El Diseño Industrial, la Tecnología y la Ciencia en España (Sobre el Diseño Industrial, 2)

Nota: Esta es la segunda parte de una serie de entradas relativas al diseño industrial (primera parte aquí), originalmente destinadas a ser parte de otro proyecto; que en la forma en que estaba originalmente concebido, nunca vio la luz. Ahora rescato estas entradas.

España, a pesar de su larguísima y renombrada historia afortunadamente plagada de gigantescos nombres en el campo de las artes (Picasso, Cervantes, Goya, Quevedo, Velazquez, Lope de Vega, Dalí, o García Lorca… bien sabéis que la lista es larga), jamás ha destacado a nivel mundial en el campo de las ciencias o la ingeniería.

  • Miguel Servet, Ramón y Cajal y Severo Ochoa (todos en el campo de la medicina) ni mucho menos son, y pese a quien le pese, nombres instantáneamente reconocibles fuera de la esfera hispana o de sus campos de conocimiento específicos. 
  • En el campo de la ingeniería se suele citar a Juan de la Cierva, creador del autogiro, como nuestro inventor más renombrado: aunque no carece de mérito, hablamos en un campo específico -el de la aeronáutica- en el que es posible citar literalmente a cientos de personas con logros de calado similar. Mientras, nombres como el de Monturiol o Jerónimo de Ayanz han quedado enterrados por la historia, y solo recientemente se les está empezando a reclamar.
  • Finalmente, en el campo de las ciencias básicas cómo la física o la química, no nos queda otro remedio que calificar el premio como desierto. Y mejor ni hablemos de las matemáticas…

Así pues, ¿por qué no hay un ‘Lopez‘ o un ‘García’ entre los Newton, Einstein, Gauss, Euler, Curie, Mendeleiev, Tesla, Maxwell, Faraday, Galileo, Darwin, Copernico, Edison, Böhr, Hawking…?

¿Acaso no ha habido aquí, no hay, grandes mentes… o sencillamente, la sociedad de su época los ignoró, y los seguimos ignorando?

Juan de la Cierva, junto a un modelo de autogiro

En España, el maltrato a la ciencia y la ingeniería ha sido históricamente sistemático. Incluso en la aún presente crisis económica hemos visto como los gobiernos recientes han medrado deliberadamente el presupuesto dedicado a I+D, y el desprecio y desconocimiento de gran parte de la población general hacia la ciencia y la innovación sigue dolorosamente presente. Cientos de jóvenes ingenieros y científicos de extraordinario talento (y a menudo con demostrada y sólida trayectoria) siguen siendo sólo reconocidos fuera de España. En el campo de la ingeniería, sólo en los últimos años hemos empezado a destacar en campos como el del tren a alta velocidad o turbinas eólicas. Pero eso no impide que en nuestro siempre comparativamente pobre tejido industrial (pues no olvidemos que aquí la revolución industrial llegó tarde, y de forma muy localizada, algo de lo que nunca nos hemos recuperado plenamente), el diseño industrial necesariamente ha sido perjudicado.

El diseño industrial, o el diseño a secas, como confluencia de estos dos aspectos de la naturaleza humana (combinar lo útil con lo bello, la tecnología con el arte, la artesanía con la industria, la razón con la emoción), ha tenido históricamente una situación bastante precaria en España. Podríamos también hablar de falta de confianza, y también de autoestima, en lo ‘Made in Spain’, y preguntarnos por qué otros países del entorno mediterráneo (y pienso en Italia) son referente a nivel mundial de diseño y nosotros no, algo aún más irónico teniendo en cuenta el portentoso músculo en lo que respecta a ilustradores, dibujantes, arquitectos y artistas que siempre hemos lucido, colocando a España, como en tantos otros campos, en un lugar mucho más bajo del que creemos que le corresponde. Pero aún no estamos tocando la tecla.

Rafael Marquina, junto a su mítico diseño de aceitera antigoteo

 

La clave es probablemente un recelo mutuo entre artistas e ingenieros. El Diseño Industrial, si bien es cierto que este número crece, sigue sin ser una rama de la ingeniería que se oferte en muchas universidades españolas; y ni siquiera goza de conocimiento entre el público general.

  • Tenemos por un lado, preparadísimos artistas salidos de las facultades de Bellas Artes pero con pobres conocimientos sobre ciencia básica, matemáticas o física, y no pocas veces contaminados por vertiente falsamente humanista que les hace recelar de cualquier cosa que suene a tecnología o industria. ‘Viabilidad’, ‘técnica’, ‘normativas’, ‘fabricabilidad’, son todas palabras tabú, ataduras y jeroglíficos para muchos de estos profesionales, que recelan de cualquier aspecto que cercene su creatividad.
  • Y por el otro lado, ingenieros (y también ejecutivos, directivos, gente de negocios, y un sustrato general de la población), desconocen cuando no desprecian la tarea del diseñador, al que en demasiadas veces consideran prescindible, y se sienten capaces de suplantarles en su tarea.

Sin embargo, con los años la marca España, al menos en el mundo de la moda, ha logrado obtener un nombre propio. En los años de bonanza, propios de la burbuja del ladrillo, España también basó buena parte de la economía en el fabricación, y desde luego el diseño, de mobiliario y decoración para el hogar. Tal vez, y solo tal vez, en este nuevo escenario, en esta etapa de reconversión industrial, de cambio de paradigma y de oportunidades de renovarse; tal vez al fin haya llegado el verdadero turno del Diseño Industrial Español, con nombre propio.

Una industria capaz de aportar valor añadido, capaz de diferenciarse, aportando calidad, saber hacer, y sin duda, pasión, que es una de los valores que más nos caracteriza.

Referencias:

Naturaleza del Diseño Industrial: una visión personal (Sobre el Diseño Industrial, 1)

Nota: Esta es la primera parte de una serie de entradas relativas al diseño industrial, originalmente destinadas a ser parte de otro proyecto; proyecto que como tal, nunca vio la luz. Ahora rescato estas entradas.

¿Qué es el Diseño Industrial?

La palabra ‘diseño’, en la cultura popular, se suele asignar a productos de calidad, pero con una apariencia espectacular e incluso ostentosa. Esto incluyen desde muebles a automóviles, pasando por dispositivos electrónicos, o aparatos de cocina. Sin embargo esta visión del diseño es muy reducida, ya que parece querer decir que el diseño solo existe cuando este es absoluto protagonista.

Sin embargo, la realidad es que el diseño está presente en todos y cada uno de los procesos industriales y de ingeniería: el diseño está presente en cualquier acto creativo, cada vez que el hombre transforma algo; el diseño esta totalmente presente en nuestras vidas, incluso, y especialmente, cuando este es invisible.

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Gramófono Braun Phonosuper SK4 (1956) de Dieter Rams y Hans Gugelot

Como ingenieros de diseño industrial, cuando somos preguntados en qué consiste nuestro trabajo por alguien de nuestra generación pero ajeno al mundo de la ingeniería, en nuestra particular experiencia solemos remitirnos al programa de televisión ‘Cómo lo Hacen’. En este ameno y popular show se ve cómo se fabrica desde una lata de refresco a un piano, pasando por tablas de surf, ratones de ordenador o piezas de Lego. De forma muy genérica e insistimos, explicado para alguien lego en la materia, ese es el trabajo de un ingeniero en diseño industrial y/o de producto, que mano a mano con otros ingenieros de innumerables disciplinas (mecánicos, electrónicos, informáticos, industriales…), nos dedicamos a crear artilugios que solucionan problemas comunes, así como averiguar el modo de fabricarlos, de la forma más eficiente posible, y sin descuidar su calidad.

Sin embargo, como dice un viejo dicho, ‘realmente no conoces algo si no eres capaz de explicárselo a tu abuela’. Por mucho tiempo que le hayamos dado vueltas a este dilema, por muchas charlas entre colegas del gremio, y la única palabra que es coloquial al tiempo que mínimamente precisa, es la de inventor.

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Y efectivamente, inventamos, creamos artilugios, ‘ingenios’ (de ahí la palabra ingeniero), que solucionan dichos problemas. Problemas de muy diversa magnitud, desde cómo pelar más fácil un huevo cocido, hasta cómo crear un automóvil eléctrico cuyas baterías se carguen y reemplacen más rápido.

Por supuesto el diseño industrial, además de servirse del conocimiento científico, la tecnología de materiales y los avances en procesos de fabricación, no debe estar carente de valores éticos, morales y humanos.

El diseño industrial debe ante todo ser útil, bello, y honesto.

• Útil, también en el sentido de eficiente, ergonómico.

• Bello, en el sentido de atractivo y placentero para los sentidos.

• Y honesto, siendo no solo elegante, sino también sostenible (con el medio ambiente), y desde luego transparente en su función.

El diseñador industrial es el puente entre el acto de creación y la industria; entre el arte y la máquina; de el hombre para el hombre, a través y con ayuda de la ciencia, la técnica y la tecnología.

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En cualquiera de los casos, el fin último del diseño industrial es proveer soluciones, mejores, más eficientes, facilitando y mejorando no solo los procesos que acontecen en la industria, sino haciendo más fácil y cómoda la vida de las personas.

Puesta al día: mi trabajo de profesor en ESADA (y otras cosas)

Hace unos cuantos meses que no me paso por aquí, he estado tentado a publicar unas cuantas entradas breves y no he dejado de anotar borradores. Es por ello, que lo único que puedo hacer, al menos, poneros al día con una breve-entrada resumen, y desarrollo algunos puntos

  • Laboralmente hablando, Dasware sigue adelante con un nuevo y prometedor proyecto y muchas novedades. Mi vínculo personal continua con el equipo (incluyendo un alumno mío de prácticas que colabora con ellos, y al que tutelo), pues los socios son buenos amigos mios de hace muchos años, y lo siguen siendo; si bien provisionalmente mi relación profesional con ellos ha pasado ahora a ser solo para encargos puntuales.

Hmmm, misteriosa imagen sobre el siguiente proyecto de Dasware, del que no puedo decir de momento nada…

  • Desde abril hasta final de curso del año pasado, y de nuevo desde pasado octubre, estoy vinculado como profesor del grado de Diseño de Producto en ESADA (Escuela Superior de Arte y Diseño de Andalucía). A esto le quiero dedicar la próxima video-entrada, solo decir que es una delicia darle clase a estos chavales y trabajar con ellos (así como con mis compañeros), y estoy disfrutando verdaderamente del trabajo.
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¡Y mañana viernes! Nos tocará despedinos de la tercera edición de la #semanacreartiva, no sin antes llevar a cabo los últimos talleres: Cámara estenopéica, con @nacho_lomas y 'Survive', organizada por los propios estudiantes. Al finalizar los workshops, en torno a las 13:30, se clausuraremos ésta edición y conoceremos el resultad del corto con el tema 'igualdad' elaborado por nuestros estudiantes. En cuanto a hoy, jueves, el día a comenzado con la sesión de dibujo al natural con modelo masculino y, a su vez, la conferencia de @alejandro_sanchez_colorist sobre el color en el cómic (vaya caritas tenían los asistentes). Ya por la tarde, han continuado los workshops que comenzaron días atrás; Crea tu Propia Termoconformadora y Serigrafia por @awita. Aquí os dejamos los mejores momentos del día. 📷 #design #diseño #escuela #granada

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  • Hay también un tercer proyecto profesional-personal sobre el que he firmado un nda, y sobre el que de momento no puedo decir nada;)

 

  • Y en lo sentimental-personal, me están pasando cosas muy chulas :D. Y eso es todo lo que voy a decir :) Pues con los años, y a pesar del blog y todas esas cosas de redes sociales, me he vuelto irónicamente bastante celoso sobre mi intimidad; y con lo que antes tal vez me hubiera explayado, hoy os vais a encontrar con un prudente y sensato muro de silencio por mi parte. Si lo menciono es más bien una forma de decir: es que hay aún más cosas, además de las anteriores, que me tienen ocupado.
https://www.instagram.com/p/Bdq8jlNDw14/?taken-by=rufo_83

 

Entre los borradores y videologs que me gustaría seguir desarrollando y publicar, os podéis imaginar los temas que me gustaría tocar los que siempre habéis seguido este blog:

  • Publicar de una vez la puñetera segunda entrada sobre ‘tierra plana’, cuya primera parte publiqué en 2013, mucho antes de que estallara la polémica y supuesto debate con los tierraplanistas (quienes quiera que sean), y que con los años se ha convertido en una de las más buscadas y visitadas de este blog. Y es que, el problema es… que aunque algo he respondido ya en Quora, no me cabe todo en solo una entrada, sino que me sale material a rebosar para una tercera, y una cuarta, y una quinta…

 

De Elon Musk y su “Starman into space” también habría que hablar…

  • Seguir pataleando con mi indignado análisis del deprimente panorama social y geopolítico que veo ante nosotros: refuerzo de las dictaduras en Rusia y China, mientras que las garantías y calidad democráticas en EE.UU. y Europa retroceden, y de cómo estoy, cada vez más convencido, de que esto se va a la mierda…

 

  • Hablar un poco de series (madre mía, Black Mirror…), y pelis, y especialmente, acabar una guía monográfica sobre cada entrega aparecida de La Guerra de las Galaxias, que debería haber culminado cuando se estrenó ‘Los Últimos Jedi’ (que ni me desagradó…. ni me convenció del todo…)

  • Publicar el tutorial sobre como he diseñado y montado (así como los resultados, aún magros), una montura ecuatorial motorizada para astrofotografía. En lenguaje más llano, un aparato que me permite hacer fotos de las estrellas sin que se vean movidas por el movimiento de rotación terrestre, y todo basado en Arduino (fijándome mucho en este y este diseños, además de coger ideas de muchos otros)

Una de las primeras pruebas del Astro-Tracker, con la nebulosa de Orion (M42), aún muchas cosas por pulir y ajustar...

  • ¿Os acordáis de mi Ford Escort? Pues le volví a dar una vuelta al modelo 3D, doce años más tarde…

Y aquí me teneis, con cuatro o cinco años, frente al originalísimo…

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Hasta siempre, Cassini

Quiero hacer hoy una breve aunque cariñosa reseña a este capítulo de la exploración espacial que se ha cerrado hoy: la sonda Cassini se ha quemado esta mañana en la atmósfera de Saturno, tras trece años estudiando este planeta y sus satélites y anillos, y casi veinte (solo le ha faltado un mes) desde que partió de Cabo Cañaveral (bien que me acuerdo de octubre de 1997 y el reportaje publicado, y que aún conservo, en el suplemento semanal del ABC, el ‘Blanco y Negro’…)

 

Pelos de punta con el video. Autor: Erik Wernquist

Era entonces la última de las ‘misiones insignia’ de la NASA, a la usanza de las Voyager, Viking o Galileo, antes de que esta entrara en una etapa de ajustes, recortes y en definitiva, misiones ‘menores’ y menos ambiciosas que no obstante, nos han seguido trayendo valiosísimos nuevos datos sobre el Sistema Solar (no hay más que ver los logros de los sucesivos rovers marcianos o la brava aventura de la New Horizons).

Sea cual sea el caso, la Cassini no solo nos ha traído el don del conocimiento, sino que nos concede también la gracia de recordarnos lo humildes y pequeños que somos, al tiempo que lo afortunados y privilegiados que debemos sentirnos por ser testigos de este increíble espectáculo cósmico.

Sin duda mi imagen preferida de todas: los Anillos de Saturno vistos a contraluz

En estos años la sonda Cassini se ha convertido en una vieja compañera, una genial embajadora que nos seguía trayendo vistas privilegiadas a uno de los sistemas más fascinantes del Sistema Solar, y es por ello por lo que a todos los que nos flipa esto de la ciencia y el espacio, nos cuesta decirle adiós. Hoy, ya forma parte definitiva de la que ha sido su casa durante estos trece últimos años.

Sin más, os dejo sencillamente con las que son algunas de mis fotos preferidas de esta misión, entre las casi infinitas que nos ha regalado este gigantesco y majestuoso espectáculo.

 

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Mientras peor, mejor (4 de 5). La Ciencia-Ficción NO es ficción

*En las entradas anteriores, os ponía un poco al día de mi vidaexponía mi presente visión del mundo, y finalmente hallaba el que en parte creo que es un buen culpable: Internet y el uso que le estamos dando. Permitidme que ahora divague un poco y hable de una de mis grandes pasiones. Veréis con al final lo enlazo todo.

Los que me leéis y conocéis bien sabéis que soy, con todas las letras y hasta la médula, lo que se viene llamando un friki (o ñoño, como nos dicen en Sudamérica). Aunque disfruto de toda tipo de literaturas, videojuegos, películas y series, siempre he sentido una afinidad especial por la ciencia-ficción. A mi entender, y permitidme que la defienda, tiene algo que la distingue de otro tipos de géneros como los de fantasía, superheroes o todo ‘lo japonés’.

La ciencia-ficción no es fantasía, (y si me apuráis, ni siquiera ficción).

Cualquier genero, cualquier obra, cuando está bien hecha, siempre habla de lo mismo: de la condición humana. Habla de nuestra naturaleza, pasiones, inquietudes, orígenes, mitos… habla de nosotros.

La diferencia es que, mientras otros géneros como la fantasía* o el genero de superheroes hablan principalmente de mitología, echando un vistazo a un pasado o un presente imaginarios; el genero de la ciencia-ficción hace un intento de ver de qué forma nos afectarán los cambios reales a los que nos enfrentaremos en el futuro. 

*Por si alguien se lo pregunta, ‘Star Wars’ siempre ha sido fantasía, nunca ciencia-ficción, por mucho que haya naves estelares y armas láser.

Dicho de otro modo: por definición, la ciencia ficción siempre hará un comentario sobre la tecnología y tratará sobre cómo ella nos afecta a las personas. Si, al final habla de las personas, pero también, sobre como nos relacionamos con nuestro entorno.

Habla, predice, trata sobre algo muy real y muy serio. No es magia, no es fantasía; no son rayos, ni varitas mágicas, ni criaturas mitológicas. Habla de ciencia, habla de algo real.

¿Por qué digo todo esto? ¿al hilo de qué viene esta disertación?

(…)

Foto tomada en mi pueblo en algún momento de la década de los 1930. A la derecha, mi abuelo con dos hermanos suyos

A menudo pienso, pensareis, que ni siquiera la de nuestros abuelos, sino la generación de nuestros mismos padres es la que ha vivido los cambios sociales más brutales de la historia de la Humanidad.

Sin ir más lejos, la feliz y muy plena infancia de mi padre es una con burros y sin luz ni agua corriente en las casas, un mundo no exageradamente distinto al de hace dos o cinco siglos, y de esto no hace apenas ni cincuenta años. Aunque ya existían avances como el transporte motorizado (trenes y tranvías) o las telecomunicaciones (radio y telegrafía), desde entonces además se han universalizado la luz, el agua corriente, la medicina moderna, la revolución agraria, la industrialización, y el estado del bienestar. Todos avances bien recibidos y que sin duda han aumentado nuestra calidad de vida.

En el caso de mi padre, hablo de un pueblo andaluz, y es verdad que en otras zonas y en otros países estos cambios ocurrieron en distintos momentos, pero casi siempre en una sola generación. Nosotros hemos crecido en todos estos lujos y privilegios y ni hemos conocido otra cosa: no hemos vivido muchos cambios. Precisamente el más notable es Internet y la revolución informática en general, que ha sucedido en los últimos 30 años, que es de lo que vengo hablando en las dos entradas anteriores. Y no es poco cambio, pero, creo que coincidiréis conmigo, no comparable con el que han visto nuestros padres y abuelos.

Así que ahí va la pregunta:

¿Creéis que no veremos más cambios sustanciales?

¿Creéis que el salto que han vivido la generación de nuestros padres y abuelos ha sido El Salto que tenía que pegar a la Humanidad, y quedarnos ya ahí? ¿Creéis que los avances en el futuro se quedarán en… que sé yo… coches autónomos, paneles solares en cada casa, una cura definitiva para muchas enfermedades, y poco más?

Bien, a ver que me decís de esto

 

Nada de esto es ficción, ni magia, ni mucho menos fantasía. No son rayos que salen por las manos, ni trolls que se transforman en piedra, ni varitas mágicas, es ciencia pura y dura y que va a ocurrir. La ciencia-ficción lleva hablando de esto décadas. Por eso me gusta la ciencia ficción. El primer ser humano inmortal probablemente ya ha nacido. ¿Cómo podemos esperar asimilar esto?

Y no va a tardar en ocurrir, tal vez en menos de una generación ocurra, y nos vamos a cagar

Y una de las cosas que se me ocurre por la que nos vamos a cagar, es porque efectivamente y por vez primera, no todos los hombres serán iguales. Aun naciendo como nacemos ‘todos iguales’ y aún así vemos la desigualdad que ya hay, ¿Qué pasará cuando nazcan superhombres, con superinteligencia, superfuerza, superlongevidad…?

Vuelvo a hablar de Westworld, y es que con algunas de las críticas que he leído de ella, se me cae el alma al suelo: “vacuidad”, “pomposa”, “carente de trama”. DESPEDIDOS Y A VUESTRA CASA YA QUE NO TENÉIS NI PUTA IDEA. Hombrepordios…

Y otra de las inquietudes razonables es ¿a qué se dedicará toda esa población que no trabaje porque no hará falta? ¿Se dedicarán, con su infinito tiempo libre, a formarse, a mejorar como personas, cómo decía Asimov, como vaticinaba el futuro de Star Trek? ¿A trabajar por el progreso de la humanidad, una vez atendidas sus necesidades básicas, o a seguir desviviéndose en un puro ciclo de veneración, avaricia y envidia materialista? ¿O a entregarse de forma degradante a las drogas, a los vicios, al placer; a la pura complacencia y hedonismo de una vida en la que cree que todo está conseguido?

Y todo esto, en una sociedad que, al contrario que lo que durante eones ha hecho la evolución, cada vez premia menos al mejor preparado.

Es irónicamente en Wall-E, una (maravillosa) película de animación para niños, donde veo la mejor representación de un posible futuro -y bastante repulsivo- para la humanidad: anodinas criaturas que transcurren como espectadores de sus propias vidas, entregadas a la nada del consumo y entretenimiento, con todas sus necesidades más que elementales saciadas por un ejército de máquinas a nuestro servicio. ¿Era todo para llegar a… esto?

Nuestras mentes, nuestra sociedad, nuestro tejido cultural, laboral, empresarial; nuestras leyes, nuestra economía, ¿cómo se enfrentarán, cómo nos enfrentaremos a estos cambios tan brutales, radicales, rupturistas, que irán apareciendo en los próximos 30 años?

(…)

Pues os digo una de las cosas que (creo casi seguro que) pasará

Una ola reaccionaria, proteccionista, conservacionista, caracterizada (como siempre) por una fuerte y dura resistencia a todo tipo de cambio; y mientras muchos individuos abrazarán y celebrarán estos avances, otros tantos, la mayoría, los rechazarán con todos sus fuerzas, poniendo trabas e impedimentos y legislando en contra de semejantes cambios. Por que serán cambios de los que no se beneficiará todo el mundo. De hecho, ya la veis como se levanta; ya hablaba de ella, aunque de forma vaga, en la segunda entrada. 

Pero el cambio, como todo cambio, será imparable. Sencillamente sucederá. Habrá quien se quede atrás. Habrá quien caiga, literalmente aplastado ante la maquinaria del progreso. Y lo peor, habrá muchos abandonados, olvidados. Esto por supuesto no es nuevo, lo cual lo hace peor. Las desigualdades, los dramas y el conflicto social que ya vemos, no hará más que crecer.

Y seguramente ni siquiera tengamos por qué hablar de una desigualdad realmente desgarradora: la tecnología nos proveerá de energía y ciertos lujos de forma barata como ya lo hace con la comida y la medicina (teniendo en cuenta que el hombre ‘pobre’ de ahora ya vive mucho mejor que el ‘rico’ de hace unos siglos); esa desigualdad será un síntoma, o una consecuencia, ni yo lo sé, de una masa tontamente desesperada por subirse en un absurdo carro de progreso y consumo insostenibles, alimentados por esta desenfrenada ideología del materialismo, con gigantescos centros comerciales a modo de modernas catedrales de un culto nocivo para nuestro propio planeta (la única deidad que realmente debería ser reverenciada); una sociedad alimentada en la ignorancia, el odio y miedo irracionales, creyentes de que son dignos y merecedores de todo, y de que la fuente de todos sus problemas y  males -males de primer mundo– son otras personas, otros grupos, otras castas, otras razas, en vez de ellos mismos.

Y que en un momento estas tensiones, en un mundo no de hambre, desempleo y precariedad; sino en un mundo de bienestar (donde realmente lo tengamos casi todo, donde realmente haya que perder) cualquier cosa pueda pasar, en el que la tiranía de la turba, si no hambrienta, si pueda hacer barbaridades no muy distintas a las de tiempos no muy lejanos.

¿Y sabéis que? Que tal vez la comprenda, incluso la comparta. Porque no será necesariamente solo el fruto de la ignorancia o de la desinformación. Será el fruto de la rabia ante la injusticia, ante la desigualdad. Abrazaré esos cambios que traiga el progreso solo cuando todo el mundo se puede beneficiar de ellos, y se pueda hacer de una forma responsable, sostenible, equilibrada.

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Bueno ya, hasta aquí mi disertación; hasta ahora tan solo he colocado el contexto necesario para plantear mi pregunta, que ya teneis en la quinta y última parte.

(…)

‘Cuanto peor, mejor’

  1. Puesta al día
  2. La Sombra
  3. Internet, What have you done?
  4. La ciencia-ficción NO es ficción
  5. El dolor de la lucidez. Preguntas finales y conclusión