Despedidas (*goodbyes)

*(English version below)
Dije que no sentía ninguna necesidad de escribir sobre Erasmus mientras estuviera aquí, pero hoy si me apetece hablar de una cosa, y es sobre las despedidas. Y me imaginé que podía a ser duro en junio cuando esto acabe también para mí, pero no contaba con lo cuesta arriba que se podía hacer febrero. Sencillamente, no lo había previsto. Para colmo, es que es mucha la gente que se va. Si bien el Señor Don Erasmus estuvo sembrado el día que invento sus becas, la cagó igual de bien el día que se le ocurrió hacerlas también solo para medio curso. De verdad, ¿a quién se le puede ocurrir semejante crueldad?

Llevo fatal las despedidas. Desde siempre. Tan mal, lo debo reconocer, que con algunos he cometido la fatal cobardía de no despedirme adecuadamente. Aquí he hecho, como se veía venir, muy buenos amigos, algunos para toda la vida. Es con esos últimos con los que esperas no perder el contacto, a los que sabes que vas a volver a ver, pero de los que más trabajo te cuesta despedirte.

Si alguien lo pregunta, claro que me lo estoy pasando bien. Hay cosas que me atormentan (pero esas las contaré en otra ocasión), pero como experiencia está siendo como debería de ser: extremadamente positiva y completamente inolvidable. Ya he dicho que además estoy trabajando y estudiando, mucho más de lo que nunca he hecho en Málaga, y se ve que aprobando incluso con nota (tengo tres matriculas de honor, ahí queda eso… :P). Pero al mismo tiempo, tengo un reconcome (y ya había leído literatura sobre esto), que me hace permanentemente sentir que no estoy aprovechando suficiente, un tipo de ansiedad marca erasmus (TM): la sensación de no dar abasto. Sigue leyendo

Julio Aparicio, cogido de nuevo por un toro. «Lo que es escocer, ha escocío»

Ayer tuvo lugar de nuevo una escalofriante escena en la Maestranza. A fuego se encuentra grabada en nuestras retinas la imagen de Julio Aparicio siendo corneado en la mandibula la pasada feria de San Isidro. Aunque poca gente de la misma plaza recuerda esa imagen, que a pesar de ser oportunamente cazada por las cámaras, fue un instante tan fugaz que pocos testigos oculares tienen un recuerdo claro, más allá del que luego las televisiones y periodicos se encargaron oportuna y agradecidamente de apostillar.

No fue igual la escena de ayer, cuando de nuevo Aparicio, enfrentandose a Lostzilla,  un morlaco de 545 kg, fue enganchado por este y lo mantuvo pillado y agitándolo en el aire durante un par de minutos. Su cuadrilla no pudo hacer nada, aunque por suerte no hay que lamentar males mayores y el diestro pudo acabar la faena y salir por su propio pié de la plaza, solo después de conseguir tres orejas y un rabo.

Miembros del equipo de Aparicio se mostraban prudentes en sus declaraciones «En estos casos poco se puede hacer. Solo puedes esperar a que el toro se canse o se aburra, de nada sirve tontear con él o intentar despistarlo, porque todo lo que haces es quedar como un gilipollas, y más todavía si el toro le suelta solo para cogerte a tí». Sin embargo los testimonios que se podían recoger entre el publico no dan crédito a lo que vieron. «Lo estaba meneando igual que un muñeco de trapo. Es igual que cuando una vaquilla pillaba a un viejete en Impacto TV, que lo veías primero andando a su velocidad ‘modo viejo’, y de repente, aunque no por voluntad suya, se convertía en Tony Hawk. Es increible pensar que un cuerpo humano se pueda menear tan rápido», comentaba un aficionado anónimo al acabar la tarde.

Más tarde, según se esclarecían los hechos, la enfermería compartía en un comunicado a la prensa un análisis de la cogida. Se ve que el cuerno entró por el ojo, siguió por la pituitaria y solo tras atravesar el tímpano encontró su salida por la traquea. El mismo enfermero comentaba que «algo le ha tenido que doler».

Sin embargo, Aparicio no compartía la opinión del enfermero, que insistía en que aquel «haría mejor callándose y dedicándose a lo suyo» porque «hablaba sin saber»«A ver, lo que es escocer, ha escocío. Lo que pasa es que cuando ya te ha pasado una vez, la siguiente ya no es pa tanto», compartía con los presentes. Sin embargo se ha mostrado huidizo cuando los reporteros insistían en sonsacarle más declaraciones.

Cabe reseñar, como dato anecdótico, que el segundo cuerno también encontró algo de carne: tras entrar por la axila encontró el orificio de salida por la uretra, aunque por suerte no hay que lamentar daños en el páncreas. «Reconozco que hubo un momento, cuando hubo hueso contra hueso, que sí que me dio un poquillo de dentera», se le llegó a oír decir al torero. «Sobre todo cuando lo que es el cuerno cogió el canalillo de la medula espinal, porque ahí estuvo el toro haciendo un rato yiyi-yiyi, hasta que me soltó», continuó.

Sin embargo, apenas unos minutos más tarde de la cogida, su médico, en unas duras declaraciones, comentó tras revisar las radiografías que «si llega a pellizcar el apéndice, otro gallo hubiera cantado. Probablemente esta noche no estaría inaugurando su nuevo restaurante», para continuar observando que «Julio es un fanfarrón, dice que tampoco le ha dolido tanto, pero cuando le tenga que poner agua oxigenada se va a enterar». Al recordarle estas declaraciones de su galeno, Aparicio se limitó a sentenciar «Son gajes del oficio, uno tiene que estar hecho a estas cosas» mientras una pícara sonrisa se dibujaba en la cara del maestro al tiempo que firmaba autógrafos a la salida de la plaza.

(…)

*Bueno, esto es obviamente un texto humorístico, con la que espero que nadie se ofenda, al tiempo que homenaje a El Mundo Today, El Garrofer, y sobre todo a José Mota. Y todo es debido a un sueño bastante gráfico que he tenido esta noche. Seguro que me disculpáis la tontería (o tonturón, como se dice en mi pueblo, que para algo se llama así esta categoría del blog). Son las cosas que tiene no poder parar de crear

Berlín: muros, bunkeres y «Ampelmänn» (Autumn Break, episodio III)

(viene de aquí)

Recién acabo de entregar el proyecto semestral (bueno, acabo de enviar mi parte para que me la impriman), puesto que ya estoy de vuelta en España con mi familia, aquí me encuentro dispuesto a disfrutar de tres semanas de vacaciones en las que tengo realmente poco que hacer (excepto trastear un poco con el 3ds Max para la presentación del proyecto: con diferencia la parte que más disfruto). Dicho esto, vamos al ajo, vamos a seguir contando el viaje.

Puerta de Brandeburgo

La última vez estábamos abandonando Oslo, camino del aeropuerto para tomar el avión a Berlín, ¿no?. ¿Pues sabéis qué? Que ese día, el sábado 16, me lo salto. Por ahora. Ea.

Domingo, 17 de Octubre

9 de la mañana. Ahí estoy yo en mi cama, escuchando a mis compañeros levantarse, ducharse, hablar y reírse, mientras para mis adentros pienso que no puede ser verdad lo que está pasando. ¡Están madrugando, después de la que cayó anoche! Que digo la noche anterior, ¡hacía un rato! Yo no solo es que no me lo pudiera creer, es que directamente me estaba cagando en todo y en todos. No hablemos de borrachera o resaca, porque lo mio era no era eso sino lo siguiente (y también lo de los otros, digan lo que digan, jaja). Alguna vez me han dicho que soy de malos despertares, pero aquella mañana la procesión iba por dentro. Me querían llevar de tour, de andar y esas bizarradas, después de haber dormido apenas tres horas, después de todo lo de el día anterior. Y me lo planteé, pensé mientras aún estaba en la cama ‘me quedo, me quedo en la cama, ya me levantaré luego, ya los buscaré, ya si eso voy al siguiente turno del tour guiado…’

Por supuesto, estuve maldiciéndome, todo lo que me quedó de viaje, por haber siquiera llegado a plantearme no levantarme aquel día.

Nada, remoloneé un rato e incluso me quedé solo en el cuarto mientras los otros desayunaban, pero con una ducha rápida (si, el concepto ‘ducha rápida’ y yo podemos coexistir, porque fijo que alguno salta) se solucionó todo, que hasta me dio tiempo de desayunar y quedarme contento y coger una naranjica pa el camino.

La parsimonia

Conversando con Edu, con nuestras naranjicas y con lo que me gusta llamar ‘eficiencia energética’ (otros lo llaman parsimonia, jaja). Fotografía de Dani Durden.

El plan era llegar hasta Pariser Platz, justo frente a la puerta de Brandeburgo, y empezar allí lo que se llama el Free Tour.

Os cuento que es el Free Tour: es un tour guiado por la ciudad de gratis. Lo de gratis es un decir, al final pagas ‘la voluntad’, pero sale uno tan satisfecho que normalmente pagas más. Y con un rollo bastante desenfadado y jovial, aunque no deja de ser serio e intensivo: el trayecto de apenas cuatro kilómetros nos llevó más de cuatro horas, lo que son más de tres horas hablando/escuchando al guía. La empresa que hace el free tour hace también otros tours guiados por las más importantes ciudades europeas, pero este es el que sirve de reclamo, y es una jugada que seguramente  les está saliendo de puta madre, porque si le ponen la misma pasión que en el Free Tour, la gente repite seguro. Con la misma empresa repetimos luego en Londres, y ambas ciudades hicimos también el ‘Pub Night Crawl’ que nos enseña la marcha nocturna llevándonos por unos cuantos sitios variados. Pero no avancemos tanto.

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Autumn Break 2010, episodio 2: Los trolles noruegos

(Viene de aquí)

Empecemos pues, plantandonos en la mañana del 15 de octubre, 7 de la mañana. Yo empiezo ya criando fama: hago esperar a toda la gente fuera 10 minutos (ya comentaremos este punto), y hasta Edu y Alberto tienen que venir a darme un toque a la puerta cuando por suerte estaba echando ya el cerrojo de mi cuarto. Vamos a patica hasta la estación, viajamos en tren hasta Aarhus mientras ajustamos dineros de las reservas de los hostales, e intercambiamos números de moviles españoles (claro, fuera de Dinamarca no nos sirve nuestro número local). Y es relevante decir en este instante -puesto que tendrá consecuencias- que guardé todos los números… y ningun nombre. Como los ibamos dictando corriendo, y el teclado en pantalla de mi LG apesta, alegría, pensé, ‘ya los guardaré bien luego’. Ja. Pero avancemos, avancemos.

De nuevo, autobús (donde Edu soltaría su primera frase del viaje: «los 24 días del año») hasta el aeropuerto de Arhus, que esta más lejos de Aarhus del propio Aarhus que Horsens. Y por cierto, vayi mierdi de aeropuerto para ser la segunda ciudad de Dinamarca. Comprobamos por primera vez el peso de nuestras maletas, y atented… las de los tíos pasaban casi todas del límite, 10 kg, mientras las chicas habian tenido mucho más ojo que nosotros. Eso el primer día de viaje, antes de souvernirs, compras, y mudas humedas y sucias. Despues de poner tanto peso como pudimos dentro de los chaquetones (porque por supuesto, en ese instante yo mismo llevaba hasta cinco mangas), pasamos el control, ¡y a volar!

Aarhus Airport

El vuelo es ridículamente corto: despegamos del norte de Jutlandia y aterrizamos a 60 kilómetros al sur de Oslo, lo que es una trayectoria que recta ni llega a 350 km, o traducido, menos de 20 minutos de vuelo nivelado. Aterrizamos (que guay, no hay que esperar maleta!), sacamos dinero, ¿y ahora qué? (aparte de hacer la foto). Pues eso, sacar billete para Oslo, y primera en la frente: Ida y vuelta, 40 € (lo mismo tren que autobús). Todo hay que decirlo, ibamos avisados; pero uno nunca pierde la esperanza de que la información sea erronea.

Bien, ahora es el momento de hacer una pausa y comentar el plan. Como ya sabeis, en Oslo ibamos a estar dos veces, un día ahora, y otro a la vuelta. Los albergues de Londres y Berlín los habíamos conseguido baratos, si mal no recuerdo 15-20 € la noche. Pero lo único que habíamos visto en Oslo era por 35€, así que decidimos lo siguiente: salir la primera noche en Oslo a saco, pillar lo primero que hubiera de vuelta al aeropuerto y dormir allí. A la vuelta sin embargo preveiamos que ibamos a estar reventados, así que si tuvimos la prudencía de pillar albergue. Pero dejemos eso apartado ahí. En el momento la pregunta era ¿que hacer esa noche? Habíamos pillado alcohol en el duty free, pero ¿donde beberlo?

Continuemos, hablemos ya de Oslo. Como también he comentado, yo el viaje no me lo había preparado casi nada. Por suerte algunos ya habían estado y tenían objetivos claros, así que tuvimos una suerte de guías. Lo poco (y mal) que tenía yo escuchado era que al contrario que Estocolom, Oslo no era gran cosa, una ciudad más bien industrial y sin mucha chicha, al estilo de Bilbao o Málaga. Pues no, me ha sorprendido y muy gratamente, es el momento de decirlo. No es la repanocha, pero supongo que es lo que pasa cuando vas con las expectativas bajas. Recién salidos de la estación de tren, tras dejar las maletas en consigna (y encontrarnos al doble de Agu, jejej), tiramos directos hacia la joya de la corona: La Ópera de Oslo.

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Autumn Break; o como pegarte un pasón de viaje que no olvidarás nunca (Parte 1)

Ea, ha llegado el momento de contar el viaje que me pegué hace ya más de un mes. Comento brevemente: hace seis semanas yo y otras doce personas nos pegamos un viaje de 10 días por Oslo, Berlín y Londres. Un pasón, eh, y creo que merece que hable un poco de ello. De hablar de como me está yendo de Erasmus, decir que de puta madre, pero lo digo ahora, no me apetece forzar la digestión de algo mientras aún lo estoy viviendo, así que creo que no haré una retrospectiva posiblemente hasta el mismo día que vuelva a España de forma definitiva.

Ahora he acabado una horrible semana de apenas dormir en la que he entregado 3 proyectos, y aunque aun tengo el ‘gordo’ del semestre dentro de dos semanas, no me voy a privar de volver un momentito por aquí y dedicar a esto un poco de tiempo, ¿no?

Del viaje: ¿Que contar? ¿Por donde empezar? Empiezo comentando que hice aproximadamente 2.000 fotografías (y me he contenido por falta de memoria) de las que se salvan 200, una vez ensamblados panoramas y demás movidas y despues de echar un rato en Photoshop (entre otras cosas por eso he demorado dedicarle una entrada a este viaje, que digo viaje, ¡tour!: quería ilustrarlo en condiciones). Esas solo las mías: entre las de todos suman 10 gigas, si, 10 gigas de fotos, con algún video, pero en su mayoría fotos (que lo piensas y dices, vale, pero ¡¡10-Gigas-de-fotos!!).

Y lo voy a estructurar en tres* entradas que ni van en orden cronológico, ea (*al final han sido seis entradas…). Hice anotaciones, y entre eso y las fotos está todo bien documentado, así que empiezo con un resumen. Y me vais a disculpar si uso de vez en cuando alguna palabra en inglés, si vierais el cacao que tengo a estas alturas en mi cabeza entre los dos idiomas, con cosas como que te sabes la palabra en ingles y no la recuerdas en español, y no solo al revés…

Prefacious*.

*(primera en la frente.Y pa colmo ni existe en inglés)

Empezando el Viaje

Foto para empezar el viaje, en la misma estación de tren de Horsens.
Fila superior, empezando por la izquierda: Dani, Alberto, Cristina, Izaskun, Anna, Estefanía y Jose Luis.
Fila inferior, Agu, Edu, yo mismo y Jose Ramón. En Londres se nos unirían Rocio y Noel.

El viaje, como tal, empieza a ser planeado apenas a las 3 semanas de estar en Dinamarca, y unas seis antes del propio viaje. A mediados de Octubre era el llamado ‘Autumn Break’, una semanita entera de vacaciones by the face, 10 días de fiestaca, rascarte los cojones o viajar (o las tres cosas). Espontaneamente se empezaron a plantearse muchos viajes distintos, todos en grupos de 10 – 20 personas, así que o bien te lo montabas tu, o bien sencillamente te acoplabas al que más atractivo te parecía (lease también ‘más afinidad sentias por el grupo de personas que iba’). Tened en cuenta que estamos más de 100 españoles, entre unos 700 erasmus, por lo que no faltaban alternativas.
Por ejemplo, otro que ha pegado fuerte es el de, llamemoslo así, Capitales del Este (tres cualesquiera de las siguientes solian componer algun viaje: Varsovia, Cracovia, Budapest, Viena, Praga, Berlín, Bratislava…). Una idea tremendamente apetecible, accesible, y también hay que decirlo, barata. Se podría argumentar que mi (nuestra) elección era un tanto rutinaria: a Berlin y a Londres «hay que ir» alguna vez en la vida,  pero a las antes mencionadas probablemente solo tenga ocasión de ir mientras esté aquí en Dinamarca. Pero oye, eso tiene facil réplica, y se llama Spring Break. ¡Y punto en boca! :D

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