Fotografía

Una de mis aficiones es la fotografía, de la que aquí muestro tanto una breve selección, como la totalidad de mis albumes en Flickr. Tambien puedes ver mis fotos organizadas por ‘sets’ en este enlace.

Solo he tenido ocasión de desarrollar esta afición desde la época digital, y aún sigo sin poseer una reflex que me de autentico juego. De hecho, por mis manos solo han pasado unas modestísimas Olympus C-310 y SP-320. Paralelamente a ello, suelo hacer uso del Photoshop, otra de mis aficiones, y me he especializado en panoramas en todas sus variantes: panografias, 360º, HDR, QTVR… Os invito a echar un vistazo a esta breve muestra, más abajo podeis tener acceso a mis albumes

siamesina

Destruction of Alderaan

Como ella sola

Hombre de campo

Aerogeneradores desde el puente de Storebaelt, Copenhague - Horsens

Si puedo, ¿por qué no?...

slightly out of focus

sTORM!

Industrial vs Countryside

Polaris

Moss, Norway

Aarhus Airport

Veraniego

Charlottensburg

Hospital San Juan de Dios

Naranja y Punto

¡Felices Fiestas!

colorcolorcolor

24

coletas

Opera de Berlin

zapaticos (little shoes)

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Álbumes de Flickr

Selección

Luces y Sombras

Gente

Viajes, Lugares, Paseos y Series

Panoramas y HDRs

Miscelanea

Especiales

Recuerdo que también puedes echarle un vistazo a mi sección de dibujos, y dentro de poco a la de vídeo.

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Entradas recientes

El Diseño Industrial, la Tecnología y la Ciencia en España (Sobre el Diseño Industrial, 2)

Nota: Esta es la segunda parte de una serie de entradas relativas al diseño industrial, originalmente destinadas a ser parte de otro proyecto; que en la forma en que estaba originalmente concebido, nunca vio la luz. Ahora rescato estas entradas.

España, a pesar de su larguísima y renombrada historia afortunadamente plagada de gigantescos nombres en el campo de las artes (Picasso, Cervantes, Goya, Quevedo, Velazquez, Lope de Vega, Dalí, o García Lorca… bien sabéis que la lista es larga), jamás ha destacado a nivel mundial en el campo de las ciencias o la ingeniería.

  • Miguel Servet, Ramón y Cajal y Severo Ochoa (todos en el campo de la medicina) ni mucho menos son, y pese a quien le pese, nombres instantáneamente reconocibles fuera de la esfera hispana o de sus campos de conocimiento específicos. 
  • En el campo de la ingeniería se suele citar a Juan de la Cierva, creador del autogiro, como nuestro inventor más renombrado: aunque no carece de mérito, hablamos en un campo específico -el de la aeronáutica- en el que es posible citar literalmente a cientos de personas con logros de calado similar. Mientras, nombres como el de Monturiol o Jerónimo de Ayanz han quedado enterrados por la historia, y solo recientemente se les está empezando a reclamar.
  • Finalmente, en el campo de las ciencias básicas cómo la física o la química, no nos queda otro remedio que calificar el premio como desierto. Y mejor ni hablemos de las matemáticas…

Así pues, ¿por qué no hay un ‘Lopez‘ o un ‘García’ entre los Newton, Einstein, Gauss, Euler, Curie, Mendeleiev, Tesla, Maxwell, Faraday, Galileo, Darwin, Copernico, Edison, Böhr, Hawking…?

¿Acaso no ha habido aquí, no hay, grandes mentes… o sencillamente, la sociedad de su época los ignoró, y los seguimos ignorando?

Juan de la Cierva, junto a un modelo de autogiro

En España, el maltrato a la ciencia y la ingeniería ha sido históricamente sistemático. Incluso en la aún presente crisis económica hemos visto como los gobiernos recientes han medrado deliberadamente el presupuesto dedicado a I+D. Cientos de jóvenes ingenieros y científicos de extraordinario talento (y a menudo con demostrada y sólida trayectoria) siguen siendo sólo reconocidos fuera de España. En el campo de la ingeniería, sólo en los últimos años hemos empezado a destacar en campos como el del tren a alta velocidad o turbinas eólicas. Pero eso no impide que en nuestro siempre comparativamente pobre tejido industrial (pues no olvidemos que aquí la revolución industrial llegó tarde, y de forma muy localizada, algo de lo que nunca nos hemos recuperado plenamente), el diseño industrial necesariamente ha sido perjudicado.

El diseño industrial, o el diseño a secas, como confluencia de estos dos aspectos de la naturaleza humana (combinar lo útil con lo bello, la tecnología con el arte, la artesanía con la industria, la razón con la emoción), ha tenido históricamente una situación bastante precaria en España. Podríamos también hablar de falta de confianza, y también de autoestima, en lo ‘Made in Spain’, y preguntarnos por qué otros países del entorno mediterráneo (y pienso en Italia) son referente a nivel mundial de diseño y nosotros no, algo aún más irónico teniendo en cuenta el portentoso músculo en lo que respecta a ilustradores, dibujantes, arquitectos y artistas que siempre hemos lucido, colocando a España, como en tantos otros campos, en un lugar mucho más bajo del que creemos que le corresponde. Pero aún no estamos tocando la tecla.

Rafael Marquina, junto a su mític diseño de aceitera antigoteo

 

La clave es probablemente un recelo mutuo entre artistas e ingenieros. El Diseño Industrial, si bien es cierto que este número crece, sigue sin ser una rama de la ingeniería que se oferte en muchas universidades españolas; y ni siquiera goza de conocimiento entre el público general.

  • Tenemos por un lado, preparadísimos artistas salidos de las facultades de Bellas Artes pero con pobres conocimientos sobre ciencia básica, matemáticas o física, y no pocas veces contaminados por vertiente falsamente humanista que les hace recelar de cualquier cosa que suene a tecnología o industria. ‘Viabilidad’, ‘técnica’, ‘normativas’, ‘fabricabilidad’, son todas palabras tabú, ataduras y jeroglíficos para muchos de estos profesionales.
  • Y por el otro lado, ingenieros (y también ejecutivos, directivos, gente de negocios, y un sustrato general de la población), desconocen cuando no desprecian la tarea del diseñador, al que en demasiadas veces consideran prescindible, y se sienten capaces de suplantarles en su tarea.

Sin embargo, con los años la marca España, al menos en el mundo de la moda, ha logrado obtener un nombre propio. En los años de bonanza, propios de la burbuja del ladrillo, España también basó buena parte de la economía en el fabricación, y desde luego el diseño, de mobiliario y decoración para el hogar. Tal vez, y solo tal vez, en este nuevo escenario, en esta etapa de reconversión industrial, de cambio de paradigma y de oportunidades de renovarse; tal vez al fin haya llegado el verdadero turno del Diseño Industrial Español, con nombre propio.

Una industria capaz de aportar valor añadido, capaz de diferenciarse, aportando calidad, saber hacer, y sin duda, pasión, que es una de los valores que más nos caracteriza.

Referencias:

  1. Naturaleza del Diseño Industrial: una visión personal (Sobre el Diseño Industrial, 1) Deja una respuesta
  2. Puesta al día: mi trabajo de profesor en ESADA (y otras cosas) Deja una respuesta
  3. Back on Youtube! (e historia de un robo, un nuevo ordenador y un Time Lapse) 1 Respuesta
  4. Hasta siempre, Cassini Deja una respuesta