Crysis 2 (y el día que la gente se preguntó si Bill Nighy llevaba maquillaje) (1 de 4)

Introducción

Llevo unos días enganchado al Crysis 2, un FPS al que le tenía ganas desde hacía bastante tiempo. Le tenía ganas, muchas, muchas, muuuuchas ganas. Y me venía preguntando, también desde hace tiempo, si llegado el momento merecería un artículo en el blog. Supongo que porque siempre me he intentado mantener aquí alejado de temas que impliquen demasiados tecnicismos o que se salgan un poco por la tangente, explicando algo que me interesa a mi casi en exclusiva. Pero por suerte, en este juego no solo he encontrado diversión y tiros, sino algo más, un algo que juntado con otra idea que tenía guardada de hace tiempo (hablar sobre efectos digitales) me hace creer que puedo fabricar un artículo medianamente comestible. Haré lo que pueda con los tecnicismos, y si no, os los saltáis que tampoco pasa nada. Vamos a ello.

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El origen de todo: el Terminator de metal liquido (1991)…

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…y Davy Jones, en El Cofre del Hombre Muerto (2006). Apenas 15 años separan estas dos imagenes. La de cosas que cambiaron entre medias…

Que me flipan los efectos especiales, ya lo sabeis: no es ninguna novedad. Cuando hablo de esto con un cinefilo, casi me tengo que poner a la defensiva, y tampoco entiendo por qué tengo que explicarme. Me gustan los FX en si mismos, y tal vez en otro universo me dedicaría a ello, si no fuera -eterno- proyecto de diseñador industrial (y no cierro la opción). Supongo que tengo que insistir: me gusta mucho el cine, adoro un buen guión y unas buenas interpretaciones (y sé distinguirlos), tanto como el que más.

E independientemente de ello, me gustan los efectos especiales tal cual. La técnica que se encierra tras ellos, la de los artilugios y quebraderos de cabeza necesarios para construir la idea que tienes exactamente en la cabeza. Y que cabría largamente discutir el encanto que hayan podido perder con el devenir de los efectos digitales, la libertad que ofrecen es irresistible.

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Hablando de efectos digitales: ¡¡Terminator 2 tiene ya 20 años!! En un recopilatorio de películas que pienso publicar más pronto que tarde cito a Terminator 2 como un momento relevante en mi vida, igual que, por razones similares, luego lo es Parque Jurásico, y que luego, aunque en menor medida, lo son otras como La Amenaza Fantasma o Avatar. Todas tienen en común haber «roto el suelo» en el mundo de los FX, todas ellas, la de abrir nuevas puertas de par en par a opciones que antes, a la hora de idear cosas para guión, mejor te acostabas un rato. Todavía pasarán muchos años hasta que se universalicen y se usen para cosas relativamente triviales como envejecer o rejuvenecer a un actor o duplicar a otro – aunque obviamente para la gran mayoría de historias nunca harán falta grandes efectos especiales, más allá de las ventajas de poder reemplazar un cielo nublado o borrar unos tendidos eléctricos molestos.

*Impresionantes, si, pero anecdóticos es como prefiero considerar otros efectos digitales ochenteros como la lengua de agua de Abyss (1989), el caballero de la vidriera de El Secreto de la Pirámide (1986) o la gloriosa secuencia del Genesis en Star Trek II: La Ira de Khan (1982)
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El caballero de la vidriera, de la película ‘El Secreto de la Pirámide’ (1986). Que miedo me daba de pequeño la puñetera escena, tanto como me gustaba aquella película…

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Olor a Disco

No voy a decir el aburrimiento (porque, no voy a negarlo, en mi condición erasmusera eso se hace un poco dificil), pero ciertas experiencias el pasado jueves en Aarhus hicieron catalizar y cristalizar una idea que ya venía de antes…

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En fin.

Por cierto, llevo unas días/semanas jodidamente enganchado a CuantoCabrón. Me pregunto como se sentirán ahora los informáticos y resto de geeks (hasta ahora tengo la sensación de que ese tipo de humor en 4chan, reddit y demás es idiosincrático suyo) ahora que este tesoro se está poniendo de moda –que no deja de ser irónico, porque un meme de estos por definición es la cosa que más pronto se pasa de moda de la vida, por lo rápido que se queman uno a uno. Entre esta página, VayaGif, VistoenFacebook, CuantaRazón y resto de webs pierdetiempo robasueño chupasangre, estoy realmente perdido. Eso cuando no estoy de proyecto, claro… ;)

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Autumn Break: Berlín, día 0 (VI y Fin)

(viene de aquí)

He dejado el día 16 de Octubre para el final, pero ¿por qué? Ya lo he venido adelantando (no sé si demasiado): por la sencilla razón de que fue el día más divertido, el más completo, el más curioso y sin duda, el más raro de todos. Empieza muy ricamente en el aeropuerto de Rygge, Noruega, y acaba de una manera peculiar en la alevosa nocturnidad de Berlín. Todo el Autumn Break estuvo bien, pero me apetece cerrar la narración dejando lo mejor para el final. Tan simple como eso.

Postdamer PlatzBranderburg Tor

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Sábado, 16 de Octubre de 2010.

5:00 AM, nos hallamos en el segundo día del Autumn Break. De hecho todavía estamos en Oslo. Nos hemos pateado la ciudad, hemos hecho botellón en un Burguer King, hemos estado en un lugar bastante asqueroso, hemos sufrido el ataque de un personaje de la mitología noruega, todo ello bien detallado aquí, y ahora ya estamos, bastante bastante cansados, camino del aeropuerto de Rygge, a 60 km de Oslo. El avión partía a Berlín a eso de las 12 de la mañana, asi que habíamos pasado de reservar hostal (aunque la idea si era tenerlo para el sábado siguiente, que volveríamos a estar en Oslo, y que al final, no), y directamente fuimos a dormir al aeropuerto.

Nada más llegar, tuvimos un dilema: ¿pasar en ese mismo momento el control de seguridad, para no tener que preocuparnos más adelante, o dormir fuera? Elegimos dormir pasado el control, para evitar males mayores. Nos fuimos a la zona más apartada posible (justo en el parque infantil, donde el suelo de goma nos servía de alguna forma de colchón), y despues de acomodarnos, disponernos y asearnos (yo el último: a mi ritmo), tocaba cerrar los ojos.

El resto llevaba ya tal vez 20 min sobando cuando yo me dispuse a coger mi sitio. Todavía tardé un rato en coger la postura, encontrar la manera de que no me diera la luz en los ojos… después de un largo proceso, parece que al fin estaba dispuesto a dormir. Eran ya las 6 de la mañana.

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Tal vez fueron segundos. Tal vez fueron segundos, los que pasaron entre que cerré los ojos, encarrilado ya en la autopista directa al sueño, y que un agente de seguridad Sigue leyendo

Cosas que te hacen pensar que el mundo es de verdad un pañuelo

Esta foto la ‘favoriteé’ en Flickr hace más de un año. Se tomó apenas a un par de manzanas de donde vivo yo ahora.

Podría pensarse que llegué a ella buscando sobre Horsens en Flickr en el mismo momento en el que supe me vendría aquí a pasar un año. Ahí acabaría cualquier tipo de casualidad. Pero suficientemente remarcable es el hecho de que no: sencillamente llegué a ella antes de saberlo, antes de que supiera que viviría justo donde se tomó, sencillamente llegué a ella porque es una buena foto, y eso que hace años que no dedico mucho tiempo a bucear en Flickr. No hay relación alguna directa entre esta foto y yo. Es casualidad pura y dura. Merecidamente ha ganado ahora el primer puesto de un concurso de fotografía que mi universidad de aquí ha convocado este año, con la consiguiente sensación de déjà vu al ver la foto en la pared de mi facultad, que me ha traído de cabeza los dos últimos días (hasta le he tenido que escribir un mail a la autora, preguntándole si era ella de verdad quien había enviado la foto al concurso).

Nada, felicidades desde aquí a la ganadora :)

La parsimonia

Esta es tan solo una anécdota sobre el Autumn Break que no he sabido donde meter. Fue que una de las veces, perdí a los míos en el metro de Londres. Y ellos se asustaron más que yo.

Os cuento: a lo largo de todo el viaje he tomado la fama de ir siempre el último. Eso siempre ha sido así, claro, y ya lo sé yo, igual que lo sabe mi familia, mis amigos de Málaga… y que ahora lo saben ellos: que soy un tranquilo del carajo. Pero nunca (y son ellos los que me lo han dicho) he hecho esperar a nadie (al menos este viaje, eh, no os echéis al cuello tan pronto xD).

La Parsimonia

Que me gusta esta foto, ea, es la tercera vez que la uso

Por un lado, es verdad, me gusta ir a mi ritmo, y por otro, el tema echar fotos siempre retrasa. Además, no me gusta ir a la cabeza del pelotón, y para terminar, el coche escoba, de por si, tiene una función, y la mía era la de esperar y recoger a los otros rezagados. Si me veían, sabían que nadie iba detrás mía, y la gente se queda tranquila. A pesar de todo, rara vez los perdía de vista, y de vez en cuando y siempre que hacía falta (esto obviamente no lo veían, así que tendréis que creerme cuando os lo digo) echaba un sprint para alcanzarles. A pesar de como tenía los pies al final del viaje, pero lo echaba. Aunque pocas veces hacía falta ese sprint, claro: a estas alturas, sé aprovechar un paso de cebra para alcanzarles, o que se han equivocado de camino y dan la vuelta, o que se paran a mirar algo… Yo a lo mio no le llamo tranquilidad, sino eficiencia energética Pero no estamos aquí para hablar de eso. Aquella vez del metro no funcionó.

Aquella vez ni siquiera iba rezagado, aunque, es cierto, yo iba el último del pelotón. Aquella vez íbamos todos juntos en una piña, aquella vez. Y aquella vez, el metro estaba lleno. Entraron todos, todos menos yo. Y efectivamente, me quedé solo (o ellos, depende de como se mire… :P)
Y cuando vieron que me quedaba fuera, ¡entonces se pusieron histéricos! –¡Que Rufo se queda fuera! ¡Que Rufo se queda fuera! (o eso me apetece imaginar xDD, reconozco que hay un poco de fantasía en la reconstrucción). Pero yo solo hice un calmado gesto con las manos que entendieron a la perfección: ‘Bajaos en la próxima’.

(…)

Lo más gracioso de todo, es que en mi cabeza, 30 segundos antes, venía andando y pensando:

‘Si alguno se perdiera en el metro, habría que desarrollar algún ‘protocolo’… como por ejemplo hacer que los adelantados se bajasen en la próxima parada’…

Quién me diría que medio minuto más tarde tendría que ponerlo en práctica: ni me había dado tiempo de comentarlo con nadie.

Pero en fin, salió bien, entre otras cosas porque aquella vez sabía donde íbamos (íbamos a Notting Hill: otras veces nos hemos puesto a andar sin, al menos yo, tener ni puta idea de adonde nos dirigíamos), y porque no había posibilidad de confusión posible, pues a aquella parada solo correspondía a una línea de metro. Y me monté en el siguiente coche, y ni me tuve que bajar: allí estaban ellos esperandome, incluso mi puerta se paró frente a ellos, ni hizo falta que bajase…

No hubo muchos incidentes más: Noel por ejemplo se quedo encerrado en el tren, a ultimísima hora, justo cuando volvimos a Horsens, pero es que aquella vez fuimos todos unos pamplinas que no empezamos a coger las maletas hasta que se paró el tren. Obviamente el maquinista no esperó a que bajasemos, y Noel tuvo que ir hasta la siguiente parada y volver. Digamos que ese fue el incidente más negativo del viaje (otro fue que una de las veces Jose Luis tuvo que pagar 32€ de más por colarse de peso en el avión, pero que uno de nosotros pagase, en un vuelo de cinco, cuando casi todos rebasábamos el límite, lo llamaría muy buena suerte), pero visto globalmente, nos salió todo de puta madre. Y en el Interrail, lo mismo: nada grave que lamentar, ni siquiera anecdótico. A estas cosas habría que llamarlas anti-Murphy. De prepararlo todo al milímetro, fijo que algo sale mal…, pero hay veces que mientras menos preparas las cosas, más suerte parece que tienes, pues claramente dependes de ella: la estas tentando…