Saludos, ecologista y de izquierdas al habla: Si a la nuclear. (2 de 2)

(…viene de aquí…)

Y ese es posiblemente el punto, (y a falta de la fusión nuclear, a la que no le quedan menos de 30 años) las renovables  son el futuro, pero no es un cambio que se vaya a hacer de un día para otro.  ¿Y mientras qué?. Pues que por aquí se dijo que nuclear=malo y punto en boca. Ea, porque si. Renunciar a ella porque no nos gusta, y no nos gusta porque no nos gusta. Y sigue.

No, la energía de fisión nuclear no es una solución mágica, no es precisamente un primor, ni es barata, ni nos asegura independencia energética, y no voy a negarlo, implica peligros muy considerables aunque controlables. Es una puerta que nos cerramos hace tiempo, desde la demagógica moratoria de 1982 impulsada por Felipe Gonzalez (que ahora es un firme defensor de la nuclear, fijense), y continuada por el resto de gobiernos, aun cuando la situación ha cambiado de forma exagerada (¡como para no haberlo hecho en 25 años!), sin oportunidad de volver a discutirla.

Así que el debate, debido al cambio climático, al aumento de los precios del petroleo, y la crisis, esta cantado. La clave de todo es que la nuclear no emite nada de CO2. Se ha publicado un libro, Nucleares ¿Por qué no? que ha hecho a algunos poner el grito en el cielo. En Internet corretean libremente listas con diez razones tanto a favor, como en contra, cada una con sus cosas más o menos discutibles. Ni voy a hacer el copiaypega de la lista de ventajas que ya hay expuesto en bastantes paginas web y redactada por gente más informada que yo (no, no voy a estrictamente a defenderla), ni voy a desmentir y rebatir punto por punto cada una de las cosas que se dicen en su contra, porque ni tengo la autoridad ni creo directamente que algunos sean rebatibles: la energía nuclear de fisión está muy lejos de ser la panacea, pero parece que aquí se nos olvida que de lo que se trata (creo) es de ganar tiempo al tiempo que de buscar una alternativa climáticamente limpia. Tan solo me interesa el debate.

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La central nuclear de Cofrentes, estuve allí una vez con el instituto. Esas columnas son vapor de agua de refrigeración. Muy rico todo.

A lo que voy.

Greenpeace publica una lista de 10 razones para decir que no a las nucleares. Y me apetece matizar algunos de esos puntos

  • La energía nuclear es peligrosa: Ok. Ahí tenemos Chernobyl, el mayor ejemplo de lo que puede hacer la energía nuclear puesta en manos de gañanes. A ninguno se nos olvida, por supuesto. Incluso intentar entender la circunstancia de aquel lugar y momento en la perestroika sovietica no lo disculpa, pero aquel gravísimo accidente nunca dejó de ser lo que es: una negligencia que sirve de aviso para que nunca se vuelva a repetir, para revisar procedimientos y endurecer normativas, para estar extremadamente atentos. Las centrales nucleares estan hoy por hoy llevadas por personas muy capaces, y los últimos diseños de reactores son mucho más seguros y prácticamente se paran sin intervención ante cualquier incidente. Etc. Soy el último que le quita importancia al peligro de una negligencia y al de la energía nuclear per se, pero también creo que hay que denunciar una excesiva animosidad hacia cualquier cosa llamada radiación. A lo que se tiene miedo no es a un accidente nuclear, sino a la central en si misma. Ni siquiera sirve decir que el humo del carbón de las centrales térmicas es tan radiactivo, o más, que el que hay en los alrededores de una central nuclear. Escuchamos ‘radiación’ y se nos ponen los pelos como escarpias, que si el microondas da radiación, que si las lineas de alta tensión dan radiación, que si el móvil da radiación… No solo la Tierra es de por si radiactiva, sino que el Sol lleva bombardeandonos millones de años: la radiación es un estímulo y un mecanismo absolutamente esencial en el devenir de la propia vida. Nuestro cuerpo está preparado para absorber dosis moderadas de radiación y es incluso beneficiosa en dosis bajas (la que se da por ejemplo en lo alto del Mulhacén), ya que estimula el sistema inmunitario. La radiación, la misma que potencialmente puede provocar cáncer, también lo cura. Paracelso ya lo resumió mejor: «Todo es veneno y nada hay sin veneno. Tan sólo la dosis decide que algo sea o no sea veneno»
  • La energía nuclear es cara e inviable. He leído de todo: desde que es la más barata a que es la más cara, en todas sus múltiples dimensiones. Como poco, es un enunciado cuestionable.
  • No es necesaria: con voluntad política se ha demostrado que se puede encontrar un sustituto limpio sin pasar por ella. Suecia ha derogado su moratoria firmada en 1980. Y como decía antes, los progresos efectivos en renovables en Alemania de momento son exiguos. Aunque también es cierto que ambos gobiernos son ahora conservadores, sería injusto no mencionarlo.
  • No se sabe que hacer con los residuos: no, mal dicho. Lo que hay que decir es que nadie quiere hacer nada con los residuos. La solución es relativamente sencilla: además de que son convenientemente procesados para que no se pueda en un hipotético futuro hacer ninguna gansada con ellos, se guardan en una mina a 500 metros de profundidad y punto pelota. En una zona libre de terremotos y fallas (y Europa en general lo es) esas minas no van a volver a estar al descubierto en millones de años, mucho tiempo después de que esos materiales dejen de ser peligrosos. Pero claro, a esto los anglosajones lo llaman ‘NIMBY’, ‘not in my backyard’, no en mi patio. Todo el mundo sabe que hace falta, pero nadie quiere tener uno cerca. ¿Cual es el problema de hacer el cementerio justo al lado de la central, eliminando también el riesgo asociado al transporte?
  • Los residuos se pueden utilizar como armamento nuclear. Si. Y también se pueden usar para alimentar mas centrales nucleares. Como todo, depende en que manos, puede ser un peligro o un beneficio. Por la misma razón está prohibida la investigación con células madre, ni se hacen muchas otras cosas potencialmente muy beneficiosas.

De para el final las dos últimas, que son de traca, me parecen las más absurdas de todas con diferencia, las que me han movido a escribir toda esta parrafada.

  • El uranio se va a acabar en 30 años. Por un lado, insistir en que se están haciendo avances interesantes en el uso de los residuos nucleares como nuevo combustible. Pero no es ese el punto que quiero desmontar. Decir que se va a acabar, permitidme el chiste, es como decir ‘no me como la mousse de chocolate, porque se me acaba’. Bien que aunque no se acabará de golpe (se tratará de otro pico de Hubbert), llegará un punto en que sus costes de extracción, incluidos en términos de CO2, no harán viable su uso, pero de lo que precisamente se trata es del tiempo que nos pueda dar de margen la energía nuclear hasta que encontremos una fuente mejor, solida y fiable; no de encontrar en la nuclear la solución definitiva.
  • La energía nuclear no goza de apoyo popular. Volvemos a lo de NIMBY, ‘no te debería gustar la energía nuclear porque a nadie le gusta la energía nuclear’ con razones o sin ellas, es decir, no nos gusta porque no nos gusta. O dicho de otra forma: cordero, sigue al rebaño que tanta gente no puede estar equivocada. ¿Eso es un argumento? Y además lo dicen los mismos que han potenciado su animadversión social. ¿Esta es la mejor dialéctica que pueden presentar?. Con la manía de presentar un número redondo (10 razones), se podían haber ahorrado esta, que les hubiera quedado mejor.

Copón, que yo soy un bloguero cretino que no tiene ni acabada la ingeniería, y obviamente mi exposición tendrá fallos, pero ¿esto es lo más fuerte que sabe decir Greenpeace sobre la energía nuclear?

Es una cosa también muy española, no solo que se nos llena la boca hablando de lo que no sabemos, sino tergiversando las palabras de los que saben ( ‘Los científicos dicen, los médicos dicen, los ingenieros dicen) y desdeñandolos cuando no nos conviene. Qué esperar de un país con un nefasto nivel científico y educativo, donde se dice con una facilidad tremenda ‘los expertos pueden decir misa que no tienen ni idea’.

No viene a cuento, pero releyendo para hacer esto me he encontrado con esta tira de Dilbert que me parece genial.

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Y esto es lo que tenía que decir. (Q’agusto m’e quedao)

Actualización: evidentemente, este texto fue redactado antes del accidente de 2011 de Fukushima. Aún manteniendo el fondo de las convicciones que aquí presento, la evidencia ante la que nos rendimos los mal llamados ‘pronucleares’ es el hecho de que la opinión pública ha traspasado un punto de no retorno, imposible ya de cambiar. Por no hablar que muchos de nosotros hemos dejado de hablar, o lo hacemos con la boca chica, cuando directamente no hemos cambiado de chaqueta. Se acabó el debate, eso está claro. Lo que sencillamente seguimos diciendo es que la energía de fisión es una alternativa más de generar energía, que no podemos ignorar a la ligera, y de la que es un hecho que dependemos, aunque la abrumadora evidencia de los sucesos de Japón nos muestra, definitivamente, que no es el camino a seguir, cosa que ya había enunciado aquí antes.

A titulo personal, no tanto este suceso en Japón (aunque también) como la estancia de un año que he tenido estudiando en Dinamarca, me ha hecho convencerme de que las energías renovables son un presente cada vez más real, y no solo un abstracto futuro.

Saludos, ecologista y de izquierdas al habla: Si a la nuclear. (1 de 2)

(Nota: sé el tono con el que escribo este post, pero lo último que pretendo es pontificar. Estoy aquí para que en lo que esté equivocado, me corrijais. Hago la primera parte un poco más didáctica y en la segunda ya me meto en el asunto. Como siempre, sed bienvenidos)

La energía lo es todo.

No me refiero a a aquello de «la materia es energía» (que también es verdad), sino a que para los humanos -no solo para el ecosistema-, la energía lo es todo. Es el motor de todo, y cuando no hay energía, todo se para. En cualquier articulo que trate sobre la crisis económica, sobre el desarrollo sostenible, sobre el cambio climático, sobre la superpoblación, esa idea debería estar siempre presente. Dependemos de la energía, es la que mueve el sistema, la que en gran medida nos da el sol, es que mueve el agua, el viento, la que alimenta los pastos que alimenta a la ganadería que nos alimenta a nosotros, es esa que hace millones de años creó lo que ahora son nuestros combustibles fósiles, la que mueve nuestros coches, nuestros ordenadores, nuestra economía. Riqueza es energía. Los países económicamente más ricos no solo son los que más dinero mueven sino los que más energía mueven (o ‘gastan’*).

greg12Y ahí estamos: cuando hablamos de crisis económica (tal vez la de ahora no es un buen ejemplo ya que está visto que es principalmente financiera e inmobiliaria), todo suele pasar por altos precios de la energía, como pasó el año pasado con el petroleo, ese que usamos para desplazarnos y para tantas cosas. Cuando hablamos de cambio climático, hablamos de la polución que generamos al crear esa energía eléctrica (de nuevo, a partir de combustibles fósiles), y también hablamos de las sequías e inundaciones que se nos vienen encima. Cuando hablamos de superpoblación, hablamos de los excesos de los EEUU y las Europas, en materias primas y alimentación, de las cuales deviene una elevada necesidad de energía; hablaremos de las demandas de nivel de vida que dentro de poco exigirán China y la India (si es que no lo hacen ya) y de las que tal vez a largo pedirán Sudamérica y África, si es que les dejamos algo, si es que no nos lo hemos cargado todo antes (tocar madera). Hablamos de las carísimas desaladoras para compensar los dolores provocados por las sequías, de los embalses para aprovechar lo que traigan lo que de otro modo serían descontroladas (y desaprovechadas) inundaciones, de los automóviles que habrá que seguir moviendo como siempre…

¿Como lo hacemos? Los más cínicos, dicen que adelante con el petroleo y los fósiles, que antes de que se acaben, ‘el propio sistema’ encontrará de forma natural una solución sin necesidad de apretar las tuercas (puesto que ‘el sistema’ funciona a la perfección, ¡no hay más que verlo!). Entre lineas, se lee: Que Sea Lo Que Dios Quiera, a.k.a. Sálvese Quien Pueda.

En el otro polo estarían los agonías que dicen que el sistema no ha funcionado nunca -todo ha sido una mera ilusión-, que tarde o temprano nos va a reventar todo en la cara -muchos piensan que es justo lo que está ocurriendo ahora-, y que no hay forma de sostener lo que siempre ha sido insostenible. Daos cuenta que al final coinciden con lo que dicen los primeros. Todos muy hermanos y mucho buen rollo, pero ninguno suele hablar de como alimentar 6.000 millones de bocas.

Y por supuesto, los puntos intermedios, desde los que dicen que lo que haya que hacer no se puede hacer a la desesperada, hasta los que dicen que llevamos un retraso de décadas, y que ya lo único que podemos hacer es paliarlo, ya que el desastre es de una forma o de otra, inevitable. Y se podría seguir matizando hasta el infinito, como cosa fractal que es hasta la individualidad.

(…)

Una de las últimas ha sido el reabrir el debate de las fuentes de energía. Renovables si, renovables no. Fósiles si, fósiles no. Nucleares no, ¿nucleares… no, gracias?. Y ahí esta el tema ¿como que nuclear no? Para colmo, y al parecer esto solo pasa en España, la cosa está politizada que te cagas: si eres de izquierdas, no quieres nuclear (tanto monta) y si la quieres es que eres de derechas. Ea.

Lo que tengo claro es que decir «si a la nuclear» no es decir «no a las renovables», aunque probablemente decir «no a la nuclear» es decir «si lo es a los fósiles».

Por supuesto digo un si rotundo a las renovables. Pero también que hay que tomárselo con cautela, que se trata invertir el dinero en investigar, no de forrar España y/o el Sahara con paneles solares. Que no nos podemos entregar ciegamente a sus brazos, al menos todavía. Aunque suponga seguir en parte el manual del perfecto agonías ecológico, algunas cosas son difíciles de ignorar. Como que por ejemplo, aún a día de hoy, un panel fotovoltaico tarda 10 añazos en devolver la energía que se ha gastado solo en su fabricación. O que la energía eólica es azarosa e imprevisible, donde las buenas ráfagas de viento suponen picos en la oferta eléctrica difíciles de aprovechar. O que las cifras de las plantas solares térmicas son tergiversadas: suena de puta madre decir que la nueva planta solar de Sanlucar la Mayor dará energía para 180.000 hogares (Sevilla entera), pero a todo el mundo se le olvida decir que ese es el máximo teórico, el rendimiento pleno de un día hipersoleado de verano a las dos de la tarde. Nadie habla de días nublados, ni del sol de invierno a las 4 de la tarde, ni por supuesto de las noches. En Alemania, hasta hace unos meses el país con mas hectareas cubiertas de paneles solares (que daban 2500 Mw – ahora España es el primero con 3500 Mw), apenas suponian el 0,05% de la energía aportada a la red.

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Hay que investigar en paneles más eficientes para la solar; tal vez, mediante un sistema centralizado, en extender la eólica para aprovechar las ráfagas allá donde estén; en impulsar el uso solar para el calentamiento de aguas sanitarias y sistemas de calefacción (que aunque ya se ha implantado la normativa, se ha hecho tarde desaprovechando la expansión inmobiliaria que bien sabemos ya ha acabado); en desarrollar formas de almacenar los picos de energía (tal vez teniendo como medio el hidrógeno, que es muy importante señalar que no se encuentra en yacimientos naturales como el petroleo); así como hábitos para aprovecharla (por ejemplo, usarlos para alimentar las antes mencionadas desaladoras -otra buena forma de ‘exportar’ los picos de energía-, o para poner a cargar coches eléctricos o electrodomésticos por la noche). Que no se diga que no hay ideas.

* Un matiz: cuidado cuando se dice ‘la energía se gasta’. La energía no se gasta, sencillamente se desperdicia al transformarse en otra forma menos útil, principalmente, en calor: por ejemplo, ese calor en los frenos de semáforo en semáforo. Ese es el primer principio de la termodinámica, «la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma». La energía está ‘ahí’, en distintas formas: en el centro del sol y en los átomos (nuclear), en forma de calor en el interior de la Tierra (térmica), en la altura del agua de los pantanos (potencial), en el viento o en nuestro coches en movimiento (cinética), en el petróleo (química), o en una dinamo (en última instancia, eléctrica).  Y justo es la energía eléctrica la que más nos interesa a los humanos, la que ‘creamos’ a partir de cualquiera de las otras, y la que tecnológicamente nos resulta más fácil transportar y convertir en cualquiera de las otras en un momento dado, según las necesidades.

(…sigue…)

El realismo de los videojuegos


Hace unos días he tenido el placer de jugar por primera vez al delicioso GTA IV (valga decir que amo la saga -quien no lo haría! desde el GTA II) y me ha pasado algo curioso: me daba ‘cosica’ hacer cosas malas.

Y con malo me refiero a  todo lo que normalmente se hace en el GTA: no me gustaba robar coches a en mitad de la calle, no me gustaba apalear pa robarle los dinieros al abuelete sentado en el banco del parque ni al muchacho practicando tai-chí en la playa, ni atropellar viandantes en las aceras. ¡Si hasta iba respetando las normas de trafico y parándome en los semáforos!

(Un juego muy interesante ahora que podéis hacer ahora, es poneros en la piel de vuestros padres/abuelos, y releer el párrafo anterior: es fácil entender que crean que la civilización se va a pique xDDD. Es curioso cuando la regla suena a excepción y viceversa, ¿verdad?)

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Si, los gráficos next-gen son la polla, pero creo que es un error decir que esta sensación se debe meramente a ellos, aunque la verdadera razón está relacionada. Si fuera por los gráficos, con Crysis me hubiera pasado lo mismo, y en ningún momento fue así. Supongo que en Crysis, una absoluta ficción, es difícil sentir algún aprecio por soldados de un ejercito enemigo irreal (no solo por los alienigenas, sino porque quién cojones se cree que Corea del Norte puede tener ese ejército). Por realismo entiendo el resto de cosas; los preciosistas y detalladísimos gráficos tienen mucho que ver, pero es la brutal ambientación lo que cuenta: En GTA IV te crees mejor que nunca que de verdad estás en Nueva York. Ves la nueva forma de moverse de la gente, los nuevos mecanismos del comportamiento de las multitudes, los novísimos matices y detalles que aparecen por todas partes. Está tan bien hecho que casi llegamos a ese punto en que en vez de ver sus prodigios y hallazgos, se echan de menos los detalles que delatan su condición de virtual y lo hacen distinguible de la realidad. Y con todas estas cosas empieza a desaparecer esa pantalla de impunidad que mantenía tu capacidad de emoción y diversión separadas de tu propia ética: antes era imposible sentir empatía por algo que evidentemente no era más que un puñado de polígonos, que aunque con los años han evolucionado, solo ahora han dejado de ser caricaturas. Para colmo, el mismo protagonista del GTA IV, Niko Bellic, resulta ser un personaje atormentado por las barbaridades que hizo en la guerra de los Balcanes, absolutamente lo contrario a aquel mudo hijodeputa que controlábamos en el GTA III. El juego además deja tomar elecciones, rechazar ciertas misiones o dejar vivir a cierta persona. Pero no que estas afecten a tu ‘puntuación moral’ al estilo del ‘Jedi Knight‘ o del ‘Black & White‘: la impunidad es total (hasta donde sé, pues todavía no he avanzado para saber que implicaciones tiene), puedes hacer lo que te salga de los auténticos cojones, como buen videojuego que es (incluso es algo más fácil huir de la policía que antes), pero casi por vez primera y definitivamente por sorpresa (porque ¿quien lo esperaría de un videojuego que no va de otra cosa que delinquir?) tu propia moral aparece como invitada estelar debido a unos personajes reales y llenos de matices.

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Copón, es que yo recuerdo los largos años que he estado jugando al al propio GTA III/Vice City/San Andreas, Quake, Unreal y demonios mareados, y sobre todo al Carmageddon II, sin inmutarme lo más mínimo. La primera vez que me conmocioné jugando fue con el Call of Duty II: subiendo los acantilados del Pointe du Hoc y acribillando soldados alemanes a punta pala, me di cuenta por primera vez de lo que pasaba: aquello sucedió de verdad, aquellos soldados, chavales de nuestra misma edad, se mataron mutuamente por culpa de tiranos absolutamente sumergidos en sus fantasías, y nosotros apenas 60 años mas tarde lo frivolizábamos y banalizábamos ‘disfrutandolo’ en forma en un videojuego (al que de todas formas, no se puede negar su valor didáctico). Tras tantos años siendo distante por primera vez veía esas implicaciones, y desde entonces me es difícil despegarme. ¡Sinceramente, temo que puede hacer Tarantino con Inglorious Basterds!

Como podéis imaginar, probablemente la cosa en los videojuegos va a ir a más, una vez superados el valle inexplicable, en el que por ahora deberíamos encontrarnos. No hay mas que ver lo gore que es Gears of War (y ya daba cosica ver los cadáveres calcinados en el Half Life 2), imaginaos como son los siguientes pasos cuando podamos ver con total detalle y realismo, con esperpentos técnicos como simulación de fluidos y dinámica de sólidos elásticos, como un cuerpo humano revienta mostrándonos con tranquilidad hígados, pulmones, intestinos y demás carnaza buena saltando por los aires y salpicando con una maravillosa colección de pegajosos fluidos la lente de la cámara virtual. Y eso hablando solo de lo físico.

En fin. Volviendo a lo referente a la empatía emocional adquirida, lo fácil hubiera sido decir desde el principio: ‘lo que pasa es que he crecido, he madurado, me he vuelto una persona sensible y me he dado cuenta que matar gente, sea donde sea, es malo’.
Si, vale, también.

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¡Pero entonces me habría quedado sin post! xDD

Mujer presidenta, negro presidente (encuesta)

Os quiero lanzar una pregunta sencilla, sin trillados análisis políticos. Hablando con etringita me di cuenta de que una cosa que yo daba por incuestionable no es tan incuestionable, y la pregunta es sencilla: ¿resulta más ‘sorprendente’ que un negro haya llegado a la presidencia de los EEUU a que lo hubiera hecho una mujer? (y me refiero claramente a Hillary Clinton).

Cuando se empezó a escuchar el nombre de Obama pensé «¡¿Donde vá!?» xD
Quiero decir, vale que despues de 8 años de gobierno Bush los demócratas podían presentar a «cualquiera«, que la gente los iba a votar, (incluso McCain era un ‘centrista’ que no gustaba ni en su partido) y eso incluía presentar apuestas arriesgadas como la de poner una mujer al frente, y lo que me parecía todavía más valiente, un negro. Y pensé eso, sin mayor profundidad, «donde va un negro, a quitar protagonismo a una candidata tan sólida como Hillary que puede hacer historia siendo la primera mujer presidenta de los EEUU».

Pensaba que una mujer podría atraer la simpatía del resto de mujeres, y hacer superar incluso en las votantes republicanas ese recelo a votar a una demócrata. Por otra parte, la comunidad negra ya de por si suele ser votante de los demócratas, lo que no supondría un apoyo extra muy grande a Obama, mientras que habría muchos más recelos a tener a un negro en la Casa Blanca: democrátas que votarían antes a un republicano, y más siendo McCain, que a un negro. Y sin contar que hablamos de alguien tan de ‘izquierdas’, al menos para los patrones americanos.

Entiendo que probablemente no tengo igual de bien calibrada la percepción subjetiva de cantidad de machismo existente en la sociedad que la de cantidad de racismo que como la podeis tener las mujeres.

En fin, que la sencilla pregunta que os quiero lanzar es esa ¿Os hubiera sorprendido más una Hillary presidenta que un Obama presidente?. Reformulo la pregunta: ¿Os hubiera parecido más histórico una mujer presidenta que un negro presidente? (en general, sin entrar a valorar las promesas hechas por digamos un tal Obama o una tal Hillary: solo me refiero a la raza y al sexo)

He de insistir en algo: no sé que porcentaje de lectoras tengo, que creo que tira bajo, pero como entendereis me interesa especialmente vuestra opinión.

(Ya me he calentado un rato la cabeza intentando meter una encuesta y ninguna me convence: agradeceré mejor los comentarios)

Por cierto, hace poco acabé de ver todos los episodios de Cosmos de Carl Sagan (que gran poeta), y me quedo con su frase que pusieron hace poco en microsiervos:

«En la mayor parte del espectro todos los humanos somos negros»


Cosas que piensa uno a los 25

¿No os acordáis vosotros, de chicos, de pensar cosas como «en el año 2000 tendré 16 años», o peor, «cuando se estrene el Episodio III tendré 21»? xDD
Y así, con fechas notables de la ciencia ficción ¿Donde estaré cuando Deckard persiga androides en Los Angeles del 2019? ¿Y cuando le ganemos la guerra a Skynet? ¿Volveré a ver el cometa Halley en el 2061? Tendré respectivamente, si llego, 36, 45 y 79 años. El 31 de diciembre de 2033 llegaré a los 50. Y la cosa sigue así indefinidamente…
¿Y de que me sirve pensar en todo esto?. Pues viene a que me siento estafado.

No porque no me hubieran avisado, no porque no supiera que el reloj biológico conforme envejece percibe objetivamente el tiempo como más acelerado, ni porque la sucesión de ‘eventos’ vitales que supongan un hito que nos sirva como referencia se vea cada vez más espaciada. No porque no hubiera pensado y escrito ya antes en ello. Es porque como todo, hasta que no lo vives no te das cuenta de lo que es. Es sencillo: siendo conservadores, se me habían prometido unos 75 años de vida plácida, pero no que la función de la gráfica, en vez de ser lineal, era exponencial. Hablando en plata: que cada vez va más rápido, y lo que al cambio eran 50 años… visto lo visto y tras ajustar el tipo de inflación se quedan… pues no sé… pongamos que 15 años al cambio.

¿Llevo bien cumplir 25? Primero por lo que ya conté hace un par de posts y no voy a extenderme; resumiendo es que 25 años ya no es edad para andar por los pasillos de la facultad. Y también de lo contrario, que me toca trabajar, y que tras tantos años de clases por la tarde eso de levantarme si o si me provoca ulcera. Pero oiga, son las cosas de hacerse mayor, y a la escuela de niño y eso de levantarse a las siete me lo sé (aunque lo tenga casi olvidado… :S), y ya está. Encajar el golpe como viene, reírse (aunque sea por no llorar) y a otra cosa.

Cuarto de Siglo...

A lo que voy. Ya me jodió pasar los preciosos 18 años y abandonar aquel primer año de universidad en el que me lo pasé tan bien. Y los 24 por otra parte siempre me han parecido un numero muy bonito, una edad muy redonda: ya tienes algo de experiencia, al tiempo que todavía estas fresco, lozano. ¿Que son los 25?. Es la antigua edad a la que ya podías votar, la edad a la que trabajabas, la edad a la que empezabas a echar panza, la edad a la que echabas barba aunque fuera robando pelos de la azotea. La edad a la que visto el nefasto primer año de carrera, dijimos los amigos «bueno, a pesar de los pesares, a los 25 esperamos, deseamos y deberíamos estar trabajando».
Pues aquí estamos: pesando más de 100 kilos y no precisamente con tableta de chocolate en la barriga, con un estado físico casi deplorable puesto que hago cero ejercicio físico (y de lo cual ni me puedo quejar puesto que la solución solo reside en mi); que la miopía me crece, así como mis entradas incipientes, mientras que mi barba da cierto asquete todavía. Noto que tengo menos agilidad mental, que olvido nombres y fechas (yo, que aspiraba a ser una IMDb andante), que me cuesta más trabajo memorizar y pensar, que a veces me repito. Sé por donde pierdo pero no en donde gano.
Pero por supuesto, que no tengo respuesta a el día en que en una entrevista de trabajo me pregunten ¿y en ocho años cuantas carreras y masters has hecho?. En fin, es volver a lo de siempre, asi que dejo eso ahí.

Pero son cosas concretas, lo que me desvela es pensar en factores numéricos: Por ejemplo, teniendo 17 te parece una barbaridad entrarle a una chica de 19, pero no te lo piensas dos veces teniendo 25. O palabras mayores: ver que compañeros de tu pueblo se empiezan a casar, y pensar que los tuyos de ahora, y tu mismo, empezareis a entrar en la misma senda de aqui a 5 o 10 años. Y por no hablar de niños, de ver como crecen, y vuelta a empezar. ¡Por Dios, que a esa misma distancia en el tiempo el mayor acontecimiento en mi vida era la aparición del trailer de La Amenaza Fantasma! ¿Es evidente la asimetría?

Hace un par de años hice un viaje con mi padre, para volver a llevar mis cosas a Málaga tras pasar el verano en mi casa. Aquel verano de 2004 estrenábamos huerto y piscina en la casilla que tenemos en el campo, donde mi padre había disfrutado infinitamente de sus tomates. Y se veia a si mismo, y recordaba a su padre, mi abuelo, que llegó hasta los 84 pudiendo casi hasta el final bajar feliz a su huerto. Por entonces mi padre andaba en 55 (hace un par de semanas hizo 60) y en un momento del viaje me dijo: «Hijo, si puedo disfrutar del huerto y de  la piscina otros 20 años, me doy por satisfecho». Ala. Porque no sabéis como lo dijo. Coged vosotros las palabras «6 meses», cambiadlas por «20 años», decidlo todo en voz alta, y entonces sabréis exactamente como sonó. Exactamente ese fue el tono que le dio mi padre. Si es así como se perciben las cosas a esa edad, imaginad ahora como de estafado me siento, con cosas como pensar que en 15 años me planto en los 40, etc…

Pues no, no me hace gracia cumplir 25. Y creo que ya ningún otro año me va a volver a hacer gracia. Exceptuando tal vez los 100. Pero prometo que el 1 de enero de 2084 me desconecto de la máquina.
(Para entonces Douglas Quaid andará activando generadores de turminio prehistóricos en Marte)

Y ahora me decis ‘Bueno, bueno Rufo, que 25 años no son tantos’. A mi se me ocurre que puestos a asustarnos, a verle las orejas al lobo, prefiero hacerlo antes. Y por si alguien lo pregunta o se lo imagina: si, llevo años obsesionado patológicamente con la muerte.

(…)

Ey, mañana hablo de los regalillos que me han traido las fiestas, que me han molado bastante ;)

Y chiste malísimo que he escuchado (por suerte no es mio):  ¡¡¡FELIZ AÑO DOS MIL NUEVO!!!

Abrazos a todos :)

Y un beso para mi niña linda que está en la camita. Te quiero :*

*Punset, como siempre, tiene la respuesta: la solución para evitar el paso del tiempo es no pararse. Conocer gente, viajar, hacer cosas nuevas, no caer en la rutina, moverse. Porque el tiempo nos pilla, pero más si nos quedamos quietos.