«La ridícula idea de no volver a verte» (Rosa Montero, Editorial Seix Barral, 2013)

Y chavales, me quiero estrenar en esto de la crítica* literaria. Una muy buena amiga me ha regalado muy acertadamente este libro, el último de Rosa Montero: «La ridícula idea de no volver a verte»

*Bueno, crítica… es un decir. He aprendido que para ser crítico, en el sentido de saber distingir el grano de la paja, hay que tener, aparte de gusto, algo de camino recorrido, y yo muy lector *de libros* no es que haya sido nunca. Igual que tampoco he visto tantas películas como muchos amigos mucho más cinéfilos que yo. Pero bueno, de lo que se trata es de que acabo de disfrutar algo que me ha gustado, y quiero compartirlo con vosotros.

¿Y de qué va el libro?, ¿dónde lo ponemos?, reconoce la misma Rosa Montero que le preguntan los libreros sobre en qué estantería encajarlo.

Marie Curie, probablemente en su foto más difundida

Marie Curie, probablemente en su foto más difundida

Bueno, va en gran medida sobre Marie Curie. Y no tanto sobre su vida, de la que hay mucho que contar, o sobre sus descubrimientos. Sino sobre la pérdida, la trágica muerte de Pierre Curie bajo un coche de caballos, un día de lluvia. Y también va este libro sobre la perdida de la propia Rosa Montero, de su marido, hace cuatro años por culpa de un cáncer. 

Ahora, no esperéis un drama ni un panzón de llorar, no. Claro que tiene pasajes duros, pero es un libro lleno de luz, que habla sobre la reinvención y la transformación que debemos afrontar los que sobrevivimos; es un libro sobre la vida.

(…)

¿Que abstracto queda todo, no? Si, es que no tiene una estructura clásica este libro. Y es que todo esto viene a raíz del (breve) diario que Marie escribió tras la desaparición de Pierre (que se incluye como apéndice en en el mismo libro). Le ofrecieron a Rosa Montero escribir una introducción a dicho diario… y a la vista está el resultado: el diario acabó siendo el apéndice. Actuó este encargo como catalizador en la mente de Rosa, que se encontraba en el ‘bloqueo del escritor’, y de hecho es lo que más me gusta de él: está escrito a bocajarro. Como volcado directamente de la mente, sin artificios, escrito (parece) en un suspiro, interrumpido a menudo por anécdotas en tiempo real que le ocurren a Rosa Montero mientras redacta, y salpicado por fotos, personales, de Marie, de lo que sea. Y como toda obra absorbente, se me ha hecho corto, la verdad, me ha sabido a poco.

Me ha servido, si, para aprender mucho sobre la persona que era Madame Curie, no tanto sobre su excepcionalidad como científica, sus descubrimientos sobre la radioactividad, y sus dos premios Nobel (de los cuatro únicos jamás concedidos en ciencia a mujeres, siendo un tercero de su hija Iréne), sino su excepcionalidad como mujer, en un momento dificilísimo, y como persona. Para conocer sus intimidades, conocer a la Marie humana, no solo al mito.

En fin, hablaría más sobre este libro, que tiene que ver con cosas que han pasado recientemente en mi vida. Los detalles algunos los conocéis. El resto, al post anterior me remito. Hablo de aceptar la propia mortalidad y de los que nos rodean y más queremos. De ser brutalmente consciente del tiempo, que se escapa, que fluye, que crea y destruye montañas igual que olas. De entender, constantemente un poco mejor, que esto es lo que hay. Que no es poco.

Un libro cojonudo, lo recomiendo.

 

Referencias:
La ‘herida hecha luz’ de Rosa Montero, en Leer no mata
Entrevista con Rosa Montero para Periodista Digital (enlace a Youtube)
Libro de memorias escogido por los lectores de El País en 2013

Nota: Rosa Montero hace uso de un recurso ingenioso y que me ha gustado bastante: en su texto pone, a pelo, #Hashtags, #Al #Más #Puro #Estilo #Twitter (¡no tan a saco claro!, pero era por que quedase clara la idea). No sé, es un recurso que me mola y lo mismo se lo copio en adelante, es un buen y llamativo modo de resaltar palabras y conceptos que se repiten, más allá de negritas, subrayados y cursivas, #OTodosALaVez, que a veces me parecen un poco violentos

Mensaje personal para vosotros, queridos lectores.

Hola, queridos lectores. Hoy me dirijo a vosotros por algo distinto. Dejadme eso si, empezar por pedir disculpas por el silencio de los dos últimos meses; escribo poco y libremente, pero no me gusta dejar pasar más de un par de semanas entre post y post; y lamento haber vuelto a faltar a esa costumbre.

Con todo, no va a ser esta la típica entrada ‘egoblogorreflexiva’, sino que quiero compartir con vosotros algunas cosas personales, escuetamente por el momento (no sin haberle dado vueltas a algo mucho más largo), aunque busco algo de comprensión por vuestra parte. Las explicaciones detalladas ya llegarán en su momento, cuando, como en todo proceso de cura, tenga la entereza suficiente para explorarlas -con vosotros- abiertamente.

Aunque si sois sensibles y vais entendiendo el tono que uso, adivinareis que me han pasado bastantes cosas, y bastante intensas, en los últimos meses, y especialmente en las últimas semanas.

Digo todo esto porque por mucho que en este blog hable de frikadas, de cine, ciencia, videojuegos y polleces por el estilo, este ha sido, es, y siempre será un blog personal, un blog en el que hablo sobre las cosas que me gustan, y hacer eso no es otra cosa que hablar sobre mi mismo. Por ello, los que me leéis, entre los cuales os considero amigos a más de unos cuantos, no tiene sentido que os mantenga totalmente al margen de lo que me ha pasado o dejado de pasar, o que siga escribiendo, y fingiendo, como si nada hubiera pasado.

Echar los últimos meses en el Reino Unido, encontrar allí mi primer trabajo bien pagado, o abandonar la veintena por todo lo alto (cumplí 30 años el pasado 31 de Diciembre), son solo una parte de las cosas que me han pasado recientemente. Con las otras, tendré que ir lidiando y asimilándolas al ritmo que ellas demanden. Cosas todas ellas intensas y transformadoras.

 

En cualquier caso, supongo que lo que quiero decir, es que para bien o para mal, no soy la misma persona que hace apenas unos meses.

Probablemente por aquello de que «lo que no te mata te hace más fuerte». En tal caso, si, creo que cabe decir que soy ahora, inevitablemente, una persona más fuerte.

Gracias a todos los que os paseáis por aquí a leerme con más o menos frecuencia, y abrazos, especialmente sentidos esta vez, a todos.

En fin, entero y vivo, aquí sigo: nos seguimos leyendo.

Están pasando cosas. Hoy: conducir en UK

Están pasando cosas. 6 meses de sopor seguidas de unas semanas de intenso pavor (por definirlo de algún modo, en verdad ni hay miedo ni pavor ni nada, pero es por parafrasear a Tom Hanks en Apolo 13 ya que esa frase me hace gracia).

A lo que voy, estas últimas semanas están siendo moviditas. Moviditas para bien, cuidado, todo se reduce a que estoy trabajando y esto esta siendo un buen viaje, figurada y literalmente. En el anterior post ya dije que sobre esto quiero escribir con calma, con un mínimo reposo y perspectiva, y eso solo el tiempo (y las cosas que aún tienen que ocurrir) lo dará. Ahora mismo estoy sencillamente viviendo, algo acelerado pero aún en la zona de confort, afortunadamente, sin lo que se dice agobios.

Con todo, tengo ganas de escribir sobre algo. Lamento durante toda la semana llegar a casa sin energías ni demasiado tiempo como para hacer algo creativo (desde que trabajo me apetece más que nunca dibujar, ilustrar, animar, hacer cosas en 3D, en resumen, crear; todo lo pienso mientras estoy allí, mientras que al llegar a casa solo pienso en comer en caliente y dormir), mientras que la realidad es que en el fin de semana no solo sigo estando ocupado, sino que el rato libre que no me estoy tocando los huevos acabo volcando mi creatividad en lo más sencillo e inmediato: retocar fotografías (que sigo sin siquiera subir a ningún sitio), y ¡hey! ¡escribir!.

Blog, espero estar de vuelta. Por cierto señor blog, ¿de qué quiere hablar usted hoy?

A ver que os parece el tema: conducir en Reino Unido.

tumblr_lfhlevTXSH1qbhtrto1_500

¡¡Oh!! ¡¡¡¡Ooohhhh!!!! ¡¡¡Conducir por la izquierda!!! ¿¿ Y cuántos camiones te has comido ya de frente, Rufo??

Por fortuna, 0,0. Aunque algún bordillo si que ha caído ;)

Pues si, el tema es este. Mi trabajo está a 50 km de Birmingham, donde aún vivo. Es un contrato por dos meses, en un lugar literalmente en mitad del bosque (es si, un lugar muy bonito) donde el transporte público es nefasto (depender de él me supondría unas 5,5 horas diarias, cosa que sufrí los tres primeros días), y donde no existen para alquilar más que casas sin amueblar y con contrato mínimo de 6 meses. He explorado las opciones, y os lo aseguro, la más inmediatamente viable es alquilar un coche por el momento, y luego ya iremos viendo.

Y si, sé que alquilar un coche parece una locura, pero una locura que por fortuna puedo asumir temporalmente. Me permite la flexibilidad de dejarlo en cualquier momento (la opción de mudarme, con todo, sigue siendo estudiada), en vez de él a mi, como podría pasar si decido comprarme una chatarra de 1000 libras con más necesidad de mantenimiento que el Halcon Milenario. Y al final, tampoco penséis que es excesivamente caro alquilar un coche pequeño, tipo VW Polo o Peugeot 208: 370 libras al mes, precio final. Asumible.

A lo que voy: ¿Se hace raro conducir en Reino Unido? Si, y no.

Raro, porque sencillamente aún me resulta raro el hecho en si de conducir: apenas llevo un año con carnet (¿recordais?), tanto es así que sin duda llevo ya en tres semanas más distancia hecha en Reino Unido que en España. Y como desde que me saqué el carnet no es que me haya hartado de conducir (quitando los kilómetros islandeses, que es por cierto otra historia que sigo sin haber acabado de contar), no fueron pocas las veces que se me caló el coche, o que el embrague empezó a oler (bastante mal) por abusar de él… por cosas tan inteligentes como querer arrancar en tercera (si), o por lidiar con los atascos y el tráfico de una ciudad grande como Birmingham, que es sencillamente una puta mierda. Y si, también los primeros días me pitaron unas cuantas veces, y como dije, me comí algún bordillo. Con todo, nada dramático, ningún susto ni incidente.

(…)

Respondiendo ya a la pregunta que os venís haciendo desde el principio, ¿y lo de conducir por la izquierda, qué?

Pues fácil, se hace una cosa sorprendemente natural: sigues el trafico, sigues las señales, sigues las calzadas. La cosa que más temible parecía (las rotondas) es en verdad la que menos, ya que uno sigue sencillamente el flujo; y de hecho la cosa que más trampa tiene es callejear, porque sin trafico ni claves inmediatas si te puede resurgir el reflejo de tirar al right side de la calzada.

Hablemos entonces de por qué si es fácil. Ni siquiera voy a hacer la concesión de decir que en UK son más civilizados, superiores, o avanzados: en España es que sencillamente somos animales. Vale que España no es la India, pero por comparación, sigue siendo la puta ley de la selva. En su día supe que hacía bien aprendiendo a conducir lidiando con el tráfico de una ciudad como Málaga, en vez de con el provinciano tráfico de Úbeda, y mi decisión se prueba correcta: cualquiera que coja a diario una rotonda como esta, que mi profesor no dudaba en clasificar como la más salvaje de Málaga y clara demostración de que más carriles solo añaden más caos, sabe a qué me refiero.

La prueba definitiva de Dios es un cachondo

La prueba definitiva de Dios es un cachondo

El hecho es que vivo a unos cientos de metros de la originalmente conocida como Spaghetti Junction (en la foto superior comprobáis lo apropiadísimo del nombre), que tengo que tomar a diario; y aún, ni el primer día, he sudado una sola gota cada vez que tengo que atacar la rotonda que veis en la esquina inferior de la imagen. El tráfico puede que sea lento, pero es también civilizado. Como en todas partes, también hay gilipollas, que no respetan la distancia de seguridad y cosas por el estilo, pero sin duda menos que en España. Y si, me tengo que comer alrededor de 10-15 minutos de retenciones tanto para entrar como para salir de Birmingham; pero cuando llego a la hora de la verdad, a esa rotonda, cada uno se planta a la velocidad adecuada y sin agobios en su carril, coloreado y señalado desde el principio, y que está pintado en espiral desde el interior para acabar desembocando en la salida que quieres desde el principio. ¿Sencillo, verdad? Si, las rotondas, y no me refiero ya solo al tráfico, es una cosa en la que los británicos tienen bien pensadas: punto para ellos.

(…)

Dicho esto, ¿que hay de lo demás? Hago un trayecto bastante completo y variado todos los días: lidio con el trafico de una gran ciudad, con semáforos, rotondas y kilómetros de retenciones; otros tantos de autovía, y finalmente un tramo de carretera comarcal llena de curvas, cambios de rasante, subidas, bajadas, y zonas urbanas y campo abierto. Lo dicho, completito.

 

En tres semanas, he notado mucho como me he soltado al volante. Como ya dije, al principio aun se me calaba, abusaba del embrague, me comía bordillos… Ya no me pasa. Me siento más cómodo, y el que hayan tenido que ser coches distintos casi cada semana, gasolina y diesel, también ha tenido que ver.

¿Es difícil conducir? No. Es tedioso. Qué voy a decir que no sepáis: requiere no solo no apartar los ojos sino no apartar la mente de la carretera. Soy una persona que disfruta siendo pasajero y mirando el paisaje: es preciosa la campiña inglesa algunas mañanas cuando le da el sol; y a eso me refiero, porque ojalá pudiera quedarme embobado mirándola.

Y con todo, conducir no es la parte jodida: lo jodido es circular. Convivir. Formar parte de una comunidad idealmente civilizada en la que los otros habitantes son también personas, como tú, al volante de una masa de metal de una tonelada y que acumula suficiente energía cinética como para potencialmente acabar con la vida de cuantos vayan dentro. Algo muy serio, y que al contrario que muchos conductores, me siento más cómodo dejando esa responsabilidad en terceros. Una experiencia que me sirve para reafirmarme en mi preferencia por el transporte público, y especialmente, los trenes, pero de eso hablamos otro día.

(…)

Porque quiero cerrar volviendo a hablar de ese último tramo de carretera comarcal. Ese es con mucha diferencia el tramo que más disfruto, si es que no el único. Lo disfruto porque está en el punto dulce, desafiante en la justa medida; ni aburre, ni estresa: divierte. Ese juego de marchas, de pedales, de volante… ¡Es como un videojuego! A ver, ya me gustaría a mi que fuese un puto videojuego de rally (el genero de conducción que siempre he disfrutado más), ¡pudiendo estrellar el coche y que no pasase nada!, pero a cambio tiene otra cosa me he sorprendido disfrutando mucho: las sensaciones: cómo me pego al asiento cuando acelero, cómo me desplazo a un lado y a otro por la fuerza centrífuga en las curvas, o se me hace el vacío en el estomago (no mucho, no es cosa de ir follaos) en los cambios de rasante. Esas sensaciones me acompañan todo el día y mi cuerpo las recuerda aún cuando se van a la cama. 

Y cada noche, me acuerdo de esta curva en concreto, que es una puta metáfora de mi vida en este preciso momento: una montaña rusa, con fuerzas que tiran de mi en distintos sentidos mientras sujeto fuerte el volante para no salirme del camino, un camino que se curva pero que sé que me lleva a buen destino, aunque no me deja ver mas que unas decenas de metros delante mio, ocultándome y guardándome como una sorpresa para la que debo estar preparado, lo que aún esta por venir.

Y joder, me encanta.

 

Actualizacion sobre mi aventura británica: ¡Tengo trabajo!

Si, solo seis meses más tarde

Esta va a ser una entrada breve; de hecho hay al menos otras dos en camino, una que requiere su maceración (aun tengo que asimilar todo esto, el hecho en si de haber encontrado trabajo), y otra, una especie de guía general para quien quiera venirse y esté en una situación parecida a la mía (una guía escrita no porque me sienta con autoridad para dar lecciones, al contrario: he cometido muchos errores que pretendo compartir con vosotros)

Pero básicamente esto es lo que quiero decir: ya he metido cabeza en la industria. No es friegaplatos, ni camarero, ni dependiente, ni ningún otro trabajo absolutísimamente honorable pero para nada relacionado con aquello para lo que he estudiado, sino algo que ya va siendo lo propio, algo parecido a lo que he venido a buscar. Delante de un ordenador (trabajando con AutoCAD; en este caso, chequeando planos de grandes almacenes), cogiendo coche todos los días, entrando a las 8:30, pagan bien…
Llevo semana y media allí; como dije, este último viernes firmé al fin mi contrato, y parece que por fin me puedo creer que esto es de verdad, no una broma telefónica de muy mal gusto (que no lo digo en broma, es una de las opciones que contemplé nada más recibir esa llamada). Eso si, es un contrato para 10 semanas, por lo que no es para nada momento de relajarse. Dicho esto, creo, honestamente, que lo peor ha pasado.

Ya contaré más detalles, cómo fue encontrarlo (que tiene su gracia), cómo me lo estoy montando… pero es una noticia que me alegro mucho, muchísimo, de poder dar, y quiero compartirla con vosotros. Saludos, y hoy más que nunca, gracias.

Emitiendo desde UK

Bueno, solo unos breves apuntes: según lo finalmente planeado, volé bien temprano desde Málaga a Birmingham este pasado miercoles 3 de abril, y tras pasar ese día allí con mi hermana y una amiga, me he venido a la casa de esta última y su pareja en Derby (donde Rolls Royce tiene su base), donde me acogen hasta que encuentre piso. Hasta ahí, todo genial. Ya incluso tengo teléfono y número ingleses, una cuenta de banco abierta, y cita con la oficina de empleo local. El gran, gran inconveniente, es que no tenemos internet. Ellos se mudaron a esta casa no hace ni dos semanas y están a la espera de que se lo instalen, y para colmo, no hay cobertura 3G, así que ni tirando de móvil conseguimos gran cosa (lo justo para poder consultar el correo y escribir esto, pero la conexión es muy inestable). En fin, típico drama del primer mundo, pero es especialmente jodido cuando de ello dependen todos tus planes, de los que buscar piso y trabajo son clave. En fin, nada que no tenga facil solución tirando de cafetería y/o biblioteca de momento…

Pero en fin, todo esto era solo comentar que me encuentro a salvo, hamijos. ¡Nos leemos!