(…) No creo que trate de hablar de narcisismo o vanidad. Entiendo por vanidad creer que todo lo que uno hace es cojonudo, y de hecho es una caracteristica que no me gusta, pero me gusta tan poco como la falsa modestia (tal vez porque yo mismo como casi todo bloguero sufro un poco de ambas! :p). Si pudieramos hablar de las cosas en su justa medida… si uno pudiera saber que lo que hace huele a avinagrao y se ver los defectos, e intentar mejorar; y sobre todo no esperar a que lo que hace le guste al resto de la gente (el público es sencillamente impredecible e incontrolable: con ello no se puede contar nunca), sino sencillamente ser capaz de decir: «me gusta a mi, con eso estoy contento…» ¿es eso vanidad? ¿Es malo ser tu más sincero público? ¿Y es malo, valga la redundancia, hacerlo público? ¿Es malo no depender ni esperar a que al resto le guste lo que haces o que te lo diga?
De hecho por mal que suelas hacer las cosas, el constante camino de perfeccionamiento te llevará a que alguna vez te salga algo y seas capaz de decirlo: estoy contento. Y ya está, el camino no acaba, puede seguir siempre que quieras y decir «la proxima vez ¡voy a hacerlo mejor!» Y esperemos que así sea :)
Y suele pasar que los mejores trabajadores, artistas, obreros y/o artesanos son los que menos contentos estan con su propia obra (que no es que no disfruten su trabajo): su falta de satisfacción es lo que les empuja constantemente a ir siempre más lejos; son tremendamente exigentes y autocríticos consigo mismos, aunque casi por definición eternos infelices. Por contra, el autocomplaciente se conforma con lo que tiene o hace. Este último es feliz, aunque también implica que probablemente no explorará más allá. De todas formas me recuerda algo a como les pasa a los yonkis de Trainspotting: con la heroina son felices, solo tienen una preocupación y es como meterse otro pico. Nada de elegir futuro, carrera o empleo.
Y de todas formas por ahí anda la frase de ‘envidio a aquellos que son capaces de ser felices con poco’, aunque ahí ya hilad vosotros, que si no me voy por las ramas :p (y me suelo ir)
Centrandome de nuevo, supongo que podriamos hablar de vanidad y autocomplaciencia, humildad y modestia, y tambien ver si todas ellas son sinceras o no (esta sería una charla para tener a House de contertulio :) ).
Si hay algo que en cierta medida tengo comprobado es que si tú dices lo que piensas de ti mismo entonces el resto se suele callar, sobre todo si no erras mucho el tiro: de algun modo es aquello de ‘el que calla otorga’. Y si de hecho te hablan suele ser para sacarte de tu error, para contradecirte.
Si te criticas a ti mismo, estarás inmunizado para cualquier cosa que te digan (eres tu mejor crítico y nadie será más duro contigo que tú), partes de ese punto y a partir de ahí todo lo que puedes recibir son comentarios positivos (y nunca se ha visto eso de que alguien se autocritique adrede para recibir halagos… ¿verdaddd?). Si por la misma via te auto-halagas, si te cuentas a ti mismo lo cojonudo que es lo que has hecho, ya está; nadie te va a decir «está todavía mejor»: o bien se van a callar o bien será para ponerte los pies en la tierra.
Si dices ser feo y la gente te dice que no, que eres guapico, es que lo serás, aunqué haya que reducirlo a una cuestión de mayoría numérica (y teme si se callan!). Si eres un petulante y por lo tanto te estes excediendo, solo queda espacio para que alguien llegue a bajarte los humos. Pero oye, si dices que es bueno y por lo que sea se callan, es posible que sea verdad (o que sencillamente ni siquiera tienes a nadie cerca que te lo diga, que también). En fin, el tiempo pone las cosas en su lugar.
(…)
Pero todavia puede haber otra explicación: al decir todo lo que piensas, puede pasar que sencillamente no dejas a los demas nada que decir, no invitas al otro a comentar. Por ejemplo, Gianna; me gusta como escribe y una cualidad especial que tiene: la de decirlo todo; blogs asi no se cuentan a menudo (tambien podría citar Tecnología Obsoleta, aunque claro, con la longitud de sus post, así cualquiera :) ). Algunas veces los lees y te quedas con la sensación de «joder, lo ha clavado. No tengo nada más que decir ni que aportar, no cambiaría ni una coma». Y ya puedes estar en desacuerdo, que con las mismas te va costar trabajo encontrar fisuras en su exposición.
Y con esas te quedas, consecuencia: no hay comentario :). (O también, debería reconocer que soy mucho más tonto y ni tan siquiera alcanzo a verle las fisuras de sus textos :D)
Total, moraleja: si quieres que la gente participe en tus escritos, ¡deja cabos sueltos, aunque sea a posta! (y anda que no he desvariado del tema desde que empezé el post!)
Ese ha sido mi consejo de hoy; a mi ¡me funcionaa! :D



