Perdonad que no escriba (es decir: que escriba todavía menos de lo normal), pero estoy un poco en una nube. Si, claro, es por lo de Erasmus. El caso es que hace como dos semanas que me dijeron que me voy y hasta ahora no había empezado a mirar de verdad cosas sobre Horsens (no es a Aarhus a donde voy, sino a una Horsens, una ciudad a 30 min en tren de aquella) y la universidad a la que me voy, VIA University College. Y es esa parte del viaje la que empieza ahora. Escribes «Horsens Universidad» en google y a la primera de cambio ya te salen tres blogs de gente que ha echado ya allí su buen año Erasmus y a los que por supuesto he escrito para pedirles consejillo [(1), (2), (3)].
Lo que ya me lleva a una primera pregunta: ¿cuantos correos recibirán ellos de gente como yo? Es que veréis: yo todavía no me he ido ¡y ya he recibido correos de desconocidos preguntandome por Dinamarca! xD

Pero bueno, el caso es que veo sus fotos, leo sus historias, y es una capa de realidad más que se añadiendo, empapando lentamente mi cerebro. No es ya esa cosa abstracta que existe cuando tiras de google earth y ves los edificios en 3d, o ves las fotos oficiales que el ayuntamiento o la universidad cuelgan en sus webs, hechas por un fotógrafo profesional. Son fotos que estos chavales han hecho, fotos que haríamos cualquiera de nosotros, fotos que cuentan historias, viajes con los colegas, risas, es la siguiente fase de inmersión. Horsens dejó hace muy poco de ser un nombre desconocido para mi, un punto en el mapa de Europa. Y todo sea dicho, hasta que no me he puesto a mirar más, para mi seguía siendo un lugar más, un sitio que, pues vale, está ahí. Como si fuera un colega el que se va, no yo, uno mira un poco por curiosidad los datos, habitantes, poco más. No, no es otro el que se va, soy yo el que se va, voy a vivir todo un año allí, y previsible y deseablemente un año importante para mi.
Claro, diciendo esto, quien no me conozca puede parecer ‘ay hijo, que no tienes sangre en las venas!’ xD
Si, es curioso, me sorprendo a mi mismo. Cualquier otro supongo que se hubiera puesto a mirar cosas desde el primerísimo día, se hubiera flipado; y yo hubiera apostado, antes de todo esto, a que también hubiera reaccionado así.
Pero no, me he quedado flotando, cayendo lentamente como una pluma, solo ahora me empiezo a hacer de verdad a la idea. A ver, que la verdad es que todavía me quedan papeleos, por ejemplo, ni tengo la lista de asignaturas convalidables pues todavía espero que el coordinador me la pase para entregar lo que falta. Y yo, que soy muy ‘de esa manera’, muy prudente. Era un poco lo que dejé a medias en el post anterior, que soy muy de hacerme a la idea de que ‘no’, ‘bajad el tono, no nos precipitemos’. Lo que yo llamo ser un pesimista para ser un optimista: hacerse a la idea de lo peor para disfrutar de lo bueno que venga; pero bueno, prometo extenderme sobre este punto en otra ocasión.
Sigo por donde iba, mi actual compañero de piso y uno de mis mejores amigos ya me dijo en su momento, hacia junio de 2006, antes de echar su año en Italia, que ‘ahora que sé que me voy, es cuando lo estoy disfrutando y paladeando’. Pero vaya, es que lo mio… yo que sé!, vendrá de familia o algo, porque mi hermana, medio de coña medio en serio, decía que no solo no respiró cuando supo que de verdad se iba, ¡sino que no respiró hasta que vio que finalmente las asignaturas aprobadas en Alemania le eran reconocidas por la Universidad de aquí! xD
Que yo lo entiendo, pero espero no llegar a ese extremo, espero empezar a disfrutar desde ya mismo. Tal vez porque veo que este año ya casi nos lo hemos zampado (ni me quiero imaginar lo rápido que puede desaparecer el que viene) y inexorablemente esos eventos se acercan.
Hay una película que me encanta y que tal vez más de uno conozca, y de la que con seguridad volveré a hablar en este blog. Me refiero a ‘L’Aubergue Espagnole’. Bueno, va de un chaval que echa su año Erasmus en España, y justo al principio hay una escena, cuando carga con todo su equipaje por las calles de Barcelona buscando el piso que le ha buscado su madre, en la que habla imaginariamente a su yo del futuro, y le pide que recuerde esos instantes en los que se ve abrumado por el nombre de tantas calles, pues aunque pueda parecerle increíble en ese momento, sabe que alguna vez las conocerá como la palma de su mano. El caso es que me encanta ese momento ‘me hablo a mi mismo a través del tiempo’, pues -espero no ser el único- yo a veces también lo hago, escribiéndome por ejemplo polladas en el margen de los apuntes, sabiendo que se me van a olvidar que las escribí y que cuando vuelva a leerlas me reiré/descojonaré de mi mismo y conmigo mismo, cosa que efectivamente pasa. Me encanta esa sensación de saber donde y como estaré exactamente dentro de unos meses, y sobre todo como -creo que- reaccionaré, aunque sin saber donde estaré más adelante. Es así como veo ahora esas fotos de Horsens, empiezan a dejar de ser algo abstracto dentro de la propia abstracción de mi mente, empiezo a decirme ‘eh, yo andaré por esas calles, y no estaré andando solo por unos días, sino que las recorreré durante todo un año’. Es empezar a hacerme a la idea de que es algo a lo que irremediablemente le tomaré cariño -u odiaré, pero no me será indiferente-…
Y bueno, si ahora todos estuvierais al día con Lost, soltaría tranquilamente un buen spoiler, pues se me ocurren ciertos paralelismos con lo que pasa ahora en la serie, pero vamos a dejarlo estar :D
El caso es que solo ahora me empiezo a decir de verdad: ¡Copón, que me voy! :D

