Máster de Profesorado en Granada, os pongo al día

Iba queriendo hablar de esto. Acabo de soltar un par de entregas gordas y ahora me veo con el tiempo de poneros un poco al día. Llevo dos meses viviendo en Granada, con todo el ajetreo que quiero tener, lo que viene a ser decir lo mismo que que estoy muy agustico. Comparto un piso bonico y muy barato con gente mu apañá, echo mis horas de trabajo, voy con muchas ganas a clase, mis gastos son moderados, y al mismo tiempo tengo una vida social bastante interesante, especialmente si la comparamos con la que tenía cuando mi anterior trabajo, viviendo en mi pueblo. El caso es que Granada, hasta el momento, está siendo todo lo que esperaba de ella, que dicho sea de paso, era bastante.

Mirador de San Nicolas

El mirador de San Nicolas, irónicamente visto desde la Alhambra. Si, todo eso es gente.

Ya dije que es una ciudad a la que tengo mucho cariño, que además de ser bonita de cojones y tener mucha menos mala follá de la que se dice, la llevo conociendo años a través de experiencias vamos a decir, curiosas (se puede decir que la empecé a conocer a base de botellones, y de hecho mis primeros recuerdos de ella empiezan por un ‘anda, en esta plaza es donde aquella vez…’ xD). Ciertamente no hay momento para el aburrimiento, y teniendo en cuenta la cantidad de gente que ya conocía de antes que vive o es de aquí, solo me faltaba finalmente venirme. Y aquí estoy.

Pero quiero enfocarme en lo que está siendo la experiencia de formarme como docente en el Máster de Profesor de Secundaria que estoy cursando, el mismo del que nuestro profesor de sociología (Pablo Galindo Calvo) dijo el primer día que no sabía «qué tipo de reflexiones esperar de un grupo de Ingenieros» y que acabó en su despedida diciendo que era «uno de los grupos más interesantes que ha tenido nunca» (y que no dudará en cogerse el año que viene de nuevo a alumnos de la rama técnica).

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Así se ve ahora Sierra Nevada, con el campanario de San Miguel Bajo y parte de la Alhambra delante, desde el mismo centro de Granada (concretamente desde la Caleta)

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Terrorismo ilustrado

Tiene huevos que el primer post de 2015 vaya sobre esto. Lo siento de verdad. Ya me hubiera gustado a mi hacerlo sobre algo ligero, sobre fotografía, sobre Granada, sobre cualquier gilipollez. No.

Ayer tres animales atacaron a un símbolo de uno nuestros pilares básicos, la sátira, y asesinaron a 12 personas. No mataron a niños, no mataron a inocentes. Mataron a gente que ya se sabían señalados, y aun así, que seguían con valentía y responsabilidad ejercitando un músculo que en cuanto no se usa, se atrofia y muere: la libertad, en este caso, la de expresión. Y es que cuando nos callamos, ya han ganado.

(…)

No conozco el terrorismo. No como adulto. He crecido en un país en el que existía ETA y también la he visto desaparecer, y empieza a hacer ya tiempo de eso. El 11S lo recuerdo con mera fascinación histórica, y el 11M no puedo decir que me afectara realmente. Fue una movida, si, pero no me conmocionó. Era inmaduro, tonto, poco sociable, ¿inocente? Un niño. Esas cosas nunca me afectaron como ahora ya si me afectan este tipo de cosas.

Ayer, hoy, veo las imágenes del policía en el suelo y se me enciende algo. Me tiemblan las manos. ¿Dick Cheney? tienes mi carta blanca. Me sale el nazi. Cargaos ya a todos estos putos desgraciados y nos dejamos de hostias. Te viene, claro que te viene.

Ciertamente no aguanto a los barbudos*. Pero las soluciones, en caliente, no. Eso si lo aprendí hace tiempo. El uso de la violencia supone el fracaso de todo lo demás: del diálogo, del entendimiento, de la civilización. Y recordemos que a ETA se la derrotó política y policialmente, desde la democracia, no desde el juego sucio que los alimentaba ideológicamente, que los convertía en mártires, que les daba aún más argumentos y razón de ser.

*Que por cierto, de esos en Birmingham había a paladas. Tantos como mujeres con burka.

Para luchar contra el terror, ¿debemos de renunciar a nuestros principios? ¿Si no, nos comen estos hijosdeputa? ¿Seguridad a cambio de privacidad? Desde luego no podemos pecar de mojigatos, de democracia boba y que nos entren escalofríos cada vez que nos hablen de ‘registrar los nombres de quienes vuelan a países en conflicto’. Precisamente, creo que una democracia sólida es aquella que puede soportar pequeñas concesiones, sin entrar en una crisis existencial. Si practicar estas formalidades, que posiblemente faciliten realmente la labor policial*, nos hace alarmarnos por al borde del abismo, es que estamos de verdad jodidos.

*De verdad lo creo. Tal vez peque de inocente, pero supongo que es tema para otro post.

(…)

¿Sabéis quien hizo lo de ayer? (y por favor, no me vengáis con conspiraciones, que llamo a Mills) Estos cobardes, estos hijosdeputa, son Islamistas radicales.

No, no he leído el Corán, no he visitado ninguno de sus países, y no voy a decir que ‘tengo amigos musulmanes’ puesto que el contacto que he tenido con ellos ha sido poco más que de colegueo, y valga decir, con los que podría llamar ‘los más abiertos’ (de los que beben alcohol y siguen el ramadán de aquella manera). Con eso, voy a intentar no generalizar.

Estos hijosdeputa, estos Islamistas radicales, son de los ‘Ilustrados’. Son unos iluminados comprometidos con la causa, y defensores, por supuesto, de la auténtica verdad. Y resultan ser, en muchos casos, gente que ha vivido aquí, en Europa, que nos conocen, gente que irónicamente ha ‘visto mundo’ y que saben lo corrompido* y decadente que está Occidente. Y piensan que deben hacer despertar de su aturdimiento, de su ignorancia (son conscientes de ello, lo ven así) a su fuerza demográfica, que no sabe lo mal que está el mundo, a través de la interpretación bestialmente literal** de la palabra revelada a un tio que escuchaba cosas, hace muchos años, en medio del desierto.

*Y en muchos sentidos, vaya que si lo estamos. Pero ja me maten si me dicen que me tengo que cambiar de esta sociedad a la suya.

**Si, de forma literal, y tres pueblos mas pa’ llá. Pero una interpretación literal a secas del Coran, al igual que de la Biblia, es por si sola pa cagarse.

 

(…)

¿Existe el Islam moderado?

Veamos. El cristianismo fue bárbaro, no menos bárbaro que algunas cosas que vemos aún en las noticias en algunos de esos países; y fue bárbaro no hace muchos siglos, ni siquiera décadas. El Renacimiento y luego la Ilustración coincidieron en el tiempo con lo peor de la Inquisición. El cristianismo fue bárbaro, si: de ahí venimos, y aquí estamos. Lo nuestro nos ha costado. Con revoluciones, con guerras bestiales de por medio, paso a paso, conquista a conquista, lección a lección… Mirando atrás, el hecho de que nuestras preocupaciones actuales sean paro y corrupción, seamos honestos por un segundo, son pecata minuta.

De nuevo, ¿existe el Islam moderado? Sin duda. Y lo dice uno al que decir ‘islam moderado’ le suena igual que ‘conservador moderado’ o ‘religión moderada’. Lo digo como ateo militante. Entendedme con que retranca digo que ‘no sé si esas cosas pueden existir’, pero si, existe un espacio en el Islam para la convivencia, para el respeto mutuo, para el cumplimiento completo de los derechos humanos, sin matices, sin un «si, bueno, peroesque». La cristiandad renunció poco a poco a muchos de sus preceptos porque se entendió que no eran coherentes, no coherentes con una dignidad, con un respeto a la persona. Seguimos siendo de raíces cristianas (yo las tengo, no las niego), pero nuestra sociedad evolucionó. Dejamos cosas atrás. Aprendimos.

¿Pueden hacerlo ellos también? De verdad, eso espero, eso deseo.

Pero les queda un camino por recorrer de la hostia.

(…)

¿Son nuestra sombra?

Por supuesto, el horror, el caos, no existe porque si. El caos no existe de forma ordenada, es una contradicción. No se sostiene, colapsa sobre si mismo, se autodestruye. Solo existe cuando algo pasa detrás. Si pretendo hacer un repaso mínimamente honesto, no puedo pasar sin mencionar que mueren por millares en sus países, y en gran medida por ese caramelo que tanto nos gusta llamado petroleo (ah, qué distinta sería la Historia si no hubiera petroleo en estos países…). Nos echan la culpa de sus muertos, de su miseria; y probablemente en buena medida la tenemos. Nos tienen ganas, estamos en su punto de mira. Y sumemos que en notables casos Occidente ha criado monstruos, incluso sin petroleo de por medio. Esa es una parte de la posible explicación, que por supuesto, no es una justificación: no se justifica nada de esta barbaridad, ni nuestros muertos, ni lo suyos. Pero de ser parte de la explicación, ¿lo explica todo? ¿Es solo porque nos tienen ganas? ¿O es su religión, es su cultura, una de bárbaros, radicales e integristas?

No, no son bárbaros. Son tristemente ignorantes, humildes y pobres.

Es triste, pero en esos países, en una sociedad así, aún en general tan analfabeta, no se les pueda dar ‘libertad’, nueva y reluciente, y esperar que sepan usarla de un día para otro. Es un juguete que aún les viene grande. De poco sirve un sistema de gobierno más o menos moderno, cuando viven en la prisión hecha por sus propias creencias, su propia religión, tan estúpida como cualquier otra. Por supuesto que merecen poder elegir a su presidente en unas elecciones libres, ser dueños de su destino, pero eso no sirve de nada si no va acompañado de escolaridad completa y extensiva, de una seguridad social, de un sistema, uf, infinitamente menos corrupto. Todo eso requiere un largo camino. Y tal vez sea verdad que mientras Occidente siga echando mano del petroleo*, difícil va a estar la cosa.

*Ojala, ojala decidamos pronto pasar todos a energías renovables, a ver si así matamos dos pájaros de un tiro…

A los lúcidos que haya, a los luchadores de la libertad; a todos los musulmanes que abrazan la sacralidad de la vida humana y temen, y son víctimas del terrorismo, víctimas de la crudeza de una ideología cerrada, es a los que hay que ayudar, a los que hay proteger de los curas, de los barbudos, de los extremismos.

No es que no aguante a los barbudos, no es que no aguante los extremismos, no es que no aguante el islam, ni tan siquiera las religiones. Lo que no aguanto es la estupidez. Lo que no aguanto es a los que no dejan de ser animales. 

(…)

Antes de cerrar, dejadme hacer un (pen)último matiz: cuidado con decir ‘es que vienen aquí y no se integran’. Este atentado pone las cosas muy fáciles al FN de LePen. Claro, después de todo lo que he dicho, ¿cómo se explica? Hey, llegan aquí, a Europa, y disfrutan de la vida en democracias maduras, con libertades, educación, sanidad, beneficios sociales, ¿Por qué no aprenden, por qué no se integran, por qué no se quedan con lo bueno?

Solo puedo decir, como ex-inmigrante, que esta cosa que nos gusta mucho de decir en España, «allá donde fueres, haz lo que vieres», queda muy bonito especialmente cuando vas de turisteo con el viaje que han organizado los del ayuntamiento en autobús. Id a vivir al extranjero, sin fecha de retorno, y además de echar de menos a vuestra familia, gente, lugares, y sol, pretended dejar de comer jamón, tortilla de patatas y un buen plataco de lentejas. No os juntéis con españoles, y prohibido TVE Internacional. Y además, intentad hacer amigos del lugar, en un idioma que no es el vuestro, con gente que ya tiene su vida resuelta y su circulo social completo.

Cuidado con esperar mucho de los inmigrantes, que en su mayoría, solo vienen a intentar prosperar con la más mísera de las oportunidades.

Y os lo aseguro, nos conviene que prosperen.

(…)

Tal vez, solo tal vez, esta oscuridad en la que nos envuelve este terror, tal vez esto se trata del viejo adagio de ‘la noche es más oscura justo antes del amanecer’. Cayó el bloque comunista, y no hubo ningún fin de la historia. Cambio climático y sosteniblilidad son el otro gran reto (son lo mismo), que personalmente, me preocupa, que deberían preocuparnos a todos. Pero mientras exista este choque de civilizaciones; porque si, es un choque; no habrá acabado ninguna historia.

Solo cuando ellos vivan bien, solo cuando no estén muertos de hambre, solo cuando no estén desesperados, y no vean como mueren sus hijos -demasiado a menudo por nuestras bombas-; y solo cuando hayan dejado todo eso largamente atrás; cuando matar no sea la única opción de hacer algo importante en la vida, tal vez entonces, el terrorismo islámico sea historia.

Saludos, y Feliz año.

True Detective

Toca seguir hablando de Matthew McConaughey, y su buen amigo Woody Harrelson. Señores, True Detective.

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Actorazos.

No se me ocurre mucho que decir, las palabras filosófica y densa se me quedan cortas (a menudo me he visto volviendo a ver el mismo episodio, o la misma escena, varias veces). La trama policíaca está bien, bastante bien de hecho, pero se da el caso de que no es eso lo que la saca de quedarse en solo bien hecha. ‘Hipnótica’ me parece una palabra justa. ¿Guión, diálogos, desarrollo de personajes? Excelentes, sobresalientes ¿Actores? Buffff…

Claro que hay que hablar de McConaughey, que es de coña lo de este tío, incluso te hace volver a mirar toda su carrera con nuevos ojos (aunque de refilón, eh, ¡no es cosa de llorar sangre!). No abandona su fuerte acento ni muchos de sus manerismos, pero lo que hace con ese personaje, Rust Cohle, tan complejo y roto por la vida, es increíble, realmente increíble. Aún tengo que ver su ‘Dallas Buyers Club’, pero con papeles como este y el de Interstellar, no me pilla nada por sorpresa la racha de premios que lleva, y ya lo dejé caer, entra como una centella en mi lista de actores favoritos. Y cuidado también con Harrelson: además de que su papel es un excelente contrapunto al de su compañero, cada vez que frunce el ceño nos descubre que es capaz de jugar en la misma liga que su buen amigo Matthew.

True Detective diluye fuertemente la linea que separa cine de televisión. Algunos dicen que sabe a poco, efectivamente: ojalá siguiéramos con ellos (ni Matthew ni Woody repetirán), ojala no hubiera acabado, ojala la nueva temporada esté a la altura (consuela pensar que Nic Pizzolatto, único guionista y creador de la serie, sigue detrás), pero ¡Dios, han sido ocho espléndidas horas con estos personajes! ¡En muchas películas no pasamos ni dos horas con los personajes que amamos! En este caso, ¡buah! ¡Qué ocho horas!

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Ahora hace gracia verlos de esta guisa…

Citaría unas cuantas frases (ya os enlacé arriba esta escena del primer capítulo), pero la idea es que no la habéis visto; por lo que os dejo con los magníficos títulos de crédito, y (si os faltan razones, aquí tenéis más) una muy entusiasmada recomendación por mi parte , con la esperanza de que la descubráis por vosotros mismos.

Nota: tanto me gusta he me he marcado estos dos buenos dibujos. A ver que os parecen.

La Nueva Verdad Revelada: Patatas Fritas al Microondas. Leed y salvad vuestra alma.

*Del Creador de «La Comparativa Definitiva: Patatas Fritas»

Hoy, nochebuena, me siento generoso. Hamijos, estoy viviendo una revolución personal, y quiero compartirla con vosotros. Siento que he descubierto algo que el mundo merece saber, algo que tal vez puede salvar la humanidad. Este es tal vez el post más grande que escribo desde… no sé, ¡desde Interstellar!, y esta es una revelación que debe ser conocida. Os presento la auténtica verdad. Os presento…

Las patatas fritas (*) al microondas.

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Crujientes, sabrosas, «ligeras», y con su buena hamburguesaca con vegetales (que no vegetariana) de acompañamiento :D

*Disclaimer: más que fritas, asumo que sería más correcto decir deshidratadas, pero el sabor es, por lo demás, idéntico.

De adicto a adicto os lo digo. Como podréis imaginar, aquella ¿promesa? que hice hace dos años de abandonar las patatas fritas de bolsa no la cumplí ni de coña. Sigo una dieta variada, no fumo y hago con regularidad ejercicio, pero sigo tan enganchado a ellas como siempre. Las patatas fritas que no me las quite nadie. Sistemáticamente en mi despensa hay muchas bolsas, a menudo varias abiertas, y garantizo que jamás se ponen rancias: las acabo antes de que pase ningún desastre. Garantía. Una bomba de calorías esperando formar un buen atasco en alguna arteria vital. ¿Soluciones?

Bueno, experimentando he ido llegando a alguna solución interesante. Desde hace unos años, en mi casa se vienen haciendo almendras tostadas al microondas. Mi hermana, que es muy de estas cosas. Crudas, las almendras peladas se embadurnan en una mezcla de agua, harina y sal, y se dejan literalmente tostar al microondas en un plato (previamente untado de aceite) hasta que adquieren ese color dorado. Perfectas como snack, o para machacarlas y usarlas como aliño en la cocina. La curiosidad me ha llevado a probar algunas combinaciones, y con las ideas del ruso friki, y por el cientifiquísimo método de prueba-error (ya se decenas de formas de como NO hacer lo que os voy a explicar), me dispongo a presentaros la receta que cambiará your lives forever. Ahí va, sin más dilación.

 

  1. Se pela una patata mediana, y se corta en rodajas finas.
    Una rebanadora, o incluso el mismo pelapatatas, pueden aseguraros un grosor fijo y os hará trabajar más rápido. No cabrá más de una patata por plato; si queréis más, tendréis que hacer otra vuelta.
  2. En un plato grande se coloca una hoja de papel vegetal.
    No es estrictamente necesario (más tarde añadiremos más) pero restregar unas gotas de aceite sobre el papel no es mala idea. E intentar prescindir del papel vegetal, confiando en que embadurnar el plato de aceite será suficiente para que todo se despegue luego de forma fácil, NO es buena idea.
  3. Añadir a las patatas cortadas una cucharada de aceite (no es necesario más) y sal al gusto. Como alternativas/añadidos, pimienta, tomillo, limón, curry… son bienvenidos, de nuevo a vuestro gusto. Remover la mezcla y las patatas con las manos buscando una distribución uniforme de los componentes.
  4. Disponer las rodajas en el plato con papel vegetal, aprovechando bien el espacio disponible. No temáis que se toquen, es más, os invito a que lo hagan, pues habrá una divertida y conveniente sorpresa.
  5. 8-9 minutos al microondas a máxima potencia (800 Watios en mi caso)
  6. Et voila!!
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A falta de buena compañía, que mejor que una buena película para cenar…

 

Las patatas habrán adquirido un maravilloso color marrón dorado, estarán crujientes, y lo más fascinante, se despegarán con una facilidad pasmosa del papel, que por cierto, podréis volver a aprovechar perfectamente. Si las patatas se tocaban entre si y no dejasteis huecos, saldrán como una unidad, no solo ahorrándoos trabajo sino siendo potencialmente un bello objeto decorativo para vuestros platos!!

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Un buen sombrero decorativo y crujiente de patata. Apuntad, gourmets.

 

Con lo que tenemos unas patatas crujientes, gruesas, doradas, realmente deliciosas, y lo más importante de todo: ¡hechas por vosotros, lo que por definición las hace mucho mejores que cualquier bolsa negra que se ponga por medio!

Además, habéis ahorrado energía (9 min. de microondas supone una eficiencia mucho mayor que vuestra cocina, ya sea eléctrica o de gas), habéis gastado menos aceite (menos de una cucharada por patata), e insisto, es un producto al que no se le han añadido productos que desconozcáis, ni conservantes, ni aditivos que os puedan incomodar.

(…)

Pero lo mejor, tal vez, es precisamente lo laborioso que es hacerlas. Es sin duda más barato, pero también lleva más trabajo. A los 9-10 minutos que tarda una sola patata en deshidratarse, sumad pelarlas, cortarlas, y mezclarlas con el aceite y la sal (con el pringue asociado). Es mucho más fácil coger un puñado de una bolsa, que liar esta movida, por supuesto, igual que es mucho más fácil coger un cigarrillo del paquete que liarlo tu mismo.

Así es: las patatas «fritas» al microondas son a las patatas de bolsa como el tabaco de liar lo es a los cigarillos. Es mejor porque es más barato, pero sobre todo, porque consumes menos. Es producto de tu propio trabajo, lo que te hace apreciarlo y saborearlo más, y también saciarte antes, pero principalmente, consumes menos por el sencillo hecho del tiempo que lleva prepararlo.

La solución, por supuesto, sería abandonar las patatas fritas o el tabaco (ya lo he dicho sobre lo segundo, yo no fumo), pero ya que va a ser que no, personalmente recibo esta opción con los brazos más que abiertos.

En fin, acabo este post con una frase que he escuchado a vegeratarianos y veganos más de una vez: «menos mal que las patatas fritas no están hechas de carne»…

Patatas fritas, gracias por existir :D