Google quiere cerrar Reader: ¿Es que estamos gilipollas, o qué?

No os mentiré: a diario solo leo cuatro, tal vez cinco blogs. Los cuatro o cinco que de los que me gustan que publican con regularidad diaria. Que cada vez, por cierto, son menos. Y aparte, sigo otros tantos que publican tal vez una vez a la semana. O al mes. O… que ya ni publican.

El caso es que, y tiene una nota triste el mismo hecho de que tenga que explicar esto, no los visito uno por uno: estoy agregado a sus canales RSS, y los leo todos en un único lugar. Ordenado, compacto, potente. Me permite leer mucho.  Llevar la cuenta de que he leído y qué no, saber si alguien ha publicado algo nuevo al instante, seguir cada sitio nuevo que me gusta para no perderlo; marcar los post individuales como favoritos, o como no leídos; compartirlos por twitter, por Facebook, por correo…

Todo eso, y más, es lo que hace un agregador, mediante el uso del canal RSS que tiene cualquier blog. Un lugar donde separar fácilmente la paja del grano, la señal del ruido. Y es triste que tenga que explicarlo, porque casi nadie lo usa. Y no es porque sea una tecnología nueva: es tan antigua (ya) como la web 2.0, la de los blogs, la de Youtube, la de Flickr, la de las redes sociales. Toda aquella nube de cosas que aparecieron hacia 2004, y que… ¿luego qué?

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Ese sitio se llama Google Reader, y ahora resulta que Google, la gran G, quiere cerrarlo. ¿Qué significa para mi esto? Pues si, ademas de ser una putada notablemente molesta, es la demostración definitiva de algo que llevo mascando en silencio desde hace tiempo: que INTERNET ESTÁ EN RETROCESO.

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No se si habéis pensado en los torrents, emules, y reliquias anteriores como WinMX, AudioGalaxy o NapsterLos P2P. Nacidos para evadir uno de los grandes impedimentos para compartir archivos: que no se encontrasen localizados en un solo servidor, sino repartidos, en nuestros ordenadores personales, en cientos de ellos, en un lugar que no podía ser desenchufado por una orden judicial o por no pagar la luz. ¿Y que hicimos? Pues volver a las descargas directas desde servidores como gilipollas. Porque por lo visto era más rápido y más inmediato. Que bien iba seriesyonkis mientras duró, ¿eh? Filefactory, Rapidshare, Turbobit, Depositfiles… y, oh si, por supuesto MegaUpload. ¿Y qué pasó entonces? Pues que efectivamente, esos servicios chapan. Los archivos caducan, solo tienen un cupo de descargas, o sencillamente se borran en cuanto hay una denuncia, cosa que funciona de maravilla. No vanaglorio la piratería en si, pero si el acceso universal y aún en demasiadas ocasiones único a cultura, ante la falta oficial de oferta. Y sin embargo dejamos de lado el P2P por que no iba tan rápido, y ahora esas redes están desiertas para lo que a mi me interesa (que no es solo el episodio que emitieron anoche de la serie de turno, que eso si que va genial), pues donde antes era fácil encontrar algún archivo, disco o abandonware un poco rebuscado, se ha convertido ahora en una verdadera tarea de arqueología que incluso a interneteros bregados como yo nos cuesta un buen rato encontrar, si es que lo conseguimos. El P2P fue una conquista… y la dejamos escapar. Aquel día RETROCEDIMOS.

Y bueno, no me hableis de Twitter, Tumblr, Instagram y sucedaneos, porque ese usar y tirar extremo, esa instantaneidad que nos lleva a la lectura en diagonal y a no profundizar, ese no citar fuentes, ni poder trackear el origen de algo… es algo con lo que no me siento nada cómodo. Madre mía, ¿dónde quedaron ciertos valores de la netiqueta?

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Pero bueno, hablemos de Internet en general. La gran democratización de la información. La siguiente gran revolución de la cultura, a la altura de la imprenta de Gutemberg. Cuidado, que eso lo sigo creyendo, pero cuando nos bajamos a hablar de la ‘gran generación de nativos digitales’ resulta que apenas salen de Tuenti y del Marca. Y no los metáis a configurar mucho más que el fondo de escritorio (de Windows, por supuesto) porque se quedan como un conejo cuando le das las largas.

No, no estamos aprendiendo a usar Internet. No le estamos sacando todo su provecho. Es que la mayoría de internautas ni saben medio buscar en Google. Internet ha alcanzado una madurez, y aunque ha crecido en extensión (si, sin duda la de los smartphones es otro tipo de revolución, otro tipo), no ha crecido en profundidad. Y mientras, va pasando, lenta aunque inexorablemente, que gobiernos, corporaciones y lobbies van consiguiendo lo que nos parecía imposible, ‘poner puertas al campo’: domar Internet.

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En fin, después de todo este momento de pánico, volvamos al RSS. La cosa es esta: el cierre de Google Reader supone la muerte del RSS, su fracaso definitivo. Una de las herramientas más maravillosas que ha dado internet, dicen. Igual que los blogs, que solo son ya una sombra de lo que fueron. ¿Donde estais, todos aquellos que escribiais en 2005?. Fue en 2009 la muerte de Bloglines (su rescate sirvió solo para convertirlo en un putiferio), y entonces me vine a Google Reader, perdiendo muchas cosas en el camino. Aquello ya fue una buena jodienda. Es sencillo: ¿os imaginais si cierran Gmail? Si, podríais exportar vuestros correos a vuestro disco duro, pero ¿y todo lo demás? ¿vuestros contactos? ¿vuestro acceso desde cualquier ordenador a esos correos? ¿vuestras ‘estrellas’?… pfff la lista es interminable. Bueno, lo mismo para vosotros es un consuelo pensar que se trata de Google, la gran G. Ellos, tan dados a experimentos, jamás cerrarían un servicio tan estable, reputado y usado como Gmail… o como el Reader. Vamos, es que flipo con que sean capaces de correr los servidores de Google Maps gratuitamente (eso si que consume ancho de banda y espacio), pero no un sencillo lector de RSS. El problema es que el RSS no ha sido sustituido por un sistema nuevo, más avanzado o más eficiente. Sencillamente, nunca cuajó.

Repito, si ha caido Google Reader, el servicio estable del gigante por excelencia, la muerte del RSS es prácticamente definitiva.

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Recordad esto, porque es sinceramente como lo veo: algún día, cuando nuestros hijos nos pregunten ‘cómo era Internet’, sonaremos un poco a como nuestros padres nos recuerdan La Movida o como en el mundo recuerdan los 60 y los 70: unos años ‘locos’, de creatividad, de renovación y sobre todo de libertad. Una época en la que creímos que el cambio era posible. Y luego…

¿Luego qué cojones ha pasado?

En fin, podéis poner aquí vuestra firma, lo mismo hasta sirve de algo, pero si Google dice de cerrar el Reader, es solo un síntoma, no la verdadera enfermedad en si. La desaparición de Google Reader y del RSS no es solo un error de Google: es un fracaso nuestro, por no haberlo sabido aprovechar. 

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PD.: Hitler, como es usual, tiene una opinión al respecto. Y aunque suena fatal decirlo, no muy distinta a la mía…

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Me voy

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Bueno, estimados lectores y amigos, con este impresionante atardecer que he capturado esta misma tarde desde mi balcón, a escasos centímetros de donde escribo esto, lo confirmo. Ya es oficial. Me voy. Me voy al Reino Unido, a Birmingham. Esas eran las vistas que me acompañaban mientras compraba el vuelo que ya tengo para el día 24 de este mes 3 de abril.

No creáis  por supuesto, que ha sido una decisión tomada de un día para otro: la vista de arriba ha sido la misma que me ha acompañado ininterrumpidamente desde julio del año pasado (y en realidad, desde siempre). Tiempo de sobra, mucho más que de sobra, para tomar esta decisión. Meses en los que he estado a veces muy activo, otras no tanto. Se acabó, toca salir del hoyo.

¿Lo tengo bien preparado? Bueno, todo lo que se puede hacer desde aquí, si. Que no es mucho, dicho sea de paso. Me voy a pelo, sin trabajo ni piso, solo un par de amigos dispuestos a echarme una mano en esos primeros días. Y más allá de eso, la incertidumbre, la aventura. Lancé la cuestión hace unos cuantos meses: por razones personales he estado grounded este tiempo, y ahora que todo vuelve a estar bien, sencillamente ha llegado el momento de salir definitivamente del nido.

¿Por qué a Birmingham? Bueno, es sencillo: es la cuna de la revolución industrial y sigue siendo el núcleo del cinturón de industria e ingeniería en Reino Unido. Ah, y que hablan inglés. Como yo, ‘jate. Entre esto, y que tengo allí a mis mencionados amigos, la decisión estaba bastante cristalina, incluso antes de que realmente la tomase. Seguramente hay muchas mas variables que podría haber considerar infinitamente… mientras me quedaba sentado, y eso, como que no.

Durante estos meses, sin embargo, con la idea con la que más he coqueteado ha sido la irme a Alemania. País que también me gusta bastante. Me gusta el aire, me gusta la gente, su cultura y su historia; y lo peta en ingeniería aún más que UK, mola de cara a tener allí hecho un curriculum, así como una experiencia y un idioma extra. No os lo tengo que vender, lo conocéis perfectamente. De hecho, sigue entrando dentro de mis planes a medio plazo: si no lo es a corto es precisamente porque de momento mi alemán no da ni para entender las ofertas de empleo, cosa que solo he sido capaz de comprender justo cuando finalmente he explorado seriamente la posibilidad de dirigirme a ese país, el país teutón. El país germano. Tudesco. Alamano. Bárbaro. Vándalo. Turingio. Sajón. Suabo. Burgundio. Jutungo. Prusio. Bávaro. Abringio. Querusco. Hermión.

Que no.

Que de momento no me voy a Alemania, era lo que quería decir. De momento.

 

Volviendo a hablar de UK, hace unas semanas fui a visitar a mi hermana, que trabaja en Brighton, y entre otras cosas me sirvió para a) comprobar el primer día que mi inglés sigue tan ágil como cualquiera de estos individuos, y b) que no es algo que no se solucione en unos pocos días más. Birmingham no forma parte de ningún plan maestro, aunque si la consecuencia inevitable de de esta realidad: tengo mucho que demostrar, de hecho casi todo; son 29 años los que tengo, y ninguna experiencia laboral relevante. No me vale quedarme más tiempo aquí quemando cartuchos, ni me vale ir y tentar demasiado a la suerte en un sitio donde ni domino minimamente el idioma. Definitivamente, se acabó el pamplineo.

¿Estoy nerviosillo? Puede. Pero, ¿sirve de algo quedarse en el bordillo de la piscina pensando si tirarse o no? Lo que hay que hacer es coger aire y dar el paso adelante. Así de sencillo, tan sencillo como cada uno quiera hacerlo.

Os contaré, tened por seguro que os tendré al día de esta nueva aventura.

 

Extra: Y con todos ustedes… (redoble de tambores): ¡Ryanair y el recochineo!:

el recochineo de ryanair

‘entrega gratuita’…

baDUM! tsssss…

Video recopilatorio: Efectos visuales – 2002/2005

Hola, que tal, hamijos. Ya sé que os tengo un tanto abandonados (en breve habrá razones para que esto cambie, pero ya contaré todo a su tiempo).

Algunos ya sabéis que entre mis aficiones se hallan el dibujo y la fotografía, como convenientemente recuerdo por aquí de tanto en cuando. El caso es que también me ha gustado desde siempre la edición de vídeo y los efectos especiales, solo que nunca me he dignado en mostrar algo que lo demuestre (aunque esto tiene mucho que ver). Durante años he anunciado inaugurar esa tercera sección sin que nunca cuajase la promesa.

Bien, pues siete años más tarde, al fin me he dignado en recopilar este vídeo, muy modesto comparado con lo que hoy podría hacer en 3D, pero muy resultón en su entonces, que vino a coincidir con cierta moda en la que bastantes chavales de mi edad nos pusimos a tontear con aquello de los efectos en 2D, y luego si había suerte lo echaban por la tele-tele. Ah, que tiempos de la web 1.0 pre-youtube

Sin más dilación, os dejo con el vídeo, y ya comento luego más cosas. Pantalla completa, please.

:: After Effects Demo Reel, 2002/2005 ::

La mayoría de cosas que veis aquí son simples tests, otros tantos son planos acabados, y alguno consiguió acabar realmente formando parte de un cortometraje. En cualquier caso, todo lo hice por la pura diversión y las ganas de aprender.

Y entonces pasaron dos cosas. Una, el hecho de que me borrasen la cuenta de Youtube hizo que por un tiempo se me quitaran bastante las ganas de continuar con esta afición. El otro punto, es que los diógenes digitales, como yo, vivimos en constante pánico ante la muy real posibilidad de perder los datos, cosa que efectivamente me pasó. Moraleja, niños: no dejéis JAMÁS vuestros discos duros externos con los cables tirantes y al borde de una mesa. Lo que aquí veis ha salido de una copia de seguridad en DVD por largo tiempo escondida, mientras que  la mayoría de archivos originales de los pequeños recortes que conforman este vídeo están perdidos para siempre. Kaput, nein, zero, niente. Algo que me amarga atrozmente. Nah, en verdad no tanto. Pero hubiera estado bien poder re-renderizar alguno de estos archivos (especialmente los de 3D) para aprovechar la renovada potencia de, por lo pronto, mi ordenador, y ponerlos al día en super HD de la muerte. O no tan super: con 720p vais que os matais.

Bueno, chistes aparte, valga este vídeo como inauguración de la sección idem. Las consideraciones técnicas si queréis las discutimos en comentarios. Proximamente enlazaré unos cuantos trabajos más, y espero poder añadir más en el futuro.
Por lo demás, y por muy Ingeniero Técnico licenciado que sea, muestro aquí mi disposición si alguno desea contar con mis servicios para cualquier cosa relacionada con esto. La demo con mis habilidades actuales/actualizadas, que las hay, tendrá que esperar; mientras, podéis curiosear aquí. ¡Saludos!

‘Mani Pulite’ (o como ‘dimitir’ no es un nombre ruso, ni siquiera en Italia)

Mani Pulite significa ‘Manos Limpias’*, en italiano. Es el nombre que se la da al proceso que llevó, hace unos veinte años, a la desintegración de los cuatro principales partidos políticos italianos tras una abrumadora catarata de escándalos de corrupción, algo que se conoció como tangentopoli (que podría traducirse como ‘la villa del soborno’).

Todo empezó al descubrir un caso de soborno que implicaba a un miembro del Partido Socialista italiano,en 1992. Lo que tal vez no hubiera pasado a mayores, se torció cuando sus antiguos compañeros (y especialmente el mismo lider del partido) marcaron distancias, señalándolo como un caso único de bribonería y sinvergüenza. Lo que pasó entonces, al verse traicionado, es que este tipo tiró de la manta. Pasó ademas que estas traiciones no quedaban ahí: conforme se iban descubriendo más casos de corrupción -en todos los partidos, no solo el socialista- más acusaciones surgían que daban pie a nuevas investigaciones, en un espectacular efecto dominó.

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Antonio de Pietro, el ‘superjuez’ que llevó adelante el histórico caso contra viento y marea.

Se llegaron a dar situaciones tan pintorescas como que un diputado confesó todos sus crímenes a una pareja de carabinieri que se presentó en su casa, antes de saber que estos solo le querían entregar una multa de tráfico. Mientras, hasta tres diputados socialistas se suicidaron, uno de los cuales dejó una carta culpando a su partido de todos los males.

Eventualmente el líder del Partido Socialista acabó salpicado, lo que eventualmente provocó su dimisión. Su defensa, tras admitir haber recibido más de 70 millones de € para su partido, era que ‘todo el mundo lo hacía’. Pero no era esto lo peor que quedaba por pasar. Lo gordo vino cuando el gobierno quiso promulgar una ley de amnistía. Mientras la gente se manifestaba en las calles, el Presidente de la Republica se negaba a firmar la ley, y el chorro de acusaciones, encarcelamientos y confesiones continuaba. El gobierno solo aguantó unas semanas más (después de apenas un año en el poder, inestable la política italiana como ella sola), y aun rizando el rizo, el nuevo gobierno tecnócrata apenas duró unos días, lo que obligó a convocar unas nuevas elecciones.

(…)

¿Sirvió de algo?

Agonizantes los cuatro partidos principales (no durarían más que unos meses), en las nuevas elecciones que se convocaron el separatismo xenófobo de la Liga Norte cobró fuerzas inéditas; la izquierda, en sus luchas internas no volvió a levantar cabeza (y sigue sin levantarla); y mientras tanto, un ya entonces muy conocido empresario alcanzaría por primera vez el puesto de Primer Ministro, puesto que mantendría de forma intermitente durante los quince años siguientes. Un puesto que atacó por sorpresa, se sospecha que para proteger su imperio industrial de posibles denuncias, y que blindaría nada más tomar el cargo. Quince años marcados por escándalos de todo tipo, siempre silenciados por la hegemonía mediática que da poseer los principales canales de televisión privados, ademas de los estatales. Ese tipo, llamado Silvio, aun amenaza con volver.

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Bueno, ahora las lecturas, ni falta que hace que insista en los paralelismos con la actualidad. Han pasado los días y los ánimos parecen calmarse, hasta el punto hacer parecer extemporaneo escuchar a Rubalcaba pidiendo la dimisión de Rajoy.

No deseo en si que lo de los papeles de Bárcenas sea verdad, pero si digo que si acaba siendo cierto todo lo que sugieren -y por supuesto tiene toda la pinta-, me alegro que se sepa, igual que me alegro cada vez que se destapa un caso de corrupción, pues ya sabemos que ese individuo no va a hacerla más. Pero reconozco que me froto las manos ante la posibilidad de limpieza de cajones, pues empieza a vislumbrarse algo en realidad muy oscuro: la posibilidad de que salgamos del túnel sin que en realidad nada cambie. Nada tiene una solución fácil ni rápida, nada se arregla con un puñetazo sobre la mesa, y aunque tuviésemos el gobierno más competente, diligente, dialogante, sensible del mundo, seguiríamos tardando años en salir de esta ciénaga. Pero de seguir con este sistema (clientelar, corrupto, ineficiente, etc.) del que no lo olvidemos, con nuestro silencio, desidia o directamente nuestra participación, también hemos sido y somos cómplices; de seguir con este sistema corremos un riesgo realmente grave: el de volver a caer, nosotros solitos, si es que acaso nos llegamos a levantar. Porque esta crisis, como toda crisis, es una oportunidad para el cambio. Cinco años y aún no sé si va calando el mensaje. En fin, no voy a decir nada nuevo, más que lo de siempre: que en nuestras manos está, y no en la de los políticos, que salga algo bueno de todo esto, pase lo que tenga que pasar.

Espero que cuando llegue el momento, si llega, no nos caigamos en el mismo error que los italianos. Espero que cuando llegue el momento, si llega, no caigamos en la tentación del populismo, de un berlusconi o de un chavez. Espero que podamos aprender, evolucionar y crecer como personas, como democracia, y como sociedad.

Información mas extensa, en la Wikipedia (inglés)

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*Nota: mantengo el nombre en italiano especialmente para no confundirlo con el ‘Manos Limpias’ español, sindicato tristemente conocido por conseguir el derribo de Baltasar Garzón.

 

Star Wars VII: ¿Y la música, qué?

Abrams dirige. Arndt escribe. Y Ford vuelve. ¡Que me aspen si la cosa pinta mal! Muchos podrán poner en duda muchas cosas, pero lo único absolutamente seguro es que en 2015 tendré 32 años en vez de 15, con todo lo que ello implica.

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La elección de Abrams es una declaración de intenciones: Star Wars VII no será Casino Royale ni Batman Begins, seguirá siendo el mismo producto de evasión y palomitas que ha sido siempre. De hecho, será Star Trek. Me refiero a la última, claro está, entrega a la precisamente Abrams privó del ‘cerebro’ que siempre ha caracterizado a esa serie, y la transformó… en Star Wars, valga la ironía, de la que Abrams siempre se ha declarado fan, para la ira de tantos trekkies y trekkers.

Si, mi elección hubiera sido Fincher (cosa que hubiera cerrado un bonito circulo, pues el bueno de David empezó su carrera como especialista en la ILM en ‘El Retorno del Jedi’), si, ojala hubiera una ‘nolanización’ de Star Wars, pero va a ser que no. Tal vez el arco original esté agotado, tal vez Star Wars se convierta en un producto aún más superficial de lo que ya era, pero estando Star Wars en las manos en las que está (huele a que quieren hacer como en Los Vengadores, eligiendo a las personas adecuadas y alejándose de experimentos raros tipo ‘contratar a un novato’), tengo que decir que algo tranquilo estoy. Al menos estaremos librados de la errática dirección de Lucas.

(…)

 

La música

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Pero voy al tema de la música, porque este es una cuestión que por si sola me tendría en ascuas hasta el final. ‘Star Wars’ me gusta , si, pero probablemente me gusta a estas alturas más su música, que la película en si (*en este artículo me referiré la mayoría de las veces específicamente a la primera: ‘Episodio IV – Una Nueva Esperanza‘). No son pocas las veces que me he preguntado quien debe su éxito a quien, si la música a la película o viceversa, puesto que la música se mantiene en pie extraordinariamente bien sola (y es casi como ver la película), mientras que la película, sin la música, pierde una baza gigantesca.

Y ya fuese el director del próximo Episodio VII el mismísimo Orson Welles que Ed Wood, Kubrick que Uwe Boll, pues la pregunta es bien sencilla ¿Quién, si no otro que John Williams, podría jamas encargarse de la música de Star Wars?

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