Como veis, estoy que no escribo a menudo pero algunas veces me da la diarrea mental y vaya tela (tengo hasta 7 borradores calentitos que ya veremos como acaban)
Derivando el tema de la autopromoción, el ego y la necesidad de que alguien (aunque seamos nosotros mismos) nos diga lo bueno que es lo que hacemos, aunque sean polleces… Ahí va un comentario de etringita que lo expone a la perfección, y no sé quien no ha hecho ninguna vez lo mismo…
Época de instituto. Ahí estaba yo, llegaba la hora del recreo, y el dibujillo que me había entretenido en hacer en la hora de matemáticas lo dejaba ahí encima de mi mesa (que solía ser tipo esto). Pero no por ahí guardado, sino que se viera. Pero tampoco que se viera del todo, sino medio tapaillo, así como quien no quiere la cosa, vaya, como que se me ha olvidado guardarlo… pero que se viera :D
Y volvía del recreo y me encontraba algunas veces a tres o cuatro alrededor de mi mesa mirando el dibujo, y llego yo a sentarme (nadie tiene porqué recordar que ese era mi sitio) y entonces la frase típica «ostia tío ¿este dibujo lo has hecho tú?» Y claro, a mi se me hinchaba el ego de unas maneras… Pero yo chitón «siii… bueno, ahí que he estao entreteniendo…» (quitándole hierro al asunto aunque nunca llegaba a decir que era malo, sencillamente me callaba) :D
Todo eso solía ser en el instituto; luego llegué a la carrera, donde había a partes iguales gente del tecnológico y de artístico, y me empecé a codear con algunos artistas, entre ellos David, alias Dickwave, con los que aprendí por un lado un poco de dibujo, y por otro algo de modestia real con respecto al tema. Sigue leyendo →