Cómo preparar tu mochila de ‘peregrino’ (Camino de Santiago 2016) (parte 3 de 3)

Como dije en el anterior post, para ir terminando hablemos de mis pecados (cosas que he echado y de las que tal vez podría prescindir), las que si debería haber echado, y finalmente, las que NO DEBEIS ECHAR a vuestra mochila.
Para la introducción, comentarios generales, y contenido principal de la mochila, a la primera y segunda parte me remito

Mis pecados

Gafas de bucear
Como al final no me he bañado, evidentemente me han hecho falta y por tanto han sido un ‘peso’ (con todas las comillas que hagan falta) inutil. No obstante no concibo meterme en una piscina solo para mojarme, sino que me gusta de verdad nadar y también bucear un poco, y es por ello que no concibo llevar bañador y no llevar unas gafitas.

Al remojo ;) #cacabelos #agosto #rio #fiesta #caminodesantiago

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Lentillas+solución en ampollas
No suelo llevar lentillas, pero no obstante suelo tener, en mi casa, un pack de lentes de uso diario, por si algún día… lo que sea. El caso es que en El Camino, existe la posibilidad real de que pierda o rompa las gafas (de nuevo, quien sabe) y que me quede pero bien jodido (tengo bastante miopía), por lo que un par de lentillas (o tres, o cuatro), me pueden salvar el percance hasta el regreso.

Libretita+lapiz
Una moleskine, para colmo, lo más hipster que te puedes echar en cara. Solo la he usado para escribirle mi dirección a uno de los buenos amigos que haces. Llevando un par de papeles, (o una libreta aún más pequeña), habría salvado unos 300 g, que es algo. De todos modos sigue siendo buena idea llevar algo de papel.

Móvil de repuesto. 
Porsiaca, porsiaca… ay los porsiacas. No, al final no ha hecho falta ni de lejos, asi que creo que podría prescindir de él.

Pegamento para plásticos + Cianocrilato + Cinta aislante.
Me puede la cosa esta de ingeniero-manitas-del-chichinabo, pero pienso que lo mismo se me despega la suela de las botas, o se suelta algo de la mochila, o yo qué sé… si por mi fuera hasta me traía cinta americana, 3en1 y una llave inglesa+alicates. Si al final va a ser verdad que no tengo remedio… xD

Cámara reflex
Ay madre… si, mi querida Canon 1100D. Incluso con el objetivo 18-55 que trae por defecto no llega a 700g, pero si ya sumo su funda, más lo que va en ella (cargador, baterías de repuesto, tarjetas de memoria…), a lo tonto estamos ya en el kilo y medio, facil. El año pasado incluso me traje el objetivo Tamron 18-270, que no está pensado para llevarlo al cuello 6 horas diarias (todo como sobrerreacción a que el año anterior solo me llevé el móvil y me quedé con muchas ganas de hacer ciertas fotos chulas), pero en cualquier caso, reconozco que una reflex al cuello no es un ejercicio de responsabilidad, y tiene incluso algo de pose. Las del móvil no, pero muchas compactas disparan en RAW y tienen una calidad muy decente. Y con todo, no renunciaría a ella, y qué contaros, a lo tonto también haces amigos con ella al cuello…

Fiel (y ligera) compañera Un año más, me he traído al Camino mi leal Canon 1100D, esta vez con su compañero 'default', el objetivo conocido como el 'pisapapeles' aunque perfectamente válido 18-55. No pesa tanto como el Tamron 18-270 que traje el año pasado, no he hecho tantas fotos, y muchas de las que he hecho ha sido de forma redundante con el movil, con lo que algunas ya las habréis visto en el día a día (y el movil incluso le gana cuando lo he usado para hacer panorámicas y selfies, sencillamente son herramientas que se complementan). Ya procesaré y subiré el resto de fotos de esta reflex, con calma, como de costumbre; sencillamente me apetecía compartir mi alegría y sensación de acierto por habermela traido ;) #caminodesantiago #canon #eos1100d #18-55

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Cómo preparar tu mochila de ‘peregrino’ (Camino de Santiago 2016) (parte 2 de 3)

Hechos los comentarios preliminares, vamos al meollo, y que mejor que empezar comentando los zapatos y la mochila

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Los zapatos

Junto a la mochila, el calzado es tal vez la elección más importante que debes tomar y pensar con antelación de todo el viaje. Como regla general, que tus zapatos sean de buena construcción, que se adapten bien a tu pie, y que lo agarren pero sin asfixiarlo. Todo lo que quede suelto y roce, como ya hemos comentado, es origen de ampollas. Huye también de botas altas que agarren el tobillo, no quieres eso.

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Pero sobre todo, sobre todo, no estrenes calzado en el viaje.

Yo mismo he quebrantado esa norma, que ya conocía, este año, y ha estado a punto de ser mi perdición. El calzado debe de estar andado, que tu pie y tu zapato se adapten y conozcan mutuamente, y si no te queda otra que comprarlo justo antes, haz con él el equivalente a un par de etapas o tres, ándalo al menos 50 km, y de paso entrenas un poco, porque lanzarse a hacer el Camino sin algo de preparación no es de valientes, sino de inconscientes.

La mochila en si

Hablamos de la típica mochila de senderismo, de estructura reforzada y con apoyo lumbar. Que tenga muchos compartimentos y bolsillos distintos es buena idea, así tendrás acceso rápido a la mayoría de las cosas. También sería interesante si se mantuviese en pie al dejarla en el suelo. Pero ninguna de ellas es clave, sino que agarre bien, que nada baile ni quede suelto, robándote energía en cada paso. En cualquier tienda de deporte te pueden aconsejar mejor que yo, pero piensa que el peso no debe reposar en los hombros, sino en las caderas.

Ropa

Camino de Santiago 2016 - León > Sarria

3 mudas (y la tercera ya es solo porsiaca).
Esto es, 3 pares de calcetines, 3 de calzoncillos y 3 camisetas.
Como preferencias personales, que los calzoncillos sean tipo boxer (me explico por si no se me entiende: que os recojan bien los huevos, y no vayan ahí tañiendo al aire libre porque es ingrediente perfecto para las rozaduras), y los calcetines, gruesos y de invierno. Ya he hablado del tema ampollas (insisto, este año han estado a punto de derrotarme), y una de las técnicas que se citan para prevenirlas es vestir dos pares, así que tenedlo en cuenta al hacer vuestra provisión.
Finalmente, mejor si las camisetas son de colores vistosos, esta es una norma universal de cualquier senderista (pues por regla general querrás ser fácilmente encontrable, no vaya a haber problemas), y en cualquier caso, que no sean oscuras, pues os harán pasar más calor cuando el sol pegue.
La tercera muda estrictamente sobra, si laváis la ropa todos los días. Pero bueno, como no es raro que haya algún imprevisto, echadla, anda, no pasa nada. Pero con 4 mudas ya me estáis vacilando.

Pantalones largos.
Es uno de lo elementos básicos del caminante, tal vez el más vital después de la mísma mochila y el calzado. Entiendo, igual que comentaré ahora con la ropa de manga larga, que existan peregrinos que quieran bañarse y beber todo el sol posible (especialmente los guiris). No obstante, aviso que por la mañana suele refrescar, siempre hay insectos y arbustos con ganas de joder, y la protección ante el sol sigue siendo importante. Todo ello me conduce a recomendar de forma casi imperativa vestir mientras caminamos unos pantalones largos. Cómodos, si, pero largos.
Ah, y que tengan buenos y numerosos bolsillos: te resultarán bastante útiles.

Gorro
Primordial. El sol pega, y pega fuerte. Siempre lo puedes empapar en una fuente y que refresque aún más. Y también protege del frío, ojo. Los de pescador son los que más me gustan: los puedes llevar en un bolsillo, así vete olvidando de ese sombrero de paja que no vas a saber dónde meter.

 

Camiseta, sueter o polo de mangas largas (y cuello alto)
De nuevo, el propósito de esto es protegernos de las bajas temperaturas al amanecer, así como de las quemaduras. Eso último es más opcional (siempre está la opción, obligatoria si se va en manga corta, de usar loción solar). Personalmente me gusta la idea del cuello alto, pues además de protegerme el cuello de quemaduras, también me permite llevar la reflex siempre al cuello sin sufrir por el rozamiento de la correa (ya iremos a los rozamientos, ya…). Alguno pensará que para llevar una camisa de manga larga sería mejor algún tipo de abrigo o chubasquero, con lo que me remito al siguiente punto, y también al primordial: ¡salvar peso!

Poncho
Dicho lo anterior, evidentemente hay que tener en cuenta la más que probable presencia de lluvia, con lo que un poncho cumplirá la función en tal caso. Se pliega bien, cabe en un saquito y pesa poco. Problema solventado.

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Toallas
Una de mano hará las veces: ya ni pido que de la vuelta a la cintura, pero si al menos que te alcance a taparte ambas partes pudentas al mismo tiempo aunque la tengas que agarrar con una mano. Y otra pequeñita, venga si, porsiaca.

Saco de dormir, finito
No sé ni como lo conseguí (creo que en una tiendecita en Pamplona), me hice con un saco de dormir no más grande que dos puños, y que no llega a los 150g de peso. Es de una tela bastante fina, pero al menos concede ese mínimo de abrigo que puede ser necesario. Os recuerdo que la inmensa mayoría de albergues disponen de juegos de sábanas desechables de algodón-celulosa para mantener una higiénica y mínima separación con el colchón que tantas personas usan.

Pantalones cortos.
Si, pero para estar ‘por casa’, echar las tardes tranquilamente cuando vayas a almorzar, visitar el pueblo o ciudad de turno, echar unas cañas… Piensa que además alguna vez tendrás que echar tus pantalones del camino a lavar, por lo que necesitarás otros ¿no? Los cortos son para la tarde, hace calor, claro, y además tampoco es plan de echar otro par de pantalones largos, recordad que intentamos salvar peso y volumen.

Chanclas
De nuevo, para después de la ducha y toda la tarde, tu pie necesitará sentirse liberado, te lo aseguro. Que no sean rígidas, es decir, que puedan aplastarse fácilmente para meterlas en la mochila.

A remojo :D #caminodesantiago #molinaseca #alivio #enlagloria

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Otra manga larga
Pensé que no la necesitaría (y así fue durante los 6 primeros días) pero eventualmente, conforme entrábamos en el Bierzo y en Galicia, empezó a refrescar por las noches, demorando también el secado de la ropa. Como mi polo de manga larga estaba aún tendido, acabé echándole mano a una camisa de cuadros que solo eché porsiaca. También sirve para ir poco más arreglaillo, si tercia, aunque la pongo de lo último en la lista, pues es algo que tiene un pie en la zona gris.

¿Bañador?
De nuevo, si tenéis uno pequeño y ligero… de vez en cuando hay albergues con piscina, y siempre es un gusto pegarse un chapuzón. Con todo, he acabado por no usarlo este año, con lo que lo dejo como opción.

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Cómo preparar tu mochila de ‘peregrino’ (Camino de Santiago 2016) (parte 1 de 3)

Agosto de 2016, y como marca la hoja de ruta, he completado la ‘tercera’ etapa del Camino de Santiago con mi padre, como los dos últimos veranos.

Camino de Santiago 2016 - León > Sarria

Para poner al día a los nuevos, empezamos en 2014 en Saint Jean Pied de Port (cruzando los Pirineos) hasta el mismo límite de La Rioja y Castilla-León. Allí lo retomamos el año pasado y lo completamos hasta León, donde igualmente lo hemos retomado este, para acabar en Sarría, apenas a 110 Km de Santiago. La intención es llegar a Santiago el verano que viene, (y seguir hasta Finisterra y Muxia), y si es posible también con mi hermana acompañándonos. Nuestras razones para hacer esta locura, personales e intransferibles aunque totalmente abiertas, son sin duda compartir esta experiencia como padre e hijo (aunque para mi padre sea la tercera vez), conocer -muy buena- gente, y todo hay que decirlo, emplear de una forma sana y muy barata las breves vacaciones de las que disponemos (las razones espirituales se las dejamos a otros ;))

Mi padre y yo al subir al ‘Pico del Perdón’ (con Pamplona al fondo) en 2014

Ya lo dije hace dos años: es una experiencia que os marcará, que disfrutareis, que os hará crecer, y que llevareis con vosotros el resto de vuestras vidas.

Así que, por no repetirme demasiado en la narración etapa por etapa, quiero centrarlo en compartir mi experiencia sobre como preparar mi mochila (que no llega a 8 kg) la cual a su vez viene sobre todo de la de mi padre, autentico sherpa y guía en este Camino, el cual merece totalmente su parte de autoría en esta entrada, y cuya marca en cuanto peso (6 kg) me muestro incapaz de batir.

Camino de Santiago 2016 - León > Sarria

Esta es toda la mochila que ha llevado mi padre, la suya no llegaba a 6 kg. Incluye unos pantalones largos, un juego de sábanas de algodón, y hasta una botella de aceite de oliva de medio litro con la que cargó todo el viaje. Insisto, 6 kg.

Solo hay una norma básica: hemos de llevar el mínimo peso posible.

Diversos manuales suelen marcar como límite no más de 10 kg y nunca más del 10% del peso corporal. Cualquier cosa que supere esto es una insensatez. Pensad que vamos a llevar nuestro propio peso durante unos 25 km todos los días: 25.000 pasos, 25.000 impactos sobre nuestras articulaciones inferiores, durante 6 horas, cada día. Esto no es una competición, ni a quien lleva más peso ni a quién hace más kilómetros, pues la idea es siempre disfrutar.

Y es que, amigas, amigos, no he parado de verlo: personitas que no llegan a 50kg cargando con mochilas que pesan fácilmente 20kg, ampollas más grandes que el pie que las contiene, rodillas y tobillos hechos polvo, y tendinitis hasta en el cielo de la boca. Así no, muchachos, así no.

No dejaré de comentar que hay servicios de taxi y paquetería que te llevan el equipaje grueso de albergue a albergue, con lo que solo tienes que cargar contigo el agua y las viandas que necesites en esa etapa. No entraré a juzgarlo (de hecho, los que hacemos el Camino Francés también hacemos algo de trampa, pues la idea del peregrinaje es que además de partir desde tu misma casa, también debes volver), pero si hay algo realmente insensato es llevar exceso de todo: caer en el porsiacasismo, el creíque y penséque, la excesiva precavidez y en resumen, la incapacidad de liberarse de lo superfluo y quedarse con lo esencial.

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Y es que si llevas muchas cosas en la mochila, seguramente también las llevas en la cabeza, y personalmente creo que en un viaje como este, la idea es liberarse, vivir con lo básico, ligero de equipaje. Liberarte, literal y metafóricamente, de todo el peso que no es esencial. Es un ejercicio muy sano y también otra de las buenas y saludables razones para hacer este Camino. Te lo digo de verdad: si tu mochila pesa más de 15 kilos, tienes unas cuantas preguntas que hacerte.

Bueno, a lo que vamos. Como al final la entrada me ha salido un pelín larga, hago sumario de lo ha contenido mi equipaje, y a continuación lo voy desgranando.

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Brexit, Trump, coletas, barbas y ‘White Walkers’: algunos humildes comentarios sobre geopolítica (2 de 2).

White_Walker_2x10En la entrada anterior, hablaba sobre el tema candente: el Brexit, y las consecuencias inmediatas que puede tener. Quiero bucear más en este tema y unos cuantos más que vienen al caso, pero aquella primera parte la cerraba hablando de una responsabilidad: la de hacerse ciertas preguntas cuando alguien quiere irse, incluso cuando no sea la mayoría. ¿Qué he hecho mal? ¿En qué puedo mejorar?

Redactando este texto, enseguida me he empantando durante párrafos a divagar sobre el problema nacionalista/separatista en España. Supongo que esas ideas darán para un buen texto, pero será otra vez. Solo diré que flipo con cómo el circulo de mierda de odio territorial está marcando la agenda política (‘nos queremos ir porque nos odiáis’, ‘os odiamos porque queréis iros’) mientras se dejan de lado problemas mucho más graves e incluso urgentes como el del paro, la corrupción, la educación o los servicios sociales. Flipo con cómo los partidos tradicionales se han sumergido en su propio pozo de mierda incluso cuando les salía nueva competencia a diestra y siniestra, con su incapacidad de tener una altura de miras y de acometer los problemas a largo plazo, juntos, mientras se ensimisman con sus viejas rencillas. En cualquier caso, me alegro de que tengamos más opciones para elegir de las que hemos tenido en cuarenta años, y eso es para mi un motivo de celebración.

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Dicho esto, quiero lanzar una pregunta más amplia: Más allá de las ventajas económicas, o del sentimiento de orgullo de pertenencia a una nación ¿hay una necesidad real de estar juntos? Es más ¿Qué es estar juntos? ¿Juntos frente a algo? ¿Juntos en convivencia? ¿No estamos juntos ya, aunque no compartamos soberanía? ¿Es que si no la compartimos, es el fin de todo?

Dado que España, o la misma Europa, de dividirse, pueden convertirse en reinos de taifas (maravilloso ejemplo nos dejó la historia), vulnerables por separado ante la amenaza del norte, ¿Qué peligros corremos? ¿Qué nos espera? ¿Qué adversidades hay? ¿Qué ‘Caminantes Blancos’ nos acechan?

 

Los Caminantes Blancos

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La historia de Juego de Tronos, como decía, habla muy en su esencia sobre cómo las ‘urgentes’ rencillas internas y las estúpidas guerras en esos reinos de taifas que pueblan el ficticio continente de Poniente, impiden a sus reyes y lideres centrarse en hacer frente, unidos, a la verdadera amenaza que puede acabar con todos: la de unas abominables criaturas que se creía mitológicas, que llevan acechando milenios y han despertado para, ahora si, arrasar la civilización de forma inexorable: los ‘White Walkers’, o Caminantes Blancos.

Históricamente las personas, las tribus, las naciones... parece que en nuestra naturaleza humana solo nos unimos ante la presión de un desafío externo (y uso la palabra desafio, pues creo que a estas alturas la palabra amenaza queda grande)

El nacimiento de la Unión Europea tuvo sentido en un contexto marcado por la reciente guerra mundial, y la necesidad de cerrar heridas, reforzar y reconstruir unidos un continente arrasado por aquella guerra, y que compartía frontera con el oso rojo soviético. Por aquel entonces se crearían otras entidades como la ONU, la OTAN, la Comecon o el Pacto de Varsovia, en un mundo polarizado en dos grandes bloques, el capitalista y el comunista (ambos autodenominados democráticos).

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Sin embargo, cuando en 1989 cae el Telón de Acero y la Unión Sovietica colapsa, apareció el concepto de ‘fin de la Historia’: la democracia liberal triunfaba definitivamente, imponiendo su visión en el mundo, y en pocas décadas se podría hablar del fin de las guerras. Pero claro, en un Occidente sin grandes amenazas externas y con una ideología hegemónica ¿qué nos obliga a mantenernos “unidos”?¿No es nuestra mera convivencia suficientemente sólida? Europa no es tan fuerte como Estados Unidos, pero ¿es necesario medirse con ellos? ¿No son nuestros amigos?
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Brexit, Trump, coletas, barbas y ‘White Walkers’: algunos humildes comentarios sobre geopolítica (1 de 2).

maxresdefaultVarias veces he intentado convencer a mi padre de que vea Juego de Tronos. Quitando lo de que pasa de tecnologías y de que como no le de yo personalmente al ‘play’ no ve nada, cuando le cuento de qué va la serie y por qué debe verla, me suele replicar con una respuesta bastante sensata: para ver una serie de fantasía (y eso que él disfrutó con El Señor de los Anillos), prefiere ver alguna que se base en hechos reales, como Isabel, Hispania, Los Borgia o Los Tudor. Al fin y al cabo, dice, esas se basan en hechos reales, y mientras todas estas series -incluyendo JdT- tratan siempre sobre lo mismo (luchas de poder y la miseria de la naturaleza humana), al menos, ya de camino, aprendes algo de historia.

Razón no le falta, pero la fantasía de Juego de Tronos, aunque no nos enseña nada histórico, nos hace un retrato de esa misma miseria de la naturaleza humana contándonos algo más, de una forma que la misma realidad histórica no nos permitiría si nos queremos ceñir a ella, sino con un relato hecho a medida. Y en el caso de G.R.R. Martin, como bien acierta este artículo, la gran historia que cuenta Juego de Tronos es la del cortoplacismo, la estupidez, la de la falta de miras; una historia de patadas hacia delante, de cuando lo urgente desplace a lo importante; una historia de procrastinación.

El ‘Brexit’

Yo, como imagino que muchos de vosotros, tenéis a alguien que vive/trabaja ahora en el Reino Unido. Yo mismo estuve allí trabajando un año. Y mi hermana, sin ir más lejos, lleva allí desde 2012 y no tiene intención de volver. El resultado del referendum del jueves levanta preguntas inmediatas ¿Podrá seguir viviendo y trabajando allí? ¿Necesitará visados? ¿Qué pasará con lo que ha cotizado hasta el momento?

Como con todo, depende de dónde se me pregunte, pero me considero totalmente ‘europeo’. Además del año que pasé en Birmingham, estuve otro en Dinamarca como Erasmus, y entre otras cosas, acabas con la sensación de que, estés viajando a Noruega o Hungría, sigues en el mismo patio, sigues en ‘casa’.


El que ha triunfado este jueves en Reino Unido ha sido el voto de la estupidez, de la ignorancia; el voto desde las agallas, de las emociones. El voto de la desinformación. Un voto basado en un rancio sentido nacional e imperial, mezclado con una amalgama de rechazo a la inmigración (cuando la mayoría de inmigrantes que provocan rechazo son de fuera de la UE, por no hablar de los directamente nativos del viejo imperio: indios y especialmente, paquistaníes), y un profundo desconocimiento de economía.

Estrenando objetivo Tamron 18-270

Parto de la base de que UK y la misma UE están, estamos mejor juntos. Pero los independentistas de UK, con ese englishman de excelente dicción llamado Nigel Farage a la cabeza, hablan de la clase política europea como una clase arrogante, elitista, alejada de las verdaderas inquietudes y necesidades de la gente. Esgrimen la falta de soberanía, nunca han tragado del todo a Europa, y frente a ese sentimiento visceral y que no atiende a razones, poco se puede hacer a corto plazo. Por estúpidos y rancios, ni siquiera son capaces de prever que su viejo imperio más que probablemente se vea desmembrado: Escocia ya pide un nuevo referéndum de independencia, y no es descabellado pensar que el Ulster se pueda integrar dentro de Irlanda. Por no hablar de Gibraltar.

¿Supone estar en Europa una falta de soberanía? Sin duda, al entrar en el club elevamos muchas de nuestras decisiones a Bruselas y el BCE. Pero como bien acaban de demostrar los ingleses, y también se les ha señalado insistentemente a los griegos, lo cierto es que la puerta de salida está ahí para quien la quiera. Tal vez no podamos cambiar las reglas del juego, pero podemos elegir si jugamos o no.

Estrenando objetivo Tamron 18-270
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La puñetera moda de los spoilers

Bueno, me toca hablar de Juego de Tronos. No voy a contar spoilers ni voy a hacer ni chistes, pues precisamente vengo a hablar de eso: se nos está yendo de las manos.

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Cero pistas. Pinchando en la imagen veréis el meme completo, aunque algunos ya sabréis a qué se refiere esta imagen de total actualidad. Por los mismos motivos, he pixelado las siguientes imágenes con que ilustro este artículo: pinchándolas las veréis limpiamente.

Creo que es la primera serie que, digamos, TODOS vemos y que llevamos al día (al menos, permitidme la vaguedad, todo típico joven-con estudios-presente en las redes). En ese sentido es un fenómeno inédito. Vamos por la sexta temporada, la serie finalmente ha adelantado a los libros, y esto entre otras cosas ha propiciado que incluso aquellos que se los habían leído y no veían la serie por eso, ahora se hayan subido al tren.

Alguna vez, tirando a pocas, he hablado aquí de series. No soy seriefilo, pero quiero creer que por una sencilla razón: porque me gustan demasiado las series. Porque no sé dosificar; porque, cuando empiezo a ver una, aunque empiece lento, acabo devorándola de una sentada, con el consiguiente descuadre de horarios, normativas, ritmos circadianos y todo lo que se presente. A eso, añado, que prefiero esperar a la temporada completa y tenerla de una sentada que ir siguiendo semana a semana (cosa que, como veremos con Juego de Tronos, es imposible). Y antes, cuando “estudiaba”, me lo podía medio permitir; ahora no me imagino tragándome cinco episodios de una sentada de, digamos, Peaky Blinders (por decir una), e intentando madrugar al día siguiente para ir al trabajo. A lo que me pasa con los videojuegos me remito.

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Este es de los mejores memes que he visto (pincha para verlo). Y si, reconozco que es triste verlo pixelado, pero vamos a ser coherentes.

De Juego de Tronos ya hablé, muy escuetamente, una vez: sobre lo que me costó empezarla, y sobre como a partir de la mitad de la primera temporada… todo se incendia. Me pasó como me seguiría pasando en sucesivas temporadas: empezando lento y metiendome el atracón final por culpa, de que, inocente, pobre de mi, acabé estámpandome con el spoiler más grande de la primera temporada, como algunos de los más sabrosos de las segundas, terceras, cuartas, quintas temporadas…
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GTA V, Uncharted, Journey, y la belleza en los videojuegos (1)

Intro

Hace unos días cerré una serie de entradas que empecé hace cinco años*: en su momento quise hablar sobre el Crysis 2, juego al que le tenía muchas ganas, y acabaron siendo hasta seis entradas haciendo un exteeeeenso repaso a la evolución de efectos especiales en el cine, gráficos en los videojuegos, potencia de los ordenadores y avances en software, técnicas y estado del arte. Todos ellos temas a los cuales en ningún caso me dedico profesionalmente (aunque me las he apañado para poder aprovecharlos en mi trabajo), y sin embargo me flipan. Como me flipa todo lo que tenga que ver con 3d, imágenes sintéticas, realidad virtual, fotogrametría, efectos especiales, fotorrealismo, fotografía, pintura, dibujo… (bueno, adivinad cual de los cinco es mi sentido favorito…).

*y que prometí, con razón entonces del Half Life 2, hace once años. Ojo.

Total, que he publicado esas entradas para … … mira, sé que ni las vais a mirar, pero al menos puedo enlazarlas y referenciarlas… y así eliminar esta entrada de tecnicismos para centrarme, otra vez, en lo que quiero: la belleza en los videojuegos.

La Playstation 4

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Se ha vuelto a repetir. Juego poco, pero cuando por fin puedo, y pillo ese juego al que le tengo ganas -y cumple-, he de hablar de él. En este caso es el GTA V.

Debería empezar por que tengo desde el pasado noviembre una Playstation 4, la primera videoconsola que poseo ever. Durante casi dos meses, hasta que no presenté mi TFM, apenas le metí caña. He de decir que más tarde, al llegar marzo me dediqué de nuevo a pasear y tomar el sol, socializar, hacer ejercicio… esas cosas que hacen las personas mentalmente sanas y con cantidades razonables de tiempo libre… pero ya digo: enero y febrero fueron de oso hibernando: con la trilogía Uncharted, el Star Wars Battlefront y sobre todo (sobre todo) el GTA V en mis manos, tuve un comienzo de 2016 de auténtica caverna.

Todos ellos son juegazos. Menos el Battlefront (reconozco que sus limitados modos de juego me han decepcionado un poco), todos los otros han sido premiados y laureados a todos los niveles. La campaña engancha, te encariñas con los personajes, la jugabilidad está ajustadísima, a nivel técnico son un prodigio y las mecánicas totalmente depuradas. Juegazos como la copa de pino.

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Lo curioso es cuando te los pasas, aún así los vuelves a revisitar, a contemplar. En el caso concreto del GTA, como mundo abierto que es, a pasear. A conducir sin destino. Buscando hacer capturas del juego: es decir, literalmente echando fotos. Porque son juegos bonitos.

 

Grand Theft Auto V

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Ya hablaba de la trilogía Uncharted (ojo, que la que he jugado es una remasterización, pertenecen espiritualmente a la Playstation 3) como juegos bonitos. Eran muy recomendados, los pillé con ganas, los disfruté, y por supuesto los recomiendo. Aventura pura y dura, ya quisiera Indiana Jones que se le hiciera justicia así en el mundo del videojuego. Pero además, insisto… bonitos. Placenteros de ver.

Pero por mucho que quisiera jugar a los Uncharted, comparado con las ganas que le tenía al GTA V… Todo lo que diga es poco. Soy fiel a la saga desde la segunda parte. El III fue realmente revolucionario (me conozco esa ciudad como la palma de la mano), y es calificado a menudo como uno de los mejores juegos de la historia. Desde entonces la saga solo ha ido in crescendo: Vice City, San Andreas, GTA IV… Juegazos, juegazos, juegazos, cada vez mejores, y más prodigiosos técnicamente.

El IV era una verdadera delicia, pasearse tanto por ese trasunto de Nueva York hará sin duda que, cuando finalmente visite la ciudad real, tenga la sensación de que ya conozco esas calles. Pero no era un juego visualmente bonito: era sucio, ‘gritty’, de colores terrosos y apagados. Cuando fue lanzado en 2008, era algo en lo que no pensaba, confiaba en que fuera una elección estilística deliberada (como la que tanto odie luego en el SimCity de 2013), y a decir verdad, por entonces era común. Pero cuando al cabo de unos años apareció una mod que cambiaba los colores del juego (y específicamente, su mapeado de tonos), me llevo a pensar que algo estaba fallando, no solo en el GTA IV, sino en toda la industria de videojuego.

El GTA IV ‘mejorado’: totalmente espectacular, más aún pensando que tiene ocho años.

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