Para poder decir que el moho sabe a tierra, hay que haber probado la tierra, y hay que haber probado el moho.
Aparte, nadie se come los mocos, pero todo el mundo sabe que están salados…
Para poder decir que el moho sabe a tierra, hay que haber probado la tierra, y hay que haber probado el moho.
Aparte, nadie se come los mocos, pero todo el mundo sabe que están salados…
No es esto un post en si, es mas bien una idea/referencia que me apetece tener publicada por si algún día necesito enlazarlo o explicarlo. Creo que el nombre técnico de esto, en vez de post, es pollez. Ahí va.
¿Soy el único que está harto de ver que la mayoría de las discusiones se toman como un enfrentamiento a raíz de no escuchar lo que dice el otro, de no entender (la que es la propia definición de discutir) que ambos pueden tener razón, pues no son excluyentes las verdades que ambos sostienen?
Por ejemplo, uno dice que la Luna gira alrededor de la Tierra, y el otro le corrige y dice que en verdad ambas lo hacen alrededor del Sol. O uno dice que Cassius Clay es el mejor boxeador de todos los tiempos y el otro dice que lo fué Mohammed Ali. El clásico debate de si la Play 3 es mejor que la Wii. Uno dice que en Corrupción en Miami conducían un Ferrari Testarrossa blanco y otro que conducían un Ferrari Daytona negro (en este último caso era yo mismo quien defendía a ultranza la tesis del Testarrossa blanco xD).
El propio concepto de discusión es el de comparar impresiones para llegar a una conclusión o consenso que contenga y satisfaga las tesis de todos, es decir; reconstruir una ‘verdad mayor’, compartiendo la información (probablemente parcial) de que las partes disponen.
El uno dice A, el otro dice B, el uno no le da la razón al otro y a su vez no entiende como el segundo no se la da, e igual es a la inversa. Ambos sostienen verdades, ambos sostienen la que para ambos es su verdad, y en vez de darse cuenta que sus ‘verdades’ no son excluyentes, que con la información necesaria no debería de haber debate, se llega a un enfrentamiento en el que no se encuentra solución. Y nos encontramos ante un berreo de dos individuos que no se dan cuenta de lo que dicen, que a veces puede hasta ser lo mismo. (Por supuesto, pasa a menudo que el ‘no querer ceder’, o mejor dicho, el ‘no querer dar la impresión de que se cede’, prima sobre la voluntad de querer entender que carajo pasa)
Esto nos lleva al concepto de desinformación, a haber asentado nuestras creencias en información parcial, falsa, no contrastada o deliberadamente manipulada. Aún cuando ambas partes que discuten tienen buenas y nobles intenciones, pueden estar equivocados sin saberlo.
A no ser, por supuesto, que los argumentos de una parte estén construidos a base de falacias, que su propósito mismo sea el de mentir, manipular y llevar la discusión a su terreno, etc. Es decir, que no sean nobles sus intenciones. Saben que están equivocados, y cuando su verdad no se sostiene han de recurrir a artimañas, a juego sucio. Lo cual me allana el camino para futuros post; esa es ya otra historia.
Edito: como bien dice Zulo abajo, benditas esas discusiones que te tienen hablando y charlando hasta las 7 de la mañana. Efectivamente, en Corrupción en Miami salían los dos coches, era el quid de la cuestión xD
Con motivo de la marcha de Bill Gates de Microsoft, ha dado una serie de entrevistas al famoso blog tecnológico Gizmodo, y una de las respuestas que ha dado han dejado perplejos a muchos. No por lo que dice, que es una verdad y obviedad como un templo, sino por el mismo hecho de que lo diga. Su interlocutor le pregunta «¿Que producto de, digamos, los últimos cinco años os hubiera gustado pulir un poco más?»; a lo que Bill, sin vacilar demasiado responde: «Aaaah, pregúntame cuando saquemos la siguiente versión de Windows (risas). Entonces podré responderte de manera más directa».
Traduciendo (si es que hace falta), sabe(n) perfectamente que su Windows Vista es caca de vaca. Obviamente Gates no puede decirlo abiertamente, decir que el producto que ahora mismo están vendiendo y del cual depende una vasta parte de sus ingresos es lo peor, pero su respuesta está mucho más cerca de ser eso de lo que probablemente es prudente, y desde luego mucho más honesta de lo que podríamos esperar. En ese sentido, chapeau, Bill Gates. Ahora diles que hagan un SO en condiciones.
Con respecto a Vista, bueno, nunca he hablado aquí ni voy a decir nada que no se haya dicho, pero es increíble que una empresa con tal cuota de mercado ni se digne a escuchar a sus clientes ni hacer uso de su experiencia acumulada y saque un producto tan pobre y con tal irresponsabilidad. Los que lo habéis probado sabéis lo que es, los que no, espero que no tengáis que saberlo. Y no hay una sola exageración.
En fin, Bill Gates, si hasta te vamos a echar de menos… ya no nos podremos acordar de tu madre cada vez que tenemos un error de redundancia cíclica…
Uno de los siguientes posts va a hablar de como me encantan los efectos especiales. Quería contar ahí una anécdota pero creo que es lo suficientemente buena para su propio post.
Bien, ahí va. No se me ocurrió un invierno de 1993 otra que intentar reproducir la mítica escena de Regreso al Futuro, cuando el DeLorean atraviesa el tiempo y deja un rastro de fuego donde se supone iban sus ruedas.
Se me ocurrió que si dejaba dos regueros del alcohol del botiquín en el suelo, y los encendía al paso que un coche pasaba sobre ellos, podría conseguir un efecto parecido. Desde luego, si aquel día hubiera tenido cámara de vídeo lo hubiera grabado, pero igual era sin ella. La idea fué coger el coche de los clics de playmobil, uno blanco y descapotable, y acoplarle con esparadrapo dos cerillas a los parachoques, de forma que rozasen el suelo y al entar en contacto con el alcohol lo prendieran. Ademas las baldosas del suelo del sótano de mi casa eran, y son, de una aleación ferrosa; el caso es que puedes encender una cerilla directamente contra ellas, asi que si lo hacia bien, podía encender las cerillas haciendo correr el coche con la suficiente maña.
Ni tan siquiera lo ensayé, dibuje dos regueros de alcohol en ese suelo, procedí a colocar el coche y lo raspe contra el suelo para encender las cerillas.
El efecto fué precioso. Exactamente igual que el de la película, ojala lo hubiera grabado. Conforme el coche pasaba por encima del alcohol, este se iba prendiendo al tiempo que las ruedas se iban empapando. La velocidad fue la justa para que el fuego corriera al tiempo que el coche, exactamente al mismo tiempo, de forma que este alcanzó a los neumáticos y estos prendieron mientras aún estaba el coche en mi mano.
Y ahí me encuentro yo, rulando por el suelo un coche en llamas sin siquiera darme cuenta, ensimismado por el efecto que había conseguido. La peste a goma quemada llegó a mi nariz antes de que la llama hiciese estragos, llevé el coche inmediatamente al lavabo y allí pude salvar lo que quedaba, no antes de que quedase permanentemente deformado, aunque aún se podía jugar con él. Este coche todavía existe, pero yo no escarmenté con el fuego. Ese mismo verano me regalaron una lupa, y de hecho no conservo ningún otro coche de aquella época, y realmente tenía muchos. Pero esa es otra historia…