Cowboys y Alienígenas

Le tenía ganas a ir al cine a ver un buen espéctaculo, hace más de un año que no pisaba una sala, y la verdad es que no he salido nada decepcionado: Cowboys & Aliens es justo lo que promete y un poco más: un buen y sólido espectaculo de aventuras y evasión, bastante por encima de la media.

Partimos de que no podemos ponerla en un pedestal: toda su potencia reside en su titulo, en su idea, funcionando exactamente en el mismo modo en que lo hace ‘Zombies Nazis’ o ‘Serpientes en el avión’: una genial locura, una loca genialidad, donde solo cabe esperar un frikismo desatado, de la que puede salir cualquier cosa. Pero claro, si en el plantel, en vez de sumar actores muy conocidos en su casa a la hora de comer, ponemos a Harrison Ford vistiendo de nuevo un Fedora, a Daniel Craig David Copperfield, o la bellísima Olivia Wilde, perfecta en su papel de no pintar nada ahí (no es un comentario negativo), y poniendo detras a nombres como Spielberg, Ron Howard o Jon Favreau, vemos que la cosa va en serio, muy en serio. Al en el sentido de que no vamos a ver algo cutre, sino de que al menos se nos promete ver puesto cariño y buen trabajo en ello. Vamos, que hasta hay espacio para cagarla, aunque partiesemos de un premisa que parece prometer todo y nada al mismo tiempo.

Pues no: desde los primeros planos, la primera escena, la película ya transmite muy buenas sensaciones. Siempre he pensado que el trabajo puesto en añadir detalle y densidad en una película, digamoslo a las claras, la pura roña, los dos dedos de mierda en el maquillaje, los vestuarios y los decorados, dicen mucho a favor de un producto, y este detalle queda clarísimo desde el principio (¡que grande es la proyección en digital!). Daniel Craig lo borda en su papel de tipo duro muy al estilo de su Bond (que no deja de ser estilo Jason Bourne), y desde ahí, la película saca beneficio al plantel de personajes clásico del western: el bar-man pusilanime (una sorpresa encontrarme a Sam Rockwell, un tipo que me cae cada vez mejor), el sheriff, el niño, el reverendo, el hijo problematico del cacique… La película va perfecta hasta que aparece Ford, porque pretenden algo que ya sabemos que roza lo imposible: vendernoslo como el villano de la función.

A partir de aquí la película entra en algún bache de ritmo, como es la escena del barco, aparte de que, como he visto que pasa con otras adaptaciones directas de un comic concreto (como Watchmen o 300), la estructura no es precisamente cinematografica y avanza un poco a trompicones. Pero nada que no se pueda perdonar. Entre otras cosas, Jon Favreau me vuelve a sorprender (ya lo hizo en una escena puntual de Ironman, cuando los mercenarios pretenden masacrar una aldea), creando aquí, con la muerte de cierto personaje aparentemente secundario, una escena sorprendentemente emotiva, encontrándote tragando saliva y al borde de la lágrima en un momento para nada resuelto de forma barata. Otro director hubiera resuelto la escena con un aprobado raspado, pero Favreau sabe otorgar el peso drámatico que merece a cada personaje, y esto unido a unas actuaciones realmente buenas (la media sonrisa de Ford vale millones), crea, como he dicho al principio, un espectaculo para nada pretencioso y muy, muy disfrutable. Total, que si estáis a tiempo, vayáis a disfrutarla al cine, la recomiendo.

Comentario geek: no sé hace 130 años, pero me huele que ahora contra un F-22 Raptor o un Eurofighter, los aliens no tendrían nada que hacer.

¿Cuánto ocuparía una película a la máxima resolución que tuviera sentido?
Mis películas de los 90 y fin (parte 4 de 4, 1998-99)

3 pensamientos en “Cowboys y Alienígenas

    • Buen punto, supongo que yo me refiero a que sus naves no llevan escudo a lo Independence Day ni hacen gala de una maniobrabilidad excesiva, ni lucen ningun arma del carajo que le pegue mil vueltas a un pepino atómico nuestro. En fin, me baso solo en lo que aparece en la película, aparte del detalle implícito de que tienen tecnología para ir saltando de planeta en planeta. Saludos!

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