Que pena que talento creativo y capacidad técnica no se den la mano más a menudo… (2 de 4): El Cómic

(viene de aquí)

Creo, eso si, que si en un talento se cojea se puede al menos compensar con la suficiente cantidad de tiempo y esfuerzo. O buscando/contratando al especialista adecuado, en el último caso si tenemos dinero, pero no me quiero desviar por ahí. Lo que pasa es que la mayoría de las veces sencillamente no da la gana. Claro, por la libertad creativa ¡con lo a gusto que se trabaja solo, sin depender de nadie! Pero sostengo que muchas veces, demasiadas para mi gusto, la gente que se dedica a ‘crear’ desprecia demasiado las disciplinas que no domina, anteponiendo el ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ a cualquier consideración por el trabajo de otro. Es lo que vengo diciendo. Ya que es difícil que una sola persona sea capaz, en el más amplio sentido de la palabra, lo que si da pena es que no se puedan juntar dos personas y sus talentos, tal vez podría salir algo maravilloso. Y es que una cosa es la libertad del trabajo en solitario, y otra bien distinta no reconocer las propias limitaciones y la falta de respeto al oficio. Pero en fin, entiendo que en la mayoría de pequeños trabajos, si hubiera que esperar a encontrar a alguien dispuesto a cubrir cierto aspecto, muchos trabajillos que disfrutamos no saldrían nunca a la luz…

Los Dibujasaurios, me parecen geniales… pero ya sabéis a que me refiero.

El Cómic

El ejemplo que más me va a gustar usar para este caso es el del cómic. No soy un gran aficionado, pero si lo suficiente para saber que la inmensa mayoría de (grandes) obras son el resultado conjunto del trabajo de al menos dos (grandes) artistas: un guionista, y un ilustrador. No tardareis en citarme a Frank Miller o Hergé como buenos ejemplos de artistas brillantes en ambos aspectos, pero son las excepcioness. No podemos ignorar lo siguiente: ¿que hubiera sido de Alan Moore sin Dave Gibbons, de Stan Lee sin Jack Kirby, de Goscinny sin Uderzo o de Jean-Michel Charlier sin Moebius?

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Qué pena que talento creativo y capacidad técnica no se den la mano más a menudo… (1 de 4): The Third & the Seventh

Nota: como podéis sospechar, este artículo se me ha ido de las manos. Empezó con la idea del mismo título, que se convirtieron en unos cuantos párrafos en el núcleo de un artículo que no sabía como comenzar. Así, abandonado durante meses, hasta que encontré el vídeo que estáis inmediatamente por ver. Al final he estructurado el tocho convenientemente para que cada parte se pueda (más o menos) leer sin necesidad de las otras. En fin, os invito a acompañarme en otro de mis ladrillos, que cuando empiezo a escribir muchas veces no sé donde van a terminar  :)

(…)

Inspirador. Esa es la principal palabra que me viene al ver esta poesía en forma de vídeo que os señalo. De una belleza plástica abrumadora, desborda armonía y paz, con sus oníricas al tiempo que tangibles imágenes… una de las más esplendidas obras audiovisuales que he visto. Un verdadero homenaje a la arquitectura y a la fotografía por parte de Alex Roman, el seudónimo tras el cual se esconde un muchacho alicantino que responde al nombre de Jorge Seva y que ha dedicado un año a completar este proyecto.

Pero una palabra que no cesa de venirme a la cabeza es esa: es inspirador. Por supuesto eso merece una explicación, pero no adelantemos acontecimientos. De hecho, vamos a hacer una cosa: os dejo el vídeo, lo veis —a ser posible en HD— y lo disfrutáis con la mente relajada. Y luego os lanzo una pregunta, que inmediatamente tendrá su respuesta.

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Esperando respuestas a comentarios

Hace unos meses saqué un libro de la biblioteca, un libro editado por la UMA sobre programación en GRAFCET, una especie de lenguaje gráfico de programación desarrollado en el año 4 antes de Cristo. El caso, luego también me lo ha dicho más gente, es que ese libro es especialmente famoso por la cantidad de errores que tiene. Algunos saltan a la vista, pero otras, como libro técnico que es, te pueden provocar buenos dolores de cabeza mientras lo estudias y resuelves luego los problemas planteados, hasta que tú solo debes llegar a la conclusión de que la incongruencia se trata de una errata más del libro y como tal, mandarla a la mierda desestimarla.

El caso es que el libro estaba plagado de comentarios de otros al borde de las paginas, de gente que exactamente igual que yo se había rayado, cabreado, le habían entrado ganas de despedazar el libro tras acordarse de la familia del autor. Ojala hubiera escaneado algo, pero es que algunos comentarios eran para partirse el ojete, uno comentaba ‘vaya mierda ¡no me entero de ná!’, y otro le respondía ‘pos no haberte cogido la asignatura’, un tercero ‘vaya tres gilipollas estamos hechos’, y un cuarto ‘suma al autor’ y el plan solía ser ese, lo típico.

Pues bien, a una de esas yo añadí un comentario más, ni recuerdo cual. Lo mejor viene ahora: a la mañana siguiente, al levantarme, lo primero que hice fue mirar el libro, a ver si habían respondido a mi comentario.

(…)

En fin.

Empezando a viajar

Perdonad que no escriba (es decir: que escriba todavía menos de lo normal), pero estoy un poco en una nube. Si, claro, es por lo de Erasmus. El caso es que hace como dos semanas que me dijeron que me voy y hasta ahora no había empezado a mirar de verdad cosas sobre Horsens (no es a Aarhus a donde voy, sino a una Horsens, una ciudad a 30 min en tren de aquella) y la universidad a la que me voy, VIA University College. Y es esa parte del viaje la que empieza ahora. Escribes «Horsens Universidad» en google y a la primera de cambio ya te salen tres blogs de gente que ha echado ya allí su buen año Erasmus y a los que por supuesto he escrito para pedirles consejillo [(1), (2), (3)].
Lo que ya me lleva a una primera pregunta: ¿cuantos correos recibirán ellos de gente como yo? Es que veréis: yo todavía no me he ido ¡y ya he recibido correos de desconocidos preguntandome por Dinamarca! xD

Oye, que me voy a Dinamarca

Pero bueno, el caso es que veo sus fotos, leo sus historias, y es una capa de realidad más que se añadiendo, empapando lentamente mi cerebro. No es ya esa cosa abstracta que existe cuando tiras de google earth y ves los edificios en 3d, o ves las fotos oficiales que el ayuntamiento o la universidad cuelgan en sus webs, hechas por un fotógrafo profesional. Son fotos que estos chavales han hecho, fotos que haríamos cualquiera de nosotros, fotos que cuentan historias, viajes con los colegas, risas, es la siguiente fase de inmersión. Horsens dejó hace muy poco de ser un nombre desconocido para mi, un punto en el mapa de Europa. Y todo sea dicho, hasta que no me he puesto a mirar más, para mi seguía siendo un lugar más, un sitio que, pues vale, está ahí. Como si fuera un colega el que se va, no yo, uno mira un poco por curiosidad los datos, habitantes, poco más. No, no es otro el que se va, soy yo el que se va, voy a vivir todo un año allí, y previsible y deseablemente un año importante para mi.

Claro, diciendo esto, quien no me conozca puede parecer ‘ay hijo, que no tienes sangre en las venas!’ xD
Si, es curioso, me sorprendo a mi mismo. Cualquier otro supongo que se hubiera puesto a mirar cosas desde el primerísimo día, se hubiera flipado; y yo hubiera apostado, antes de todo esto, a que también hubiera reaccionado así.

Pero no, me he quedado flotando, cayendo lentamente como una pluma, solo ahora me empiezo a hacer de verdad a la idea. A ver, que la verdad es que todavía me quedan papeleos, por ejemplo, ni tengo la lista de asignaturas convalidables pues todavía espero que el coordinador me la pase para entregar lo que falta. Y yo, que soy muy ‘de esa manera’, muy prudente. Era un poco lo que dejé a medias en el post anterior, que soy muy de hacerme a la idea de que ‘no’, ‘bajad el tono, no nos precipitemos’. Lo que yo llamo ser un pesimista para ser un optimista: hacerse a la idea de lo peor para disfrutar de lo bueno que venga; pero bueno, prometo extenderme sobre este punto en otra ocasión.
Sigo por donde iba, mi actual compañero de piso y uno de mis mejores amigos ya me dijo en su momento, hacia junio de 2006, antes de echar su año en Italia, que ‘ahora que sé que me voy, es cuando lo estoy disfrutando y paladeando’. Pero vaya, es que lo mio… yo que sé!, vendrá de familia o algo, porque mi hermana, medio de coña medio en serio, decía que no solo no respiró cuando supo que de verdad se iba, ¡sino que no respiró hasta que vio que finalmente las asignaturas aprobadas en Alemania le eran reconocidas por la Universidad de aquí! xD
Que yo lo entiendo, pero espero no llegar a ese extremo, espero empezar a disfrutar desde ya mismo. Tal vez porque veo que este año ya casi nos lo hemos zampado (ni me quiero imaginar lo rápido que puede desaparecer el que viene) y inexorablemente esos eventos se acercan.

Hay una película que me encanta y que tal vez más de uno conozca, y de la que con seguridad volveré a hablar en este blog. Me refiero a ‘L’Aubergue Espagnole’. Bueno, va de un chaval que echa su año Erasmus en España, y justo al principio hay una escena, cuando carga con todo su equipaje por las calles de Barcelona buscando el piso que le ha buscado su madre, en la que habla imaginariamente a su yo del futuro, y le pide que recuerde esos instantes en los que se ve abrumado por el nombre de tantas calles, pues aunque pueda parecerle increíble en ese momento, sabe que alguna vez las conocerá como la palma de su mano. El caso es que me encanta ese momento ‘me hablo a mi mismo a través del tiempo’, pues -espero no ser el único- yo a veces también lo hago, escribiéndome por ejemplo polladas en el margen de los apuntes, sabiendo que se me van a olvidar que las escribí y que cuando vuelva a leerlas me reiré/descojonaré de mi mismo y conmigo mismo, cosa que efectivamente pasa. Me encanta esa sensación de saber donde y como estaré exactamente dentro de unos meses, y sobre todo como -creo que- reaccionaré, aunque sin saber donde estaré más adelante. Es así como veo ahora esas fotos de Horsens, empiezan a dejar de ser algo abstracto dentro de la propia abstracción de mi mente, empiezo a decirme ‘eh, yo andaré por esas calles, y no estaré andando solo por unos días, sino que las recorreré durante todo un año’. Es empezar a hacerme a la idea de que es algo a lo que irremediablemente le tomaré cariño -u odiaré, pero no me será indiferente-…
Y bueno, si ahora todos estuvierais al día con Lost, soltaría tranquilamente un buen spoiler, pues se me ocurren ciertos paralelismos con lo que pasa ahora en la serie, pero vamos a dejarlo estar :D

El caso es que solo ahora me empiezo a decir de verdad: ¡Copón, que me voy! :D

Oye, que me voy a Dinamarca

Oye, que me voy a Dinamarca

Me voy a Dinamarca, cuchi su colega

Disclaimer: avisado me han y dicho aviso se lo traspaso a ustedes: leer este post puede provocar sentimientos de envidia. Si, soy un poco cabrón, pero que queréis que os diga: estoy que me salgo :P

Nenes y nenas, el año que viene me voy a Dinamarca: al final me han concedido una beca Erasmus para estudiar en el VIA University College en Aarhus Horsens. No es Suecia como tenía pensado, no había tantas plazas, no me llegaba la nota, pero Dinamarca me parece un destino tan cojonudo como Suecia, si no más. Pero, ¿es el cuento de la zorra y las uvas? Que va, es una historia más retorcida, una mezcla de partes de montaña rusa, información irresponsablemente sesgada y anuncios hechos con poco tacto, pero con un desenlace más que feliz. El tema es que me había hecho mentalmente a la idea de que no me iba, que no me iban a conceder la beca, que me tendría que buscar la historia de otra manera, tal vez yéndome de prácticas (que no es ni era de coña una idea muy secundaria). Es decir, que me había hecho a lo peor. Pero vayamos por partes.

El caso es que aquel «excelente» examen no resultó ser tan excelente. La nota ni me llegaba a ni a notable y con mi media académica, más baja aún, era todo menos brillante. El caso es que estaba sexto en las las listas. A nosotros, Diseño Industrial, solo se nos oferta como destino en Inglés la universidad de Skövde en Suecia. Un pueblo de 30.000 habitantes sin demasiado encanto, aunque con unas condiciones academicas excelentes: aunque solo se podían sacar creditos de libre (algo que de todos modos me viene genial: son casi los únicos que me quedan), estaba la posibilidad de sacarse el proyecto (algo que, siendo amables, no me atrae mucho sacarme en Málaga), y todavía más interesante, la posibilidad de sacarse el ‘Bachelor of Science in Engineering’, algo así como el cuarto año de carrera, un título europeo y mutuamente convalidable por las universidades de Suecia y Málaga, con lo que acabaría teniendo sus dos titulos al mismo tiempo. Una jugada que de haberme salido hubiera sido maestra.

Como ya comentaba, en 2009 tuve a dos amigos en aquella universidad, y he contado hasta cinco más de mi carrera aquel año. Si este año se seguían concediendo tantas plazas, debería ser suficiente, debería poder irme. Pero un día, hablando con una compañera de clase (ironías del destino, me voy con ella a Dinamarca), suelta en una conversación algo así como

-…vaya mierda, yo hice el examen de ingles pero no me ha salido suficiente nota para irme’
Y yo:
-¿Tú lo hiciste también? ¿Y en que puesto estás?
-La quinta (se escucha un golpe sordo en alguna parte, como de un trueno o una montaña derrumbandose)
-Joder, estoy justo detrás tuyo en la lista,
(tragando saliva) ¿y como es que no te vas? (queriendo decir ‘nos vamos’)
-Ah, ¿que no te has enterado? Solo hay cuatro plazas. Y además, conozco a los cuatro que hay delante y ninguno piensa renunciar. JAJAJAJA.

Esas risas suyas me sentaron como una patada en el pecho, un puñetazo en el estómago, un pisotón en los huevos… ¿sigo? Y al volver al piso, me encuentro pensando ‘bueno, me lo tengo merecido’. Por tener un expediente tan asqueroso, por haberme tocado los huevos tantos años, no sería poéticamente justo que mis siniestros planes para dominar el mundo me salieran de una forma tan redonda… Sigue leyendo