Pues si, lanzo el tema por la cara. El tema-temazo de todos: ¿existe Dios? ¿qué propósito tiene la existencia? ¿cuál es el puñetero sentido de la vida? Es la gran pregunta que atormentaba ni más ni menos que a «Doc» Emmet Brown, y en la búsqueda a su respuesta creó la máquina del tiempo con el DeLorean: ¿Por qué?

*Nota: No es el GIF ni la imagen que buscaba para ilustrar mi punto, pero he encontrado un par de tesoros por el camino…
Ahora en serio: siendo este un blog personal como es, me asombra un poco que no haya atacado este asunto más veces. Solo lo he tocado directamente una vez y otra tangencialmente. Y la verdad, se me ocurren una serie de razones por la que no lo he tocado más, ahí van unas cuantas
- He tardado
añosdécadas en llegar a alguna conclusión (spoiler alert: es la del titular). Durante años mi camino ha consistido en oscilar casi al azar entre la firme creencia en un ser superior, agnosticismo («nunca podrá ser sabido»), y un ateísmo débil. - Es un camino personal, no en el sentido de íntimo (no me importa hablar de ello), pero si de intransferible: creo que da un poco igual lo que escuches decir a otro, es un viaje y una conclusión a la que debes llegar por ti mismo. Mención aparte sobre tu propia voluntad de andarlo, y todavía más lejos queda aquello de tener el valor de llegar a sus últimas consecuencias.
- Y honestamente, me aburre un poco: no porque sea un tema aburrido (para nada, ya digo que me parece el tema por excelencia), sino porque, aparte de por el punto 2, es porque es difícil que charlando con gente la discusión no se desvíe muy rápido a otra que por repetición si me parece más aburrida, que es el tema de las religiones organizadas, Jesus, Mahoma, de qué forma ilumina mejor una iglesia, y las puñetas. Un tema que presta demasiado a extremos y poco a sutilezas.
Así que empiezo dejando claro lo que opino respecto a las religiones: creo que en general contienen buenas ideas y unos buenos aceptables códigos morales y cívicos (no todos), pero mal implantados, corrompidos, y utilizados por una jerarquía apoltronada (que a esos si, los regaba con napalm del bueno) no en poca medida para controlar a la masa. Los que siguen ciegamente el dogma, bueno, solo puedo decir que pobres corderos, aunque al final nos queda la triste y aplastantemente numérica verdad-última, y es que ellos son más, y somos nosotros los que históricamente acabamos en la hoguera.

