristal: no salgo dolido de ver una nueva y esperada entrega de una amadísima saga (probablemente porque Terminator 3 ya hizo todo el daño que tenía que hacer), pero es cierto que iba a dejarme sorprender, entretener… quiero decir: con las expectativas bajas. Que uno ya empieza ya a curtirse…

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Las cosas claras. Partiendo de que las dos primeras de la saga son sencillamente gigantescas, inalcanzables, voy directo al cine sabiendo que sea lo que sea, a James Cameron nadie le tose, asi que nos lanzamos de lleno a lo que nos echen. Decir que había que verla no es decir nada: también había que ver Alien Versus Predator 2 a pesar de que era un truño y saberlo de antemano; con esta pasaba lo mismo: tengo el deber moral de ir a verla al cine, no sin cierto sentimiento de ‘obligación’, más que porque realmente tuviese ganas.

Que conste que Terminator 3 no me pareció mala de solemnidad; dentro de lo que desentonaban los chistes que se hacían y el refrito que era el T-X, era potable, y al menos acababa con el mismo día del Juicio, dejándome una sensación de desolación y desconsuelo peculiar que precisamente solo las otras dos películas me habían conseguido dejar (miento: Fail Safe y En La Playa me dejaban la misma sensación, como todo lo que tiene que ver con el holocausto nuclear).
Si, Terminator Salvation tiene baches, tiene fallos, tiene cabos sueltos, personajes que están ahí no se sabe bien por qué (quien sabe si en las siguientes pintarán algo), actuaciones cartonianas, demasiadas cosas recicladas de las originales (que Cameron hiciese de Terminator 2 un remake con dinero de la primera, pasa, pero que Mostow y McGinty quieran repetir el chiste, pues no), pero me ha gustado, ea, porque lo poquito que pedía me lo ha dado.

Era lo único que pedía y la he tenido: expandir el universo, así que nada más que por eso ya le daría el aprobado. Estamos en un futuro donde la humanidad todavía tiene recursos, no está tan molida como en las películas originales y todavía dispone de helicópteros, aviones, submarinos… de cierto espacio de maniobra. Me ha molado mucho ver por ejemplo los T-600 que ya se mencionaban en la primera y corroborar que dan mal rollo, de hecho bastante mal rollo, la misma sensación que me daba aquel Terminator infiltrado que recordaba Reese en la primera película. Me ha molado ver tantos ‘aparatos’ nuevos (muy buena nota a las motos), me ha molado ver a Michael Ironside, que le pintaba mucho estar en esta saga; y en general, mola el hecho de lanzarnos de lleno a la guerra y abandonar esas inconsistentes aventuras en el tiempo, a las que Regreso al Futuro casi superaba en seriedad. Además McG por suerte no es Michael Bay y no monta las películas estando hasta las cejas de coca, asi que vemos bien todo -muy bien esos T-800- e incluso se permite algún plano secuencia: absolutamente deliciosa la escena del helicóptero al principio.

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¿Pero se echa de menos a Cameron? Vaya unos cojones de pregunta, pues claro que se le echa. Se echa de menos la crudeza de su guerra, los tonos, la pobreza (vale que ya hemos llegado a la guerra, pero no es la guerra de Cameron, y yo quiero ver su guerra), pero por encima de todo su sentido del ritmo. Y que la película no alcanza ninguno, es un puñado de escenas de acción encadenadas y con una historia un tanto deslavazada y con cabos sueltos. Que digo con cabos sueltos, si hasta hay cosas que no se sabe de donde salen y otras que no se sabe a donde van, algunas cosas quiero pensar que son por haber rebajado la película para público de 13 años (craso error, ¿donde está la escena de las alcantarillas que se veía en el trailer?) pero otras cosas no veo por donde cogerlas.

Lo peor de la película es que no sucede ni cuenta nada. John Connor se hace finalmente líder de facto de la resistencia, y ya. No se colocan piezas en cara a una segunda y tercera parte, poco más que presentarse personajes; pues ni siquiera hay una evolución en estos. No hay chicha, no hay mensaje, no hay nada de aquello de ‘la raza humana vs. su propia creación’, con grandes letras. Por no haber no hay ni una gran revelación en la historia (Marcus, como decía, es uno más de esos personajes que no queda muy claro que pintan ahí), y más allá del cameo que hace el Schwarzenegger digital, que está ahí puesto nada que más que nada por hacer el guiño alos fans, todo es sabido ya, con una persistente aroma de refrito, de pretendidos homenajes a las dos películas originales, a Mad Max, a Apocalypse Now, a Children of Men… solo pretensiones y poca originalidad.

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En fin, que vais a hacer lo que vais a hacer, vais ir a verla al cine porque es Terminator, porque es entretenida y porque los efectos especiales, y casi más aún, los de sonido (casi lo que más me ha gustado de toda la película), molan en una sala grande. Si, id, todo lo dicho es cierto y no os va a engañar, ni vais a pensar que habéis tirado los ya 7 euros de la entrada. Pero no esperéis algo histórico. Nop, esta no toca la fibra, no ha hecho lo que hicieron las primeras.

Yo mientras sigo viendo Terminator 2 por donde la dejé esta tarde, que era por la persecución en los canales, que esa la voy a tener siempre y nadie la puede borrar.

Y no voy a poner ningún trailer, pongo este vídeo que me ha hecho mucha, mucha gracia xDD

(y enlazo un clásico, ya puestos)

Battlestar Galactica

Quiero hablar de una serie a la que estoy enganchadísimo: Battlestar Galactica, la cual, cuidado con lo que voy a decir, está en camino de convertirse en se ha convertido en mi serie preferida, incluso por delante de Lost.

(Edit: llegado el final de Lost, desdigo lo dicho una vez más :p)

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Es un ‘remake’ (o reconstrucción) de la serie original del 1978, que aunque repite personajes y planteamiento inicial, mucho me temo que se aleja por completo del tono de la serie original, y lo que es más importante, de cualquier otra saga de ciencia ficción que conozca, como Star Trek, Stargate, Firefly o la misma Guerra de las Galaxias*.

*Cuidado, que no digo que sean mejores o peores, es como comparar la Wii con la Play3 o la 360: cada una tiene su nicho y sirve para una cosa, así lo veo, asi que las polémicas al respecto me parecen fuera de lugar.

Que nunca hubiese tenido la intención de verla se debe a una razón tan tonta como sencilla. Por un lado, el hecho de que en su producción apareciese asociado el nombre de Glen Larson (El Coche Fantástico, que estaba muy bien cuando teníamos ocho años), no me hacia esperar mucho de ella, como mucho me parecía otra más. Pero se han juntado dos cosas. Una, que en The Big Bang Theory no paran de mencionarla; la otra, que ha finalizado (se viene emitiendo desde 2003), lo que a mi entender es un ingrediente esencial para engancharse a cualquier serie: poder jincarsela del tirón. (Sin llegar a ese estúpido punto en el que llegas ‘al día de hoy’ y vas a tener que esperar otra semana, si no son meses, para el siguiente episodio, a me suele provocar un desenganche casi automático)

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Si alguien espera un ensayo ligero de ciencia ficción, pausado, tal vez cómico y de puro entretenimiento, que se olvide (es lo que yo esperaba). No sin sus defectos, pero me estoy encontrando con una de las ideas mejor y más sólidamente escritas, desarrolladas e interpretadas que he visto. Hablamos de ciencia ficción seria, adulta, oscura, no apta para niños (tal vez la presencia de Número Seis es la que más explícitamente corrobora este punto). Escribo esto cuando voy por mitad de la segunda temporada, y todavía no me he encontrado con un solo momento o episodio en que sienta que es relleno lo que estoy viendo. No solo los diálogos son buenos, sino que los personajes, y mejor aún, los actores, brillan a alturas que yo no he visto en TV, y de nuevo digo que no me olvido de Lost.

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Cuento lo que se puede contar, sin entrar en sorpresas y giros de la historia. La serie empieza con una película de tres horas (o miniserie se se prefiere) en la que cuenta como los doce planetas de la civilización ¿humana? son barridos por los Cylon, una raza de cyborg creados hace décadas por ellos mismos. De toda la humanidad solo sobrevive una pequeña flota de naves civiles y una sola ‘estrella de combate’, la Galáctica, la última nave militar de la flota colonial (como mola decir esas palabras juntas en voz alta) a las que no les queda más que una dura supervivencia en busca de un planeta legendario llamado ‘Tierra’. Luego vienen las cuatro temporadas restantes, con su pausas, su películas, sus cortos y cacaos que explican mejor en Microsiervos.

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Aunque hay alguna risa, son momentos puntuales y coherentes con el desarrollo y los personajes. Entretener, lo hace tanto como la que más (las batallas espaciales tienen mucha importancia), pero no hablamos tanto de una serie de ciencia ficción sino un drama conducido por unos personajes en una situación límite. Una obra de vocación realista, que sin llegar a ser desesperanzadora, pesimista ni deprimente, puede llegar a ser muy -muy- oscura, y nos hace preguntarnos constantemente donde está la supuesta superioridad moral con respecto al enemigo a vencer. La prensa más reaccionaria y conservadora de EEUU la ha criticado por esto, por su relativismo moral, por huir de maniqueísmos donde las cosas no son blancas o negras.

Como suele pasar con la ciencia-ficción, la ambientación no es más que en parte una buena excusa para tratar y denunciar temas actuales (terrorismo, fundamentalismo religioso, guerra contra el terror, recorte de libertades, dictadura del miedo, conflicto entre el poder civil y el militar…), al mismo tiempo que es un trasfondo necesario hacerse preguntas metafísicas y ciertas disertaciones sobre la autodestructiva naturaleza humana y su ‘derecho’ a sobrevivir (aunque a veces echo de menos que se profundice más en esto). Constantemente se atraviesa la linea roja que obliga a plantearnos la pregunta, pues ni nosotros somos tan buenos, ni ellos tan malos. ¿Hay algo que nos haga realmente mejores/diferentes a los Cylon?

De los efectos especiales, que decir, soberbios es poco, mejor aún, hay para hincharse y además de los que molan: batallas especiales a punta pala, muchisisisimas, buenas y espectaculares, con barridos y zooms deliciosos, extraordinariamente bien filmadas y montadas; una autentica gozada con las que disfruto como un chiquillo. Pero los efectos especiales no son lo mejor del show: lo mejor son los personajes y los actores que los encarnan, y eso es lo que hace a la serie realmente grande.

0000036214_20061201121614Edward James Olmos (y con esto podemos decir que sus papeles en Blade Runner y Miami Vice quedan en menores) interpreta al Comandante Bill Adama, máximo en rango militar y responsable final de la defensa de la flota superviviente. Es un actorazo como la copa de un pino, contenido, implacable, refleja en su pétreo rostro el dolor, el peso y la responsabilidad que supone estar a cargo de la protección de la ultima esperanza humana, y uno de los tíos más duros del universo (Eastwood, Norris, Bronson: preocupaos). Un personaje absolutamente imprescindible e inolvidable, clásico instantáneo, un puto diez.
Se puede decir que el resto del reparto mantiene el tipo (y los personajes tienen también su miga), de los que cabe mencionar lo más parecido que hay a un papel cómico en la serie, Gaius Baltar (James Callis), genio científico y colaborador de los Cylon contra su voluntad, y aquella de las que este tiene visiones, una sorprendente -en muchos sentidos- Número Seis (la Cylon maciza: Tricia Helfer), visiones que perturban a Gaius al tiempo que le ridiculizan cada vez que las tiene en presencia de otras personas.
Hablando de Número Seis, no se debe confundir su presencia, una idealización casi científica de la belleza, con su uso como una mujer florero: la serie es un gran alegato a favor de la mujer, donde la mitad del los papeles, incluyendo los principales, son femeninos.
Tal vez el único que desentona es el actor que encarna al Coronel Tigh, que siempre tiene la misma cara de pánfilo borrachín, pero podemos dejarlo pasar (pues el personaje tiene tela); y la presidenta Roslyn puede recordar a veces a nuestra querida Espe, aunque conforme se desarrolla la trama el personaje tiene perdón.

(…)

La serie tiene pegas, eh, y no puedo pasar sin mencionarlas. Por un lado, el rollo ‘místico-religioso’, con profecías por aquí y por allá que para colmo se cumplen; con más deus ex machina de los que serían deseables. Aunque haya agnósticos, ateos y creyentes en la serie, y mucho debate al respecto, no hay ambigüedades sobre si en el universo Battlestar hay o no una voluntad superior. La hay. Punto. Las cosas pasan a veces sin más, sin dar más explicación, y te lo tienes que comer con papas. Si eres religioso, vale; pero es una cosa con la que, nunca mejor dicho, comulgas o no, y yo por lo general no la trago.
Otro es el tema de la ambientación, que por el episodio que voy no tiene pinta de intentar justificarse en ningún momento. No solo compartimos con estos humanos parte de nuestra mitología (principalmente la griega) y el sistema de escritura (inglés, punto pelota, incluso con sus pronunciaciones americana y británica), sino que el tanto el vestuario como la tecnología son directa y llanamente los actuales, sin siquiera hacer un amago de querer parecer futuristas. Sobre la tecnología de la nave, algún comentario se hace al principio, pero nada más. Podría pensar que es así para intentar llegar a un público más amplio, que normalmente rechaza las excentricidades típicas de la ciencia ficción, pero más allá de eso los productores no han hecho ningún esfuerzo por intentar explicarlo o justificarlo. Puedo tragar el que en Battlestar sigan usando balas, misiles y armas nucleares -en el futuro de Alien pasa lo mismo-; pero de ahí a que en un episodio conduzcan un Hummer cuando probablemente están en el siglo chorrocientos… inevitablemente me acuerdo de otras chapuzas como los Harrier de Battlefield: Earth o los Ford Taunus pintados en blanco de Equilibrium.

De todas formas, estos puntos se contrarrestan un poco con otros ‘realistas’ y muy agradecidos. Por un lado, en el universo BSG no hay extraterrestres. Ni falta que hacen (los Cylon son creación humana), pues solo faltaba otra serie inventandose humanoides bípedos con prótesis de maquillaje. Por el otro, se huye constantemente de la jerga pseudocientifica, muy propia de Star Trek (normalmente muy poco fundamentada), lo que hace la serie muy accesible a cualquiera que no le suela gustar la sci-fi. Las cosas están ahí, funcionan, y el coronel no necesita explicaciones por parte del oficial de comunicaciones de lo que ambos ven en pantalla. No hay sensores mágicos, no hay teletransporte (aunque se podría argumentar que su tecnología FTL si lo es), las naves son respetuosas con las leyes de la física (hasta cierto punto) y una serie de puntos que, licencias creativas aparte, se agradecen. Es muy interesante que precisamente el creador de BSG, Ronald D. Moore haya sido durante muchos años guionista de Star Trek. La relativamente poca ciencia-ficción que hay no tira tanto por la parte de las naves y la tecnología, sino que toca el tema de los humanos convertidos en dioses, tiranos con su propia creación, más tarde rebelada: las máquinas, los Cylon (aunque sin llegar a las cotas de Blade Runer, ciertamente).

No encuentro el momento de mencionarla, pero también echadle un ojo a su excepcional banda sonora.

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Perdonando lo que a mi entender es una ambientación deficiente, Battlestar Galactica es casi la serie sci-fi definitiva. No tanto por los temas que trata, sino por la forma de encararlos. Por su textura, sus sutilezas, su tono. Por sus personajes, sus actores, sus actuaciones. Por su montaje, por su ritmo, sus efectos especiales. Por su música, sonido, banda sonora. Por sus diálogos, su coherencia, su construcción. Por su madurez, y porque negarlo, por su inherente oscuridad. Por su realismo, y porque empequeñece y incluso ridiculiza mucha la ciencia ficción que se ha hecho en televisión hasta el momento.

A mi me ha encantado y por eso hablo así de ella, pero como me sé la lección de otras veces, para recomendarla me lo tomo con más calma. Más de una critica he leído bastante amarga justo por eso, rabietas que se pillan cuando te ponen algo por las nubes, y no te encuentras (o no te quieres encontrar) lo que te venden. Así, sosegadamente os digo que si la queréis coger un día tranquilos, aquí la tenéis al completo, es mi humilde recomendación.

Ahora, si os gusta la ciencia ficción, y la habéis estado ignorando deliberadamente, ahí si insisto: es pecado no darle una oportunidad.

(…)

Eso si, un X-Wing cruje a trescientos Viper, y que nadie me venga a contar milongas  xD

La Gran Democracia

«El Recuento», 2008. Director: Jay Roach. Interpretes: Kevin Spacey, Tom Wilkinson, Denis Leary, Laura Dern, John Hurt.
HBO nos trajo el año pasado esta ‘dramatización documental’ (¿se puede llamar así?) que nos cuenta como fueron las cosas en esas ‘ajetreadas’ votaciones -por decirlo con suavidad- que fueron las presidenciales de los EEUU de 2000. Si, aquellas que tardaron semanas en aclararse y que declararon a Bush presidente sobre el entonces segundo de Clinton, Al Gore (si, el de ‘Una Verdad Incomoda’).

Aunque no se revela ninguna gran cosa que no se supiera, queda como un didáctio y revelador documento gráfico para generaciones venideras, el ‘como se hizo’ de uno de los robos electorales más grandes de la historia. Y tan felices, 8 años de una presidencia que solo nos ha tocado vivir de forma indirecta, marcada por maravillas como Irak, Afganistan, Guantánamo, las Torres Gemelas, el germen de la crisis financiera… Creo solo queda preguntarse si es más sangrante esto, o que luego el mismo tipo fuese reelegido limpia y legitimamente 4 años más tarde. Un visionado entretenido que sirve para reforzar la confianza en los padres de la democracia moderna, ¿como te lo comes?.