Ámala u ódiala.
Como película, fríamente, la podría dejar en entretenida (y si, recomendable). Con toques de terror psicológico y suspense, una ambientación y atmósfera muy conseguida, unas cuantas preguntas acerca de la naturaleza humana, un mucho de ciencia ficción, generosos y muy buenos efectos especiales y más que correctas interpretaciones. Como malo, un guión (bastante) deslavazado. Como punto a favor… su deslumbrante e incuestionable brillantez visual...
Esta película tiene razones para no llevarse un diez, razones para quitarle puntos y aun a pesar de ello no le voy a quitar ni una mísera décima, pues los logros de esta película están muy muy por encima de los fallos de esta.
Es sencillo: hablamos del total poder de lo audiovisual para abrumarte. Aunque como dice George Lucas, el sonido es el 50% de la experiencia (que en esta peli, por supuesto, también tiene su importancia), el peso de las imágenes de esta cinta la hace entrar y por la puerta grande para mi gusto en la lista de obras maestras de la ciencia-ficción. El guión deshilachado tiene como consecuencia (dirán algunos con tono peyorativo) que el conjunto se acabe apoyando todo en los efectos visuales. Pues me quito el sombrero. Porque ole tus huevos, Danny Boyle, por dejarse de recatamientos y saber recordarnos con gusto lo que ya Kubrick había hecho en 2001: dejar que las imágenes del espacio buscaran su lugar y su ritmo. Muchas gracias por dejarte llevar y hacer una de las peliculas visualmente más fascinantes que he visto nunca, por recordarme sitios que no visitaba desde que ví por primera vez Matrix o cualquiera de las de Terminator.
La premisa de la película es cojonuda: la humanidad se encuentra al borde de la extinción; pero no por su propia irresponsabilidad (lo cual, por cierto, y excepto por algún guiño, deja completamente al margen ls moralina ecologista), sino por su propia e inherente fragilidad y dependencia de fuerzas de la naturaleza que nos son ajenas y que damos por sentadas; en este caso, la extinción inminente de nuestra estrella madre, el Sol.
Sin embargo, existe una posibilidad (teórica) de poder ‘reiniciarla’, y se envía una misión con ese propósito en la que es la última esperanza de la especie humana, después de que fallara una primera misión que tenía el mismo propósito.
El comienzo es perfecto, con una fotografía tirando a ocre bastante original y con un aire que recuerda a ‘Solaris’ (la banda sonora, por cierto, es clavada), pero en cambio arrastra un tercio final algo congestionado de lugares comunes, recursos visuales y situaciones que no vienen al caso, aparte de ser en gran medida un homenaje/guiño/copia de ‘Alien’ tan descarado como desangelado.

Sunshine es sin embargo completamente opuesta al cine de catástrofes al uso (diría que es la Anti-Armageddon por excelencia) y asume desde el principio un ritmo tranquilo y pausado, incluso con ínfulas de hard-science-ficción, donde el desarrollo de la historia se ciñe más a las cuestiones científicas y menos a la necesidad de hacer secuencias espectaculares desde un punto de vista de montaje o de ritmo, con lo que toda la espectacularidad de la cinta recae en los recurrentes y virtuosísimos planos de la inmensa nave y (muchisisisisisísimo) mayor estrella.
Y aquí tenemos una película cuyo mayor acierto, (y característica que agradezco inmensamente), es la de recrearse en esos planos. Particularidad que puede hastiar o fascinar… pues aquí es cuando me toca sincerarme. Y lo siento, por ser tan parcial y poco objetivo, pero lo que he visto en esta película me lleva al éxtasis, ME CORRO DE GUSTO CON LOS PUTOS PLANOS DE EFECTOS VISUALES, por ese montaje pausado que permite admirar y deleitarse con esas imágenes de la gigantesca estrella que nos alimenta, como nunca antes la habíamos visto.
Es en ese sentido, esta es ese tipo de película con la llevo soñando mucho tiempo, y Danny Boyle ha sido el valiente que ha tenido el coraje de llevarla adelante.

Como decía, Sunshine tiene un toque de hard-science-fiction que le viene muy bien al conjunto, y que de hecho se agradece mucho (en la que es otra decisión bastante atrevida en estos tiempos), dando un resultado que se presta poco a atraer a grandes masas de público, como atestiguaba el lleno de la sala el mismo viernes de estreno que fui a verla. Aunque se permiten alguna licencia-flipada, por lo general, está guay, e incluso tenemos una de las poquitas veces que veréis en el cine una muerte por espacio tal y como sería en la realidad, sin cabezas explosivas ni nada por el estilo.
Mola, por poner otro ejemplo, la cosa de los trajes espaciales: son horribles, y justo por eso, tremendamente realistas: voluminosos y poco manejables, con un visor pequeño, capas y capas y exterior de oro para resistir las radiaciones… Radiación, ese tremendo enemigo que es capaz de provocar con tremenda facilidad una angustia y sensación de desamparo fantásticamente particular… (sensación, que como mencione antes, me provocan también las películas de Terminator o cualquier documental sobre Chernobyl). El traje, como decía, es un pequeño detalle que dice bastante acerca de la actitud que toma la película con respecto a la parte científica.

La gran cagada, si acaso, es el guión. Esta bastante cogido por los pelos en demasiadas ocasiones y entra dentro de esa categoría que suavemente podemos bautizar como ‘le faltan un par de reescrituras’. Con todo, consigue mantener el ritmo y evitar que la película decaiga, lo cual es un merito encomiable; pero pose los defectos de desaprovechar unos personajes con cierto potencial, y sobre todo, por llegar a una larga lista de situaciones forzadas, difíciles de sostener, con vagas explicaciones o pobremente resueltas. Situaciones que uno se cuestiona sin necesidad de esperar a salir de la sala y comentarlas, sino que uno mismo comprende su absurdez en la misma sala (a pesar de estar cegado por el brillo de las otras cuestiones antes mencionadas). Con todo, tampoco llega a caer en el ridículo ni sangrar de lo penoso que es: digamos sencillamente que no tiene grandes fallos ni grandes defectos, pero es claramente mejorable.
·······no sigas leyendo si no te quieres destripar partes de la peli·······
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Precisamente donde reside el mayor error de la película (y lo único que se me ocurre es que han hecho esto para meterlo en los trailers y atraer público) es los aires de película de terror, que al final no son nada (que alguien me cuente que pinta El pellejos en la peli). Ya en el trailer me temía a que pudiera parecerse demasiado a aquella tremendo error/horror llamado ‘Horizonte Final’, pues ‘Sunshine’ en su tramo final se pierde en algo que quiere parecer película-de-miedo-videoclipero pero sin volcarse tampoco demasiado en ello ni acabar de resolverlo, sin que nada quede demasiado claro y para acabar con la sensación de ‘eso no pintaba nada’, aunque consigue algunos momentos interesantes y también demuestra, de paso, el talento visual de Boyle.
Con todo, el verdadero final consigue un instante verdaderamente poético, y aunque volvemos al tema de ‘puedes amarlo u odiarlo’, me encanta el hecho de que el protagonista toque literalmente con sus manos lo que todos consideramos imposible.
·······FIN DEL SPOILER·······
Pero todo lo que tiene de malo, TODO, me da absolutamente igual. Todos los errores de la película están perdonados, pasan a un segundo plano, todo por la tremenda brillantez de un director clarividente y que sabe en todo momento a donde quiere ir. Buscando su propio ritmo, sin ansias por acabar cada escena con una explosión, dejándonos pasmados por la carga visual de este prodigio de película que desde ya es una obra maestra de la ciencia ficción.
Mi recomendación, con todo, y aviso, es que vayáis templados: probablemente os vais a encontrar una entretenida película de ciencia ficción y poco más.
Pero si sois capaces de dejaros llevar, o en todo caso eres de los que te gusta la ciencia ficción, y no solo eso, sino también la astronomía, los planetas y flipabais con aquellas animaciones de los años 80 de la Nasa, en la que la Voyager atravesaba los anillos de Saturno, ESTA ES VUESTRA PELÍCULA. En ese caso, ID A VERLA YA.
Por cierto, es sin margen para duda una película para ver en la pantalla grande. Nada de DVD, HD, ni sonido THX de la ostia. Hablo de pantalla grande, 10×15 metros o IMAX si es necesario Imprescindible ese punto.
Ahm, y gafas de sol factor de protección dos millones, lo mismo también os hacen falta (chiste fácil pero lo tenía que soltar) ;p

