Este no va a ser ese post, pero aviso: estoy hasta los cojones de la carrera. Dicho queda.
No porque sea difícil, no porque se me haya atrangantado, ni porque lleve mucho tiempo aquí y esté estancado, por nada de eso. Que si, que también, que son razones de peso, pero no son esas la razones.
La razón es ver que lo que tengo que estudiar ni remotamente se parece o tiene que ver con lo que se supone tendría que ser. ¿Es nuevo lo que digo? no, pero necesito decirlo. Se supone que mi carrera es la carrera que mas se ajusta y mas cerca me deja de aquello que quiero ser, pero eso sigue siendo demasiado lejos. Y no lo digo por la impresión de que me va a dejar poco preparado (esa sensación la tenemos todos). Sencillamente me embarga constantemente la sensación de no saber que hago aqui. Uno sigue adelante, si, sin tener las ideas muy claras y con tal vez demasiada poca prisa, pero uno sigue. No voy a hacer ahora un alegato en contra de la titulitis que hay en este país, pues pecaría en demasía de hipócrita (y ya llevo mi carga), pero podría estar estudiando cualquier otra cosa y creo que seguiría teniendo la misma sensación que la que tengo aquí.
Por supuesto que voy a acabar la carrera, tengo que acabarla y quiero acabarla. Que nadie se preocupe por ello, los planes son los mismos de siempre. Por el tiempo invertido, porque estoy más cerca del final que del principio, y porque realmente no creo que haya nada que me guste más.
Antes, para quien no lo sepa, os cuento que estudio Ingeniero Técnico en Diseño Industrial en Málaga. Lo que me espera probablemente es acabar diseñando muebles para ikea o sucedáneos, nuevos modelos de abrelatas o un flexo megachachipiruli. Tengo muy claro lo que me gusta, y por desgracia no es trabajar en eso, aunque si lo que más cerca está. Lo peor es que lo que se estudia en la carrera parece que ni se acerca a eso. Tengo muy claras mis pasiones, y no me he metido en esta carrera ‘porque no sabía en que meterme’: sencillamente dentro del estrecho abanico de opciones, era la más prometedora.
¿Cuales eran las otras carreras? Pues miren ustedes, las otras opciones que tenía eran Bellas Artes, de la que me abstengo de hacer comentarios (ya he oído bastante de fuentes fidedignas), y la otra, Comunicación Audiovisual. Todo muy bonito, muy artístico, y probablemente me hubiera defendido bien, laboralmente hablando, de haberlas acabado. Pero la verdad es que me tiraban las ciencias, me veo capaz en ellas, me mola una ingeniería, aunque sea un peritaje (en España no hay superior de Diseño Industrial).
Me gustan las ciencias. Me gustan las ciencias. Me gustan las ciencias. Me gustan las ciencias... algo resuena en mi cabeza.
…
Bueno, pues si, me gustan las ciencias, pero acaban siendo algo tan complejo, complicado, abstracto… adjetivos que se aplican tanto a lo que intrínsecamente son, como en lo que concierne a mi relación con ellas. Me gusta la ciencia, pero al final me gusta la ciencia de Punset y sus Redes, la de Carl Sagan, la ciencia que te hace pensar, que te ofrece respuestas; sus métodos, lo que puede aportarnos, la forma de la que nos condiciona; la ciencia que te ayuda a comprender mejor el mundo y universo en que vivimos. Claro, así es fácil que te gusten las ciencias, te gustan hasta que tienes que calcular las tensiones tangenciales y normales en el punto 1 de una pieza A sometida a un esfuerzo axial de tracción de X newtons en el par cinemático Pascual…
Y esto lo dice uno que desde 2º de Bachiller tiene atragantadas las matemáticas. Y diréis, ‘pues vaya huevos cuadrados, Rufo, tienes de meterte en una ingeniería’. Y yo os digo: pues si, aquí están.
Por cierto ¿como creéis que elegí la carrera? Fue surrealista, una decisión de un minuto. Tan sencillo como acudir al despacho del orientador de mi instituto, compañero de mi padre, y tener una conversación no muy distinta a esta:
– ¿A ti que te gusta?
– Ordenadores y dibujar.
– Y también te gusta la física y las ciencias, ¿verdad? (*Él, por supuesto, controlaba mi historial y referencias)
– Sip.
– Pues lo tuyo es Diseño Industrial.
– Vale.
Así tiré para Málaga, después de un absurdo año que no me sirvió ni para sacarme el carnet del coche (me tiré los primeros cuatro meses en Jaén en una surrealista paranoia absurda llamada Informática de Gestión), y aquí sigo todavía, en mi sexto año de Ingeniería Técnica en Diseño Industrial (y los que me quedan) en una carrera teóricamente de tres.
Y la pregunta, (la maldita pregunta): ¿Tan difícil es?. Pues si, y pues no. Con todos mis respetos, no es un Magisterio en Educación Física ni una Publicidad, pero tampoco es Ingeniería Superior. La mía es un «sencillo» peritaje de tres años, y además de los fáciles (quiero decir, entre I.T. Mecánica, Electricidad, Electrónica y Diseño Industrial, la más fácil es la última). Por supuesto hay asignaturas que se las traen y se le atragantan al mas pintao, pero eso no justifica que me la esté sacando esto al ritmo que llevo.
Con respecto a estar tardando tanto, sencillamente ME HE TOCADO MUUUUCHO LOS HUEVOS. Es la triste y vergonzosa verdad a la que como escarnio público autoimpuesto me obligo a vociferar aquí. ¿De donde pensáis que sale tiempo para flickr, para blog, para tantas cosas en Photoshop, en 3d, en vídeo? Para colmo soy leeeento, remoloneo, doy vueltas, la gente que convive conmigo suele tener que esperarme cuando hay que hacer algo…
Pero volviendo al tema, me agobio en exámenes, entonces aprieto y saco un par de asignaturas en el mejor de los casos y ninguna en el peor (y suerte que no desaprueben asignaturas): mi media roza alrededor de cuatro anuales. Pero el resto de meses (lo siento papá y mamá, que voy a decir que no sepáis, seguro que María lee esto y os lo enseña) me estoy tocando las pelotas. Voy de vez en cuando a alguna clase (que para colmo las tengo en mayoría por la tarde), y hago si hay que hacer algún trabajo en grupo. Pero ya esta. El resto del tiempo pamplineo, con internet, con Photoshop, con 3ds Max o programa de turno. No tengo amigos en la facultad ni nunca me he preocupado por tenerlos, lo que implica no tener a quien preguntarle cosas, pedir apuntes o exámenes pasados resueltos, etc. Paradójicamente, mis dos compañeros de piso estudian lo mismo que yo: uno ya ha acabado, (aunque misteriosamente no recuerda nada de lo que supuestamente ha estudiado al preguntarle, ¡pero su expediente está ahí!); y el otro con la cosa de que trabaja tampoco se le puede pedir más. Por lo menos trabaja, y de hecho va poco más o menos igual que yo.
Debo mencionar a mis amigos (amigos que estudian en mi facultad, amigos con los que misteriosamente nunca coincido allí), que son iguales o ‘peores‘ que yo. Somos casi todos de Ingenierías, nos conocimos el primer año en una residencia y somos misma carne, misma calaña: Dios los cría y ellos se juntan. Nadie me podría decirme ‘no te juntes con ellos que son mala influencia’ por que posiblemente yo sea igual de mala para ellos. Imaginad el resto. Eso si, son mis mejores amigos, los quiero mucho y no los cambio por nada.
…
Al final, cuando tengo una conversación con alguien (después de yo emitir la autoindulgente al tiempo que defensiva frase ‘es verdad que he sido muy vago’), me dicen: ‘bueno, no pasa nada’, o ‘a todos nos ha pasado lo mismo’, o ‘tampoco ibas a ponerte a trabajar con 20 años’, ‘así, creas o no, también acumulas experiencia’, ‘no tengas prisa en acabar la vida de estudiante’… o cualquiera de sus variantes. La pura verdad es que tengo 24 años y todavía no he pegado palo al agua. Por supuesto me asusta enfrentarme al mundo laboral, no sé como sobrellevaré levantarme si o si todos los días por la mañana asi como tener mucho menos tiempo libre. Pero sencillamente, no se puede demorar más, y tengo ganas de tener ese tipo de libertad de la que como estudiante no dispongo. Y por no hablar del hecho de que yo, los de mi panda y todos los que son como nosotros somos unos mantenidos, no apreciamos lo que tenemos, no aportamos nada a la sociedad y no hacemos otra cosa que chuparle la sangre a nuestros padres: como muy bien definió una vez uno de los nuestros, Hannibal Lecter babearía por nuestro hígado.
Pepito Grillo hace bien su trabajo: atormenta. Pero sigue sin hacer que estudie.
Diseño Industrial se me esta atragantando, y es fácil pensar que tal vez haya sido un bocado grande para mi. Sin embargo, sé que no soy tonto, soy capaz de sacar esto; pero no desde luego con mi sempiterno sistema de mínimo esfuerzo.
Además, creo que no me he vendido, no he renunciado a mis verdaderas pasiones (que si, son las artes plásticas y el también el cine) a cambio de estudiar otra cosa que me dé más seguridad. Que si es verdad que la pela es la pela y entre las tres que me gustaban, Diseño Industrial es la que más garantías me ofrece, pero lo cierto muchos de mis ídolos, gente que hace eso a lo que yo me quiero dedicar, mis Santiago Calatrava y Steven Spielberg particulares son Ralph Mcquarrie, Syd Mead, Doug Chiang, H.R. Giger, todos ellos diseñadores industriales: de hecho ese sería uno de mis sueños: acabar diseñando naves espaciales y robots para una película de ciencia ficción, (de éxito a ser posible) aunque me puedo conformar con un videojuego -notese la retranca-. Como he dicho, es un sueño, por pedir que no quede, pero ni el tiempo ni el esfuerzo que estoy poniendo tienen pinta de llevarme en esa dirección. (el otro sueño es acabar ¡en la ILM! de eso hablaré en otro gran post en preparación)
…
Me permito escribir este post (que repito, no es el que quiero escribir hasta que acabe la carrera) por que al menos he tenido un cambio. He encarado lo que hay que encarar y creo que empiezo a tener cogidas por los huevos esas asignaturas malditas, en vez de ellas a mi: les he perdido el miedo. Ya me he quitado algunas, ahora sé que puedo acabar, aunque me cueste. Empezando por Matemáticas de primero (si, las de primero, Fundamentos: he tenido un amargo encuentro con ellas este febrero, en septiembre caen fijo), Sistemas Mecánicos, Diseño de Máquinas, Diseño de Estructuras, Diseño de Instalaciones de Fluidos y Térmicas, Diseño de Instalaciones Eléctricas… ¡Vaya nombres, eh! Son todas esas que te vas dejando, esas que por cobarde, inútil, inconsciente e insensato no te atreves a encarar. Vas sacando las marías, manteniendote de cara a la galería mientras familiares te van preguntando si has acabado ya (aunque, total, cuando acabes esa pregunta la van a cambiar por ‘¿estas trabajando ya?’). Y esas asignaturas se van quedando. Y cada año aprietas un poco más, suponiendo que te vas a sacar más asignaturas, cuando lo que pasa es que su dificultad se incrementa a causa de un nefasto e insensato criterio de selección libremente escogido, acabas por sacarte solo tres o cuatro, más difíciles, eso si, pero igual número que todos los años…
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Bueno, no he dicho nada nuevo ni nada que no le haya pasado a algún estudiante en algún momento. aquí dejo este ladrillaco, siento el tostón, perdón por las disculpas, y reivindico una vez más mi derecho al pataleo y a escribir en este, mi blog: bien que me viene algunas veces dejar por escrito ciertas cosas, pues normalmente me ayudan a pasar pagina. He de decirlo, es probablemente el post más sincero que he escrito en este lugar. Gracias por todo.
Y atentos al tema que va a haber cambios por aquí. Saludos.
Actualización: este post tuvo su continuación cuando acabé la carrera, en 2012.