Estudiando

-Que, ¿has empezado ya a estudiar el libro?
-Sip, ya lo llevo hojeando un par de días. Voy por la página 20, pero de ahí no paso.
-¿Y eso?
Ya me he leido la introducción, los agradecimientos, el índice, la nota del editor, guía de estudio y el prólogo. Y a partir de ahí es donde me atasco…

¬¬u

Rajoy y el cambio climático

A mí sinceramente me parece cojonudo que el colega diga estas cosas.
Normalmente se dice que unas elecciones no las gana la oposición, las pierde el gobierno.
No es que tenga recuerdos claros de muchas legislaturas, pero esta es al menos la primera vez que conozco que la oposición se las gaste ella sola para perder unas elecciones.

Señor Rajoy (y escépticos advenedizos), aprendan ustedes la diferencia entre tiempo y clima. A esto me refería con la grave carencia de formación científica de la inmensa mayoría de población, incluyendo a nuestros políticos. Que yo, que les confío a ellos todas las tareas que no soy capaz de comprender acerca de todo lo que representa la admisitración de un país, se me revelen tán patanes en una materia sobre la que creo tener cierto conocimiento, no hace más que socavar profundamente la confianza que puedo depositar en ellos.

*Nota: estaba por poner el que presenta Gabilondo, pero con la retranca que tiene el joio… (con la cual me descojono). Que no es por dármelas de objetivo, pero nadie puede decir que Gabilondo sea un tío imparcial. Eso si, un crack.

Momentos: el “gota de fairy”

Hará como unos tres años. Volvía a Málaga para los examenes de septiembre, ese momento en el que de tu grupete de amigos solo hay cuatro en la ciudad, supuestamente con la misma obligación de estudiar que en febrero o septiembre y la misma no-disponibilidad que ello implica, contrastados con unas ganas de volver a verse y echar un buen rato de charla de botellón la plaza de la Merced.

Aquella vez solo estábamos Germán, Jaime y yo. Quedamos los tres, se acopló algún relativo más pero digamos que esa noche estábamos solos. La rutina fué la de siempre: botella de Johnny Caminante con coca-cola y yelos, gentío en la susodicha plaza, recoger los bártulos lo suficientemente tarde como para no poder entrar en ningún sitio decente y acabar, como siempre, entrado en el MetroPol; conocido entre amigos también como AntroPol.

Allí nos plantamos los tres con nuestros cojones, apáticos, expectantes, con esperanzas de que pasara cualquier cosa extraordinaria, con probabilidades aplastantes de lo contrario. Local lleno, variedad de gente, pachangueo, música, luces… seis tios rapados y petados* (*musculados) en medio de la pista…, lo de siempre. ¿Lo de siempre? Esos seis tipos eran llamativos. Vestidos del mismo modo, camisetas negras y ajustadas. Muy ‘fashion’, me parecieron. Incluso parecía que entendian: seis gays en medio de la pista sin querer saber del resto del mundo. Ni puta idea de lo que eran, la verdad. O eran gays, o no lo eran. Efectivamente, no lo eran. Reconocí el logotipo de las SS en la camiseta de uno, una esvástica en el brazo de otro, cara de pocos amigos en la de otro. Quienes uno se imagina. Asi que mejor quedarse en la esquina.

Entonces es en ese instante, (entradas ya buenas horas, cuando el DJ de turno empieza a poner música algo más ‘alternativa’ = no pachangueo), cuando no se le ocurre otra cosa que hacer sonar «Fiesta Pagana» de Mago de Oz. El local entero no esperó hasta el momento de «..alza el puño y ve…» para alzar el puño izquierdo y dar saltos mientras la tensión inevitablemente aumentaba. Era cuestión de segundos, los eskinjeds empezaron a darse puñetazos en el pecho y poner el brazo derecho en alto al grito de ‘vaspañajoderostia!

Y llegó el momento gota de fairy. Hay que estar atentos porque es cosa de nanosegundos. Nadie ve nada, solo se ve alguien en el suelo, otro dando saltos/patadas/puñetazos al del suelo y un circulo de varios metros de radio en el que no hay absolutamente nadie más. Igual que los bancos de peces se evaporan ante las fauces de un tiburón. Igual que una bandada de pájaros ante cualquiera de sus depredadores. Igual que la fina capa de grasa del anuncio en el momento en que cae la gota de fairy. En un local que no daba más de si.
Lo siguiente es una ola de porteros, aun más armarioempotrados que los nazis, que los arrastran con espectacular facilidad fuera del local. No se sabe nada más ni hay mayor incidente, ningún daño a nadie. Nada que pase de anécdota.

Supongo que lo habéis visto, pasa a menudo en las aglomeraciones; conciertos, festivales, macrodiscotecas. En una ocasión tuve el privilegio de ver uno de esos momentos desde una posición elevada: espectacular. Creo que el análisis matemático de este tipo de evento puede ser fascinante. Ese trabajo se lo dejo a otro.