Mi vecino tose. Tose un montón, un munchísimo, tose tanto que no entiendo como no se ha muerto ya de tos.
Mi vecino tose más que un asmático en crisis, tose hasta en sueños, tose más que un viejo en un autobús, tose más que cuando te se va el agua pa donde no es, tose más que comerse un bocao de hielo seco, más que si respiras sal, más que si esnifas tiza, más que si te tragas una bocanada de humo negro.
Tose más que estando en un macarramovil con negratas jamaicanos, tose más que fumarse al monstruo de Lost, más que un día al lado de las Torres Gemelas, tose tanto que echa trozos de pulmón, tose tanto que pinta gotelé.
Tose tanto que no tose, alquitrana carreteras.
Tose tanto, tanto, que creo que un dia se va a dar la vuelta.
Acabo de volver del cine de ver Star Trek (2009), y que queréis que os diga, me ha decepcionado un poco. En parte, porque el que la critica la esté poniendo por las nubes es lo que tiene. Blanda, floja, infantil, repetitiva… Todas esas cosas me ha parecido. Y que conste que no me ha parecido una mala película, incluso lo voy a dar al final buena nota, solo quiero avisar de lo que vais a encontrar y no os llevéis la decepción que, probablemente solo culpa mia, me he llevado. Lo que quiero escribir aquí es una impresión personalísima y no una crítica como tal. Aun sin ser seguidor oficial de la saga (trekkie o trekker) , siempre me han gustado al menos las películas (aquí enlazo unas criticas que he escrito en FilmAffinity sobre la primera y la segunda), pero al llegar a esta uno se empieza a preguntar si la que se hace vieja es la saga o eres tú.
Star Trek ha sido siempre ‘ciencia ficción suave’, como Star Wars, mucho más centrada en sus personajes y relaciones que en los aspectos científicos y tecnológicos (normalmente usados erroneamente) que podrían condicionar su existencia, como lo pueden ser Blade Runner, Matrix o 2001. Y va a ser siempre eso: una proyección alegre, ligera y optimista de lo que puede ser la raza humana dentro de tres siglos, donde no hay conflictos internos, sin guerra, hambre, o racismo… Los problemas los hay con razas alienígenas, sobre las que cae hacer la alegoría sobre temas humanos actuales, como lo era la caída del Imperio Klingon en Star Trek VI (una de mis preferidas) con respecto al colapso de la URSS. La saga, aunque iba cuesta abajo y cada película y serie eran peores o hacían menos dinero/audiencia, siempre fue fiel a si misma. Tal vez era un problema ya que también se volvía endogámica (la última, Star Trek Némesis era incomible, llena de chistes que solo harían gracia al Trekkie más recalcitrante), pero también entiendo que ignorar a sus principios al hacer el ‘reboot’ de la saga hubiera sido un problema.
Digo que ahora entiendo (no lo entendía así antes de entrar a la sala) que con Star Trek no hubiera funcionado un buen reseteo de la misma forma que le ha ido tan bien a 007 o Batman. En el caso de James Bond probablemente funcionó porque era obvio lo obsoleto de su estilo (gracias a la trilogía de Bourne, de las cuales Casino Royale es una buena copia), al tiempo que no había la misma legión de fans seguidores que echarse a la yugular de productores y guionistas ante cualquier violación de su vaca sagrada (y Craig David calló la boca a todos los que dijeron algo). En Batman, era evidente que la continuidad de las películas estaba muerta, al tiempo que había una mitología propia de la que beber, en su caso el Año Uno de Frank Miller. Es verdad que a Star Trek le hacía falta un lavado de cara, pero ni había mitología alternativa para justificar el cambio ni han faltado nunca seguidores dispuestos a enviar antrax en polvo con la siguiente felicitación navideña a cualquier guionista/productor rebelde, (cosa que por cierto me extraña que nadie haya hecho ahora con quien todos sabeis -ejem-.)
A mi esta undécima película me ha recordado mucho a Superman Returns: en aquel caso una cosa a medio camino de todo, que no ‘reiniciaba’ pero tampoco seguía la saga, que a nadie convenció completamente. Aun siendo espectacular por momentos, seguía teniendo ese humor infantilón, la ñoñería, los personajes de gominola y la simplificación de todo que la hacía inmasticable, al mismo tiempo que tampoco era entretenida que te cagas. Star Trek al menos no comete uno de sus pecados, es muy entretenida, no pierde tiempo en presentar a los personajes (se da por hecho que se les conoce, incluso a los nuevos espectadores) y chapeau, van a conseguir lo que quieren: taquilla y nuevo público, chavalería que será capaz de reengancharse a la serie. Y cuidao con la palabra que uso: chavalería, porque a los de nuestra edad estas cosas no nos convencen ya nada.
Tal vez los trekkies estén encantados (‘tal vez’, no digo ‘seguro’ que es lo que se suele decir en estos casos: ni los trekkies ni ningún otro fan de nada son tontos) con ver como se han conocido todos sus personajes clásicos: Uhura, Chekhov, McCoy, Scotty y por supuesto Spock y Kirk (si, me sé de memoria sus nombres), ¡incluso yo mismo he disfrutado al ver la reconstrucción del escenario del Kobayashi Maru! Pero le ha faltado un buen golpe de timón, solo ha sido un rediseño estético, le ha faltado fuerza. Será que estoy viendo ahora mucho Battlestar Galactica (y el siguiente post va para ella), y ojo, no le pediría a Star Trek la misma oscuridad, pero si me esperaba en esta un tono más maduro y/o serio.No he llegado conectar en ningún momento con los personajes ni con la historia, que más que entretenida se me ha hecho corta, y constantemente pasaban cosas que me parecían metidas con calzador, que aunque coherentes con el estilo Trek, me resultaban facilonas, ingenuas, casi infantiles. Empezando por lo peor ¿por qué ese humor tan tontorrón?, y en adelante ¿cómo creerse que Kirk y Scotty consigan de esa manera sus puestos? ¿Qué hay de todas aquellas ideas tecnológicas tan futuristas que nos presentaba la serie original? ¿Por qué volver a cosas tan vistas como viajes en el tiempo; puede haber algo más ridículo que esa ‘materia roja’? ¿Esperaban que con ese tal Nero nos acojonasemos algo? ¿Por qué la nueva banda sonora, con lo que molaba la de Goldsmith? ¿Por qué el final me ha resultado tan precipitado? Y sobre todo, después de las cosas que pasan, ¿dónde queda esto dentro de la continuidad con la serie? ¿Va a ser como cada capítulo de los Simpsons, donde pase lo que pase, nunca hay nada que afecte al resto de episodios?
La BSO de la primera película, de Jerry Goldsmith
Es curioso porque me acuerdo de La Amenaza Fantasma, de todo lo que me gustó -y me sigue gustando- y de todo lo que se dijo de ella (poco más o menos lo que ahora digo de esta), y que probablemente si se estrenase ahora me huelo que pertenecería al mismo bando. Incluso, recordadlo, el año pasado nos pasó parecido con Indiana Jones (aunque yo fuí más indulgente, posiblemente condicionado por mi amor incondicional a la saga), pero todo viene a ser lo mismo: llega una edad en la que los huevos los tenemos demasiado negros para seguir disfrutando de estas cosas sin más, sin un ejercicio consciente de bajar la guardia (pues antes nos comíamos lo que nos echasen). Lo mismo cuando la vuelva a ver me gusta más, pero puedo decir que esta nueva entrega es Star Trek al cien por cien, para lo bueno, y para sobre todo, para lo malo. Por lo demás, me alegro por los trekkies clásicos, que estan de enhorabuena, pues vuelven a tener saga para rato.
¡Larga vida y prosperidad!
(Lo dicho, será que he visto mucho Battlestar Galactica, y vuelve uno a ver algo de Star Trek… y pasa lo que pasa. Porque Battlestar tiene tela nenes, tiene mucha tela.)
Y ese es posiblemente el punto, (y a falta de la fusión nuclear, a la que no le quedan menos de 30 años) las renovables son el futuro, pero no es un cambio que se vaya a hacer de un día para otro. ¿Y mientras qué?. Pues que por aquí se dijo que nuclear=malo y punto en boca. Ea, porque si. Renunciar a ella porque no nos gusta, y no nos gusta porque no nos gusta. Y sigue.
No, la energía de fisión nuclear no es una solución mágica, no es precisamente un primor, ni es barata, ni nos asegura independencia energética, y no voy a negarlo, implica peligros muy considerables aunque controlables. Es una puerta que nos cerramos hace tiempo, desde la demagógica moratoria de 1982 impulsada por Felipe Gonzalez (que ahora es un firme defensor de la nuclear, fijense), y continuada por el resto de gobiernos, aun cuando la situación ha cambiado de forma exagerada (¡como para no haberlo hecho en 25 años!), sin oportunidad de volver a discutirla.
Así que el debate, debido al cambio climático, al aumento de los precios del petroleo, y la crisis, esta cantado. La clave de todo es que la nuclear no emite nada de CO2. Se ha publicado un libro, Nucleares ¿Por qué no? que ha hecho a algunos poner el grito en el cielo. En Internet corretean libremente listas con diez razones tanto a favor, como en contra, cada una con sus cosas más o menos discutibles. Ni voy a hacer el copiaypega de la lista de ventajas que ya hay expuesto en bastantes paginas web y redactada por gente más informada que yo (no, no voy a estrictamente a defenderla), ni voy a desmentir y rebatir punto por punto cada una de las cosas que se dicen en su contra, porque ni tengo la autoridad ni creo directamente que algunos sean rebatibles: la energía nuclear de fisión está muy lejos de ser la panacea, pero parece que aquí se nos olvida que de lo que se trata (creo) es de ganar tiempo al tiempo que de buscar una alternativa climáticamente limpia. Tan solo me interesa el debate.
La central nuclear de Cofrentes, estuve allí una vez con el instituto. Esas columnas son vapor de agua de refrigeración. Muy rico todo.
La energía nuclear es peligrosa: Ok. Ahí tenemos Chernobyl, el mayor ejemplo de lo que puede hacer la energía nuclear puesta en manos de gañanes. A ninguno se nos olvida, por supuesto. Incluso intentar entender la circunstancia de aquel lugar y momento en la perestroika sovietica no lo disculpa, pero aquel gravísimo accidente nunca dejó de ser lo que es: una negligencia que sirve de aviso para que nunca se vuelva a repetir, para revisar procedimientos y endurecer normativas, para estar extremadamente atentos. Las centrales nucleares estan hoy por hoy llevadas por personas muy capaces, y los últimos diseños de reactores son mucho más seguros y prácticamente se paran sin intervención ante cualquier incidente. Etc. Soy el último que le quita importancia al peligro de una negligencia y al de la energía nuclear per se, pero también creo que hay que denunciar una excesiva animosidad hacia cualquier cosa llamada radiación. A lo que se tiene miedo no es a un accidente nuclear, sino a la central en si misma. Ni siquiera sirve decir que el humo del carbón de las centrales térmicas es tan radiactivo, o más, que el que hay en los alrededores de una central nuclear. Escuchamos ‘radiación’ y se nos ponen los pelos como escarpias, que si el microondas da radiación, que si las lineas de alta tensión dan radiación, que si el móvil da radiación… No solo la Tierra es de por si radiactiva, sino que el Sol lleva bombardeandonos millones de años: la radiación es un estímulo y un mecanismo absolutamente esencial en el devenir de la propia vida. Nuestro cuerpo está preparado para absorber dosis moderadas de radiación y es incluso beneficiosa en dosis bajas (la que se da por ejemplo en lo alto del Mulhacén), ya que estimula el sistema inmunitario.La radiación, la misma que potencialmente puede provocar cáncer, también lo cura. Paracelso ya lo resumió mejor: «Todo es veneno y nada hay sin veneno. Tan sólo la dosis decide que algo sea o no sea veneno»
La energía nuclear es cara e inviable. He leído de todo: desde que es la más barata a que es la más cara, en todas sus múltiples dimensiones. Como poco, es un enunciado cuestionable.
La energía nuclear es la que menos empleo genera. Entonces, es la más cara y al mismo tiempo la que menos empleo genera, ¿no es un poco contradictorio?. Los habitantes del pueblo de Almonacid de Zorita no piensan lo mismo: con la sustitución de su central nuclear por una de ciclo combinado, se generará cinco veces más energía con cinco veces menos puestos de trabajo.
No es necesaria: con voluntad política se ha demostrado que se puede encontrar un sustituto limpio sin pasar por ella. Suecia ha derogado su moratoria firmada en 1980. Y como decía antes, los progresos efectivos en renovables en Alemania de momento son exiguos. Aunque también es cierto que ambos gobiernos son ahora conservadores, sería injusto no mencionarlo.
No se sabe que hacer con los residuos: no, mal dicho. Lo que hay que decir es que nadie quiere hacer nada con los residuos. La solución es relativamente sencilla: además de que son convenientemente procesados para que no se pueda en un hipotético futuro hacer ninguna gansada con ellos,se guardan en una mina a 500 metros de profundidad y punto pelota. En una zona libre de terremotos y fallas (y Europa en general lo es) esas minas no van a volver a estar al descubierto en millones de años, mucho tiempo después de que esos materiales dejen de ser peligrosos. Pero claro, a esto los anglosajones lo llaman ‘NIMBY’, ‘not in my backyard’,no en mi patio. Todo el mundo sabe que hace falta, pero nadie quiere tener uno cerca. ¿Cual es el problema de hacer el cementerio justo al lado de la central, eliminando también el riesgo asociado al transporte?
Los residuos se pueden utilizar como armamento nuclear.Si. Y también se pueden usar para alimentar mas centrales nucleares. Como todo, depende en que manos, puede ser un peligro o un beneficio. Por la misma razón está prohibida la investigación con células madre, ni se hacen muchas otras cosas potencialmente muy beneficiosas.
De para el final las dos últimas, que son de traca, me parecen las más absurdas de todas con diferencia, las que me han movido a escribir toda esta parrafada.
El uranio se va a acabar en 30 años. Por un lado, insistir en que se están haciendo avances interesantes en el uso de los residuos nucleares como nuevo combustible. Pero no es ese el punto que quiero desmontar. Decir que se va a acabar, permitidme el chiste, es como decir ‘no me como la mousse de chocolate, porque se me acaba’. Bien que aunque no se acabará de golpe (se tratará de otro pico de Hubbert), llegará un punto en que sus costes de extracción, incluidos en términos de CO2, no harán viable su uso, pero de lo que precisamente se trata es del tiempo que nos pueda dar de margen la energía nuclear hasta que encontremos una fuente mejor, solida y fiable; no de encontrar en la nuclear la solución definitiva.
La energía nuclear no goza de apoyo popular. Volvemos a lo de NIMBY, ‘no te debería gustar la energía nuclear porque a nadie le gusta la energía nuclear’ con razones o sin ellas, es decir, no nos gusta porque no nos gusta. O dicho de otra forma: cordero, sigue al rebaño que tanta gente no puede estar equivocada. ¿Eso es un argumento? Y además lo dicen los mismos que han potenciado su animadversión social. ¿Esta es la mejor dialéctica que pueden presentar?. Con la manía de presentar un número redondo (10 razones), se podían haber ahorrado esta, que les hubiera quedado mejor.
Copón, que yo soy un bloguero cretino que no tiene ni acabada la ingeniería, y obviamente mi exposición tendrá fallos, pero ¿esto es lo más fuerte que sabe decir Greenpeace sobre la energía nuclear?
Es una cosa también muy española, no solo que se nos llena la boca hablando de lo que no sabemos, sino tergiversando las palabras de los que saben ( ‘Los científicos dicen, los médicos dicen, los ingenieros dicen) y desdeñandolos cuando no nos conviene. Qué esperar de un país con un nefasto nivel científico y educativo, donde se dice con una facilidad tremenda ‘los expertos pueden decir misa que no tienen ni idea’.
No viene a cuento, pero releyendo para hacer esto me he encontrado con esta tira de Dilbert que me parece genial.
Y esto es lo que tenía que decir. (Q’agusto m’e quedao)
Actualización: evidentemente, este texto fue redactado antes del accidente de 2011 de Fukushima. Aún manteniendo el fondo de las convicciones que aquí presento, la evidencia ante la que nos rendimos los mal llamados ‘pronucleares’ es el hecho de que la opinión pública ha traspasado un punto de no retorno, imposible ya de cambiar. Por no hablar que muchos de nosotros hemos dejado de hablar, o lo hacemos con la boca chica, cuando directamente no hemos cambiado de chaqueta. Se acabó el debate, eso está claro. Lo que sencillamente seguimos diciendo es que la energía de fisión es una alternativa más de generar energía, que no podemos ignorar a la ligera, y de la que es un hecho que dependemos, aunque la abrumadora evidencia de los sucesos de Japón nos muestra, definitivamente, que no es el camino a seguir, cosa que ya había enunciado aquí antes.
A titulo personal, no tanto este suceso en Japón (aunque también) como la estancia de un año que he tenido estudiando en Dinamarca, me ha hecho convencerme de que las energías renovables son un presente cada vez más real, y no solo un abstracto futuro.