Responder en plan chulo

Me encanta el helado de chocolate, helado que es uno de los más comunes, al igual que lo son el de fresa, nata o vainilla. Y me encanta, en igual medida, el helado de naranja, helado que es tan raro como común es el de chocolate. En la calle Larios de Málaga hay una heladería (no recuerdo el nombre pero cualquiera de Málaga sabe ahora de cual estoy hablando), en la que hacen un exquisito helado de chocolate, asi como lo hacen de naranja. Como dato por el interes de la historia debo decir que el de naranja a su vez lleva trozos de chocolate negro solido incrustados. Bien, pues cada vez que paso por alli (que, por cierto, han sido más bien pocas en el último año) compro un cucurucho, de los bien grandes, con dos bolas de helado, una de chocolate y la otra de naranja. Los pido, con algo asi como
-‘Uno de 2 euros de naranja y chocolate, por favor’

En ese instante, siempre, SIEMPRE, la niña que me atiende me dice:
-Pero es que el de naranja ya lleva chocolate

Y es ahí, cuando en mi mente, en un universo paralelo aparte, se abren tres opciones:

1) De nuevo, exactamente con el mismo tono y timbre de voz, mismo gesto si cabe aplicar, y mirando al vacio e ignorando la presencia de aquella que te ha atendido primero, responder con un mecánico -‘Uno de 2 euros de naranja y chocolate, por favor’

2) Con voz de Constantino Romero – T800 CyberDyne Mod. 101 – Harry el Sucio – Darth Vader – Mufasa – Colchones LoMonaco, responder con un seco y contundente ‘Si’

3) Mantener cara de piedra, imperterrito y mirando fijamente a los ojos de esta niña que me atiende, hasta que mi silencio acabe provocandole que obediente y sin dudar vaya a coger dos bolas de helado, una de chocolate y otra de naranja con chocolate

Por otra parte, 10 microsegundos más tarde, la realidad llama de nuevo a las puertas de mi mundo interno y respondo con un humilde y gentil ‘si, ya la sabía, naranja y chocolate, por favor’

El Señor de la Guerra

Para despedir otro añito bien desperdiciado en Málaga (y va el cuarto!! yuju!), cogimos los colegas, a la mayoria de los cuales aún a pesar de vivir a pocos minutos andando hace perfectamente un mes que no veo (el periodo de examenes es divertido, que frenesí), y fuimos a ver la primera pelicula que echaran. Tal y como lo digo suena mal, pues parece que digo ‘nos hubiesemos tragado cualquier mierda’, pero la verdad, es solo un dato circunstacial, por un lado en general le teniamos echado el ojo a esta pelicula y todos hemos salido contentos, y por otro, no habia nada potable y/o que alguno no hubiese visto ya. En fin, que a ver ‘El Señor de la Guerra’ tocaba.
El protagonista, Nicolas Cage, que cada dia tiene más cara de pánfilo (buen actor, pero el careto ese gracioso no se lo quita nadie y cada dia se le acentua más) interpreta a un imaginario e importantísimo traficante de armas durante la decada de los 80 y 90; y por la otra parte el amiguete Ethan Hawke, un tio que me cae genial, tomando el papel de un personaje que dá mucho juego: el policia incorruptible que nunca quebrantará las normas para coger a su presa. El director es Andrew Niccol, un hombre no muy prolífico, por un lado tiene cosas raras como ‘S1m0ne’ y por otro una de las obras maestras de la historia del cine como es ‘Gattaca’.

Esta peli tampoco me parece que llegue a obra maestra, aun a pesar de lo que cuenta, -que tiene tela lo que cuenta-, lo hace todo digestivo, en ningun momento es ‘desagradable’ (nada de Hostel ni Saw, por dios..), tiene sus gracietas y es incluso un pelin lenta. La ‘gracia’, una vez más está en el mensaje. Me acuerdo obligatoriamente de Syriana, la pelicula muestra los trapos más sucios de los gobiernos a los que hemos votado democráticamente. Ya digo, si no es por los toques de humor que va teniendo la pelicula, de hacerla un poco más oscura, de la sala saldria uno bastante tocado; lo que no significa que uno se quede menos con el cante. Y tiene gracia la nota final. Total, que la recomiendo, pá qué liarme más.

Musiqueando y videando

Mega-ultra-peta-concierto de Lirica Corrupta (el compañero DickWave)

Esto fue el Sabado 24, joder si tendria que haber ido, ha sido el concierto más animal que ha tenido David hasta ahora, cago en la leche… en fin, a mi me pilló estudiando, y si, el examen del martes me salió bien

Sin cambiar de tema, aqui os traigo a Agus, a.k.a DagusWan, un viejo conocido, como dice Jam ‘un buen chaval’, doy credito de ello, un crack dibujando, y de lo que estamos ahora hablando, esto de los ‘soniditos’ se le da tirando a bien ;). Como yo digo, otro que tiene alto el nivel de midiclorianos :D

En fin, estos dias entre medio estoy en pelin mas relajaillo hasta que me vuelva a acojonar que deberia ser ya, yo acabo el 7, tengo aparte que mover cosas, pero vaya, si no escribo aqui tampoco es por falta de tiempo, sencilllamente no estoy muy inspirado :)
Venga chavales, suerte a los que esteis liados aún (auuuunnnnn, maldita sea, y pensar que algunos acabaron hace un mes….)

Aceros y fundiciones; austenita, ferrita, perlita y cementita…


Lo que inevitablemente me recuerda que iban un dia dos por la calle, y ven un cartel que dice:
ACEROS INOXIDABLES

Y entonces le dice uno al otro…
«Que, ¿nos acemos
(…)

Asi está el patio :). El martes vuelvo y cuento.

Si te encuentras un billete de 50 € por la calle, es para hacer un post de ello

Disclaimer: (me ha salio ladrillo, así que si no queréis leeros esta tontez tampoco os voy a culpar)

Yo alguna vez he hablado de ‘los puntos de suerte’. Es una teoría (elaborada entre colegas con la inestimable ayuda de mucha cerveza/sueño/películas) que básicamente habla del equilibrio: Murphy es un cabrón omnisciente, pero normalmente las cosas refluyen para compensar el hueco dejado por el golpe de la mala suerte. No es hablar de pesimismo, de realismo, de optimismo o de fantasía. Matemática, estadística y físicamente no es una teoría sostenible, sencillamente se cree en ello o no. O que incluso la misma forma de ser de uno te llevo a esos extremos (por ejemplo, ser despistado unas veces es una bendición y otras una lacra)

La primera parte la voy a resumir para no eternizarme: un examen de dibujo técnico, primera parte perfecta (ejercicios de perspectiva cónica, valía 3 puntos); pero en la segunda parte (la chunga; un despiece, coger una pieza de metal, y hacerle las vistas, alzado-planta-perfil, acotarla… sistemático, tedioso y riguroso)… va el profesor ¡y saca un cuestionario! ¡¡Un examen de teoría!! Algo que ni se ha dado en clase, ni entraba oficialmente en el temario, ni se ha insistido en que estudiemos; de eso que se dice ‘leéroslo…pa que os suene’. El profesor no ha soportado ver como los que no habíamos entregado ninguna practica (pues hay que entregar continuamente practicas toooodo el año, que sin embargo solo dan derecho a los parciales) pudiéramos aprobar tan facilmente presentándonos a un único examen… y nos han follado, nos han masacrado a todos pero bien, ha comenzado una estampida que ha dejado el aula con el 10 por ciento de alumnos originales. Además, como la primera parte ya estaba entregada, corría convocatoria, asi que doblemente jodidos.

5000 puntos de (mala) suerte, apuntadlos por ahí.
(…)

Y ahí estaba yo, hablando con mi madre por teléfono, preguntandome por el examen mientras vuelvo a mi piso, informadola de esa y otra historias, voy por el paso de peatones… y me quedé callao, mi madre hablando y prenguntandome si se habia cortao la señal o algo…. ahí estaba, reluciendo; aún me felicito por mi sagacidad para verlo (pues me considero observador pero no sagaz, lo mismo veo detalles que otros no ven que soy ciego ante lo obvio), pero supongo que eso es por la capacidad del cerebro para distinguir la señal del ruido, del mismo modo que reconoces tu nombre entre el alboroto.

La duda me convirtió en el canalla que todos somos. Pues, de forma paralela a mis pensamientos, otra parte se encargaba de los mecanismos. Físicamente, la primera reacción completada con éxito por mi parte fué pisar el billete; primero para que no volara con el viento, a continuación para ocultarlo a la vista de los demas y darme un margen, para mirar alrededor, pensar, analizar la situación. Estas cosas no se creen a la primera. Porque pensé, señores, pensé.
Si te encuentras un euro o un billete de diez, lo coges sin pensar, no se te ocurre lo que le habrá jodido al que los ha perdido, 10 euros no duelen mucho. Pero 50 si.

Analizando.

Yo, si veo que a una persona se le cae dinero, se lo digo. Supongo que eso es ciudadanía, moralidad, ética, convivencia, yo que sé… pero en fin… (parentesis – porque ahora diría que ‘hay gente que no lo devolvería, se callaría y se quedaría con el dinero’, como si fuera lo raro, pero mejor digo que ‘hay gente que lo devolveria’ y asi peco menos de ingenuo… fin del parentesis)

Porque incluso llegaría a decir que creí ver como se cayó el billete, y señalaría a esos cuatro candidatos que potencialmente lo perdieron. Solo esas cuatro personas conversando, estaban lo suficientemente cerca… El billete debia pertenecer a ellos. Tengamos en cuenta que era un paso de cebra, enfrente de un colegio, con mucho tráfico, motorizado y de gente. Pero no, en ese instante preciso en varios metros a la redonda no habia nadie más, asi que solo podian ser ellos. Vi el billete danzando en el suelo, (no cayendo del aire, matizo) antes de posarse definitivamente. Esta es la primera razón que me induce a pensar que eran ellos (el billete no podía venir volando de más lejos), la otra es muuuuuucho máss sencilla: un billete (indistintamente de su valor nominal), pero concretamente uno de 50 € dura femtosegundos en estado libre y estable, antes de volverse eter y desaparecer de nuevo como si no hubiera existido nunca. Los billetes de 50 no son raros, lo raro es encontrarlos en libertad…

Aquí, 5000 puntos de (buena) suerte. Apuntadlos también.

Y pensé, inocentemente (y recordemos: mi madre al teléfono) ¿les digo a ellos que si han perdido el dinero? De haberlo hecho, hubiera perdido la soberanía sobre el billete. Imposible evidenciar su autentico dueño. Ridículo. Pero lo de ridículo solo lo pensé luego. En ese instante lo contemplé como opción lógica, no me había enfrentado a esa situación (joder, jamas me he encontrado nada por encima de los 20 centimos!). Mi pie hizo el trabajo. En el tiempo que dudé que hacer, ellos ya se habian alejado. No habia opciones, no habia duda, asi que, solo me quedaba agacharme, furtivo, y apoderarme de forma natural ese molesto trozo de papel que por sorpresa se me habia pegado a la suela de la zapatilla, mientras al otro lado del telefono mi madre se quedaría con la misma cara que yo conforme se lo contaba. Tenía que ir al supermercado de todos modos, asi que alli mismo comprobe su autenticidad (al fin y al cabo, si fuese falso tampoco pasaría nada), y a otro tema.

Si no hubiese dispuesto de ese tiempo reconfortante para pensar, para que cualquier tipo de reaccion ‘ciudadana’ fuese un acto futil ¿realmente hubiese llegado a cometer la soberana estupidez de preguntar de quien era el billete? Nunca lo sabremos, pues nunca me volveré a encontrar con un billlete de tal tamaño… despues de haberme follado en un examen con un pene de tal calibre.