Si viera todas las series de TV que me recomiendan…

Si viera todas las series que me recomiendan… definitivamente me tendrian que inyectar suero en vena. Me tiraría siempre postrado en la cama (más todavía de lo que ya es) con la pantalla adecuadamente orientada y el ratón con la alargadera del cable puesto sobre el taburete de al lado. Y usando el teclado en pantalla para no tener que incorporarme más de la cuenta. Tuentifour hours, seven dias a la semana. Hagamos cuentas de las que emiten o han emitido hasta hace poco:

Prison Break, The Office, Perdidos, House, Las Chicas Gilmore, Heroes, Me llamo Earl, The I.T Crowd, Mujeres Desesperadas, Nip Tuck, Battlestar Galáctica, Dexter, Smallville, Family Guy, Sin Rastro, Firefly, Los Soprano, Sex in the City, Stargate, A dos metros bajo tierra, Como conocía vuestra madre, Roma, El Ala Oeste, CSI Las Vegas, CSI Miami y CSI Nueva York…

De todas las mencionadas, solo sigo Perdidos (no porque crea que es buena, que lo creo, sencillamente estoy enganchado). A House, por el contrario me he desenganchado, creo que voy pillando cierto patrón. De The I.T. Crowd solo hay 12 episodios de 20 minutos que se zampan en una tarde, muy parecido a lo que pasa con Firefly (por supuesto,  recomiendo encarecidamente las dos). Solo he visto el episodio piloto de Prison Break, y ni uno solo de Heroes, que son las dos que mas me insisten en ‘videar’. Dexter no me llama nada la atención. A Las Chicas Gilmore me estoy enganchando novia mediante. Y muchas del resto, por lo que he visto haciendo zapping por la tele o en youtube, dan justo para eso; para ratos realmente muertos.

Por lo demás, me he bajado Bola de Dragon entera (me lo debo a mi, se lo debo a mi yo de hace 15 años, por tenerla aunque no vuelva a ver ni un puto episodio), la totalidad de Doctor en Alaska (de la cual, incidentalmente solo he visto dos o tres episodios en toda mi vida, que me encantaron en su momento), Twin Peaks (aunque no he visto ni un episodio), y por supuesto Friends, que se podría argumentar que no es necesario descargarla por la de veces que la han repuesto (argumento que se aplica de forma efectiva a Los Simpsons). Como homenaje final, estoy descargando la primera temporada de El Coche Fantastico y creo que ahí se va a quedar: solo he sido capaz de ver tres episodios antes de empachar mi sed de recuerdo. Me da pereza descargarme más cosas, al tiempo que me da cosica pensar que la eMula no tiene tarea.

No es que me niegue activamente a ver series… o si. No pienso que sean malas, no dejo de verlas porque mantenga la creencia o el prejuicio de que son una mierda. No, de hecho creo que son buenas, creo lo que me dicen, creo que si las veo me van a gustar tanto que voy a engancharme, me va a pasar como a todos, lo voy a flipar.

Pues ese es el tema: es que yo no quiero estar enganchado. Yo quiero tener algo que pueda ver cuando estoy aburrido, en el rato muerto que tengo mientras ceno delante del ordenador (porque, amados lectores, un servidor cena delante del ordenador). Quiero algo para ver justo ese rato, y sobre todo, que pueda dejar para ese rato. Un ejemplo perfecto es un documental, digamos que es un episodio individual, suelto y autocontenido (sin entrar al debate de que aprendes taxativamente, aunque sea mierda). Una película ya es demasiado larga, una película es para ponerse expresamente a verla, pero un documental se ajusta razonablemente a lo que busco. Sé que una serie no me va a servir para eso. Si estoy enganchado a una serie, voy a ver ese episodio en el mismo momento en que se descargue. Es igual que engancharse a un libro o un videojuego en la PSP: no sabría reservar para el autobús, para el rato que estoy en la cama intentando dormirme, para la visita al trono a plantar un pino: los voy a consumir rápido y en momentos poco adecuados, cuando sería menester estar haciendo otra cosa. No es solo el problema de que luego no voy a tener episodio para la cena o lo que quiera ser (¡donde se ha visto eso de ver dos veces un mismo episodio de una serie! ¿no son de usar y tirar?), sino que el episodio se puede descargar justo cuando me iba a la cama, justo cuando tengo que madrugar al día siguiente, justo cuando lo tenia todo redondo y planeado, perfectamente cuadriculado… Murphy mediante, ese episodio se va a descargar en el momento preciso, voy a tener que verlo y me va a romper todos los esquemas. Es un hecho contrastado, soy asi de desastre. Y no quiero eso. Por muchas conversaciones que me pierda, por muchas veces que me digan ¿¡¡Tio, no ves Prison Break!!?. No me gusta el fútbol y con ello ya me pierdo el 50% de las potenciales conversaciones globales, por no ver unas cuantas series de TV creo de verdad que no me pierdo nada.
Yo soy feliz sin ver esas series, y dicho sea de paso, creo que no me van a aportar nada, (que ya es otro tema que podría desarrollar largamente).

Vale, exagero, dramatizo, no es tan catastrófico, pero creo que la idea la he dejado clara. ¿Quereis que exagere más aún? Dicen que la heroina es cojonuda. Me lo creo. No pienso probarla.

En El Punto De Mira

El otro día encartó ir al cine. Sin más. Una de esas ocasiones cada vez más raras que tienes la ocasión de juntar unos cuantos amigos y decir ‘vamos a ver que hay’. Algo que a la vista de los resultados, ya no se puede hacer: uno no puede ir al cine en ese plan: o planeas los grandes estrenos o te tragas un truño que lo flipas.

Fue este el caso, nos plantamos el pasado sábado en el Kinepolis de Granada (y hablo de 15 salas) ‘a ver que había’. Recordemos lo difícil que es poner a un grupo de personas para elegir película, casi tanto como para elegir garito después de un botellón. Olvidad acción desenfrenada, olvidad comedieta romatico-pastelera, olvidad cine comprometido, olvidad rarezas «friko-gafapasteras», olvidad cine español… olvidad cualquier cosa que se desvie 0,1 puntos de la media más gris y neutral. Y no nos dejemos en el tintero el típico «es-que-esa-ya-la-he-visto».

El caso concreto del sábado no fue especialmente difícil, los presentes no diferíamos demasiado en gustos, pero se aplican las mismas reglas: al final la solución de compromiso consiste en elegir el menor de los males, la película que a todo el mundo ‘menos le importa ver’, y en este caso fué «En el Punto de Mira»


En esta película, el presidente de los Estados Unidos viene ni más ni menos que a Salamanca a una cumbre antiterrorista. La película empieza fuerte, muy fuerte, empieza realmente de puta madre: en 10 minutos ocurre casi todo lo que se va a desarrollar en el resto de la película: al presidente le alcanzan dos tiros, en el jaleo se escucha un estruendo en la lejania, al que sucede con una explosión en la misma plaza, y consiguiendo una aproximación muy efectiva a lo que supongo poco más o menos sería la realidad de un atentado: la sensación de sobrecogimiento y de no saber nada acerca de lo que pasa.
Pero como es de suponer, la película a partir de ahí va cuesta abajo.Lo que viene es una revisión de esos minutos de confusión hasta desde 8 puntos de vista, en cada ocasión averiguamos algo nuevo no solo por la particular situación de cada uno de los protagonistas, sino porque en cada ocasión se avanza un par de minutos en la historia, desvelando algún detalle extra. Pero a partir del segundo o tercer testimonio empieza a hacer aguas. Cunde la sensación de que quien mucho abarca poco aprieta, y no tarda uno en darse cuenta de que director y/o guionista no saben como resolver la papeleta; por ejemplo, la importancia de la historia de la-niña-que-ha-perdido-en-el-jaleo-a-su-madre, siendo generosos, es poco creible. Es sencillamente una pelicula desaprovechada, con un plantel cojonudo de actores y unas premisas extraordinariamente jugosas (no hay más que ver JFK, A La Hora Señalada o cualquier otra película de intrigas políticas y magnicidios) que se acaba transformando en un berenjenal donde hay demasiados cabos sueltos, puesto que aunque al final se sabe que es lo que pasa, no se sabe por qué pasa.Al final, otros 5 euros tirados desde mi punto de vista a la basura, que me recuerda otras anodinas ocasionas que va uno medio forzado al cine, como me ha pasado con El Gran Golpe, Saw 2, The Ring 2. Todas ellas películas que sin ser endemoniadamente malas (si fuera así uno por lo menos se podría reír), bien me hubiera podido ahorrar la entrada y acabar viéndolas (o no) un sábado por la tarde especialmente aburrido, que igual que se ven, igual se olvidan. Aquí mi homenaje desganado a todas esas películas del montón, que uno nunca entiende demasiado bien porqué se hacen. No tengo demasiadas ocasiones de ir al cine, y dado que me pierdo bastantes películas que me hubiera gustado ver en pantalla grande, me da todavía más coraje acabar tragándome puntualmente estos truños.

Ale, un 5 le doy y pa casa. Le iba a dar un punto de más por desarrollarse en Salamanca, pero lo de «Estados Unidos es el problema, no la solusión», bueno… Mexico es un país precioso, pero esa costumbre que tienen los americanos de confundir nuestros paises con tamaña tranquilidad me deja frio.
Aunque por lo menos esta vez no salen procesiones en llamas…

Alien Vs. Predator 2. O como enterrar dos grandes sagas

Supongo que es inevitable, que a lo largo de sucesivas continuaciones de una saga que no estuviese planteada desde el principio como tal, se devalúe producto tras producto.
Hablamos nada menos, por una parte, de Alien, obra maestra del cine de terror, de la que difícilmente se podría sacar algo en claro con sus continuaciones. Parece que solo James Cameron, cambiando completamente de tercio, podía crear esa redondísima obra de acción que es Aliens. La tercera continuación bajo la dirección de un entonces imberbe David Fincher fué victima de innumerables problemas durante la producción y la cuarta cuenta como poco más que un entretenido ejercicio visual del siempre eficaz Jean-Pierre Jeunet. Por otro lado tenemos Depredador, brutal y agilísima obra cargada de adrenalina y testosterona de John McTiernan con nada menos que Schwarzenegger de protagonista, y una decente y entretenida continuación en donde esta vez Danny Glover se enfrenta al cazador. Con todo, una a una fueron decayendo. Después de siete años de la última vez que vimos un Alien en el cine, la primera AVP estaba muy lejos de ser buena, aun cuando era «buena» para ser del inefable Paul Anderson. Lo de que al Predator casi solo le faltase besar a la protagonista es de lo peor, pero dentro de lo mala que era la película, al menos me entretuvo. Triste aquella forma de devaluar no una, sino dos sagas, pero al menos salí satisfecho de la sala: iba sobre aviso y sabía que esperarme, que se me iba a ofrecer. Dicho esto, esperaba sinceramente que AVP2 fuera mejor que la de Anderson: era de veras difícil empeorarlo.

Pues bien, hermanos Strause, delincuentes, podéis estar contentos. Habéis estado realmente sembrados. No solo habéis rebajado ambos mitos a lo mas profundo de la serie B, sino que directamente los habéis hundido en el lodo, los habéis enterrado. Soy un freak y fan de ambas sagas cabreado. De veras no me esperaba algo tan apestoso. Una hora antes de ir al cine (ya tenía alguna critica leída), hablé con David, y precisamente me informó: la película era una puta mierda. Con todo, nos conocemos, y el mismo lo dijo que ‘de todas formas la hubiera visto’. Había que ver Alien Vs. Predator 2. Había que verla…

Yo siempre lo he dicho, si una película no te engaña, si no es pretenciosa, si consigue ofrecerte lo que te ha prometido… para mi es suficiente. Me gusta ser positivo, lo que a menudo consiste en ponerme en lo peor y agradecer lo que venga. Me habían avisado que era un mierda, un truño de película. Lo sabía. ¡Pero teníamos la promesa de ver de nuevo Aliens y Predators juntos calzándose hondonadas de hostias!. Y la curiosidad de ver al ‘Predalien’, que se lleva esperando mucho tiempo. Es más que suficiente, a pesar de la amenaza (o seguridad de saber) lo mala que es la película, la elección esta hecha.

Pues con esto nos encontramos: el guión sencillamente no existe, va a ningún lado sin saber salir de las situaciones en las que se mete; los personajes son estereotipados y acartonados a más no poder, cosa que se puede decir igualmente de los diálogos; el concepto de ritmo ni siquiera existe en la mente de los directores; nos encontramos cabos sueltos y e incongruencias a punta pala; existe una gran plantel de actores muy conocidos en su casa a la hora de comer (que no es que sea intrínsecamente malo, pero es un síntoma más de su profunda condición de serie B); hay escenas demasiado gratuitas y truculentas (mueren mujeres embarazadas y niños, incluso de forma explícita); es excesiva cantidad de ‘homenajes’ que hace a las anteriores películas de la saga (luego hablo de esto); y lo que ha sido lo mejor, la gran ideaca de grabar peleas y tiroteos de esa forma tan puesta ahora de moda por gente como Michael Bay: que parezca que pasa mucho sin pasar nada y sin que se vea nada. ¿Suficiente?

Respecto a los ‘homenajes’, por llamarlos de alguna manera… bueno, bueno, bueno. Envidia os tengo, hermanos Strause, que os lo habéis tenido que pasar bomba reconstruyendo esas escenas de las seis películas originales, que apuesto habéis visto tantas veces como los tres amigos que hemos ido a ver vuestra obra. No entraré a valorar tamaño acto de ingenio y originalidad, vuestras acciones hablan solas. Seguro que sois unos buenos freaks del copón. Pero ni puta idea de hacer cine, oiga. Podría pasarme horas enumerando los pretendidos ‘guiños’ a las seis películas: efectos de sonido, planos y fotogramas míticos, música de todas y cada una de las películas, personajes (incluso copiando nombres), y lo mejor, hasta escenas completas. Esa sucedánea de Ripley, esos timbales de la jungla, ese grito ‘trompetero’ de los Alien cayendo acribillados, el sonido de los modos de visión del Predator, esos planos copiados de Alien 3, la ‘impregnada’ pidiendo que la maten, ese rastro de sangre verde en un tronco de árbol, ese gesto del depredador al quitarse la careta, la persecución abriéndose paso con una tanqueta en llamas, los marines cayendo como moscas, la huida final en helicóptero ante la amenaza de explosión nuclear… Hermanos Strause, os felicito y os envidio, seguro que os lo habéis pasado de puta madre rodando (o perpetrando, me encanta la palabra ‘perpetrar’) vuestra celebración privada de las sagas originales. Mientras, yo, para ver este bodrio, vuelvo a ver mil veces cualquiera de las clásicas (por enésima vez y con sumo gusto, valga añadir)

Volviendo a lo de antes, casi todo lo que he dicho se podría perdonar, entra dentro de lo de ‘película mala’ sobre la cual iba avisado. Pero de lo último no. Yo he venido a ver Aliens y Predators. Bien. Pues al final, ni eso.
Pensarían los Strause, «vamos a hacer que llueva, vamos a hacer que pase todo de noche, vamos a hacer los planos muy cerrados, montaje muy rápido y que la cámara se mueva mucho, que es lo que se lleva ahora«. Resultado: NO SE VE UNA PUTA MIERDA.
Lo único que pedía, la gran pretendida pelea final entre el Predator y el Predalien, lo único que aún esperaba valiese algo de la película, queda absolutamente en nada. Igual el resto del metraje. Mucho ruido, muchos golpes que quedan en la imaginación, sangre verde fosforito por un lado, sangre ácida por otro… En total, tal vez un par de puntos que no te esperas y pueden molar, y eso es bajando el nivel de expectativas. ¿Ya está, es esto todo?

Quiero imaginar que esto se olvidará, que no intentarán hacer una tercera parte, y dentro de unos cuantos años, cuando alguien sensato se haga con los derechos de la saga y no la panda de irresponsables con gusto en el culo que han dado luz verde a una idea tan nefasta, se haga un reinicio de todo, se recupere el tono de la primeras (y no este intento de Matanza de Texas), vuelvan al Nivel 426, se nos cuente tal vez el origen de los Alien, la nave abandonada y el ‘jinete espacial’, y si es necesario involucrando a Predators, pero con gusto y coherencia, por favor. Buenos precedentes tenemos en Superman Returns y Batman Begins después de aquella Superman 4 o aquel Batman y Robin; se puede citar el caso de Casino Royale después de las tremendas fantasmadas que venían siendo las ultimas de 007, y espero que pase lo mismo en la próxima de Star Trek después del patinazo que fue Nemesis.

He visto películas igual de malas a esta, por supuesto, pero en Tele 5 un sábado a las 2 de la madrugada.

Puedo decir que Alien Versus Predator 2 tiene el dudoso honor de ser la peor película que jamás he visto en una pantalla de cine.

Eso si, las carcajadas que se echan viendo una de estas películas con la compañía adecuada no tienen precio. Por eso, vuelvo a tragarme mil veces cualquier peli que echen. :)