Nueva sección en el blog

Quiero anunciar una nueva sección del blog, aunque eso de «nueva» entenderéis que es muy relativo: son las Selecciones, un listado de antiguos posts que se encuentran entre mis favoritos o que sencillamente me apetece reivindicar. Bien los considero los más currados o representativos de este blog, o bien quedaron un tanto huérfanos de vuestros comentarios, o bien son la cantidad y/o calidad de estos últimos lo mejor que hay en ellos.

Es un listado actualizado, que aunque ya estaba en los viejos blogs, no he dedicado el esfuerzo de reconstruir desde que me mudé aquí. No una minucia: repasar más de 650 post en los cuatro años y medio que llevo blogueando, con sus altos y bajos. Incluso me he permitido la licencia de incluir alguna cosa anterior, de cuando tenía página web a secas.

Os pido disculpas, eso si, pues solía cuidar los post en estilo y ortografía peor aun de lo que hago ahora, errores que lamento seguir cometiendo, aunque intento corregir siempre. Entended que no he podido revisar uno por uno todos esos post para hacerlos más presentables; lo que me hace seguir señalándolos es que veo en general en ellos ideas que me siguen pareciendo válidas en interesantes. ¡Por supuesto desde mi particularísimo punto de vista!

Es posible que relacionéis esto como algo directamente relacionado con el hecho de escribir cada vez menos, no voy a intentar desmentirlo: es un tema que he tratado varias veces (de forma extensa en al menos tres ocasiones para ser concretos (1, 2 y 3) , ¡todo blog/bloguero atraviesa su crisis existencial y autorreflexiva!), y es cierto que cada vez encuentro menos temas nuevos para tratar, lo que al mismo tiempo me lleva cada vez más a referirme a cosas que ya he tratado antes, a mi manera.

En fin, que si queréis echar ese vistazo estáis más que invitados.

Y ahora si, entended también este post como poco más que una excusa para poder desearos una Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Un fuerte abrazo a todos :)

W (y otras curiosidades-polladas de la tabla periódica)

Que chulo esta el nombre de Wolframio. Del alemán wolf rahm, o «espuma de lobo». Casi tan chulo como el de Tungsteno, procedente del sueco tung sten, o «piedra pesada». No digo ‘chulos’ de ‘bautizaría así a mis hijos’, pero si en plan bautizar una unidad de disco duro o una nave espacial (el día que tenga una, claro). Pero con  lo chulo que está el nombre de Wolframio, que tenía que estar reñido precisamente con el de Tungsteno. Dos nombres para el mismo elemento, injusticias que hay en la tabla periódica, con nombres tan feos o graciosos como Osmio, Praseodimio, Antimonio o Disprosio, y va uno de los elementos y acapara dos nombres chulos a más no poder.

Por concentrar nombres que se lo digan al pueblo sueco de Ytterby, por el que debido al peculiar mineral característico de sus minas, hasta cuatro elementos fueron bautizados en su nombre: el Itrio, el Iterbio, el Erbio y el Terbio.

Pero lo que más me fascina, es como trata Hollywood a la tabla periódica. Desde la Carbonita de Star Wars, el Turbidio de Desafío Total (que por cierto, siempre entendí ‘turminio’) o la Kriptonita de Superman, hasta el Adamantio de los X-Men, el Dilitio de Star Trek o el Tilio de Battlestar Galáctica, pocas veces se hace un ejercicio de verdadera humildad y se invoca el Unobtanio (de inobtenible), ese material mágico de dureza, tenacidad y resistencia infinitas y envidiable ligereza… casi casi como el Mithril, oiga.

¡Jibena, probétebelo!

Que putada que a estas alturas, al ver una peli, ya pueda ser el drama más intenso, en el momento más clave, cuando el encarcelado se lo dice a su hermano a traves del telefonillo, o cuando el militar parte de viaje, o el indio mohicano se lo dice a su amada, que como al guionista se le hubiera ocurrido poner en boca de uno de ellos la palabra «¡prométemelo!», la tengo mentalmente tan corrompida que no puedo evitar acordarme del video que he visto millones de veces, y a continuación inevitablemente descojonarme. Y que pase lo mismo al escuchar variaciones de «te quiero muchísimo», o «caro», o cualquier cosa como «atento», «garantia» o cualquier mierda capaz de ser relacionada con esto. Y así cualquier pollez casi hasta el infinito.
Que suerte que en este video otro no haya palabras, que si no…


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James Cameron’s Avatar

(No, no he ido todavía a verla, a ver si esta noche mismo cae esa breva)
Señala Dremin una verdad verdadera: ¿No da casi vergüencilla eso de leer: ‘Avatar, del director de Titanic‘?

¡Pero por favor don señor James, que es usted, guionista y directautor, genio de la ciencia ficción, hombre hecho a si mismo, James Cameron, leyenda viva del cine! ¿Se tiene usted que rebajar tanto a tener que citar una cinta relativamente menor suya para vender su nueva obra? ¿Y además, la que precisamente es menos representativa de su obra, incluida la que nos quiere vender?

Que si, que la peli, para varíar (y santa tradición la suya) vuelve a ser la más cara de la historia del cine, y mientras a más publico llegue mejor, incluido el más inculto cinematográficamente hablando, aquel que va una vez al año al cine porque sencillamente no es aficionado, aquel que recuerda ver Titanic solo porque fué un evento y había que ir a verla. Mientras más mejor, que tal vez lo de convertir Avatar en un evento sea la única manera de recuperar la inversión. Que si, que si, que si, que lo entiendo, pero no me deja de seguir pareciendo ridiculo. ¡Que usted es suficientemente conocido, señor don James, que esa estrategia comercial es degradante!

Que usted es quien es por las dos primeras Terminator, por Aliens, por Abyss, por Mentiras Arriesgadas. Por el guión de Dias Extraños, por producir Dark Angel y Solaris. Por todas las nuevas tecnologías y disciplinas técnicas que ha ayudado a desarrollar. Y que si, que luego tiene Titanic, 11 oscars, 1800 million dollars baby en taquilla mundial, pero es la cinta menos suya. Aunque claro, es tan suya como la que más, James Cameron es también el de Titanic. Pero de nuevo, ¿es esa la película que espero ir a ver cuando vea Avatar? ¿es ese el reclamo, y no ninguna de las otras?

Y como señala de nuevo Dremin, que con Ridley Scott pasa lo mismo, el de Alien, el de Blade Runner… pues no, hay que vender cada película suya como ‘del director de Gladiator’, o mejor aún, ‘del director de Black Hawk Down’. ¡Venga hombre, por favor! Que mira que me tanto Gladiator como Titanic también me parecen peliculones, pero no son las mejores de sus respectivos directores. Que no podía ser ‘Una película de Ridley Scott’ a secas, oye….
O mejor aún, como John Carpenter, un director relativamente menor, con dos cojones a cada película suya: ‘John Carpenter’s Vampires’, ‘John Carpenter’s The Thing’, ‘John Carpenter’s Pollas en Vinagre’

Pues eso, taglines sugeridas: ‘James Cameron’s Avatar’. O mejor, ‘Avatar. Una película de James Cameron. Punto. xD

Sueño, 99% tal cual

Su grasienta melena rubia y su rostro curtido y ajado por tantos años de peleas y alcohol se escondían bajo su capucha, aunque algunas mechas de pelo se escapaban y ondeaban al viento. Estaba subido al borde de un andamio que se asomaba a un amplio y profundo bocado en el suelo del desierto salado, del cual procedía un acre olor a muerte, a óxido, a residuos químicos y metales pesados. La estructura a la que estaba subido parecía destinada a soportar la de una nave encallada, a modo de monumento; una nave blanca circular, con la clásica forma de platillo, incrustada con violencia en el superficie salada del antiguo lago, mientras, uno de sus flancos se elevaba unos 10 metros en el aire, absolutamente destrozado, tal vez por el impacto de un misil. La estructura de la nave permanecía de un blanco impoluto, excepto la parte que había recibido el impacto había sido invadida por el intenso rojo oxido, malsano, con su estructura descubierta, pútrida, casi parecía corrupta a la usanza de la materia orgánica.

-No sabemos nada de él. Ni siquiera que edad tiene. Los datos más antiguos a los que nos permiten acceso son de hace 10 años, y tampoco es mucho: solo este vídeo.

Apartamos la mirada de él y nos dispusimos a ver el video. Transcurría precisamente en esa boca abierta del suelo, y era un volcado directo de la señal de su nervio óptico, es decir, un vídeo en primera persona. Vemos como anda detrás de un guardia de seguridad por un terroso camino, abajo en el barranco, en lo que parece son solo unos metros al aire de una compleja red de galerías subterráneas. Es un día nublado, gris oscuro. En ese instante ante sus pies cae del cielo una pistola. No todo estaba perdido. Dos mujeres fuertemente armadas se descuelgan por la pared del barranco y acribillan a los soldados: estos apenas son adolescentes, y su sofisticado equipamiento no compensa su deficiente entrenamiento, incapaces de enfrentarse a su primera y única acción de guerra. Otra vez la guerra. La señal sináptica  detecta como el protagonista se estremece al ver esos cuerpos acribillados, cayendo ante el fuego de las granadas y de las bombas incendiarias, uno tras otro. Había jurado no volver a matar. Y allí estaba, siendo rescatado por dos de sus viejas compañeras. Camaradas que de repente, necesitaban su ayuda.
El rescate no les había salido tan limpio como pretendían: alguno de los soldados había conseguido dar la alarma y antes de darse cuenta ya estaban allí dos tanquetas escupiendo implacablemente balas sobre ellos. Si se demoraban demasiado los zumbadores no tardarían en aparecer y todo habría acabado. Él se había quedado arriba, sin apenas cobijo pero teniendo al alcance de sus manos una de las ametralladoras de las torretas de vigilancia, si es que las tanquetas le dejaban alcanzarla, por supuesto. Sus dos compañeras habían conseguido inutilizar una de ellas, que ahora yacía reventada en el fondo del barranco, pero la otra que tenia una ametralladora periscópica que les tenia en serios apuros. Apenas se intentaba acercar a la torreta, la tanqueta se elevaba, casi podia alcanzar cualquier angulo, no habia cobijo posible. En la oscuridad las ráfagas de balas trazadoras iluminaban todo el barranco y por momentos habia linea directa de tiro: le era posible ver directamente el cañon de la tanqueta resoplando fuego, y quien sabe como es que las balas no le alcanzaban directamente. Alguna lo hizo sobre su casco, y ni siquiera entiende como el impacto no destrozó sus cervicales, aunque aquello le aviso de que le iba a hacer falta algo más que cojones para deshacerse de esa fastidiosa tanqueta.

La señal del vídeo acababa ahí. Mientras, ahí arriba él lo había estado recordando todo, sin necesidad de ver el vídeo. Nos miraba de reojo con cierto rencor en su mirada: estábamos hurgando en algo que no le apetecía recordar. Aunque debía cuadrarse ante nosotros, algo nos decía que le debíamos un respeto y una consideración que definitivamente no estábamos teniendo con él.

Y en eso él recordó sus dias en la isla, aquel verdor, aquellas aguas divertidamente peligrosas, aquellos animales aun por catalogar y esa tenue atmosfera en la que constantemente alcanzaban a verse las estrellas. Y por supuesto, aquellas constantes escaramuzas con los contrabandistas por defender su terreno. No fueron dias tranquilos, pero sin duda los echaba de menos: eran lo más parecido que había tenido a un ‘retiro’. Y le costaba entender como habia vuelto a esto.