Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma (1999)

swpost13Tercer y último ‘décimo aniversario’ cinematográfico en pocos meses (y os salváis de que no quiera celebrar El Club de la Lucha, puesto que realmente no la descubrí hasta pasados un par de años).

Señoras y señores, hoy 19 de mayo se cumplen 10 años del estreno de la llamada película más esperada de la historia; 16 años de pausa para reenlazar la saga más exitosa y popular de la historia del cine, la llegada del nuevo mesías, el advenimiento del apocalipsis y alguna cosa más que se dijo. ¿Pero que pasó realmente? Por la parte de Tito Lucas, exactamente lo que quería y esperaba: forrarse, bañarse de nuevo en dollars, recaudar 900 y pico millones convirtiéndose en ese momento en la segunda película más taquillera de la historia, con permiso de Titanic (la Star Wars original consiguió 700 millones ¡de 1977!), sin sumar merchandising y toda la pesca. Pero por parte de crítica y aficionados, la cosa no estaba tan clara. Los que acudían sin engaño y nunca fueron ‘fanses’ sabían que iban a ver un mero producto de entretenimiento, con mucho bombo y sin muchas segundas lecturas, y lo disfrutaron como tal. La crítica dijo poco más o menos lo mismo, criticando (con razón) los diálogos y actuaciones de cartón, aunque, como los primeros, elogiando las escenas de acción, el montaje, y como no podía ser menos, los efectos especiales. ¿Y los Waries de toda la vida?

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Pues lo que había era gente de taytantos que esperaba la misma magia, encanto y fascinación que les dejaron las originales, que les dejaron, cuando las descubrieron siendo chavales. Decepción fue lo que encontraron, como era de esperar, visto a toro pasado.

A ver, no voy a cometer la desfachatez de decir que Star Wars son solo películas para niños porque sencillamente estaría mintiendo (ademas de traicionandome a mi mismo): siempre pertenecerán a esa élite de películas que supera, con sumo placer, muchos revisionados siendo adultos. Ni tendré el valor de decir que las nuevas están a la altura de las originales: por diálogos, desarrollo de los personajes y actuación, están a un nivel netamente inferior a la trilogía clásica.

Pero lo que echa a muchos para atrás, como suele pasar, es el infantilismo: Jar Jar Binks y el pequeño Anakin y sus chascarrillos son funestos. Con todo, a mi entender no son peores que otras cosas de la trilogía original. Todos recordamos que los Ewoks son deplorables (con lo que hubiera molado que fueran wookies, ¡Dios!), ¿pero alguien recuerda lo insoportable que se puede hacer C3PO en El Imperio? ¿O alguien sabe que el propio título, ‘El Imperio Contraataca’, fue defenestrado y ridiculizado en su momento, al igual que ‘El Ataque de los Clones’?

(…)

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¿Y por mi parte, que puedo decir? Pues que igual que Matrix fué mi primer paso para entrar en la siguiente movida etapa de la adolescencia, el Episodio I fue la traca final con la que abandonaba una época, tal vez la de la pura niñez. La disfruté literalmente como un chiquillo. Es cierto, ya tenía 15 años y edad de hacerme tantas pajas como el que más, pero yo, que no era nada ligón, ni me gustaba el fúrgol, ni estar en la calle, ni salir los sábados fuera, (todo un bicho raro), a esa edad era todavía un chiquillo. 4º de ESO fue un año anodino, del que no guardo recuerdos malos ni buenos en clase. Andaba metido en mi pequeño club de fans, recibiendo mis fanzines del Dark Side, recogiendo toda la información posible (recortes de revistas de todo lo que pillase, que por supuesto conservo) en la paleolítica era pre-internet.

La aparición del primer trailer fué un  e-v-e-n-t-o , con aquello de enterarse que la gente compraba la entrada de Conoces a Joe Black solo por ver el trailer y luego se salía al empezar de verdad la peli, y todavía se me ponen los pelos de punta al volver a verlo con su música y sus dialogos. Faltaba llegar el poster, el segundo trailer y finalmente el estreno en EEUU, que fue apoteósico, con la avalancha correspondiente de noticias (y lo recuerdo especialmente por motivos ajenos, pues estuve en la cama con un trancazo de los que pillo cada diez años; ya me toca otro), y la espera hasta el 20 de agosto (estreno en España) hubiera sido eterna, de no ser por la información reservada que todavía se iba dosificando, así como mi PC recién estrenado, aquel flamante Pentium III con el que estrene los dos videojuegos, el basado directamente en la película y el de las carreras de vainas. episode1_009Conservo cintas de vídeo llenas (que algún día tendré que digitalizar) con cada noticia que aparecía en TV. Pillé el libro del como se hizo, la novelización, la enciclopedia, alguna guía visual, etc. Vaya, era todo un flipado oficial, durante aquel verano era todo mi puto mundo. La vi hasta cuatro veces en el cine, y cuando llegó el la película a VHS ni entiendo como no crují el aparato. El DVD ya fue un mundo aparte, el de revisar cada escena casi fotograma a fotograma, principalmente la carrera de vainas y las luchas de espadas. ¿Enfermizo? Lo cierto es que nunca me ha vuelto a pasar (y creo que con una vez ya está bien…).

El Episodio I además iniciaba dos grandes épocas, la primera, unos cuantos años (todavía con una Internet 1.0) en los que venían por completarse esta y otras dos grandes trilogías: El Señor de los Anillos y Matrix. Por otro, y este me interesa a mi, iniciaba esa época en la que ya las películas se hacían literalmente plagadas de efectos especiales, pasando de los veintipico planos en Terminator 2 o los setenta en Parque Jurásico a más de dos mil en este Episodio I: en verdad eran pocos los planos que quedaban sin pasar por la mano de los artistas digitales, y algunas escenas estaban creadas integramente por ordenador. Eso me encanta, ya lo sabéis, la existencia de esas herramientas digitales que dan libertad total al artista ¡si las carreras reales de F1 fuesen la mitad de épicas que la de vainas!. De hecho, independientemente del resto de la película, la carrera de vainas y la lucha final para mi tienen valor por si mismas, son maravillas que venero tanto a nivel técnico como visual (¡y sonoro!).

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Sus planetas, edificios, naves, sonidos, vehículos, aparatos, personajes, tecnología, lugares, su música, toda la nueva parte del universo que desvela… me encanta el Episodio I, me pilló lo suficientemente joven para disfrutarla tanto como las originales, y para mi, conserva tanta magia y fascinación como ellas. (Todo lo que no me pasó con el Episodio II, que me autoreventé a base de buscar información en el recién descubierto Internec a 56 kbps… :S ).

¡Y Darth Maul molaba un huevo!

(…)

Objetivamente no puedo defender el Episodio I. Sé que tiene muchos defectos, muy parecidos a los que tiene La Calavera de Cristal o la nueva de Star Trek. Comerciales, acartonados, infantiles. Sin embargo muchos de nosotros (es en el último caso en el que me incluyo) tendríamos que preguntarnos cuantos de esos defectos (no van a ser todos) están en nuestros propios ojos, los ojos del que mira.

En este mismo blog

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::Demostrando el amor a la saga::
::Diez años frikeando::

Paises imaginarios

Supongo que pasa muchas veces, que tienes que escribir un libro o un guión y no te queda otra que inventarte una ciudad o un pais. Suponiendo que no es absoluta fantasía y que se desarrolla en nuestro planeta, en un libro no tiene mucha complejidad, porque nunca hay la necesidad real de ubicarlo geográficamente, y solo por los edificios descritos y los sitios en los que se basa se puede deducir donde está (como que la Mágina de muchas obras de Muñoz Molina es, tomándose sus libertades, Úbeda). Y en las películas tampoco es que haga falta ubicarlo, pero quien sabe si no hay que echar mano, por el bien de la historia, de una república bananera, un pais ex-socialista, un polvorín petrolifero en el Medio Oeste, o un imperio del sudeste asiático, y al mismo tiempo no se quiere ofender ni levantar las suspicacias de nadie. Y mira que hay maneras de hacerlo, eh, pero mira que siempre llega «la escenita» en la que en una pantalla o donde sea se ve la ubicación del país de marras, y directamente se ve que han cogido un país real y le cambian el nombre, y ya está, sin pensar en el ridículo que hacen, lo mismo cogiendo la verdadera Birmania, o Moldavia, o Costa Rica o Kuwait. Copón, con lo poco que cuesta inventarse una isla en medio del océano, que no se molesta a nadie ni se hace el ridículo

Por cierto, no sería yo el único en darse cuenta de que en el mapa de las noticias de Antena3 faltaban Turquía, Gran Bretaña, Japón, Sri Lanka, Cuba, Australia y hasta China¿no?

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Es la mejor captura que he pillado, y la he reforzado, ya se sabe, por el bien de la historia. Pero prometo que el fondo está sin trucar, asi ha aparecido durante años en vuestras pantallas.

Star Trek 2009: Fail

–(Aviso: contenido ‘spoiler’ leve)

Acabo de volver del cine de ver Star Trek (2009), y que queréis que os diga, me ha decepcionado un poco. En parte, porque el que la critica la esté poniendo por las nubes es lo que tiene. Blanda, floja, infantil, repetitiva… Todas esas cosas me ha parecido. Y que conste que no me ha parecido una mala película, incluso lo voy a dar al final buena nota, solo quiero avisar de lo que vais a encontrar y no os llevéis la decepción que, probablemente solo culpa mia, me he llevado. Lo que quiero escribir aquí es una impresión personalísima y no una crítica como tal. Aun sin ser seguidor oficial de la saga (trekkie o trekker) , siempre me han gustado al menos las películas (aquí enlazo unas criticas que he escrito en FilmAffinity sobre la primera y la segunda), pero al llegar a esta uno se empieza a preguntar si la que se hace vieja es la saga o eres tú.

STAR TREK

Star Trek ha sido siempre ‘ciencia ficción suave’, como Star Wars, mucho más centrada en sus personajes y relaciones que en los aspectos científicos y tecnológicos (normalmente usados erroneamente) que podrían condicionar su existencia, como lo pueden ser Blade Runner, Matrix o 2001. Y va a ser siempre eso: una proyección alegre, ligera y optimista de lo que puede ser la raza humana dentro de tres siglos, donde no hay conflictos internos, sin guerra, hambre, o racismo… Los problemas los hay con razas alienígenas, sobre las que cae hacer la alegoría sobre temas humanos actuales, como lo era la caída del Imperio Klingon en Star Trek VI (una de mis preferidas) con respecto al colapso de la URSS. La saga, aunque iba cuesta abajo y cada película y serie eran peores o hacían menos dinero/audiencia, siempre fue fiel a si misma. Tal vez era un problema ya que también se volvía endogámica (la última, Star Trek Némesis era incomible, llena de chistes que solo harían gracia al Trekkie más recalcitrante), pero también entiendo que ignorar a sus principios al hacer el ‘reboot’ de la saga hubiera sido un problema.

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Digo que ahora entiendo (no lo entendía así antes de entrar a la sala) que con Star Trek no hubiera funcionado un buen reseteo de la misma forma que le ha ido tan bien a 007 o Batman. En el caso de James Bond probablemente funcionó porque era obvio lo obsoleto de su estilo (gracias a la trilogía de Bourne, de las cuales Casino Royale es una buena copia), al tiempo que no había la misma legión de fans seguidores que echarse a la yugular de productores y guionistas ante cualquier violación de su vaca sagrada (y Craig David calló la boca a todos los que dijeron algo). En Batman, era evidente que la continuidad de las películas estaba muerta, al tiempo que había una mitología propia de la que beber, en su caso el Año Uno de Frank Miller. Es verdad que a Star Trek le hacía falta un lavado de cara, pero ni había mitología alternativa para justificar el cambio ni han faltado nunca seguidores dispuestos a enviar antrax en polvo con la siguiente felicitación navideña a cualquier guionista/productor rebelde, (cosa que por cierto me extraña que nadie haya hecho ahora con quien todos sabeis -ejem-.)

A mi esta undécima película me ha recordado mucho a Superman Returns: en aquel caso una cosa a medio camino de todo, que no ‘reiniciaba’ pero tampoco seguía la saga, que a nadie convenció completamente. Aun siendo espectacular por momentos, seguía teniendo ese humor infantilón, la ñoñería, los personajes de gominola y la simplificación de todo que la hacía inmasticable, al mismo tiempo que tampoco era entretenida que te cagas. Star Trek al menos no comete uno de sus pecados, es muy entretenida, no pierde tiempo en presentar a los personajes (se da por hecho que se les conoce, incluso a los nuevos espectadores) y chapeau, van a conseguir lo que quieren: taquilla y nuevo público, chavalería que será capaz de reengancharse a la serie. Y cuidao con la palabra que uso: chavalería, porque a los de nuestra edad estas cosas no nos convencen ya nada.

STAR TREK

Tal vez los trekkies estén encantados (‘tal vez’, no digo ‘seguro’ que es lo que se suele decir en estos casos: ni los trekkies ni ningún otro fan de nada son tontos) con ver como se han conocido todos sus personajes clásicos: Uhura, Chekhov, McCoy, Scotty y por supuesto Spock y Kirk (si, me sé de memoria sus nombres), ¡incluso yo mismo he disfrutado al ver la reconstrucción del escenario del Kobayashi Maru! Pero le ha faltado un buen golpe de timón, solo ha sido un rediseño estético, le ha faltado fuerza. Será que estoy viendo ahora mucho Battlestar Galactica (y el siguiente post va para ella), y ojo, no le pediría a Star Trek la misma oscuridad, pero si me esperaba en esta un tono más maduro y/o serio. No he llegado conectar en ningún momento con los personajes ni con la historia, que más que entretenida se me ha hecho corta, y constantemente pasaban cosas que me parecían metidas con calzador, que aunque coherentes con el estilo Trek, me resultaban facilonas, ingenuas, casi infantiles. Empezando por lo peor ¿por qué ese humor tan tontorrón?, y en adelante ¿cómo creerse que Kirk y Scotty consigan de esa manera sus puestos? ¿Qué hay de todas aquellas ideas tecnológicas tan futuristas que nos presentaba la serie original? ¿Por qué volver a cosas tan vistas como viajes en el tiempo; puede haber algo más ridículo que esa ‘materia roja’? ¿Esperaban que con ese tal Nero nos acojonasemos algo? ¿Por qué la nueva banda sonora, con lo que molaba la de Goldsmith? ¿Por qué el final me ha resultado tan precipitado? Y sobre todo, después de las cosas que pasan, ¿dónde queda esto dentro de la continuidad con la serie? ¿Va a ser como cada capítulo de los Simpsons, donde pase lo que pase, nunca hay nada que afecte al resto de episodios?

La BSO de la primera película, de Jerry Goldsmith

Es curioso porque me acuerdo de La Amenaza Fantasma, de todo lo que me gustó -y me sigue gustando- y de todo lo que se dijo de ella (poco más o menos lo que ahora digo de esta), y que probablemente si se estrenase ahora me huelo que pertenecería al mismo bando. Incluso, recordadlo, el año pasado nos pasó parecido con Indiana Jones (aunque yo fuí más indulgente, posiblemente condicionado por mi amor incondicional a la saga), pero todo viene a ser lo mismo: llega una edad en la que los huevos los tenemos demasiado negros para seguir disfrutando de estas cosas sin más, sin un ejercicio consciente de bajar la guardia (pues antes nos comíamos lo que nos echasen). Lo mismo cuando la vuelva a ver me gusta más, pero puedo decir que esta nueva entrega es Star Trek al cien por cien, para lo bueno, y para sobre todo, para lo malo. Por lo demás, me alegro por los trekkies clásicos, que estan de enhorabuena, pues vuelven a tener saga para rato.

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¡Larga vida y prosperidad!

(Lo dicho, será que he visto mucho Battlestar Galactica, y vuelve uno a ver algo de Star Trek… y pasa lo que pasa. Porque Battlestar tiene tela nenes, tiene mucha tela.)

The Matrix (1999)

Tal día como hoy, hace 10 años, se estrenaba en Estados Unidos The Matrix. Una película que ‘revolucionaba’ y tal, el genero de la ciencia ficción, que abría las puertas al siglo XXI, bla bla bla bla, lailo lailo, y etcetera.
No le voy a hacer una crítica, porque no la haría objetivamente (no es para mi una película más), y tampoco voy a decir nada nuevo respecto a eso. Hoy cuento lo que para mi fue esa película. Igual que a veces nos contamos que hacíamos el 11-S, o quien tenga edad, el 23-F, pues yo hoy cuento esto. Que posiblemente sea muy parecido a todos los de que mi quinta nos tocó Matrix la fibra en su momento, ¿eh, verdad? Ala, dosis de remember.

Yo andaba siendo… un chaval pubertoso, a eso de los 15 años. Supongo que justo en ese punto en que empiezas a ‘pensar’, a cuestionarte cosas más allá de hacer caso a los recados que te mandan los mayores. A ver que el mundo no es como te lo cuentan ni como creías que debía de ser, que hay cosas que no encajan. Que no todo el mundo es bueno, que las personas mayores mienten, son hipócritas; que mientras con una mano te dicen que te comas la piel de la manzana porque la fibra es buena, con la otra sostienen un cigarrillo… Más que a darte cuenta, puesto que era visible desde hacía años, a esa edad lo que sientes es tal vez algo de rabia… sea como sea te quieres rebelar. Vaya, lo que es esa preciosa fase que va de los 15 a los 18, vamos, que se te va un poco la olla, pero es inevitable.

No tengo noción de esperar gran cosa de Matrix, tan solo haber leído en el periódico que la próxima de Keanu Reeves era ‘una de esas películas de ahora, tan rápidas que no dura un plano dos segundos’ a pesar de tener ‘una escena en helicóptero’ que prometía reventar cualquier sala con THX.
El sistema era simple, si quería ir a verla, como siempre, tenía que arrastrar a mis padres para que me acercaran. Ellos pasaban de pelis de tiros, asi que se metieron con mi hermana a ver «Notting Hill»; una película muy bonita, si, pero le guarde un odio durante largo tiempo por razones que expondré en unas lineas.
Y allí estaba yo en la sala, esperando a que comenzase «Matrix», viendo a solas, como tanto me reventaba, una película que probablemente me iba a gustar bastante. Y empezaba la peli, y lo hacía de puta madre.

Unas líneas de código bajando por la pantalla, las mismas con las que se cerraría la película (siempre me ha encantado ese recurso), nos llevaban a una escena, cágate en los pantalones, donde la protagonista se lanzaba de cabeza a descolgar un teléfono que iba a ser machacado en segundos por un camión, para no aparecer a continuación rastro de ella.

Entonces yo deje de ser yo y dos individuos llamados Andy y Larry Wachowski se adueñaron de mis vísceras y mi sistema nervioso para hacer absolutamente lo que quisieran con ellos. Uno tendría que ser capaz de entender estas cosas a un nivel bioquímico, entender como de ciego puede ser el raciocinio hasta el punto de no verle a algo defectos, pero la verdad es que las palabras que usaría para definirla serían estas: Era la película que estaba esperando. Era la película que llevaba siglos haciéndose, esperando a serme servida. Era el momento justo. Era absolutamente imposible cambiar una coma. Era, a todos los niveles, perfecta.

Uno puede decir, ‘era joven’, o ‘no había visto tanto cine como he visto luego’, o ‘era muy impresionable’. Vale, todo cierto, tan cierto como que yo al acabar la proyección iba a explotar. No es que la historia y la estética me cautivasen, ni que intelectualmente todos los palos que tocaba (realidades paralelas, mito de la caverna, sueño vs. realidad, hombre vs. máquina) fuesen extraordinariamente estimulantes. Tampoco que los últimos 20 minutos de metraje hubiesen sido, sin rodeos, de los más intensos de mi vida, ni que al llegar al apoteósico climax, cuando Neo ve el pasillo en código, yo estuviese al borde del infarto.

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Era que yo salía de la sala y me decía ¿y ahora con quien cojones comparto yo ahora esto?
Porque había sido una -E-X-P-E-R-I-E-N-C-I-A-, con mayúsculas
.

Ninguno de mis pocos amigos era ni la mitad de cinefilo que yo (y tampoco es que yo lo fuera mucho) y era prácticamente imposible que ninguno, en mitad de verano hubiese tenido la inquietud de ir a verla (y os recuerdo que hay que desplazarse kilómetros a un cine desde mi pueblo). Y ahí tenia yo ahí un reconcome por dentro, necesitaba digerir, purgar aquella cosa, que se quedo enquistada sin remedio. Obviamente odiaba Notting Hill, y mi familia hablando de lo guapos que salían Julia Roberts y Hugh Grant en esa mierda película, al mismo tiempo que yo les saturaba a ellos hablando de la maravilla que había visto… ¿Notting Hill? ¡¡MATRIX, hombre ya!! xDDD.

En mi obsesión por compartir aquello, casi obligue físicamente a mi hermana a ver la película con una de aquellas primeras copias en DivX en CD que aparecieron, para colmo sin poder ni siquiera poner el vídeo a pantalla completa en mi ordenador recién comprado, pretendiendo y esperando que fuese una experiencia para ella tan grande como lo había sido para mi en la pantalla del cine (obviamente no fue así). ¡Incluso lo pretendí más adelante con mi padre! :D
Al volver al instituto en septiembre, alguno compañero la había visto ya, pero me daba igual. Además, (no se como de obvio es decirlo) ninguno la disfrutó tanto como yo. Mas adelante, al llegar a la universidad, y ya con gente para compartirla y comentarla, tuve largos debates para darme cuenta de que nadie que dijese odiar la película había siquiera empezado a entenderla (¿y porque a veces tienen pelo y otras no?, preguntaban algunos).
Curiosamente, este último ha sido el argumento que han esgrimido todos los defensores de Reloaded y Revolutions -que es otro tema- frente a todos los que decimos que son decepcionantes: que no las entendemos. Supongo que del mismo modo que a veces sabemos que algo nos gusta incluso sin entenderlo, una burda defensa es ¿porque es necesario entenderlo para saber que no nos gusta? Así que lo dejamos en tablas…

Y en esas nos encontramos. Creo que no soy persona de una sola cosa, y nunca voy a decir ‘Matrix es la mejor’, o ‘Matrix es la única’. Sencillamente, está ahí, en ese altar particular, donde también están Star Wars, Indiana Jones, Terminator, Blade Runner, Goku, los Micro Tente, etc, etc, etc… (y pudiendo decir que no se estorban, para nada, los unas a las otras xDD). Huelga decir que he revisado escenas fotograma a fotograma, que me sigo sabiendo algunos dialogos de memoria, que he intentado reproducir algunos de sus efectos especiales (lástima que con conserve esos vídeos), que su BSO es -junto a la de Star Wars- de lejos la que más veces he escuchado, y que hasta le dediqué mi primera página web.

 

Hablando de Reloaded y Revolutions, nunca me ha parecido malas, pero no tienen ni punto de comparación con la primera; son dos obras flojitas, con el ego algo más subido, alargadas mas de la cuenta (se podría haber metido la historia en una sola película), escritas con cierta prisa, y hechas con un evidente afán de recaudación. Esto, frente a una obra sencillamente perfecta, una obra pensada al milímetro y en la que puedes entender por qué cada cosa está donde está y se ha hecho como se ha hecho. Tal vez Reloaded y Revolutions sean buenas, tal vez no las entiendo, pero la explicación mas sencilla posiblemente es que era imposible repetir la sorpresa inicial.
Haciendo cierta analogía que tal vez solo los de ciencias entendemos, Matrix alcanza la frecuencia de resonancia natural, esa que es capaz de derribar muros. Más sencillamente, uno esta en sintonía con ella. Vamos, que da en el clavo -y lo sabe-, ¡y de que manera!

El resto ya se ha dicho aqui treinta veces; y otras treinta mil en el resto de la red. Aquí dejo los enlaces a las cosas más relevantes que he escrito sobre ella.

:: Un cojonudo punto de partida ::
::Smithes y Photochoppeds::
::Una revisita: Matrix en HD::
::Humanos como pilas Duracell::
::Mi impresión sobre Reloaded y Revolutions (escrito en 2003)::

En fin. Que aunque algunos tachan como defectos imperdonables sus inherentes ‘features’ de pretenciosa e autoindulgente (cosas de las que si creo que pecaron en exceso en las otras dos de la trilogía), pienso que si el valor de cualquier obra es el de si cumple los objetivos que se propone y a quien va dirigida, Matrix lo consigue a la perfección. Estimula, remueve las mentes. Si Matrix es una puerta a adolescentes que se adentran en el mundo de empezar a pensar por si mismos y replantearse las cosas, al de la filosofía y el pensamiento, no se me ocurre una iniciación mejor. Por mucho que Savater escribiese Ética para Amador.

Y el comentario que dejo para el final, y que supongo vais viendo venir desde el principio del post, es inevitable: 10 años.

¡¡COPÓN, COMO PASA EL TIEMPO!!

Watchmen

watchmenResumo primero: Watchmen me ha gustado, y mucho. Con regusto raro, pero me ha gustado. No digo muchísimo por una sencilla razón: me hace falta volver a verla. Y tampoco me voy a lanzar a verla ya mismico: es algo para paladear tranquilamente. Si puede ir acompañado de meterle mano al comic original, perfecto. ¿Obra maestra?, no lo sé, supongo que como deudora de otra obra mayor no se le puede dar esa corona. ¿Buena adaptación? Si, creo que roza ser lo mejor posible, al menos en lo visual. Pero huele claramente a que todas las virtudes que tiene son las que tiene el comic. Como dice Copépodo, a veces, bendito sea no conocer la obra original.

Esto ya me pasó en su momento con el mismísimo Señor de los Anillos: los fans más acérrimos criticaron las películas por cambiar y quitar demasiadas cosas, algunos incluso se negaron a ver las películas por miedo a que se ‘contaminara’ las imágenes que ellos mismos se habían creado en su cabeza. Cuando al final leí los libros, los disfrute tanto o más que las películas, con la tranquilidad de saber que aun quedaba mucho espacio en ellos para la imaginación, al tiempo que las películas me seguían pareciendo una adaptación extraordinaria (y con el plus de que los protas nunca tuvieron en mi mente, leyendo el libro, las mismas caras que las de los actores en las películas).

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Supongo que con Watchmen pasa lo mismo. Los fans se quejan de que faltan cosas. Los que no son fans, de que es ‘demasiado fiel’ y por lo tanto cinematograficamente incorrecta. Esta ultima queja tal vez correspondía bien a 300, donde daba la sensación de que mas que fidelidad, Snyder se había abrazado al comic para librarse de tener que calentarse la cabeza demasiado inventando. Esta impresión la he tenido en ningún momento viendo esta adaptación. Pero lo que si me da es la impresión de que le falta tiempo para respirar, que le hubieran venido mal no solo unos minutos más, (que ya los tendremos en la Director’s Cut del DVD) sino haberla partido en dos o incluso para tener una trilogía o saga. (¿quien se escandaliza o sorprende a estas alturas de tener otra trilogía más en el cine?). Esto se me hace especialmente evidente no solo en lo atropellado del final, sino por ejemplo en la escena entera de Rorschach en la cárcel (-que jefe-), me apuesto a que se han comido un buen puñado y hubiera podido dar más jugo; hay como cosas metidas con calzador que probablemente han perdido su significado o importancia por haberlas recortado demasiado. Tal vez algo parecido si lo recordáis a lo que pasaba con Alatriste, y creo que es un muy buen ejemplo.

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SPOILERS de aquí en adelante

Luego están los detalles. La banda sonora es soberbia. Tanto la selección de piezas clásicas (joder, los pelos de punta al escuchar el Sounds of Silence de Simon & Garfunkel) como la cosa que ha hecho Tyler Bates. La BSO que hizo para 300 tenía trampa: escuchad sino lo que hizo Elioth Goldenthal para Titus y se os va a caer el alma al suelo, y que venga luego Horner a hablar de plagios. En esta Bates se porta, pero me vuelve a poner la mosca detrás de la oreja la similitud general de toda la score con la pieza central, que suena durante el flashback que narra la transformación de Dr. Manhattan: esa pieza la he escuchado antes, además de aparecer en el trailer. ¿Alguien tiene información sobre esa pieza?
Otro detallazo son los créditos iniciales, son absolutamente deliciosos, abajo os los inserto. También, como curiosidad, ¿el actor elegido para el Comediante se parece aposta a Robert Downey Jr. o es casualidad?

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De los efectos especiales, al igual que mencione en Benjamin Button, hemos llegado a ese punto de decir ‘son tan buenos que nadie se da cuenta de ellos’. Que Dr. Manhattan es enteramente digital se deduce, no se ve.
Y por supuesto, es imprescindible mencionar lo del pito azul, es histórico, me parece un puntaco que se omitan las ñoñerías y cuando se tenga que ver el pito azul, pues se vea y punto, es la misma historia de la sabana misteriosa que siempre tapa los pechos de la prota por la mañana, ¿no?.

Lo de los supuestos ‘superpoderes’ de cada uno de los vigilantes, sin haber leído el comic, es algo que nunca queda del todo claro; por un lado es evidente que el único superhombre es Dr. Manhattan, mientras que el resto no eran al principio más que un grupete de voluntarios que comenzaron a disfrazarse. En ningún momento el resto demuestran otra cosa más que una inteligencia o fuerza muy superiores a lo normal. Y ahí hay cierto problema, que ya que fue el primer comic con vocación de ‘realista’, uno no sabe muy bien cuanto bajar la guardia y cuanto te puedes comer con papas que unos tipos que no son otra cosa que atletas muy buenos sean capaces de batir solos a un pelotón de criminales. Que no deja de ser lo mismo que pasa en Batman y tantas películas de artes marciales, pero me confunde un poco su supuesta ausencia de superpoderes fusionado con su vocación de realista. En cualquier caso no deja de ser un detalle menor.

Los creditos, que son una delicia.

Y SUPER-SPOILER en este parrafo (si no has visto la pelicula definitivamente no sigas leyendo)

Decía lo del regusto amargo por ese final, aparte, un final insisto que parece desdibujado. A mi se me había olvidado lo poco que sabía de la película, esa tagline tan sencilla; ¿Quién vigila a los vigilantes?
Y uno puede entenderlo al final, al salir de la sala y comentarla, pero tras todo el metraje ensalzando a los superheroes (estableciendo una simpatía emocional con ellos -de nuevo, no sé si el comic también lo hace-), descubrir que Dr. Manhattan le da el espaldarazo a Veidt ante su plan de matar a 15 millones de personas hace que a uno le entren ganas de vomitar. Pensé que por las mismas, en el próximo remake de Superman, al final este le podría decir a Lex Luthor que ya puestos, no era tan mala su idea de rasgar la falla de San Andres y que lo mismo le compraba unos terrenitos…
No, se pretende justamente eso, cosa que había olvidado. Tacharla de fascista, entender que aplaude que el fin justifique los medios es malinterpretarla. La cosa está ahí: el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Y con todo, al mismo tiempo, creo que muy acertadamente no se te dice a ti que debes pensar o que te debe parecer, que es lo que está bien y lo que está mal. Para eso ya está el contrapunto que ofrecen Búho y compañía (Rorschach incluso da su vida), y como espectador lo mismo hasta te parece bien esa solución final, nunca mejor dicho, para conseguir la paz. Es curioso porque incluso estando las cosas tan claras como están desde el principio con el Comediante (al que irónicamente el mismo Veidt tacha de nazi), uno puede entrar en simpatía con él, y que se le ponga la piel de gallina al escuchar algunos de sus monólogos, sobre el sueño americano, por ejemplo.

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Como decía al principio, sin saber nada del comic, a mi la película me ha gustado, y mucho. Eso si, no es ni de coña una peli de palomitas, a pesar del presupuesto, acción y efectos especiales. Hace pensar, y los monologos pueden resultar cargantes, lo sé. No se hasta que punto sus virtudes son las del comic y cuantas son merito propio. Y sobre todo, no sé si me seguirá gustando tanto una vez que lea el original. Mientras tanto, solo puedo decir que necesito volver a verla. Que no se olvida nada más salir de la sala. Y que eso siempre es un gran merito.