¡Que mi padre se quiere comprar un eReader!

Épico. Inédito. Mi padre, asceta, espartano, de vida campesina y negado para la tecnología, ¡me ha pedido consejo para comprarle un libro electrónico ‘de esos’!*

*(el ‘de esos’ es importante añadirlo al final de la frase, y de cualquier otra cosa con la que te sientes incómodo mencionar, no sea que alguien piense que realmente entiendes del tema)

El caso es que mi padre siempre ha sido un gran lector. A mi no se me ha pegado la costumbre (no sé si el tópico de ‘él es de letras y yo de ciencias’ tendrá algo que ver), o al menos no se me ha pegado en el sentido tradicional de la palabra, de libro-de-novela-narrativa: yo siempre fui más de periódicos, artículos y revistas; y de perderme hojeando la enciclopedia (esto último antes de Internet y volverme wikiholico)... En cualquier caso nuestra casa está repleta de libros, y sé de buena fe que mi padre se los ha leído todos. El caso es que ante la incipiente y ya muy real falta de espacio, ha sucumbido a una realidad: un libro electrónico permite tener quintales de papel metidos en un chip de memoria no mayor que la uña del dedo meñique.

Y es así de sencillo. Es curioso que durante años pensé que los libros electrónicos no cuajarían nunca, que quedarían reducidos a un nicho de tecnoadictos, y que los ‘auténticos’ amantes de la lectura nunca sucumbirían ante la frialdad de un trasto a pilas frente a la calidez, sencillez, aura y sobre todo, infalibilidad del ‘verdadero’ libro. ¿La realidad? Que los eReaders finalmente eclosionaron, tuvieron ya unas Navidades para ellos solicos, y se ha demostrado que a quién le gusta la lectura de verdad, le gusta donde sea y como sea. Y si es con la ventaja de que a un viaje te puedes llevar quince, o cincuenta, o quinientos libros en el mismo cacharro, pues mejor. Sus usuarios son gente que no necesita vacilar, no necesita enseñar una portada sobre lo que está leyendo, que para ellos leer no es una ‘pose’: realmente no solo leen, devoran libros.

¿Cosas que me también me han sorprendido en conversaciones recientes? Pues por lo que veo, los usuarios de eReader no vacilan nada en piratear. Llamadme iluso, pero dado que suelen ser gente mayor que yo (y con más dinero que yo), tal vez esperaba de ellos mayores reparos morales ante algo que, con la ley en la mano, es delito. Ello frente a la facilidad con la que jóvenes, y no tan jóvenes como yo, descargamos videojuegos o películas. ¿Realidad de la que todo cristo se da cuenta? Que es ridículamente absurdo que una copia digital de un libro cueste lo mismo que la de papel. Y con DRM, por dios. Y todo eso, si acaso existe la posibilidad de comprarlo legalmente. Vamos, la misma historia de siempre. Que razón tenía el bueno de Alex de la Iglesia cuando dijo aquello de «Internet no es el futuro, Internet es el presente». Y los cuatro viejales de siempre que son los que controlan todo esto, siguen sin querer enterarse. En fin…

A lo que voy: a mi padre le estaba pensando en comprar un Kindle paperwhite, veo que incluye iluminación propia, tiene pinta de ser sencillito de usar, y lo mismo alguno ya habéis experimentado otros eReader de amazon, así que si me podéis dar algún consejillo, lo agradecería :)

Me voy

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Bueno, estimados lectores y amigos, con este impresionante atardecer que he capturado esta misma tarde desde mi balcón, a escasos centímetros de donde escribo esto, lo confirmo. Ya es oficial. Me voy. Me voy al Reino Unido, a Birmingham. Esas eran las vistas que me acompañaban mientras compraba el vuelo que ya tengo para el día 24 de este mes 3 de abril.

No creáis  por supuesto, que ha sido una decisión tomada de un día para otro: la vista de arriba ha sido la misma que me ha acompañado ininterrumpidamente desde julio del año pasado (y en realidad, desde siempre). Tiempo de sobra, mucho más que de sobra, para tomar esta decisión. Meses en los que he estado a veces muy activo, otras no tanto. Se acabó, toca salir del hoyo.

¿Lo tengo bien preparado? Bueno, todo lo que se puede hacer desde aquí, si. Que no es mucho, dicho sea de paso. Me voy a pelo, sin trabajo ni piso, solo un par de amigos dispuestos a echarme una mano en esos primeros días. Y más allá de eso, la incertidumbre, la aventura. Lancé la cuestión hace unos cuantos meses: por razones personales he estado grounded este tiempo, y ahora que todo vuelve a estar bien, sencillamente ha llegado el momento de salir definitivamente del nido.

¿Por qué a Birmingham? Bueno, es sencillo: es la cuna de la revolución industrial y sigue siendo el núcleo del cinturón de industria e ingeniería en Reino Unido. Ah, y que hablan inglés. Como yo, ‘jate. Entre esto, y que tengo allí a mis mencionados amigos, la decisión estaba bastante cristalina, incluso antes de que realmente la tomase. Seguramente hay muchas mas variables que podría haber considerar infinitamente… mientras me quedaba sentado, y eso, como que no.

Durante estos meses, sin embargo, con la idea con la que más he coqueteado ha sido la irme a Alemania. País que también me gusta bastante. Me gusta el aire, me gusta la gente, su cultura y su historia; y lo peta en ingeniería aún más que UK, mola de cara a tener allí hecho un curriculum, así como una experiencia y un idioma extra. No os lo tengo que vender, lo conocéis perfectamente. De hecho, sigue entrando dentro de mis planes a medio plazo: si no lo es a corto es precisamente porque de momento mi alemán no da ni para entender las ofertas de empleo, cosa que solo he sido capaz de comprender justo cuando finalmente he explorado seriamente la posibilidad de dirigirme a ese país, el país teutón. El país germano. Tudesco. Alamano. Bárbaro. Vándalo. Turingio. Sajón. Suabo. Burgundio. Jutungo. Prusio. Bávaro. Abringio. Querusco. Hermión.

Que no.

Que de momento no me voy a Alemania, era lo que quería decir. De momento.

 

Volviendo a hablar de UK, hace unas semanas fui a visitar a mi hermana, que trabaja en Brighton, y entre otras cosas me sirvió para a) comprobar el primer día que mi inglés sigue tan ágil como cualquiera de estos individuos, y b) que no es algo que no se solucione en unos pocos días más. Birmingham no forma parte de ningún plan maestro, aunque si la consecuencia inevitable de de esta realidad: tengo mucho que demostrar, de hecho casi todo; son 29 años los que tengo, y ninguna experiencia laboral relevante. No me vale quedarme más tiempo aquí quemando cartuchos, ni me vale ir y tentar demasiado a la suerte en un sitio donde ni domino minimamente el idioma. Definitivamente, se acabó el pamplineo.

¿Estoy nerviosillo? Puede. Pero, ¿sirve de algo quedarse en el bordillo de la piscina pensando si tirarse o no? Lo que hay que hacer es coger aire y dar el paso adelante. Así de sencillo, tan sencillo como cada uno quiera hacerlo.

Os contaré, tened por seguro que os tendré al día de esta nueva aventura.

 

Extra: Y con todos ustedes… (redoble de tambores): ¡Ryanair y el recochineo!:

el recochineo de ryanair

‘entrega gratuita’…

baDUM! tsssss…

Video recopilatorio: Efectos visuales – 2002/2005

Hola, que tal, hamijos. Ya sé que os tengo un tanto abandonados (en breve habrá razones para que esto cambie, pero ya contaré todo a su tiempo).

Algunos ya sabéis que entre mis aficiones se hallan el dibujo y la fotografía, como convenientemente recuerdo por aquí de tanto en cuando. El caso es que también me ha gustado desde siempre la edición de vídeo y los efectos especiales, solo que nunca me he dignado en mostrar algo que lo demuestre (aunque esto tiene mucho que ver). Durante años he anunciado inaugurar esa tercera sección sin que nunca cuajase la promesa.

Bien, pues siete años más tarde, al fin me he dignado en recopilar este vídeo, muy modesto comparado con lo que hoy podría hacer en 3D, pero muy resultón en su entonces, que vino a coincidir con cierta moda en la que bastantes chavales de mi edad nos pusimos a tontear con aquello de los efectos en 2D, y luego si había suerte lo echaban por la tele-tele. Ah, que tiempos de la web 1.0 pre-youtube

Sin más dilación, os dejo con el vídeo, y ya comento luego más cosas. Pantalla completa, please.

:: After Effects Demo Reel, 2002/2005 ::

La mayoría de cosas que veis aquí son simples tests, otros tantos son planos acabados, y alguno consiguió acabar realmente formando parte de un cortometraje. En cualquier caso, todo lo hice por la pura diversión y las ganas de aprender.

Y entonces pasaron dos cosas. Una, el hecho de que me borrasen la cuenta de Youtube hizo que por un tiempo se me quitaran bastante las ganas de continuar con esta afición. El otro punto, es que los diógenes digitales, como yo, vivimos en constante pánico ante la muy real posibilidad de perder los datos, cosa que efectivamente me pasó. Moraleja, niños: no dejéis JAMÁS vuestros discos duros externos con los cables tirantes y al borde de una mesa. Lo que aquí veis ha salido de una copia de seguridad en DVD por largo tiempo escondida, mientras que  la mayoría de archivos originales de los pequeños recortes que conforman este vídeo están perdidos para siempre. Kaput, nein, zero, niente. Algo que me amarga atrozmente. Nah, en verdad no tanto. Pero hubiera estado bien poder re-renderizar alguno de estos archivos (especialmente los de 3D) para aprovechar la renovada potencia de, por lo pronto, mi ordenador, y ponerlos al día en super HD de la muerte. O no tan super: con 720p vais que os matais.

Bueno, chistes aparte, valga este vídeo como inauguración de la sección idem. Las consideraciones técnicas si queréis las discutimos en comentarios. Proximamente enlazaré unos cuantos trabajos más, y espero poder añadir más en el futuro.
Por lo demás, y por muy Ingeniero Técnico licenciado que sea, muestro aquí mi disposición si alguno desea contar con mis servicios para cualquier cosa relacionada con esto. La demo con mis habilidades actuales/actualizadas, que las hay, tendrá que esperar; mientras, podéis curiosear aquí. ¡Saludos!

Islandia (2)

(viene de aquí)

Vamos a hacer un trato. Ya dije que me intención era hacer muchos post del viaje, pero que queréis que os diga, es que tampoco hay grandes anécdotas, descubrimientos, revelaciones o epifanías. Que todo eso corresponde al viaje intimo e introspectivo, supongo, que necesita su reposo, pero como dejé caer, no ha sido el-viaje-que-le-debo a Islandia (cuidado, que no es una queja de este). Pero no quiero confundiros, Islandia es tan impresionante como la venden, a donde voy es que no es tanto lo que tengo que contar sobre ella, como lo que quiero enseñar.

Así que lo mejor que se me ocurre es soltar la chorraera las fotos (lo digo para que no os asusteis por la aparente longitud de esta entrada), y si acaso añadirles comentarios ¿no?

Camino a Lambhus

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Pero antes esto debe de ir acompañado de una aclaración: en este viaje he estrenado cámara. Reflex, por fin.  La más pequeña entre las pequeñas, pero reflex al fin y al cabo. Despues de 8 años haciendo el monguer con compactas, ahora ya no tengo la excusa de que si una foto es mala es ‘porque la cámara no daba para más’. Y como un niño con su regalo de reyes, la susodicha camarita casi me ha hecho el viaje. Vamos, que materialistamente admito que me ha marcado la diferencia. Lo mismo me respondéis ‘bueno, aunque no tuvieras la cámara te hubieras quedado con el recuerdo y las sensaciones’. Si, pero (y recordando que el viaje se hizo con ciertas prisas), he disfrutado casi tanto con las horas que me he tirado explorando y limpiando la jartá de fotos que salieron de esta fantástica cámara, y buscando información sobre los lugares donde las disparé, como con esos -pocos- momentos que tuve de tranquilidad, para hacer mi fotografía mental de esas sensaciones, esas si, realmente imborrables.

También tengo que indicar que muchas de las fotos tomadas desde en la carretera son de mi prima Inma (de hecho, todas las que hay de Vik en adelante, que es donde yo cogí el volante). Le enseñe a manejar la cámara, y solo le dí una instrucción: ‘hinchate de disparar’. Los resultados son magníficos :)

Dicho esto, vamos a la narración.

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Islandia. Apuntes.

Ayer por la tarde me crucé con mi primo. Suele andar o bien cerca de su nave industrial, o bien en las obras de su nueva casa, y paso por delante en estos paseos veraniegos que me pego cada tarde para ir a la piscina.
Es la primera vez que lo veo desde que volví del viaje, así que me pregunta, ‘¿Qué tal?’
Y le respondo: ‘Psche… bueno, no sé… espectacular’. Él se echa a reir y dice: ‘Vaya, que ni bien ni mal: Espectacular’.

Esta tonta anécdota me sirve para introducir y resumir dos puntos clave. Y es que ese ‘psche, no sé’ que le dije a mi primo no era tanto una duda sin resolver que yo tuviera, sino más bien un ‘a ver por donde empiezo’. Y el ‘espectacular’ que salió a continuación por mi boca no era para contrarrestar las vacías palabras que acababa de soltar, sino la única, auténtica y certera verdad del viaje: Islandia ES espectacular.

Geysir

Geysir. El primero, el original, aquel que da nombre a todos los de su clase…

*Antes de seguir más me vale claro dejar de que va todo esto, para los despistados: he estado cinco días en Islandia. Si, a tomar por culo. Prosigamos, ya entraré en detalles.

(…)

Lo mismo decís ‘Uy que fuerte empieza… Espectacular dice… no habrá sido para tanto‘.

A ver. Puede pasar una cosa. Que sencillamente no te guste ese rollo. Hay gente que es más de visitar monumentos y ciudades, o aquello de conocer culturas y gentes. O que le vaya más el rollo del sol y playa. Muy bien, oye. Pero, y sin que necesariamente entre en conflicto con lo anterior, si te gusta la vastedad, los grandes paisajes, las vistas espectaculares, y la pureza de la naturaleza cruda, Islandia es el lugar. Es única. Es imposible que decepcione. Y lo digo con propiedad, porque esto también es cierto, nos ha puesto a prueba.

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