Mis películas de los 90 y fin (parte 4 de 4, 1998-99)

Va, la última parte de esta serie de entradas. Ya hasta le tengo miedo si alguna vez me pongo a hacer la de los 80…

 

El Gran Lebowski

-”Me ha dicho que escoja la alfombra que quiera”

Los Coen… ay, los Coen. Tienen ese nosequé que qué se yo, que cada vez que ves una película suya no sabes si es una genialidad o una patata (que es lo que por ejemplo me pareció Quemar después de leer). Desde luego su humor es inconfundible, y el talento que tienen para arañar la cochambre de la sociedad, recreando personajes tan estrafalarios como pintorescos al tiempo que creíbles, es único. Pero ¿por qué precisamente el personaje de Jeff Bridges (y John Goodman,, y Buscemi, y Turturro), y no otros, son los que se ha convertido en unos de culto?

Quizás por que con su actitud, Lebowski nos da una lección a todos, nos escupe a la cara una pregunta muy sencilla: ¿De qué pollas vais? Un apostol de la tranquilidad que con facilidad ha ganado adeptos. Creo que es del tipo de películas que hay que ver para tener una perspectiva más amplia, para entender un poco mejor (con humor) cómo funciona el mundo.

 

SALVAR AL SOLDADO RYAN

-”Solo sé que cada vez que mato me siento mas lejos de casa”

Moralista, sensiblona, y con la estampa de ‘americanada’ que se hace insoportable para algunos. Hasta me ha costado encontrar una buena frase para introducirla. Es cierto, los americanos a lo suyo, tergiversando la historia, presentandose como salvadores del mundo (incluso a nosotros, los españoles, nos gusta mucho hablar del frente occidental, mientras que donde estuvieron las hostias fue en Rusia), contando una historia que aunque pudo haber sucedido, ronda la inverosimilitud, y si se tratase de hablar en esta película de algún valor histórico didáctico, este quedaría por lo tanto anulado. ¿Salvan entonces los famosos primeros veinte minutos la película entera? Sigue leyendo

Ñ

Seguramente esto que me pregunto es una chorrada, pero ¿por qué no existe una tipografía alternativa, recomendada por la RAE, para la letra Ñ, en caso de no poder usarla?.

Yo mismo no lo sabía hasta hace poco, pero en danés, alemán y otros idiomas, sus grafías características (å, ø,æß, etc.) estan reguladas por sus respectivas academias de la lengua, de forma que existe y está tipificada una escritura alternativa en alfabeto latino estandard en caso de que, por cualquier razón, no sea técnicamente posible escribirlas. En los casos citados, son aaoeae,ss, respectivamente.

Y me he acordado de la de polémicas que hay a veces con el hecho de que en un teclado no aparezca la eñe o la de movidas que se han tenido que hacer para que en una dirección de internet se pueda poner una. Con todo lo que, por activa, se ha cuidado ese aspecto, me llama entonces la atención que, por pasiva, no exista una recomendación alternativa.

El resultado es que se ve de todo: nh, gn, ny, que me parecen muy bien todas (tanto como los esfuerzos que se hacen por extender y proteger el uso de la ñ), pero no dejan de ser soluciones prestadas, del portugués, francés o catalán, y sobre, todo, no estandarizadas.

Por sugerir, se me ocurre usar dos enes, ‘nn’, que es el origen de la eñe (una ene pequeña encima de la otra). O la que seguramente se nos ocurriría a cualquiera: ‘ni’ (sería ‘Espania’), porque es la que intuitivamente tiene un sonido más cercano. Pero no era a eso a lo que venía, quería solo señalar una cosa en la que me he fijado y me ha llamado la atención.

Hoy hace un año

Hace hoy un año estaba volando Europa rumbo a Dinamarca. 
Once meses allí, apenas acabo de volver y vuelvo la vista atrás para ver lo cerca y a la vez lejos que está aquel momento.

Entendedme cuando digo que tengo una contradición respecto a hablar de Dinamarca. Esa división la tengo conmigo mismo por una parte, y por otra en lo que respecta al blog y a vosotros.

Por un lado, por que no sé hasta que punto quiero hurgar en esta movida. Todavía no hay perspectiva para verlo, está demasiado presente (hace apenas 5 semanas que volví) así que, entendedme bien, quiero dejarlo reposar un poco, dejarlo estar. Por otro, y aún habiendo buenas anécdotas e historias que darían para algún post (ya hablé sobre una de ellas), en general es una experiencia instransferible sobre la que no tiene sentido insistir. Es mucha vida, condensada en poco tiempo, pero me aburriría contarlo, y lo que tiene más tela, os aburriría a vosotros.

Pero no se me ocurre ninguna buena excusa para no contar hoy, al menos, como fueron los días previos a aquel viaje. No porque sea emocionante: sencillamente me apetece soltarlo.

Porque fue una mezcla entre pensar que con 26 años ya no impacta tanto irse a vivir solo al extranjero como si lo hubiera hecho con 20 o 21, y la pura realidad de que era de todos modos la primera vez que lo hacía. Muchos 26 años y lo que queráis, pero coger a solas un avión y hacerse dos mil quinientos kilómetros, como mínimo, impone un poquillo de respeto. Sigue leyendo

Cuanto daño ha hecho ‘Inception’, madre mía… (2 de 2)


Aclaración: veo que muchos llegais aquí buscando información sobre la hipotética segunda parte de Inception, película que como ya comenté aquí, me encantó, pero no es de eso de lo que aquí hablo. Siento la confusión, y disculpad las molestias. Para más claridad, leed la primera parte de este post. Personalmente creo que la historia de Inception está cerrada, y no me imagino a Christopher Nolan muy interesado en hacer una segunda parte, al menos en breve. Lo que no quita que me encantase ver una segunda parte, si está en buenas manos. Vamos a lo que iba.

(Viene de aquí)

De las pocas veces que he conseguido tener sueños lúcidos (esto es, cuando consigues rescatar tu capacidad crítica y darte cuenta que estas en un sueño, pero sin despertarte), lo que más me ha impresionado de ellos es el hiperrealismo que tiene todo, el infinito detalle cuando me fijo en algo, que se ve mucho mejor que en la ‘realidad’. La pregunta vuelve a ser la misma ¿quién crea ese detalle? ¿de verdad ‘existe’ ese detalle en el sueño, o solo se me está haciendo creer que ese detalle existe, sin que realmente haya ninguna parte encargándose de ‘crearlo’?

¿Y cómo llego a hacerme esas preguntas? Muy sencillo: ¿podría existir la máquina de grabar sueños que mencionaba antes?

Si esas imágenes se están sintetizando de verdad, podrían interceptarse, y qué sé yo, de alguna forma trasladarse a un archivo que pudiésemos reproducir luego. Pero si lo único que se crea es el convencimiento de que lo estamos viendo, no hay nada que hacer. Solo percibimos una interpretación sobre la nada, sobre el ruido, igual que si nos quedamos viendo la ‘nieve’ en la tele cuando está desintonizada y después de unos segundos, tenemos la ilusión de ver cosas moverse (diría que hicierais el experimento, pero con la TDT ya no se puede… :S)

A ver, en toda esta entelequia reconozco su punto de absurdo, pues evidentemente los sueños ‘existen’, ya que no solo los recordamos, sino que quien sepa dibujar puede representar luego lo que ha visto. Supongo, que en última instancia, la pregunta en verdad es ¿a que altura de la cadena se cuela el engaño? ¿se proyectan de verdad las imagenes en nuestro subconsciente, o solo lo hace la interpretación digerida y prefabricada? Supongo que sencillamente va todo cogido la mano: con la película que se proyecta, viene incluida la pastilla de ‘te vas a creer todo lo que estás viendo’.

Tal vez en esa zona estaría la máquina de ‘Días Extraños’, que no solo graba las imágenes (en este caso las reales) que ve una persona, sino las sensaciones que vive. Esa máquina si que molaría un huevo.

**Creo que no sobra recordar, brevemente, dos de mis teorías preferidas sobre el ‘por qué’ de los sueños, y ya he hablado alguna vez aquí sobre ellas. Una de las teorías dice que los sueños son un ‘pase de diapositivas’, igual que un bibliotecario se dedica a revisar libros, revistas, fotos, archivos… para ponerlos en el estante y carpeta que corresponde. Presumiblemente el cerebro lo hace con las diapositivas del día o de la semana y no es más que una forma de reordenar, analizar y depurar datos, un trabajo de mantenimiento absolutamente necesario para que no se desate el caos. Otra teoria dice que los sueños son un ‘patio de recreo’ para experimentar emociones nuevas de una forma absolutamente segura desde el punto de vista físico: miedo, ira, amor… experiencias que luego conocemos en el mundo real, pero, insisto, muchas veces nos hemos enfrentado a ellas por primera vez en sueños, y lo más importante, a reaccionar frente a ellas. Como ambas teorías no son excluyentes, y de hecho corroboro en mi experiencia personal la validez de ambas explicaciones, me quedo con las dos.


Cuanto daño ha hecho ‘Inception’, madre mía… (1 de 2)

Que no, que es broma: Incepcion (Origen) era y sigue siendo un peliculón, pero quería mencionarla en el título y ahora comprendereis por qué. Quiero revisitar una sección que tengo un poco olvidada del blog, la de los sueños, y os quiero contar las circunstancias de uno especialmente curioso que he tenido recientemente. Va.

Estoy en un cuarto. Mi cuarto. Bueno, no es mi cuarto, pues excepto parte de la decoración, no tiene nada que ver con mi cuarto, pero ya sabéis como son las cosas: en el sueño, es mi cuarto. Recuerdo que estoy haciendo fotos, pero como hace (ya) dos días que lo tuve este sueño, no lo mantengo demasiado fresco: es lo que tiene no escribirlos nada más despertarse. Tampoco sería tan emocionante esa parte (¡total, estaba sencillamente en mi dormitorio!). El caso es que despierto de ese sueño, y descubro con total y absoluta fascinación que han inventado una máquina que graba los sueños, y más alucinante aún, yo mismo tengo una.

Y lo primero que se me ocurre hacer es lo más sencillo: comparar las fotos que he hecho en el sueño, y ver cómo de exactas son las fotos que había tomado en el sueño de mi cuarto y compararlas con mi cuarto real. Encantado de la vida y felicísimo con mi dicha, procedo a comparar las fotos (que había hecho en el anterior sueño de mi cuarto, y que he podido descargar al ordenador) con mi dormitorio real. Científica y sistemáticamente comparo cada detalle, un un programa a medio camino entre el Photoshop y que tienen los de CSI, con esos megafiltros mágicos, con el que se puede comparar cada detalle aumentandolo hasta el infinito, y ver las diferencias entre la realidad y lo que yo me imaginaba en el sueño. Y si, hay cosas que coinciden, y cosas que no, pero no deja de fascinarme el hecho, como siempre me ha pasado, de que en un sueño, las cosas, aun siendo falsas, equivocas y radicalmente distintas a las de la realidad, te tienen plenamente convencido de que son lo más normal del mundo. Es lo más mágico de los sueños: apagan por completo tu capacidad crítica.

Entonces suena el campanario, tocan las 12 de la mañana y tengo empapadas de sudor las sábanas, como es inevitable en este verano que parece que ¿por fin? nos está visitando. Ni máquina de grabar sueños ni pollas: todo era obviamente otro sueño, y yo tengo un cabreo encima por no poder haberme traído la máquina conmigo al despertarSigue leyendo

patetismo técnico

Minientrada

Si hay algo más triste que que cierto problema técnico muy específico que tienes se quede sin respuesta; es que meses más tarde, cuando tienes la curiosidad de volver a investigar, sean tus propias preguntas (las que lanzaste en varios foros hace meses y quedaron sin respuesta) las que devuelve Google como primeros resultados….

(Si alguien tiene la curiosidad, o la remotisima posibilidad de ayudarme, se trata de cómo activar la aceleración OpenCl en un portatil VAIO serie E con una gráfica ATI 5650)

Lavado de cara

…que le iba haciendo falta al blog

Bueno, si entráis desde el feed, ya estareis viendo que le he pegado un refriego a esto. Porque hace ya tres años que me mudé a esta dirección, y desde entonces conservo la misma piel, que, para que voy a engañaros, me encantaba, aunque entiendo que según gustos podía parecer un poco sobrecargada.

Ya me avisaron de que la cabecera, a más de 1080, se le iba la pinza... tardé dos años en parchearlo desde que Daguswan me avisó. Una semana ha durado ese arreglo: con la nueva piel no hacen falta cabeceras anchísimas.
Daguswan ya me avisó de que a la cabecera a más de 1080 se le iba la pinza… tardé dos años en parchearlo. Una semana ha durado ese arreglo: con la nueva piel no hacen falta cabeceras anchísimas.

Por ello, y por otras razones, me he decidido a hacer cambios. La primera y principal razón, actualizar la versión de WordPress, pues me quedé hace tiempo en la versión 2.7 (y dejé de actualizar precisamente porque cada vez que lo hacía me jodía el diseño). Ahora, con la 3.2, directamente he usado la piel que viene por defecto (Twenty Eleven), algo más limpia (aunque no se si podría llegar a llamarse minimalista), y que con un mínimo tuneo (me da una pereza horrible pelearme con el CSS), la he dejado esencialmente como quería, aunque aun tendré que pulirla. Eso si, me he negado a renunciar a las cabeceras rotatorias ¡no las suelto ni de coña!

La segunda razón, ofrecer una (mínima) integración con redes sociales, así como un sistema de puntuación, tanto en los posts como en los comentarios.
En su momento eso de los botoncitos me parecía un poco una chorrada (pensaba que sencillamente quien quisiera compartir enlaces, lo haría ‘artesanalmente’), pero una vez que me he hecho usuario habitual de faribok y twiidha (admitimos variaciones de sus nombres aun más chorras), me he dado cuenta lo cómodos que son esos botones. Sobre el sistema de puntuación, son ‘estadísticas’ que me interesa saber, sin más; creo además que no requiere explicación el funcionamiento del sistema de estrellas (de uno a cinco, solo tenéis que pinchar lo que creáis que merezca), así como el de ‘pulgares’ en los comentarios. ¡Votad y valorad pues, malditos!

Y la tercera, y vuelvo al principio, por el puro hecho de cambiar. Ya dije que la piel antigua me encantaba, pero un cambio de decoración de vez en cuando, el puro lavado de cara, (aunque muuuy de cuando en cuando), no viene nada mal. Porque el blog cambia, los temas de los que quiero hablar cambian, yo mismo voy cambiando. Creciendo, que cojones. Ya sabeis que vengo de un año movidito en Dinamarca, y lo que probablemente me venga en adelante va a serlo más, y si no reciclo ahora el blog, probablemente no lo haga nunca, en un momento que lo veo especialmente (casi siempre lo ha estado) de capa caida. Sirva pues este lavado de cara del blog también como una expresión más amplia, por qué no, del momento que estoy viviendo.

Lo dicho: como siempre, sed bienvenidos :)

30 años de lanzadera espacial: y fin

El otro día leía una frase que se escuchaba en la serie ‘Six Feet Under’ (que me han recomendado millones de veces, supongo que alguna vez caerá). La frase era:

-”¿Por qué pensamos siempre en los viejos tiempos?”
-”Porque es cuando había esperanza”

Será que me pilla en una época movida en lo personal, pero solo veo cosas cambiando y acabándose, por todos lados. Como ya sabreis, despues de 30 años, la NASA finalmente la ha jubilado, y sin sustituto ni siquiera a la vista. Y ahora lo declaro, yo soy un enamorado de la lanzadera espacial. Como de tantas otras cosas, ¡más revelaciones!: pues sí, la lanzadera también me flipa.

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Mi amigo Antonio Gordillo bien lo sabe. Cuando de pequeño me quedaba a dormir en su casa, le hacía más caso a un libro que él tenía sobre ella que a entrenerme en jugar con él. Hasta recuerdo tener sueños en los que la lanzadera aterrizaba en mi pueblo o cosas por el estilo. La lanzadera, que a muchos les puede parecer un autobús viejo (no en vano su diseño esencial tiene casi cuarenta años), a mi me parece guay, cool. No bonita, tal vez ni siquiera estilizada, pero si de lineas rotundas, poderosas (en contraste a su comprobada fragilidad), un referente en todo lo que se refiere al diseño de naves espaciales, y que como podéis imaginar, siempre he tenido muy presente al garabatear ingenios. Es interesante que un objeto cuyo aspecto está absolutamente determinado por aspectos prácticos y sin concesiones a la estética se pueda considerar bello, pero un viejo dicho en aeronáutica dice que un avión feo no puede volar bien (y no hay que alejarse mucho en la historia de la aviación: vosotros mismos entenderéis porque, por ejemplo, el Boeing X32 perdió la competición por ser fabricado en serie frente al que ahora es el F-35). Pero tan determinado estaba el diseño de la lanzadera, por distintos compromisos (y no solo aeronáuticos), que este mismo diseño ha supuesto su deposición.

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Epifanías digitales (+ un VLog de prueba)

Ayer me pasó una tontería. Tal vez porque pasaron también otras esa misma tarde, sé que no la olvidaré. No es una gran experiencia, ni una gran fiesta, ni borrachera, ni siquiera una anécdota divertida. Por no haber, ni había más gente, estaba yo solo. E incluso, ya que la esperaba, me ha pasado mucho más tarde de lo que hubiera deseado. Igual que recuerdo la primera vez que tuve contacto con un ordenador (en la Expo de Sevilla del 92) o que me conecté a Internet, en una clase del instituto, ayer fui consciente, viviendolo en mis carnes, de donde está ahora nuestra civilización tecnológicamente hablando.

Venía por un camino de tierra, en chanclas, camino de la (modesta) casa que mi familia tiene el campo, con el objetivo de darme el primer chapuzón del verano. Hace dos días por fin volví, después casi once meses, de pasar una de las experiencias más guapas que viviré nunca (esa si que es una experiencia): un Erasmus en Dinamarca. Pero eso, otro día, la chorrada de la que he venido a hablar es que ayer también estrené el nuevo teléfono móvil que me estaba esperando.

portada

Se trata de un Sony Ericsson Xperia X8. Un Android (le tenía ganas), de gama media, que me ha salido por cero euros. Tal cual. Un Android básico, sin florituras, que es lo mismo a decir una de las cosas más impresionantes que han pasado por mis manos. Llevaba cuatro años y medio con el otro Sony Ericsson, un K750, que no sabéis la de ostias que se ha llevado. Funcionaba (y funciona) perfecto, pero tan cascado por fuera que ya daba cosica lucirlo. Y eso que era polluo en su momento: música, cámara de fotos, linterna…

(…)

Lo dicho, andaba ayer yo por el campo cuando recibí un aviso de nuevo mail en el móvil. El contenido era lo de menos: era un email a mi ‘verdadera’ cuenta de Gmail. En mi movil Android recién estrenado. Se hubiera quedado la anécdota ahí, pero otro incidente que no tiene nada que ver (la carretera que he de cruzar está sin tráfico alguno por unas riadas desde hace semanas), y toma, vídeo al canto. Eso, y el hecho de volver a casa, a mi Viña (es el nombre que le tenemos puesto a la del campo) a pegarme el primer chapuzón del verano, después de la experiencia danesa. Y si, que algunas veces sencillamente me grabo, a modo de diario, comentando diversas jugadas. Vídeos que nunca tienen la intención de salir a la luz, más que para el archivo privado.

Pues no, este video, lo pensé luego, me parece editable y publicable, y sirve para ilustrar y resumir lo que sencillamente quiero comentar en este post.

###Eso si, pido disculpas si mi dicción no acaba de ser inteligible, pues a mi acento jiennense desatado, se suma que aún estaba curándome de un desfdiado y todavia ze me caian doz bocoz. No en vano, hasta he puesto subtitulos, pues en algunas partes reconozco que hasta a mi me cuesta entenderme. Si sigo haciendo vídeos, cuidaré más ese aspecto, este se grabó sin intención original de ser publicado. ;)

Vlogueando, Prueba 1 from Rufo HG on Vimeo.

(…) Sigue leyendo

Volver

Supongo que algunos os acordáis de lo que escribí el año pasado cuando ganamos el Mundial de fúrgol. Bueno, pues había una ‘escena eliminada’ que creo que ahora viene a cuento sacar a la luz.

Hablaba de Andres Iniesta, Iniesta De Mi Vida. Pero no como futbolista. Sino como ese chaval, que tiene la misma edad que yo, que viene de un pueblo de La Mancha muy parecido al mío, que tiene allí la casa donde creció, su familia, sus colegas de la infancia. Hablaba de que, con aquel equipo que ganó, me siento precisamente más cercano a ellos porque tienen, de media, aproximadamente mi edad.

Y hablaba de cómo para Iniesta habría sido la vuelta al pueblo. Que posiblemente es mucho imaginar (al fin y al cabo me voy a tomar una licencia literaria), pero me lo imaginaba después de todos los revuelos, después de las fiestacas que se pegaría con sus colegas de la selección, dando vueltas por España, cómo sería cuando volviese por primera vez a su pueblo, a su casa. Y donde digo Iniesta (que a todo esto, hasta tiene un niño), puedo decir cualquier otro de los que andaban teniendo 21, 22 años. Pero Iniesta es el que es de pueblo. Y después de ver su padre y que le diera el abrazaco de la vida y que su madre se lo comiera a besos después de preguntarle si había pasado frio y había comido bien en Sudáfrica, y ver a sus colegas del pueblo y echarse unas cervezas con ellos… y todo eso antes de la ceremonia y celebración que le prepararía el ayuntamiento…

Me lo imaginaba dejando los bártulos en su cuarto, en su dormitorio de su casa donde creció, con el calor exagerado de La Mancha en julio (y más con el contraste del invierno sudafricano). Y me lo imaginaba cenando con su familia, echando una ligailla con queso, salchichón, una ensalada con tomate, vino… y llegando la noche, echa el colchón al suelo, abre el balcón un poco para que corra el poco fresco que pueda hacer, y entonces diría: ‘Otra vez aquí’

Me lo imaginaba como ese chaval entrañable, que lejos del mito y la heroicidad, aunque sea por unos días, vuelve por fin a casa después de una aventura increíble.

(…)

Claro, esta es la licencia artística. El tiaco tendrá un caserón en Barcelona, su cochazo, y cuando vuelva al pueblo tal vez se hospede en un hotel si es que no les ha construido a sus padres una casa nueva, (a ser posible con aire acondicionado en todas las habitaciones!). Como decía, tiene novia y hasta un niño. Todo paralelismo conmigo está cogidísmo por los pelos: esta acaba en que los dos somos de un pueblo pequeño relativamente cercanos, tenemos la misma edad, y una hermana dos años más pequeña que nosotros. Punto.

Pero bueno, fue una idea que me rondó la cabeza cuando escribí aquel artículo, poniendo énfasis en la sencillez y la cercanía de aquellos jugadores que nos habían hecho volar tan alto, una idea que probablemente hizo bien quedándose en el tintero.

(…)

El caso es que ahora, verano de 2011, no es Iniesta. Soy yo.

Soy yo el que vuelve a mi casa. Soy yo el que llevaba desde navidad sin verla. Soy yo el que abraza a mi familia, yo el que cena yo con ellos, yo el que chapotea en la piscina, yo el que echa el colchón al suelo, yo el que se caga en todo dando vueltas en la cama por el puto calor, yo el que probablemente en unos días vuelva a echar de menos todo aquel jaleo de aquel país nórdico…

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Soy yo el que dice ‘Otra vez aquí’

Que ganas tenía de volver, coño.