Saludos, ecologista y de izquierdas al habla: Si a la nuclear. (2 de 2)

(…viene de aquí…)

Y ese es posiblemente el punto, (y a falta de la fusión nuclear, a la que no le quedan menos de 30 años) las renovables  son el futuro, pero no es un cambio que se vaya a hacer de un día para otro.  ¿Y mientras qué?. Pues que por aquí se dijo que nuclear=malo y punto en boca. Ea, porque si. Renunciar a ella porque no nos gusta, y no nos gusta porque no nos gusta. Y sigue.

No, la energía de fisión nuclear no es una solución mágica, no es precisamente un primor, ni es barata, ni nos asegura independencia energética, y no voy a negarlo, implica peligros muy considerables aunque controlables. Es una puerta que nos cerramos hace tiempo, desde la demagógica moratoria de 1982 impulsada por Felipe Gonzalez (que ahora es un firme defensor de la nuclear, fijense), y continuada por el resto de gobiernos, aun cuando la situación ha cambiado de forma exagerada (¡como para no haberlo hecho en 25 años!), sin oportunidad de volver a discutirla.

Así que el debate, debido al cambio climático, al aumento de los precios del petroleo, y la crisis, esta cantado. La clave de todo es que la nuclear no emite nada de CO2. Se ha publicado un libro, Nucleares ¿Por qué no? que ha hecho a algunos poner el grito en el cielo. En Internet corretean libremente listas con diez razones tanto a favor, como en contra, cada una con sus cosas más o menos discutibles. Ni voy a hacer el copiaypega de la lista de ventajas que ya hay expuesto en bastantes paginas web y redactada por gente más informada que yo (no, no voy a estrictamente a defenderla), ni voy a desmentir y rebatir punto por punto cada una de las cosas que se dicen en su contra, porque ni tengo la autoridad ni creo directamente que algunos sean rebatibles: la energía nuclear de fisión está muy lejos de ser la panacea, pero parece que aquí se nos olvida que de lo que se trata (creo) es de ganar tiempo al tiempo que de buscar una alternativa climáticamente limpia. Tan solo me interesa el debate.

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La central nuclear de Cofrentes, estuve allí una vez con el instituto. Esas columnas son vapor de agua de refrigeración. Muy rico todo.

A lo que voy.

Greenpeace publica una lista de 10 razones para decir que no a las nucleares. Y me apetece matizar algunos de esos puntos

  • La energía nuclear es peligrosa: Ok. Ahí tenemos Chernobyl, el mayor ejemplo de lo que puede hacer la energía nuclear puesta en manos de gañanes. A ninguno se nos olvida, por supuesto. Incluso intentar entender la circunstancia de aquel lugar y momento en la perestroika sovietica no lo disculpa, pero aquel gravísimo accidente nunca dejó de ser lo que es: una negligencia que sirve de aviso para que nunca se vuelva a repetir, para revisar procedimientos y endurecer normativas, para estar extremadamente atentos. Las centrales nucleares estan hoy por hoy llevadas por personas muy capaces, y los últimos diseños de reactores son mucho más seguros y prácticamente se paran sin intervención ante cualquier incidente. Etc. Soy el último que le quita importancia al peligro de una negligencia y al de la energía nuclear per se, pero también creo que hay que denunciar una excesiva animosidad hacia cualquier cosa llamada radiación. A lo que se tiene miedo no es a un accidente nuclear, sino a la central en si misma. Ni siquiera sirve decir que el humo del carbón de las centrales térmicas es tan radiactivo, o más, que el que hay en los alrededores de una central nuclear. Escuchamos ‘radiación’ y se nos ponen los pelos como escarpias, que si el microondas da radiación, que si las lineas de alta tensión dan radiación, que si el móvil da radiación… No solo la Tierra es de por si radiactiva, sino que el Sol lleva bombardeandonos millones de años: la radiación es un estímulo y un mecanismo absolutamente esencial en el devenir de la propia vida. Nuestro cuerpo está preparado para absorber dosis moderadas de radiación y es incluso beneficiosa en dosis bajas (la que se da por ejemplo en lo alto del Mulhacén), ya que estimula el sistema inmunitario. La radiación, la misma que potencialmente puede provocar cáncer, también lo cura. Paracelso ya lo resumió mejor: “Todo es veneno y nada hay sin veneno. Tan sólo la dosis decide que algo sea o no sea veneno”
  • La energía nuclear es cara e inviable. He leído de todo: desde que es la más barata a que es la más cara, en todas sus múltiples dimensiones. Como poco, es un enunciado cuestionable.
  • No es necesaria: con voluntad política se ha demostrado que se puede encontrar un sustituto limpio sin pasar por ella. Suecia ha derogado su moratoria firmada en 1980. Y como decía antes, los progresos efectivos en renovables en Alemania de momento son exiguos. Aunque también es cierto que ambos gobiernos son ahora conservadores, sería injusto no mencionarlo.
  • No se sabe que hacer con los residuos: no, mal dicho. Lo que hay que decir es que nadie quiere hacer nada con los residuos. La solución es relativamente sencilla: además de que son convenientemente procesados para que no se pueda en un hipotético futuro hacer ninguna gansada con ellos, se guardan en una mina a 500 metros de profundidad y punto pelota. En una zona libre de terremotos y fallas (y Europa en general lo es) esas minas no van a volver a estar al descubierto en millones de años, mucho tiempo después de que esos materiales dejen de ser peligrosos. Pero claro, a esto los anglosajones lo llaman ‘NIMBY’, ‘not in my backyard’, no en mi patio. Todo el mundo sabe que hace falta, pero nadie quiere tener uno cerca. ¿Cual es el problema de hacer el cementerio justo al lado de la central, eliminando también el riesgo asociado al transporte?
  • Los residuos se pueden utilizar como armamento nuclear. Si. Y también se pueden usar para alimentar mas centrales nucleares. Como todo, depende en que manos, puede ser un peligro o un beneficio. Por la misma razón está prohibida la investigación con células madre, ni se hacen muchas otras cosas potencialmente muy beneficiosas.

De para el final las dos últimas, que son de traca, me parecen las más absurdas de todas con diferencia, las que me han movido a escribir toda esta parrafada.

  • El uranio se va a acabar en 30 años. Por un lado, insistir en que se están haciendo avances interesantes en el uso de los residuos nucleares como nuevo combustible. Pero no es ese el punto que quiero desmontar. Decir que se va a acabar, permitidme el chiste, es como decir ‘no me como la mousse de chocolate, porque se me acaba’. Bien que aunque no se acabará de golpe (se tratará de otro pico de Hubbert), llegará un punto en que sus costes de extracción, incluidos en términos de CO2, no harán viable su uso, pero de lo que precisamente se trata es del tiempo que nos pueda dar de margen la energía nuclear hasta que encontremos una fuente mejor, solida y fiable; no de encontrar en la nuclear la solución definitiva.
  • La energía nuclear no goza de apoyo popular. Volvemos a lo de NIMBY, ‘no te debería gustar la energía nuclear porque a nadie le gusta la energía nuclear’ con razones o sin ellas, es decir, no nos gusta porque no nos gusta. O dicho de otra forma: cordero, sigue al rebaño que tanta gente no puede estar equivocada. ¿Eso es un argumento? Y además lo dicen los mismos que han potenciado su animadversión social. ¿Esta es la mejor dialéctica que pueden presentar?. Con la manía de presentar un número redondo (10 razones), se podían haber ahorrado esta, que les hubiera quedado mejor.

Copón, que yo soy un bloguero cretino que no tiene ni acabada la ingeniería, y obviamente mi exposición tendrá fallos, pero ¿esto es lo más fuerte que sabe decir Greenpeace sobre la energía nuclear?

Es una cosa también muy española, no solo que se nos llena la boca hablando de lo que no sabemos, sino tergiversando las palabras de los que saben ( ‘Los científicos dicen, los médicos dicen, los ingenieros dicen) y desdeñandolos cuando no nos conviene. Qué esperar de un país con un nefasto nivel científico y educativo, donde se dice con una facilidad tremenda ‘los expertos pueden decir misa que no tienen ni idea’.

No viene a cuento, pero releyendo para hacer esto me he encontrado con esta tira de Dilbert que me parece genial.

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Y esto es lo que tenía que decir. (Q’agusto m’e quedao)

Actualización: evidentemente, este texto fue redactado antes del accidente de 2011 de Fukushima. Aún manteniendo el fondo de las convicciones que aquí presento, la evidencia ante la que nos rendimos los mal llamados ‘pronucleares’ es el hecho de que la opinión pública ha traspasado un punto de no retorno, imposible ya de cambiar. Por no hablar que muchos de nosotros hemos dejado de hablar, o lo hacemos con la boca chica, cuando directamente no hemos cambiado de chaqueta. Se acabó el debate, eso está claro. Lo que sencillamente seguimos diciendo es que la energía de fisión es una alternativa más de generar energía, que no podemos ignorar a la ligera, y de la que es un hecho que dependemos, aunque la abrumadora evidencia de los sucesos de Japón nos muestra, definitivamente, que no es el camino a seguir, cosa que ya había enunciado aquí antes.

A titulo personal, no tanto este suceso en Japón (aunque también) como la estancia de un año que he tenido estudiando en Dinamarca, me ha hecho convencerme de que las energías renovables son un presente cada vez más real, y no solo un abstracto futuro.

Saludos, ecologista y de izquierdas al habla: Si a la nuclear. (1 de 2)

(Nota: sé el tono con el que escribo este post, pero lo último que pretendo es pontificar. Estoy aquí para que en lo que esté equivocado, me corrijais. Hago la primera parte un poco más didáctica y en la segunda ya me meto en el asunto. Como siempre, sed bienvenidos)

La energía lo es todo.

No me refiero a a aquello de “la materia es energía” (que también es verdad), sino a que para los humanos -no solo para el ecosistema-, la energía lo es todo. Es el motor de todo, y cuando no hay energía, todo se para. En cualquier articulo que trate sobre la crisis económica, sobre el desarrollo sostenible, sobre el cambio climático, sobre la superpoblación, esa idea debería estar siempre presente. Dependemos de la energía, es la que mueve el sistema, la que en gran medida nos da el sol, es que mueve el agua, el viento, la que alimenta los pastos que alimenta a la ganadería que nos alimenta a nosotros, es esa que hace millones de años creó lo que ahora son nuestros combustibles fósiles, la que mueve nuestros coches, nuestros ordenadores, nuestra economía. Riqueza es energía. Los países económicamente más ricos no solo son los que más dinero mueven sino los que más energía mueven (o ‘gastan’*).

greg12Y ahí estamos: cuando hablamos de crisis económica (tal vez la de ahora no es un buen ejemplo ya que está visto que es principalmente financiera e inmobiliaria), todo suele pasar por altos precios de la energía, como pasó el año pasado con el petroleo, ese que usamos para desplazarnos y para tantas cosas. Cuando hablamos de cambio climático, hablamos de la polución que generamos al crear esa energía eléctrica (de nuevo, a partir de combustibles fósiles), y también hablamos de las sequías e inundaciones que se nos vienen encima. Cuando hablamos de superpoblación, hablamos de los excesos de los EEUU y las Europas, en materias primas y alimentación, de las cuales deviene una elevada necesidad de energía; hablaremos de las demandas de nivel de vida que dentro de poco exigirán China y la India (si es que no lo hacen ya) y de las que tal vez a largo pedirán Sudamérica y África, si es que les dejamos algo, si es que no nos lo hemos cargado todo antes (tocar madera). Hablamos de las carísimas desaladoras para compensar los dolores provocados por las sequías, de los embalses para aprovechar lo que traigan lo que de otro modo serían descontroladas (y desaprovechadas) inundaciones, de los automóviles que habrá que seguir moviendo como siempre…

¿Como lo hacemos? Los más cínicos, dicen que adelante con el petroleo y los fósiles, que antes de que se acaben, ‘el propio sistema’ encontrará de forma natural una solución sin necesidad de apretar las tuercas (puesto que ‘el sistema’ funciona a la perfección, ¡no hay más que verlo!). Entre lineas, se lee: Que Sea Lo Que Dios Quiera, a.k.a. Sálvese Quien Pueda.

En el otro polo estarían los agonías que dicen que el sistema no ha funcionado nunca -todo ha sido una mera ilusión-, que tarde o temprano nos va a reventar todo en la cara -muchos piensan que es justo lo que está ocurriendo ahora-, y que no hay forma de sostener lo que siempre ha sido insostenible. Daos cuenta que al final coinciden con lo que dicen los primeros. Todos muy hermanos y mucho buen rollo, pero ninguno suele hablar de como alimentar 6.000 millones de bocas.

Y por supuesto, los puntos intermedios, desde los que dicen que lo que haya que hacer no se puede hacer a la desesperada, hasta los que dicen que llevamos un retraso de décadas, y que ya lo único que podemos hacer es paliarlo, ya que el desastre es de una forma o de otra, inevitable. Y se podría seguir matizando hasta el infinito, como cosa fractal que es hasta la individualidad.

(…)

Una de las últimas ha sido el reabrir el debate de las fuentes de energía. Renovables si, renovables no. Fósiles si, fósiles no. Nucleares no, ¿nucleares… no, gracias?. Y ahí esta el tema ¿como que nuclear no? Para colmo, y al parecer esto solo pasa en España, la cosa está politizada que te cagas: si eres de izquierdas, no quieres nuclear (tanto monta) y si la quieres es que eres de derechas. Ea.

Lo que tengo claro es que decir “si a la nuclear” no es decir “no a las renovables”, aunque probablemente decir “no a la nuclear” es decir “si lo es a los fósiles”.

Por supuesto digo un si rotundo a las renovables. Pero también que hay que tomárselo con cautela, que se trata invertir el dinero en investigar, no de forrar España y/o el Sahara con paneles solares. Que no nos podemos entregar ciegamente a sus brazos, al menos todavía. Aunque suponga seguir en parte el manual del perfecto agonías ecológico, algunas cosas son difíciles de ignorar. Como que por ejemplo, aún a día de hoy, un panel fotovoltaico tarda 10 añazos en devolver la energía que se ha gastado solo en su fabricación. O que la energía eólica es azarosa e imprevisible, donde las buenas ráfagas de viento suponen picos en la oferta eléctrica difíciles de aprovechar. O que las cifras de las plantas solares térmicas son tergiversadas: suena de puta madre decir que la nueva planta solar de Sanlucar la Mayor dará energía para 180.000 hogares (Sevilla entera), pero a todo el mundo se le olvida decir que ese es el máximo teórico, el rendimiento pleno de un día hipersoleado de verano a las dos de la tarde. Nadie habla de días nublados, ni del sol de invierno a las 4 de la tarde, ni por supuesto de las noches. En Alemania, hasta hace unos meses el país con mas hectareas cubiertas de paneles solares (que daban 2500 Mw – ahora España es el primero con 3500 Mw), apenas suponian el 0,05% de la energía aportada a la red.

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Hay que investigar en paneles más eficientes para la solar; tal vez, mediante un sistema centralizado, en extender la eólica para aprovechar las ráfagas allá donde estén; en impulsar el uso solar para el calentamiento de aguas sanitarias y sistemas de calefacción (que aunque ya se ha implantado la normativa, se ha hecho tarde desaprovechando la expansión inmobiliaria que bien sabemos ya ha acabado); en desarrollar formas de almacenar los picos de energía (tal vez teniendo como medio el hidrógeno, que es muy importante señalar que no se encuentra en yacimientos naturales como el petroleo); así como hábitos para aprovecharla (por ejemplo, usarlos para alimentar las antes mencionadas desaladoras -otra buena forma de ‘exportar’ los picos de energía-, o para poner a cargar coches eléctricos o electrodomésticos por la noche). Que no se diga que no hay ideas.

* Un matiz: cuidado cuando se dice ‘la energía se gasta’. La energía no se gasta, sencillamente se desperdicia al transformarse en otra forma menos útil, principalmente, en calor: por ejemplo, ese calor en los frenos de semáforo en semáforo. Ese es el primer principio de la termodinámica, “la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma”. La energía está ‘ahí’, en distintas formas: en el centro del sol y en los átomos (nuclear), en forma de calor en el interior de la Tierra (térmica), en la altura del agua de los pantanos (potencial), en el viento o en nuestro coches en movimiento (cinética), en el petróleo (química), o en una dinamo (en última instancia, eléctrica).  Y justo es la energía eléctrica la que más nos interesa a los humanos, la que ‘creamos’ a partir de cualquiera de las otras, y la que tecnológicamente nos resulta más fácil transportar y convertir en cualquiera de las otras en un momento dado, según las necesidades.

(…sigue…)

Solución al problema

Por un lado estamos acojonados porque cada vez emitimos más gases por la combustión de petroleo, que crea el efecto invernadero, y por ello cada vez el planeta se calienta más, lo que provoca desarreglos climáticos y en la biosfera. Si quemásemos menos, (o nada), el problema basicamente se solucionaría (ya que por desgracia no se puede desquemar).

Por otro, estamos acojonados porque cada vez queda menos petroleo.

¿No ve alguien algo raro ahí?

Casualidades y paranormalidades de la mano de Morfeo

“Las casualidades solo significan lo que nosotros queramos que signifiquen” es como empieza este excelente articulo de Magonia, donde como es habitual (y fácil) ridiculiza merecidamente a un Iker Jimenez cada día más crecido. Inevitablemente me acuerdo de este otro ácido texto que revela, sin genero de duda y para nuestro asombro, que hasta los objetos más cotidianos pueden esconder los secretos del universo. Y si nos ponemos, podemos argumentar que el número π esconde todos los secretos del universo, pues en sus infinitas cifras tarde o temprano nos encontramos la clavo del Todo (como por ejemplo nuestra propia vida codificada en números)

en busca de título¿A que viene todo esto? Hoy me ha pasado una cosa de este estilo.
Voy a empezar desde el principio (porque me gusta contarlo). Hoy he dejado la persiana de mi cuarto subida —al contrario que suelo hacer—, y me ha estado entrando luz toda la mañana, lo que me ha regalado una maravillosa e ingente cantidad de sueños que se guardaban en memoria cada vez que el sol me desvelaba ligeramente, en vez de perderse en el olvido del sueño continuo. He soñado que era una mosca, que me cruzaba con Magic Johnson, que me perdía en el metro de Madrid, que tenía que hacer la cola del paro, que montaba un Ford GT40, que subía en bicicleta una cuesta pedaleando con los brazos, que soltaba bombas en los Alpes para liberar aludes desde un globo… Me gustan días como este en que sueño tanto (aunque vaya cogido de la mano de dormir muchas horas y no demasiado bien). De entre las cosas sueltas que recuerdo, aparece un tipo al que apenas conozco en la vida real más que de vista. Sencillamente andaba por allí, en el sueño, entre tantas otras personas. Es un chaval que estudia la misma carrera que yo, desde hace tanto tiempo como yo (y este es el sexto año), y al que jamás le había dirigido la palabra.
Pues bien, se ha dado la casualidad de que me lo he encontrado en el supermercado, se me ha quedado mirando y al acercarse ha empezado a preguntarme ¿Oye, eres el compañero de Jose?¿Tenéis aún el cuarto libre? y hemos hablado unos segundos mientras pasábamos por caja, y yo mientras pensando ¿Te he visto antes?¿Ha sido hace poco?¿Yo no he hablado contigo nunca?¿Es esto real?…
Es una casualidad, que aunque no extraordinariamente rara, en ese momento me sorprendió mucho (lo suficiente para pensar en la rayada que ahora leéis). ¿Es raro que pasen estas cosas, el mismo día que sueño con un tipo que casi no conozco de nada me lo cruce y le dirija la palabra por primera vez en seis años? Sé que no tenía ninguna explicación, ningun sentido, -ni falta hacen- que aunque fuese una casualidad absolutamente pura no tendría valor más allá que el de curiosidad, lo cual a pesar de todo no impide que tenga una página propia en la categoría de curiosidades, (que no en la de ‘enigmas sin resolver’)

Más adelante, pensando, probablemente tiene su explicación, con lo que pierde la categoría de casualidad curiosa. Si el chaval conoce a mi compañero de piso, probablemente me conoce a mi, aunque solo sea de vista, aparte de verme en clase de vez en cuando. Probablemente nos hemos cruzado hace poco, probablemente nos hemos reconocido y ‘saludado’ (llamando saludar a ‘gesto con la cabeza desde la otra acera’) y ni tan siquiera lo recuerdo: pero si lo hace mi traicionero subconsciente, ese que coge los recortes del día, los agita y te regala una paranoia por toda la puta cara en forma de sueño mientras ni te enteras de nada.
Además, a consecuencia del sueño, tal vez me he quedado mirándole unas décimas de segundo más de lo que es normal, lo suficiente para accionar el interruptor y de forma no verbal invitarle a saludarme e iniciar una conversación intrascendente. Tal vez sin el sueño no me hubiera hablado. Todo tiene su explicación.

La Noche del CazadorEsto ya me ha recordado movidas algo más gordas. Por ejemplo, cuando uno dice que ‘alguien se le ha aparecido en sueños’: siendo ese alguien un ser querido, un conocido que ya no está. Me lo han contado alguna vez, buscandole una explicación no racional, y no hace falta ir muy lejos pues a mi mismo me ha pasado.
Un compañero al que conocía desde pequeño, de mi quinta en mi pueblo, que fuimos juntos al colegio, se suicidó hace casi tres años. Hacia entonces ya tiempo que no le veía, y ni tan siquiera en nuestro momento fuimos nunca del mismo grupete. Independientemente de las circunstancias, era el primero de mi quinta que se despedía. Ni tan siquiera me resultaba especialmente cercano. Pero eso no quita que un par de veces se me haya aparecido en sueños encontrándome con él con el mismo cariño que el que uno siente hacia un gran amigo. Una vez soñé tomándome unas cervezas con él y dos compañeros, preguntándole los tres, ‘joer tio, ¿porque lo has hecho?’, como quien se toma la última copa con un amigo que se va a vivir a otra ciudad; la otra ocasión sencillamente aparecía y le daba un abrazo como quien se encuentra con un viejo y querido amigo al que hace tiempo que no ve. Si esto es así con él, no quiero imaginar lo que puede ser soñar con tus padres, tus hermanos, tu pareja, tus hijos, si se han ido antes que tú. O lo que puede emocionalmente suponer para un ciego soñar que recupera la visión (si es que no era congénita, claro) o un parapléjico soñar que anda.
Y despertarse y encontrarse con una magnífica bofetada de realidad.

Hay quien a estas cosas le busca un sentido paranormal: piensan que realmente esas personas les han hablado desde el más allá, yo sencillamente (y quien me conoce sabe que pienso así) que no hace falta irse tan lejos, es otra jugada de nuestro cerebro, nuestro subconsciente: sencillamente echamos de menos eso que hemos perdido, es inevitable que aparezca en sueños algo tan recurrente y que significa tanto para nosotros. Lo cual, cuidado, no lo quita ningún valor: que nadie diga ‘que decepción, creía que de verdad me hablaban ellos, que chasco si es solo cosa mía’, cuando en realidad creo que es algo muy hermoso y noble.

Desde mi punto de vista, no hace falta adornar la realidad y llenarla de misticismos, milagros y ‘paranormalidades’ para asombrarse y maravillarse por su propia (nuestra propia) existencia.

El Pico de Hubbert

Disculpad que no escriba. No voy a decir que no lo hago porque esté estudiando (que debería de ser así), sencillamente diré que me ha cogido una epoca en la que tengo muchas más preguntas en la cabeza que respuestas. Dolores aparte, no tiene nada, nada de malo, Ya sabeis que aqui suelo ofrecer ‘ideas digeridas’, en el sentido de que suelo disertar sobre cuestiones que ya me he planteado y respondido a mi mismo, de otro modo: me gusta ‘aportar’ ideas acabadas. Tal vez pretencioso y arriesgado por mi parte, pero lo veo así. Pocas son las veces que he lanzado preguntas abiertas a las que soy incapaz de encontrar respuesta. Asi fué hace poco y en buena parte aquella pregunta desencadenó en mi un ansia de investigar sobre ciertas cuestiones que probablemente antes temía enfrentarme de forma directa, probablemente por miedo a encontrar una respuesta que no me gustase: la casi certeza de que no solo mis hijos, sino que yo mismo me voy a enfrentar a un mundo en el que cualquier tiempo pasado siempre habrá sido mejor. En cualquier caso, son asuntos sobre los que siento que tengo poco que decir y mucho que aprender.

La historia de hoy es que he llegado a la wikipedia a un articulo que habla sobre llamado El Pico de Hubbert. Este se refiere al momento en el que el petroleo, nuestra fuente primaria de energía, llega a su máximo nivel de extracción que luego empieza a decrecer, ante la dificultad física cada vez más grande de extraerlo. Esto es igual con cualquier otra materia prima no renovable. Este puntó llegará mucho antes de que se agote (en verdad, se insiste en que el petroleo nunca será agotado, sencillamente se llegará un punto en que sea demasiado caro extraerlo), e irá acompañado de un duro encarecimiento continuado seguido de una disminución en su producción y ominosos aunque muy serios vaticinios de una crisis que se nos viene encima: una catastrofe Maltusiana. Muchos indicadores señalan que de hecho estamos en estos años en el máximo. Os invito especialmente a leer el articulo completo, pero unos cuantos parrafos me parecen inmejorables.
En ellos se habla sobre las ariesgadas esperanzas que tienen muchos de que ‘el problema se arregle solo’, mediante algo asi como un deus ex machina, un descubrimiento técnológico que nos saque del apuro. En vez de buscar una solución que probablemente pase por apretarse el cinturon y enfrentarse al problema de cara. Imprescindible cuando lo compara con el juego de la ruleta rusa.

Asi que aquí, directamente copio el texto de la Wikipedia. Con dos cojones. (Pero las negritas son mias).

(…)
Una solución de mercado se basa en la creencia que la escalada de los precios del petróleo debido a la escasez de este estimulará las inversiones en las tecnologías que reemplacen el uso de carburantes, hagan más eficiente la extracción del crudo e incrementen la productividad. El reto económico en un entorno de agotamiento de los viejos recursos es que la investigación en energías alternativas necesita de combustibles fósiles para su realización. Los críticos argumentan que la escasez de combustibles hará estas investigaciones más caras, incrementando el coste del desarrollo de las nuevas tecnologías en la misma medida.

A medida que los costes energéticos aumentan estos pueden llegar a superar los costes laborales y, a largo plazo, los tipos de interés bajarían en conjunción con la caída de la productividad de una economía carente de energía. Algunos creen que otras fuentes de energía podrían hacerse más atractivas. A pesar de todo, los críticos afirman que la solución de mercado se equivoca al formularlo todo en términos puramente monetarios, ya que, en sus valoraciones, consideran únicamente el precio del petróleo, cuando en realidad el aspecto importante a tener en cuenta es la eficiencia energética (el balance entre energía invertida para la extracción y el refino frente a energía extraída).

Los que apoyan la solución de mercado contraargumentan que con más dinero es posible encontrar soluciones alternativas.

Según la organización ASPO en su informe del año 2005 el cenit de producción sobrevendría en el año 2007 aproximadamente.Los críticos abogan por un modo de actuación más previsor que dejar actuar al mercado en espera de que este y la mano invisible resuelvan los problemas que se vayan planteando. Argumentan que el dinero y los combustibles fósiles actuales deberían usarse para obtener soluciones a largo plazo realmente sustitutivas ya alternativas ahora que aun hay tiempo para maniobrar y corregir los errores. Esperar a las reacciones del mercado puede hacer que sea demasiado tarde cuando se pretenda actuar para paliar los efectos de la escasez. En opinión de estos mismos críticos, dejar hacer a ver qué pasa es jugar a la ruleta rusa en un experimento global que sólo se puede realizar una vez en el que el colapso total es una de las posibilidades a contemplar, un riesgo que la humanidad no debería permitirse asumir.

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Muere Arthur C. Clarke

A los 90 años murió el pasado miercoles en su hogar en Sri Lanka Arthur C. Clarke, que junto a Asimov, Heinlein y P. K. Dick era uno de los absolutos maestros de la Ciencia Ficción. Entre sus principales obras se cuentan El Centinela, la serie de novelas Odisea En el Espacio (en las que se basarían un par de películas, entre ellas la de Kubrick), y Cita con Rama, asi como el hecho de haber previsto ya en los años 30 la existencia de satélites geoestacionarios de telecomunicaciones o la formulación de tres leyes que llevan su nombre

“Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”

Descanse en paz, maestro.

Si el estúpido persistiera en su estupidez..

…dejaría de serlo.

O al menos en teoría (y aquí me ha faltado un pelo para meter un godwinazo, pero no).
A mi que me lo expliquen: tienen el modo de pensar, el conocimiento, y las herramientas para aplicarlo. Todo está ahí, solo hay que leerlo. Y el caso es que no son tontos (y tampoco son cuatro gatos). ¿Porqué se empeñan entonces en defender lo indefendible? ¿Que falla en nuestro sistema? ¿Como tienen la cara dura de seguir diciendo lo mismo?

:: Creacionismo, Ciencia y Evolución en la Conservapedia :: (en inglés)

Increibles los puntos en los que argumentan que la segunda ley de la termodinámica es incompatible con la evolución y cuando acusan a los científicos evolucionistas de ser en su mayoría ateos…
En el fondo no es un asunto vital, pues como quien dice; mientras no se les ocurra detonar un par de cabezas nucleares encima de la mía por defender su “estilo de vida”, por supuesto respeto sus ideas y su derecho a expresarlas.

Más me preocupan los que andan diciendo que “el cambio climático tampoco es para tanto, uy, que si es que existe nosotros no tenemos la culpa”, y básicamente que el ecologismo es poco más que una nueva forma de comunismo, intervencionista y represor de las libertades…
Cuidado, que tampoco soy partidario de fomentar la histeria colectiva, de ‘el fin del mundo está aquí’ y apretarse el cinturón hasta no poder respirar, ni nada de eso: sencillamente hay que informar, educarse, dejar de hacer las cosas que hacemos mal y hacer otras tantas y hacerlas bien. Y dejarse de partidismos, politizaciones y polarizaciones. El enfrentamiento de poco sirve.

Rajoy y el cambio climático

A mí sinceramente me parece cojonudo que el colega diga estas cosas.
Normalmente se dice que unas elecciones no las gana la oposición, las pierde el gobierno.
No es que tenga recuerdos claros de muchas legislaturas, pero esta es al menos la primera vez que conozco que la oposición se las gaste ella sola para perder unas elecciones.

Señor Rajoy (y escépticos advenedizos), aprendan ustedes la diferencia entre tiempo y clima. A esto me refería con la grave carencia de formación científica de la inmensa mayoría de población, incluyendo a nuestros políticos. Que yo, que les confío a ellos todas las tareas que no soy capaz de comprender acerca de todo lo que representa la admisitración de un país, se me revelen tán patanes en una materia sobre la que creo tener cierto conocimiento, no hace más que socavar profundamente la confianza que puedo depositar en ellos.

*Nota: estaba por poner el que presenta Gabilondo, pero con la retranca que tiene el joio… (con la cual me descojono). Que no es por dármelas de objetivo, pero nadie puede decir que Gabilondo sea un tío imparcial. Eso si, un crack.

El conocimiento es poder (y II)

(viene de aquí)

El científico, del mismo modo, debe aprender a distinguir el grano de la paja, distingir la señal del ruido. En muchos momentos le llegarán datos que invaliden la teoría vigente. Estos datos, al igual que cualquier otro, deben ser investigados y contrastados. No vale un ‘testimonio’, ni un ‘caso puntual’, si bien es cierto que nos pueden servir de pista para saber hacia donde tirar. Sencillamente, hay que investigar esos indicios, para que eventualmente se revelen como prueba valida o o no. Todos sabemos como trabajan los CSI. Puede ser (y de hecho la inmensa mayoria de las veces es) un fallo instrumental, lo que llamamos ruido, que es generado por los mecanismos.
Y hablando de testimonios: las personas no somos precisamente una herramienta de precisión. Imaginamos, alucinamos, exageramos, mentimos… es decir, introducimos ruido que hace que la información dada por un solo individuo deba ser tenida en cuenta con mucha cautela.

*Por ejemplo, hay miles de ‘testimonios’ de avistamientos de OVNIs (atención, que resulta que si ves un pájaro y no atinas a adivinar lo que es, técnicamente es un OVNI: recordemos, objeto volador no identificado), y sin embargo no hay ni un solo hecho documentado seriamente, con rigor, con contraste. Ni fotos definidas, ni vídeos ni nada. O al menos… no hasta la aparición del Photoshop y los efectos digitales… Y testimonios, casi ninguno anterior al incidente de Roswell, curiosamente justo cuando se empezó a poner de moda el tema de los OVNIs. Atención: por supuesto no es científico negar tajantemente la existencia de visitas de extraterrestres (de hecho, ojala vinieran y hubiera pruebas de ello), pero la verdad es que la explicación es siempre mucho más sencilla: una nube lenticular, la estela de un avión, una refracción en las capas superiores de la atmósfera, un satélite que brilla espectacularmente, Venus al anochecer, proyectores de luz que apuntan al cielo, una gentil dosis de narcóticos o una tendencia natural a la alucinación, falta de sueño, un mentira fuera de control, elevada impresionabilidad, falta de conocimiento o sencillo afán de protagonismo. O una mezcla de todos. Todo ello, sinceramente, más probable que pensar que unos extraterrestres tipíficados viajan millones de años luz a follarse a un paleto de pueblo, con todos los respetos a los gañanes. Que curiosamente, fíjense, raramente se tiran a alguien con estudios superiores.

¿Como distinguir la señal del ruido? ¿Se trata entonces de desconfiar siempre de lo que te digan?
No se trata de desconfiar, se trata de ser siempre cauteloso, escéptico, crítico, de estar siempre alerta. De aplicar el susodicho método científico. Que si alguna vez te dicen que lo que siempre has creido es falso, lo único que tienes que hacer es consultarlo con más fuentes. Tal vez te mientan o tal vez digan la verdad, pero tienes en tu mano la posibilidad de averiguarlo.

Siempre habrá alguien que sepa más que tú, que te puede enseñar y que del mismo modo, te puede engañar. Conocer y saber coloca siempre en una posición ventajosa. La información es una forma de poder. Un trapicheo tan cotidiano como son los cotilleos son una forma vulgar y sencilla de trafico de información: saber que tu vecino le pone los cuernos a su pareja te otorga poder, por ejemplo, para eventualmente chantajearle. La información y el conocimiento se pueden usar para el beneficio de la comunidad o para el propio. Asentarse en un escalón desde el cual ayudar a más gente a subir y tener la misma vista que tu. O bien tirar piedras a los de abajo al tiempo que les pisoteas asegurándote que nadie te quite tu situación privilegiada. Tocándose los huevos, a ser posible.

¿Solución? Ser curiosos, aprender, observar, asimilar y procesar cuanta información esté a vuestro alcance. Mirando el mundo que nos rodea. Sin tragar lo que se nos diga con papas, aunque tampoco se trata de ser un desconfiado por naturaleza. Sin acomodarse. Leyendo, todo lo que pase delante vuestra. Que no sea Caballo de Troya y Ángeles y Demonios y ya. Si, leedlos (aunque no los recomendaría como primera opción), pero no os quedéis solo en eso, a ser posible algún libro de historia o ciencia seria. O mejor, varios. Por suerte, disponemos de variedad de puntos de vista. Contrastando, mientras más fuentes mejor. Que trinquéis el canal Oddisey, Discovery Channel o National Geographic y os traguéis documentales a punta pala. Y películas. Buenas y malas. No hay cosa tan mala que no se pueda sacar nada de ella. Que tengáis abiertas siempre 20 pestañas abiertas de la Wikipedia en el Firefox (y aún asi, con cautela. que la Wikipedia no deja de ser una sola fuente). Que parece que siempre que se dice de ‘leer’ parece que refiere a ‘novela narrativa’, cuando por leer, yo al menos entiendo cualquier se refiere a leer cosa que cae en tus manos (de hecho apenas leo novela, eso ya va por gustos). Desde los ingredientes del champú hasta el folleto sobre acupuntura que me ofrece la china en el paso de cebra. Pasando por un libro sobre aleaciones de titanio. O el Corán y la Biblia, aunque no seas religioso.

Que si la razón para aprender, esa que dice ‘por el simple gusto de saber más’ no te vale (que por cierto, es un placer enorme), ahí va una que tal vez lo haga: que no se trata de poder callar al otro, ni de demostrar que sabes más. Se trata, como mínimo, de que no lo hagan contigo. De que no te engañen. De que no te manipulen.
De ser libres, cojones.

El conocimiento es poder (I)

*Una vez más, aviso: Ladrillo va.

Una cosa que (nos) suele perder a los amantes de la ciencia, y por extensión, a muchos aficionados o profesionales de cualquier especialidad es el ramalazo de desanimo y falta de paciencia que solemos tener cuando nos encontramos hablando ante alguien que no tiene la misma formación y conocimientos que nosotros. Solemos pensar o decir un ¿como es que no lo sabes?, con una sorpresa impaciente que normalmente provoca un sentimiento a nuestro interlocutor de estar siendo despreciado. Es jodidamente normal encontrarse con gente ni siquiera les suene al hablarle de las leyes de la mecanica newtoniana, o del poeta nació en Fuente Vaqueros, del análisis sintáctico de una oración o a que corresponden las siglas ADN. Son cosas que debería saber todo el mundo, puesto que se encuentran en el programa de la educación general básica, y con todo, las olvidamos. Al fin y al cabo la cultura es solo eso: lo que recordamos después de haber aprendido y olvidado, un poso. Con todo lo dicho, es completamente cierto que saber todas estas cosas no te hace intrínsecamente mejor persona. Como bien dicen en Microsiervos estos dias, se puede ser un doctor con Nobel de Medicina y seguir siendo un perfecto gilipollas.
Pero concretamente los que somos de ciencias tenemos siempre una impresión: nuestra disciplina está seriamente infravalorada. En el mismo límite de lo grave, para que más paños calientes. Incluso los que se las dan de cultos (insisto: que se las dan). La inmensa mayoría de la gente, y hay cifras que citan un 95% de la población, es científicamente analfabeta.

El principal problema de la sociedad con respecto a la ciencia es el concepto que se tiene de ella, pues solo le van la cara abstracta, tediosa y difícil, reservada para los cuatro ‘frikis’ que la entienden. Se admite: si, la ciencia es necesaria, pero ya se encargará alguien, todo esto es en una sociedad donde se celebra la frase “mejor que saber es tener el teléfono del que sabe”, donde alguna vez un amigo te pregunta si existe ‘un libro pequeñito y rápido de leer donde venga “todo”‘, y a pesar de la sangrante impaciencia implicita en el mensaje por ‘adquirir conocimiento’, ofrecerle una alternativa, el susodicho ni la hojea.

No se trata de pedirle a todo el mundo que sepa lo que son las cefeidas variables. Tal vez si eres astrónomo, por deformación profesional y ya que todos tus amigos también los son (recordemos: Dios los cría y ellos se juntan ;) ), acabas distorsionando tu percepción del mundo y te extrañe cuando te cruzas con alguien que no sabe de que hablas.
*Para más referencias, véase la serie “The IT Crowd”, de emisión habitual en la Mula.

¿Pero que carajo es entonces la ciencia? ¿De qué hablo? ¿Mecánica, electricidad, cálculo, álgebra, estadística, química, biología, geología, astronomía, informática…?¿Matemáticas y Física?. Si, bueno, todas esas cosas son ciencias. Complicadas, incluso para quien las estudia, aunque no hablo en ese sentido. La ciencia, aparte de todo lo dicho, es una forma de pensar. Es lo que llamamos el pensamiento crítico y escéptico. Y es la ciencia la que ciertamente nos enseña a pensar así, aunque corre a nuestra cuenta aprender a aplicarlo.

Los científicos, que como analizaré mas adelante caemos en el pecadillo de la soberbia, nos encanta decir una cosa. Nos encanta decir que la ciencia es humilde, pues ciertamente lo es: lo es ante los hechos. Es posiblemente uno de sus aspectos más bellos, de lo mejor que puede aportar la ciencia al mundo al que vivimos. Los científicos, por contrario, a veces no lo somos. La ciencia se somete por completo a los hechos, es humillada sin piedad cuando se presenta ante un experimento contrastado (y contrastable) que eche por tierra una bonita teoría, por bonita, elegante o útil que nos haya sido hasta ese momento. Por supuesto, derribar una teoría no es algo que se haga todos los días: es un proceso extremadamente serio y riguroso, de repetir cierto experimento cuantas veces y de cuantos modos haga falta para comprobar su validez. No se demuestra la validez de una teoría con experimentos nuevos, solo se corrobora. Lo que se demuestra, en todo caso es su invalidez.

Esto es como ser un cornudo o un traidor: la lealtad se demuestra siendo leal siempre. Ahora, basta fallar una vez…

Y el pensamiento científico consiste precisamente en eso: en comprender la globalidad de la situación, considerando sistemáticamente todos los datos, recogiendo nuevos datos si es posible y contrastándolos con la teoría destilada de los antiguos, ejecutando e ideando nuevos experimentos que pongan a prueba nuestro teoría. Siendo críticos. En eso consiste ser escéptico, en no entusiasmarse con una idea y dejar que la ofuscación nuble nuestro juicio. Lo contrario a ello es ser un radical y/o un fanático.

(sigue)