Qué pena que talento creativo y capacidad técnica no se den la mano más a menudo… (4 de 4): ¿Y yo, que espero?

(viene de aquí)

Si habéis llegado aquí, habréis visto lo que bailo, y creo que al menos merecéis que me moje. Estoy con el alma partida, claro. Por un lado, bendigo todas esas herramientas nuevas que facilitan a un artista/creador a centrarse en lo que le interesa y dejarse de pamplinas. Por otro, me lamento: no tanto de que a la gente no le guste trabajar en equipo para unir talentos, sino sencillamente de que tantas obras de arte potenciales brillen en unos aspectos y hagan aguas por otros…

A mi me encanta trabajar solo, que queréis que os diga. No digáis que no me he mojado.

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Y ya lo digo sin tapujos, yo tengo ganas de hacer algo así, como lo que os llevo enseñando, como queráis llamarlo, cortometraje, obra audiovisual, whatever. Me gusta mucho el cine (y más la ciencia ficción) y al mismo tiempo le tengo mucho respeto. Con esto último quiero decir que conozco a más de uno, y podría dar nombres (cosa que obviamente no haré)*, gente con ‘ideacas’ (notese la retranca) y mucha energía (envidio esa parte), pero ese ímpetu y determinación no va acompañado de formación, talento, técnica, y/o de respeto a lo que hacen. Pero claro, también es muy facil críticar desde el sofá, decir desde esa cómoda postura ‘eso lo puedo hacer yo’, cuando la verdad es que no lo estas haciendo, y ese al que criticas si… en fin, podría divagar así y auto-contradecirme largo tiempo.
*No creo que me lean, pero no sea que un día se les ocurra buscarse en google y se encuentren aquí nombrados, ¡no sería la primera vez que me pasa! xD

No he estudiado Comunicación Audiovisual, y es una cosa que me frena —que no es porque no pueda, con mi carrera puedo hacer pasarela y la podría completar aquí mismo en Málaga en dos años, pero ya podéis imaginar como suena eso después de ocho añazos empantanao en Diseño Industrial…
La otra cosa que me frena, por supuesto, es la simple pereza. Leo en el portfolio de Dickwave una frase que me tendría que aplicar «Deberían enseñarnos a no esperar a la inspiración para comenzar algo. La acción siempre genera inspiración. La inspiración, por sí sola, raras veces genera acción» ¡Tiene tela la frase! Mis amigos y yo siempre le estamos dando vueltas a ideas, pero poquísimas veces se han concretado. Algunos las conocéis, para el resto que me lea desde más recientemente, siento decir que apenas puedo enseñar algo. Un vídeo de 7 minutos que hice con los amigos he prometido que se van a quedar en privado, y los otros directamente me las han borrado (la idea de volver a subirlo todo solo me produce apatía). Y falta por decir, sea lo que sea lo que haga en el futuro sé que no va a ser la repanocha y menos desde el principio, que tendría que haber un aprendizaje, pero si sé que debe de ser algo en lo que realmente crea, y eso no va a ser cualquier cosa.

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Por eso me fascina tanto el trabajo de Alex Roman, porque es la constatación de que las herramientas para conseguir ese nivel ya existen, y que si quieres, puedes. Por eso me resulta inspirador, a muchos niveles. Cada vez que aparece nuevo software, nuevas herramientas que facilitan el trabajo de un artista digital, las recibo como agua de mayo: son herramientas que cada día nos dan más independencia, que un día darán a una sola persona, sin esperar la ayuda de nadie, el poder para crear su propio universo. Si es que no ha llegado ya ese día. Y si, volveremos al mismo problema: que muchos se creeran capaces de todo, y habrá de todo, mucha paja, poco grano, yo me lo guiso… Las ideas están ahí flotando, y ahora ya están también los medios. Habrá cosas, no lo dudéis, ya empezamos a verlas.

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Yo solo espero que cuando llegue el día, sea capaz de entender mis propias limitaciones. Intentaré conocer mis limitaciones y respetarlas, y si hace falta, espero tener la humildad/valor necesario de pedir la ayuda que necesite, que no quiero yo solo abarcar demasiado. No me quiero pasar de listo. Es cierto, me gustaría desarrollar mi historia, que por muchas razones probablemente será algo de ciencia-ficción, pero si ya desde el principio no soy bueno contando historias (no sé hacerlas interesantes, la verdad ;))… ni hablemos de escribir un guión, de lo cual ni tengo nociones: probablemente me saldría una georgelucada. Pero, claro, conociéndome como me conozco, probablemente la idea se me tendrá que ocurrir a mi solo… en fin.

En cualquier caso, si tengo historia y tengo la posibilidad, y eso implica hacerlo yo solo, entero, en mi ordenador, que así sea. Porque lo que es poder, se puede.

Dicho queda.

(…)

Artículo al completo:

  1. The Third & The Seventh
  2. El Cómic
  3. Machinima
  4. ¿Y yo, qué quiero?

Qué pena que talento creativo y capacidad técnica no se den la mano más a menudo… (3 de 4): Machinima

(viene de aquí)

Pero bueno, que me desvío mucho. Hablo en el título del talento creativo y de la capacidad técnica. Entiendo que con uno se ‘nace’, el otro se adquiere a base de trabajo y estudio, y ambos son necesarios en cualquier proyecto tanto para crear unos buenos cimientos, como para conseguir un buen aspecto final, porque son disciplinas distintas, y ambas requieren de ambos aspectos. De todos modos, si tu talento en cierta materia cojea un poco, al menos con el esfuerzo y tiempo suficiente creo que se puede paliar, pero donde no hay mata no hay patata, eh. Por ejemplo, Roman no tenía ni idea de composición musical, pero le echó dos cojones, consiguió el software necesario y aprendió a usarlo desde cero con el único propósito de musicar su corto — pero estoy seguro de que todo hubiera sido auténtica caca si no tuviera ni una pizca de idea preclara de lo que quería.

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«Blaze of Glory» by Daniel Seebacher
Completamente generado por ordenador (e-on Vue 7). Incluido el cielo.

Y esto me acerca al (pen)último punto para acabar mi divagación: las herramientas. Dejo atrás el cómic, la escritura, incluso la música, hablo ya explicitamente de cine. Ya cuando aparecieron los primeros aparatos de vídeo caseros, hará treinta y pico años, cineastas como Francis Ford Coppola miraban con fascinación esa nueva tecnología que podría facilitar a cualquier cineasta amateur llevar adelante sus obras visuales (no olvidéis que el celuloide es carísimo, que uno no se pone a grabar en película así como así). Y todavía faltaban lustros para que llegaran los ordenadores con suficiente potencia para editar vídeo, las cámaras HD, y por encima de todos los sobre todos, Internet (entended: Youtube) para su distribución. Ya sabéis, la democratización de la tecnología, la web 2.0, y to eso. Y ahora en los últimos años es cuando se empiezan a ver de verdad cosas de gente que con presupuesto cero o casi cero consigue cosas fascinantes. Con mucho ingenio, con las herramientas que hay a mano, con ideas minimalistas, hay verdaderas obras de arte.

«Primer» (2004), de Shane Carruth.
7000 $ de presupuesto. Escrita, producida, dirigida, fotografiada, protagonizada y editada por el propio Shane.

Y fijaos, desde hace años cualquiera con una buena idea, o como poco, que creyera en ella, ¡que no es lo mismo!— y el tiempo necesario, puede filmar su historia. Y aunque eso es algo que ya necesita herramientas más serias (ya digo, no  es era como escribir un libro o dibujar un cómic), las cosas se han facilitado lo suficiente para equipararlo, o al menos acercarlo a los anteriores. Prácticamente todos tenemos ordenador, y a las malas, una cámara de vídeo HD se puede alquilar, ¡y yo me lo guiso…!

Si te crees capaz, no ‘necesitas’ a nadie, ni para el sonido, la fotografía, manejar la cámara, el montaje… que salga bien o no, es cosa tuya, pero al menos la posibilidad está ahí. Pero de todas maneras, ¡todavía hacen falta los actores! Definitivamente no puedes hacerlo solo. Presupuesto cero, si, muy bonito, pero necesitas a gente con tiempo y que crea en tu idea al menos tanto como tú. Ahí empezamos a liarla. Que tenga tu misma disposición, tu mismo entusiasmo… Tú crees en tu proyecto, pero estás a la merced de otros. ¡Qué pena que uno no pueda desdoblarse y multiplicar su capacidad para trabajar, como hace el Dr. Manhattan! xDD

Aun así… sea cual sea tu idea, no andes con muchas florituras.

Sea lo que sea lo que quieras narrar, piensa en actores de carne y hueso y escenarios reales. Y momento, el actual. Y para de contar. Como mucho, algún efectillo visual, si tienes un colega que controla o tú mismo te atreves, pero sin pasarse. Como quieras ambientación histórica o batallas épicas, mejor que te acuestes un rato. Eso, todavía, no. ¿Todavía?

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Que pena que talento creativo y capacidad técnica no se den la mano más a menudo… (2 de 4): El Cómic

(viene de aquí)

Creo, eso si, que si en un talento se cojea se puede al menos compensar con la suficiente cantidad de tiempo y esfuerzo. O buscando/contratando al especialista adecuado, en el último caso si tenemos dinero, pero no me quiero desviar por ahí. Lo que pasa es que la mayoría de las veces sencillamente no da la gana. Claro, por la libertad creativa ¡con lo a gusto que se trabaja solo, sin depender de nadie! Pero sostengo que muchas veces, demasiadas para mi gusto, la gente que se dedica a ‘crear’ desprecia demasiado las disciplinas que no domina, anteponiendo el ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ a cualquier consideración por el trabajo de otro. Es lo que vengo diciendo. Ya que es difícil que una sola persona sea capaz, en el más amplio sentido de la palabra, lo que si da pena es que no se puedan juntar dos personas y sus talentos, tal vez podría salir algo maravilloso. Y es que una cosa es la libertad del trabajo en solitario, y otra bien distinta no reconocer las propias limitaciones y la falta de respeto al oficio. Pero en fin, entiendo que en la mayoría de pequeños trabajos, si hubiera que esperar a encontrar a alguien dispuesto a cubrir cierto aspecto, muchos trabajillos que disfrutamos no saldrían nunca a la luz…

Los Dibujasaurios, me parecen geniales… pero ya sabéis a que me refiero.

El Cómic

El ejemplo que más me va a gustar usar para este caso es el del cómic. No soy un gran aficionado, pero si lo suficiente para saber que la inmensa mayoría de (grandes) obras son el resultado conjunto del trabajo de al menos dos (grandes) artistas: un guionista, y un ilustrador. No tardareis en citarme a Frank Miller o Hergé como buenos ejemplos de artistas brillantes en ambos aspectos, pero son las excepcioness. No podemos ignorar lo siguiente: ¿que hubiera sido de Alan Moore sin Dave Gibbons, de Stan Lee sin Jack Kirby, de Goscinny sin Uderzo o de Jean-Michel Charlier sin Moebius?

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Qué pena que talento creativo y capacidad técnica no se den la mano más a menudo… (1 de 4): The Third & the Seventh

Nota: como podéis sospechar, este artículo se me ha ido de las manos. Empezó con la idea del mismo título, que se convirtieron en unos cuantos párrafos en el núcleo de un artículo que no sabía como comenzar. Así, abandonado durante meses, hasta que encontré el vídeo que estáis inmediatamente por ver. Al final he estructurado el tocho convenientemente para que cada parte se pueda (más o menos) leer sin necesidad de las otras. En fin, os invito a acompañarme en otro de mis ladrillos, que cuando empiezo a escribir muchas veces no sé donde van a terminar  :)

(…)

Inspirador. Esa es la principal palabra que me viene al ver esta poesía en forma de vídeo que os señalo. De una belleza plástica abrumadora, desborda armonía y paz, con sus oníricas al tiempo que tangibles imágenes… una de las más esplendidas obras audiovisuales que he visto. Un verdadero homenaje a la arquitectura y a la fotografía por parte de Alex Roman, el seudónimo tras el cual se esconde un muchacho alicantino que responde al nombre de Jorge Seva y que ha dedicado un año a completar este proyecto.

Pero una palabra que no cesa de venirme a la cabeza es esa: es inspirador. Por supuesto eso merece una explicación, pero no adelantemos acontecimientos. De hecho, vamos a hacer una cosa: os dejo el vídeo, lo veis —a ser posible en HD— y lo disfrutáis con la mente relajada. Y luego os lanzo una pregunta, que inmediatamente tendrá su respuesta.

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Me voy a Dinamarca, cuchi su colega

Disclaimer: avisado me han y dicho aviso se lo traspaso a ustedes: leer este post puede provocar sentimientos de envidia. Si, soy un poco cabrón, pero que queréis que os diga: estoy que me salgo :P

Nenes y nenas, el año que viene me voy a Dinamarca: al final me han concedido una beca Erasmus para estudiar en el VIA University College en Aarhus Horsens. No es Suecia como tenía pensado, no había tantas plazas, no me llegaba la nota, pero Dinamarca me parece un destino tan cojonudo como Suecia, si no más. Pero, ¿es el cuento de la zorra y las uvas? Que va, es una historia más retorcida, una mezcla de partes de montaña rusa, información irresponsablemente sesgada y anuncios hechos con poco tacto, pero con un desenlace más que feliz. El tema es que me había hecho mentalmente a la idea de que no me iba, que no me iban a conceder la beca, que me tendría que buscar la historia de otra manera, tal vez yéndome de prácticas (que no es ni era de coña una idea muy secundaria). Es decir, que me había hecho a lo peor. Pero vayamos por partes.

El caso es que aquel «excelente» examen no resultó ser tan excelente. La nota ni me llegaba a ni a notable y con mi media académica, más baja aún, era todo menos brillante. El caso es que estaba sexto en las las listas. A nosotros, Diseño Industrial, solo se nos oferta como destino en Inglés la universidad de Skövde en Suecia. Un pueblo de 30.000 habitantes sin demasiado encanto, aunque con unas condiciones academicas excelentes: aunque solo se podían sacar creditos de libre (algo que de todos modos me viene genial: son casi los únicos que me quedan), estaba la posibilidad de sacarse el proyecto (algo que, siendo amables, no me atrae mucho sacarme en Málaga), y todavía más interesante, la posibilidad de sacarse el ‘Bachelor of Science in Engineering’, algo así como el cuarto año de carrera, un título europeo y mutuamente convalidable por las universidades de Suecia y Málaga, con lo que acabaría teniendo sus dos titulos al mismo tiempo. Una jugada que de haberme salido hubiera sido maestra.

Como ya comentaba, en 2009 tuve a dos amigos en aquella universidad, y he contado hasta cinco más de mi carrera aquel año. Si este año se seguían concediendo tantas plazas, debería ser suficiente, debería poder irme. Pero un día, hablando con una compañera de clase (ironías del destino, me voy con ella a Dinamarca), suelta en una conversación algo así como

-…vaya mierda, yo hice el examen de ingles pero no me ha salido suficiente nota para irme’
Y yo:
-¿Tú lo hiciste también? ¿Y en que puesto estás?
-La quinta (se escucha un golpe sordo en alguna parte, como de un trueno o una montaña derrumbandose)
-Joder, estoy justo detrás tuyo en la lista,
(tragando saliva) ¿y como es que no te vas? (queriendo decir ‘nos vamos’)
-Ah, ¿que no te has enterado? Solo hay cuatro plazas. Y además, conozco a los cuatro que hay delante y ninguno piensa renunciar. JAJAJAJA.

Esas risas suyas me sentaron como una patada en el pecho, un puñetazo en el estómago, un pisotón en los huevos… ¿sigo? Y al volver al piso, me encuentro pensando ‘bueno, me lo tengo merecido’. Por tener un expediente tan asqueroso, por haberme tocado los huevos tantos años, no sería poéticamente justo que mis siniestros planes para dominar el mundo me salieran de una forma tan redonda… Sigue leyendo